//
estás leyendo...
Pablo Lucio Paredes

¿Fin del dólar mundial?

Pablo Lucio Paredes

La China encendió la chispa y algunos le han seguido: el dólar debe dejar de ser la moneda central del sistema monetario mundial y ser reemplazada por otra alternativa. Se plantea entre otras un retorno al patrón oro, una canasta basada en la cotización de las principales materias primas, la emisión de una moneda global (un Sistema de Derechos Especiales de Giro con emisiones periódicas y reguladas) o una canasta de monedas globales.

No puedo sino alegrarme modestamente. Aquí señalaba en un par de ocasiones en los últimos meses: “Nos estaremos equivocando si la reingeniería financiera mundial solo consiste en controlar los mercados financieros; la prioridad es imponer reglas estrictas a los gobiernos. Y una de ellas puede ser volver a un sistema monetario de patrón oro… desde 1971 vivimos un sistema sin ancla: los mismos dólares generan al mismo tiempo una doble (o múltiple) pirámide crediticia, sin ajustar el poder adquisitivo del país emisor cuando se tienen déficits importantes. Esto genera excesos monetarios, especulación, inflación de activos y luego catástrofe”.

¿Puede el dólar dejar de ser la moneda central? Su rol se debe ciertamente al peso de los Estados Unidos en la economía mundial y al hecho de que los ciudadanos del mundo libremente han aceptado su uso. Estos elementos de libertad deben ser aceptados y respetados. Pero hay un elemento adicional que ha fomentado al dólar: el abandono del patrón oro y el desarrollo del Gold Exchange Standard que le permitió ocupar el lugar del oro en las reservas de los países. Esta fue claramente una manipulación extramercado de los gobiernos, que impulsó su uso como eje monetario. Y eso no constituye una decisión libre de la gente sino una imposición externa. En consecuencia si se elimina este factor artificial superpuesto, el dólar sí puede ser abandonado como moneda central.

Pero al dar este paso, se debe pensar en tres elementos esenciales de cualquier nuevo sistema:

a) Deberá sustentarse en un principio básico: el país que tiene déficit externo, al transferir pagos al exterior debe necesariamente reducir su poder adquisitivo interno. Esto le coloca al patrón oro muy por delante de las demás propuestas como la más razonable.

b) La principal reforma del sistema bancario debe ser la de la obligación de mantener una estricta relación entre los plazos de las captaciones y de los préstamos (por ejemplo depósitos a la vista no pueden ser prestados, depósitos a 90 días deben ser prestados solo a ese plazo). De esta manera se elimina la multiplicación del dinero no basada en ahorro real, sino en creación monetaria artificial.

c) Hay que eliminar al máximo la discrecionalidad de los bancos centrales nacionales o mundiales, incluso bajo el supuesto de que estén limitados por reglas específicas (que inevitablemente se violan). Esto le quita atractivo a la idea de un banco mundial que emitiría cualquier tipo de moneda y nuevamente le pone al patrón oro en ventaja.

Si no vamos en esta dirección, cualquier reforma es solo un maquillaje y eso parece hacer el G-20…

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Anuncios

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: