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Mauricio Pozo

Entendamos de subsidios

Publicado el 23/Marzo/2009 | 00:08

Por Mauricio Pozo Crespo

mpozo@hoy.com.ec

El subsidio es un apoyo económico o en especie que otorga un Gobierno para compensar recursos que una persona y grupos de personas dejan de recibir por diversas razones. Los subsidios no son ni buenos ni malos, son ventajosos o perjudiciales según cumplan o dejen de cumplir sus objetivos. Aquellos que son específicos, que están presupuestados en las cuentas fiscales, que no generan distorsiones para el resto de la economía y que no son crecientes en el tiempo podrían catalogarse como subsidios beneficiosos. Aquellos que no están presupuestados, que son crecientes en el tiempo y producen efectos perversos para toda la economía, podrían definirse como desventajosos o prejudiciales.

En palabras sencillas, los subsidios deben cumplir el rol de proteger a sectores desposeídos y no deben producir efectos perjudiciales para el resto de la economía. Es correcto afirmar que si un sector de la sociedad se ve beneficiado por la aplicación de subsidios es porque alguien más se perjudica. Sin embargo, ese es un análisis puramente contable y cuantitativo, el criterio correcto es decir que el traspaso de un sector a otro, vale decir, del sector público al sector privado, no puede ser visto como una tema de transferencia contable. Es un asunto cualitativo y de política económica. En el caso del gas y las gasolinas, el Estado se perjudica, pierde recursos que puede ahorrar o invertir en otros objetivos importantes y la sociedad más adinerada es la que se beneficia. En el gas, la gente pobre ya no paga el precio oficial, paga valores mayores, los más pobres en el área rural pagan cinco o seis veces por encima del valor oficial de $1,60 el cilindro de 15 kilogramos, pues deben pagar el trasporte; el contrabando por las fronteras es imposible de detener, entre otros perjuicios. Los sectores más pudientes de la sociedad sacan provecho porque, pudiendo pagar un precio mayor, el mismo Gobierno los subsidia.

Hay estudios técnicos serios que demuestran que el caso de las gasolinas es el 20% más adinerado de la población el que se apropia del 80% del subsidio. Por ejemplo, ¿quiénes pueden pagar vehículos sobre los $25 mil que son los que consumen más gasolina? Obviamente, los sectores más favorecidos.

El subsidio eléctrico es otro que genera distorsiones de toda naturaleza. Una mayoría de empresas de distribución eléctrica ineficientes que no facturan lo que deben facturar y tampoco cobran todo lo que facturan. No pagan a las generadoras, estas no cumplen con las obligaciones con Petroecuador del combustible que le compran y esta empresa pasa la cuenta al Presupuesto del Estado, es decir, a toda la economía. Luego, nos pasan la cuenta a todos y el Estado deja de gastar en lo que sí debe gastar. En resumen, es otro mal subsidio.

Este Gobierno, todavía con tanto respaldo popular, podría resolver más fácilmente este problema que ya se vuelve endémico.

Anualmente, podría recuperar cerca de $ 4 000 millones y ayudarse para respaldar hasta la propia dolarización. El fanatismo ideológico no les deja ni pensar ni actuar ni gobernar.

Hora GMT: 23/Marzo/2009 – 05:08

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