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Pablo Lucio Paredes

Otra Jubilación es Posible

Pablo Lucio Paredes

Veinte años llevó una “pequeña batalla” para cambiar nuestro sistema de jubilación. Años aparentemente infructuosos: el sistema no ha variado y ya ni se mencionan alternativas (ejemplo, recientemente en el ‘Congresillo’).

Honradamente, esto no es porque las alternativas sean malas, sino porque ha caído sobre el país una inercia impresionante respecto del cambio. Pero mantengamos la pelea (mi último intento fue Montecristi) porque es absurdo tener un sistema tan malo (pésimo).

1) El sistema de pensiones debe tener dos vertientes. Por un lado, cobrar un porcentaje razonable de sus ingresos a los ciudadanos, invertir eficientemente y generar una pensión razonable. Por otro lado, un componente solidario que asegure una pensión mínima y digna a los que no la alcanzan.

2) Lo primero se logra con competencia, una gama de instituciones (incluido el IESS) entre las que el ciudadano puede escoger (reguladas y controladas por el Estado). Lo segundo, con aportes estatales. ¿Objeción? “Los privados se llevan la carne (rentabilidad) y le dejan al Estado el hueso (equidad)”. Objeción atractiva pero falsa. Lo que se logra es que los aseguradores privados estén sometidos al juicio de los clientes que los pueden abandonar, y la competencia mantenga sus ganancias en niveles razonables (mantener la competencia es rol del regulador), pero no se les puede pedir a los privados que “inventen” pensiones donde no hay dinero: la gente sin empleo o ingresos estables aporta poco, y si se le quiere dar una pensión digna (y así debe ser) los recursos deben venir del único que tiene poder coercitivo para recaudar fondos y cumplir esa función solidaria, el Estado.

3) El tener una cuenta personal en una institución que uno escoge cambia completamente las reglas del juego. El ahorrista tiene la sartén por el mango, mientras en un sistema como el nuestro, es el político (directivo o gobernante) el que manda. Lo hemos visto ahora: a) el Gobierno emite bonos para captar fondos del IESS (en una negociación política con las autoridades), que ojalá no sean eternamente refinanciados, b) el propio Gobierno impulsa una negociación del IESS con la banca para aumentar su exposición hipotecaria (riesgosa), c) el Banco del Afiliado será de inversiones y comercial a la vez (violando la Constitución… ¿a quién le importa?), con lo cual en un cierto tiempo será otro BNF o CFN quebrado.

4) ¿Los privados pueden hacer malas inversiones? Claro que sí. Pero pregúntese ¿qué es más riesgoso, todo el dinero concentrado y manejado por 3 o 4 personas en el IESS sin mucho incentivo positivo, o decisiones dispersas entre varias personas e instituciones con incentivos más razonables (aunque nada perfectos)? ¿Objeción? “La crisis mundial muestra que lo dicho es insensato, los privados se han equivocado con creces”. Claro pero ¿qué han hecho los inversionistas de fondos públicos? ¿Objeción? “Los inversionistas monopólicos estatales pueden invertir en lo mismo que los privados (bonos, acciones, proyectos, etcétera)”. Por supuesto, pero hay una diferencia abismal entre inversiones decididas políticamente, o hacerlas de manera profesional y competitiva… Hay un abismo entre decisiones libres, u obligatorias y guiadas…

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