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Guillermo Arosemena A.

Recesiones y darwinismo

Guillermo Arosemena

En el pasado he mencionado que uno de los beneficios del capitalismo es el mecanismo de auto-depuración de la economía expresado en diferentes formas, una de ellas, la destrucción creativa, otra, la recesión económica. Actualmente el mundo vive una etapa en que desaparecerán temporalmente todas las debilidades del capitalismo creadas desde la última severa recesión mundial (1981-1983). Los ecuatorianos no se pueden olvidar de esa crisis que obligó al cierre de otrora poderosas empresas.

El mundo económico es una especie de selva donde sobreviven los más capaces, no necesariamente los más grandes y poderosos, como se piensa, cuando se afirma que el “pez grande se come al pequeño”. En un mundo dinámico como el de las empresas, donde el cambio es la constante, solamente las que tienen capacidad de adaptación, son las que sobreviven en el tiempo. Este proceso evolutivo, observado por Charles Darwin en las especies, es muy parecido al del mundo empresarial.

Las compañías visionarias, creativas e inconformes, con gerencias que asumen riesgos calculados y están conscientes de sus limitaciones, son las que logran superar todo tipo de problemas; mientras que las amantes del status quo, aquellas que sueñan con los éxitos del pasado, su gerencia siempre encuentra razones para no cambiar y asume riesgos demasiado grandes, son las primeras en ser víctimas de sus propios errores o de la adversidad, por no estar preparadas para enfrentarla.

Que el tamaño no es garantía de sobrevivencia, ha quedado una vez más confirmado en la crisis global. Verdaderos íconos han desaparecido, están por desaparecer o se han fusionado con empresas más eficientes. Ejemplo es Lehman Brothers, con más de 150 años de vida, había logrado sobrevivir las dos guerras mundiales, la depresión de los treinta, numerosas recesiones y otros eventos traumáticos. Citigroup, la institución financiera más grande del mundo; Merrill Lynch, la empresa de corretaje, y la industria de automóvil de Estados Unidos, son otras muestras. En Europa, se encuentra el UBS, el banco más importante de Suiza; en Irlanda, el Anglo Irish Bank; en Francia, el Suez Group; en Suecia, la Scania, etc.

En los ranking anuales de las empresas más grandes del mundo, publicados por las revistas Business Week y Forbes, se observa cómo hay empresas que son eliminadas de las listas y otras que ingresan, y en años de severa recesión como el 2008 y 2009, las variaciones se agudizan. En la lista de las 2.000 corporaciones globales más importantes, más de 10 han desaparecido y seguramente este año, una cantidad superior seguirá el mismo camino.

La crisis iniciada el año pasado, ha evaporado 18 billones (doce ceros) de dólares del valor de mercado de las empresas globales, equivalente a 50% de su capitalización. Sus utilidades cayeron más de 600.000 millones de dólares y los resultados del 2009 serán peores porque cubrirán 12 meses, cuando en el 2008, ellas tuvieron 9 meses de buenos resultados. Algunas están descapitalizadas y tendrán que fusionarse y dar paso a la consolidación que siempre ocurre durante períodos de severas crisis. Pero no a todas las empresas les va muy mal, las preparadas tienen pérdidas mínimas y hay una que otra que mejoran resultados. Es por ello que entre el 2007 y 2008, multinacionales de 11 países más se incluyeron en el ranking, dando un total de 62 países. Años atrás, los países emergentes no tenían multinacionales.

En toda crisis hay oportunidades y lecciones que aprender. Lamentablemente el ser humano sufre de amnesia, lo que contribuye a repetir y repetir los errores del pasado. Esto sucede entre los políticos, empresarios y demás miembros de la sociedad. Más fuertes que el sentido común son la codicia, ego, deseo de grandeza y demás pecados capitales del que tiene poder.

Hay excelentes libros sobre el darwinismo económico y crisis económicas. En ellos se aprecia el patrón de errores que existen tanto en el sector privado como público. Acaba de publicarse El ascenso del dinero, de Niall Ferguson, profesor de Harvard.

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