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Mauricio Pozo

Más para defender al dólar

Por Mauricio Pozo Crespo

mpozo@hoy.com.ec

Como se mencionó la semana anterior, no existe economía que funcione sin moneda, al menos después de abolido el trueque en el mundo. Si no se presenta una cantidad adecuada de dólares en una economía dolarizada el sistema se agota y explota. Los esfuerzos de la política económica deben encaminarse, como también se anotó, a preservar una adecuada liquidez para que las actividades económicas sigan funcionando.

Si las exportaciones petroleras y no petroleras están en franca reducción, si las remesas de los emigrantes ecuatorianos siguen descendiendo, si la inversión extranjera es totalmente marginal, si el crédito externo está cerrado o se dificultan nuevos créditos externos y si los ecuatorianos remiten dólares al exterior, ¿cómo entonces se va mantener la dolarización? Pues, lamentablemente es sencillamente imposible.

Asumamos que el Gobierno logra cubrir con la plata del IESS parte de los recursos necesarios para financiar el déficit fiscal y posterga ciertas obras pero no corrige de raíz los problemas derivados de los subsidios excesivos y el aumento salarial desmedido, pues simplemente diferirá el problema hacia adelante pero el origen de la falta de dólares no se solucionará. Habremos postergado la iliquidez sin haber remediado nada. Probablemente ya no será, en este hipotético escenario, una desdolarización en el 2009 sino en el 2010.

Es un hecho muy preocupante que ya se converse con mucha insistencia sobre la salida de la dolarización sin que nos sentemos a discernir sobre las reales consecuencias de una situación de esa naturaleza. Esto rebasaría largamente lo que los economistas podamos anticipar, pues los impactos en los sectores sociales, sobre todo en los de menores recursos, sería de impredecibles consecuencias.

Nadie va a aceptar una moneda nueva que no le represente seguridad y certidumbre. Nadie va a quedarse tranquilo con un proceso de conversión de sus pocos o muchos dólares depositados en los bancos a una moneda nueva.

La banca, que hoy se encuentra sólida y líquida, puede verse abocada a una impredecible presión de liquidez. Es decir, nos subimos en el año 2000 a un tren de alta velocidad y no podemos arriesgar a bajarnos si no queremos matarnos.

Un tema fue salir de una moneda depreciada y consumida por la devaluación y la inflación, otra muy distinta es pretender regresar a una moneda similar que reviva esos fantasmas que en los últimos 9 años no hemos vuelto a vivir. Ya se ha repetido con mucha insistencia los que se debe hacer para mantener la dolarización. Hoy nuevamente insisto a riesgo de ser repetitivo: reordenemos el tamaño del gasto público, hagamos un mea culpa frente al contexto internacional para habilitar líneas de crédito en dólares para suplir una falta de éstos, promovamos un par de mega proyectos atados a inversión extranjera y eliminemos los subsidios atados al petróleo. Solo así habrá alguna esperanza. Caso contrario, que Dios nos encuentre santiguados.

Hora GMT: 16/Febrero/2009 – 05:07

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