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Economía Ecuatoriana

Importadores directos…

Amanda Pinto
Periodista
““Ningún camino fácil lleva a un sitio que merezca la pena”. El petróleo ha sido el camino fácil para creer que nuestra balanza comercial es favorable al país. La explotación petrolera nos ha bastado para relegar la agricultura, la transformación de las materias primas y el turismo. Este camino fácil ha creado importadores directos, antes que empresarios.

La venta de artículos importados se convirtió en una especie de orgullo nacional y en un amuleto de muchos comercios. “Somos importadores directos”, ha sido la mejor carta de presentación. En lugar de dar un valor agregado a los productos que la generosa naturaleza nos proporciona existe un culto a importarlo casi todo: desde frutas y artículos elementales, hasta lo que en realidad no tenemos: tecnología.

Sólo como ejemplo en octubre de 2008 la balanza comercial no petrolera fue negativa para el país. Importamos 1.938,59 millones de dólares, mientras que las exportaciones, no petroleras, representaron a penas 543,30 millones de dólares. Por tanto hubo un déficit de 1.395,29 millones. Es decir sin petróleo, o con un bajo precio del mismo, quedamos desguarnecidos.

Artículos de papelería, y un sin fin de utensilios del hogar; champús, jabones, cosméticos, plásticos, papel higiénico, cerámica, y cientos de artículos de uso cotidiano están hechos en Colombia o Perú. Los mariscos enlatados vienen de Chile, Argentina o España, como si Ecuador no tuviera mar. Las frutas nos llegan de California, de Chile, de Perú y de España.

Una vez revisado el origen de los productos, surge la pregunta ¿y es que algo se fabrica en Ecuador? Sí. Pero poco.

Queda la sensación de que Ecuador no es lo que se dice: un país rico y privilegiado por su clima y ubicación geográfica, en donde se puede producir de todo. Se puede. Sí. Pero no se hace. Tantas frutas, materia prima, sin valor agregado, traída del primer mundo, como Estados Unidos, habla de un Ecuador desértico en donde no se produce nada.

Importar hasta productos agrícolas es muy preocupante. Nos hemos convertido en una sociedad principalmente consumidora.

Estamos inundados de ropa china cara, muy cara, porque es desechable, y que además, se vende sin factura, pero que ha logrado frenar y arruinar la incipiente industria textil nacional.

Un país que compra más de lo que vende, que vive más del consumo que de la producción, que no transforma los productos primarios, está condenando su futuro.

El aumento de los aranceles a la importación logra reducir la invasión de artículos extranjeros. Sin embargo, esta medida está afectando principalmente al habitante medio, porque antes no se ha multiplicado la producción interna. Se han encarecido muchos productos, que en Ecuador no se hacen, con lo cual se traslada la crisis a la clase media, no al que cobra 3 mil o 7 mil dólares cada mes.

No basta frenar la importación, ni sólo promulgar y elogiar la pequeña producción nacional. Hay que remozar la pequeña y mediana industrias. Urge motivar, diversificar y multiplicar la producción nacional.

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