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Walter Spurrier Baquerizo

Sin crédito para vivienda

Walter Spurrier

Las inmobiliarias están en crisis. Se rompió la cadena crediticia. Sus clientes potenciales no consiguen préstamos hipotecarios para adquirir las viviendas que ellas construyen.

Las viviendas se construyeron con crédito de la banca a las constructoras y están próximas a entregarse. Como los clientes no las pueden comprar, las constructoras se quedan con viviendas en que han invertido fuertemente; no pueden recuperar el dinero para pagar a los bancos. No cabe que inicien nuevas construcciones, por lo que paralizan obras y despiden obreros.

¿Por qué no presta la banca?

– Primero, porque la crisis financiera internacional afecta su liquidez y la de la economía. En diciembre hubo una pequeña reducción de depósitos. Como hay déficit de balanza de pagos (pagamos al exterior más de lo que recibimos) producto de la caída de las exportaciones, salen dólares de la economía. Los depositantes sacarán dinero de sus cuentas para pagar y depositarán menos.

Ante una potencial reducción de depósitos, los bancos aseguran su liquidez. Que no sea que no puedan devolver depósitos porque todo el dinero está prestado.

– No hay prestamista de última instancia: quien le preste los dólares, de necesitarlos. Peor aún, se ha creado un fondo de liquidez al cual aportan los bancos, pero que maneja el Ejecutivo; los bancos no confían en que les prestará, de necesitarlo. Razón para ser más líquidos que antes de que se aprobara la ley. Ese es el segundo motivo.

– Tercero, la dolarización. Esta permitió el desarrollo inmobiliario de los últimos años. Como todos ganamos en moneda dura, podemos endeudarnos a largo plazo.

En los años noventa, si queríamos adquirir vivienda con una hipoteca, debíamos entregar hasta el 60% del valor como entrada, y el resto nos lo prestaban a 30% o más. Eso ponía la compra de vivienda fuera del alcance de la clase media.

La insistencia del Gobierno de que la dolarización es nociva y equivale a una mutilación torna probable el abandono de la dolarización durante el nuevo gobierno de Rafael Correa. Que un deudor en dólares pase a ganar en sucres deteriora la cartera; también si los préstamos en dólares se sucretizan.
Esta postura del Gobierno lleva a la banca a abandonar los hipotecarios así como al comercio a acortar los plazos.

Una esperanza para solucionar esta situación es el IESS. Su presidente, Ramiro González, indica que en el 2009 tiene previsto incrementar su cartera de créditos hipotecarios de 24 millones de dólares, hoy, a 200 millones de dólares a fines del año, y la compra de cartera hipotecaria de la banca: de 14 millones a 250 millones de dólares.

Para lograr sus objetivos, el IESS debe cambiar sus procedimientos de manera radical e inmediata.

Hoy exige al constructor que entregue la vivienda sin garantía del IESS que va a hacer el pago, o que lo hará dentro de un plazo razonable, condiciones que tornan la operación inviable.

A la banca le exigía que para redescontar cartera, la banca mantenga el riesgo pero que le entregue al IESS las garantías.

Son razones administrativas las que impiden que el IESS se integre a la actividad que permite a los ecuatorianos adquirir vivienda.

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