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Pablo Lucio Paredes

¿Adónde va el mundo?

Pablo Lucio Paredes

No podemos solo mirar nuestro pequeño metro cuadrado. El mundo nos aprieta y ahora nos hace parte de su fiesta macabra. Se incrementan las malas noticias. Los expertos han planteado tres escenarios posibles. El mejor, y desgraciadamente más improbable, es en forma de V, una caída rápida y una recuperación similar, para el 2010 la crisis ya es solo un mal recuerdo… en esto creía nuestro Gobierno hasta hace poco (uno de los tantos errores en el manejo económico). El peor, y cuyo riesgo es creciente, es en forma de L: una caída seguida de un largo estancamiento que duraría varios años (muy grave). Y finalmente, el más probable, en U: caída, estancamiento y hacia el 2010 (¿inicio?, mediados, ¿fin?), la salida. ¿Por qué tanto escenario cada vez más pesimista? Porque reina la incertidumbre.

1) Aún no sabemos cuánto papel financiero de mala calidad circula por el mundo. En consecuencia no se puede saber la magnitud del “envenenamiento” del sistema financiero. Los bancos más afectados caen más, y los que parecían intocables ya tienen dificultades. Los bancos prestan menos, y caen fácilmente en una espiral destructiva.

2) Hernando de Soto aporta un concepto muy importante: estos papeles que circulan por el mundo, no tienen una estructura legal sólida, las garantías están mal identificadas y en consecuencia su valoración es muy difícil. Pero dice él, la economía de mercado se sustenta en que podamos transar fácilmente nuestros derechos de propiedad (el desarrollo de los mercados tiende justamente en esa dirección). Estos papeles están bloqueando el funcionamiento del mercado, y por eso la tarea esencial (más que los famosos salvatajes gubernamentales), es que se pueda poner orden en ese desorden jurídico-financiero para que el mercado fluya.

3) La incertidumbre lleva a empresas y hogares a frenar el gasto, para aumentar su nivel de ahorro y protegerse de malos momentos. Ahí entra en juego una gran “paradoja” de la economía: cuanto más la gente se cubre a nivel personal, más afecta al conjunto y más se termina afectando a sí misma. En condiciones normales es sano que unos ahorren para que otros puedan captar ese ahorro e invertir y producir. En momentos de duda, todos ahorran, el ahorro no tiene ya donde fluir, y la economía se ve impactada por la contracción del gasto.

4) El mundo ha perdido los referentes. Por la manipulación de las tasas de interés ya no hay indicador de riesgo. En consecuencia la economía ya no puede medir qué tipo de proyectos deben ser emprendidos y cuales no, o cuales deben ser abandonados. Y como desde que se abandono el patrón oro ya no hay tampoco referente ni monetario ni cambiario, caminamos sin rumbo.

5) Los planes gubernamentales se suman unos a otros sin lógica ni propia ni de conjunto. Y cada vez se orientan más, no a estimular la economía, sino a evitar los necesarios ajustes que deben darse entre ganadores y perdedores.
Cuanto más lastre quede, más lenta será la recuperación.

¿Podemos aislarnos de este mundo que cae en picada?

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