//
estás leyendo...
Juan J. Paz y Miño

Deberes privados

JUAN J. PAZ Y MIÑO CEPEDA 

 

 

 
Todo el mundo tiene derecho a apoyar o reclamar al Gobierno, a oponerse o respaldarlo. Para criticarlo por todo lo que hace o deja de hacer. ¿Pero están solo allí las responsabilidades?

Durante los pasados veinticinco años progresivamente se construyó una economía centrada en los principios del mercado libre y en los valores de la empresa privada. Había que vincularse al mundo “globalizado”, ser “modernos, “competitivos”, “eficientes”. Pagar la deuda externa, sin importar sus condiciones. El Estado no contaba. Pero interesaban sus recursos para el fomento privado. En todo lo demás, se postuló “retiro” y “privatización” del Estado. Fueron las políticas que afirmó León Febres Cordero (1984-1988), continuó y consolidó Sixto Durán Ballén (1992-1996) y desde 1996 siguieron todos los gobiernos, hasta 2006.

Bajo esa economía, altamente beneficiosa para poderosos grupos privados, en las dos últimas décadas del siglo XX se agravó la concentración de la riqueza, se polarizó la sociedad, se extendió la precarización y la flexibilización del trabajo. El desempleo llegó el 10%, el subempleo al 60%. La emigración de ecuatorianos fue imparable. Existía el riesgo de perder los principales derechos laborales conquistados por los trabajadores desde los inicios del siglo XX, que la Constitución de 1929 y el Código del Trabajo de 1938 consagraron.

 

 

“El Estado no contaba. Pero interesaban sus recursos para el fomento privado”

 
En todo ello las responsabilidades no fueron del Estado ni de los gobiernos, sino de los altos sectores del poder privado. Y si nos remontamos al pasado histórico, ese tipo de responsabilidades privadas (y no solo las de los gobernantes y del Estado), se agigantan en el tiempo. Hacendados, comerciantes y banqueros fueron el eje del poder económico en el siglo XIX. Conforme entró el siglo XX aparecieron manufactureros e industriales, protegidos por el Estado, y desde 1960 promocionados por el Estado, bajo el modelo “desarrollista”. Estos sectores siempre fueron reacios a los cambios sociales que modifiquen las estructuras de la concentración de la riqueza.
Las reacciones de los altos sectores del poder económico privado en la actualidad poco han cambiado con respecto a los comportamientos tradicionales. Les cuesta entender que el mercado libre y la empresa privada no son más los ejes económicos. Consideran como “persecución” las labores del SRI para el cobro de impuestos eludidos o no pagados, una práctica muy extendida entre ellos. Defienden la dolarización, pero no quieren que se controlen importaciones, tienen dinero fuera del país y “fugan” capitales, con todo lo cual salen los dólares. Siguen resistentes al progreso de los derechos laborales. Si cumplieran con la obligatoria afiliación de trabajadores al IESS, no sería solo el 15% de la población activa la que se beneficia del seguro social. Existe una fuerte deuda privada al IESS. Como suelen asegurar, “dan trabajo”, pero no miran los malos salarios, las jornadas extenuantes, las horas extras impagas. No están dispuestos a jugarse en las condiciones de la crisis manteniendo el empleo. ¿Dónde está su responsabilidad social?

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: