//
estás leyendo...
Pablo Lucio Paredes

Sigo sin Entender

Pablo Lucio Paredes

Que el Presidente esté en las calles de Cuba y Venezuela festejando y apoyando con entusiasmo revoluciones que son la antítesis del Ecuador soñado (y todo eso pagado con nuestro trabajo). ¿Cuántos ecuatorianos quieren que seamos como esos países de dictadores, caudillos, abusos, corrupción? ¿Es esto simplemente un acto privado realizado en público por el Presidente para satisfacer su necesidad vital de poder y aplausos?

¿Realmente cree en estas revoluciones fracasadas cuando hay tantos otros modelos de cómo lograr mejores resultados para la gente sin coartar las libertades y engañarla a diario? ¿Son actos publicitarios para seguir presente en la mente de los ciudadanos como un gran líder de talla internacional (aunque lo internacional se reduzca a cinco nuevos amigos del barrio)? De todo un poco.

Que el Presidente del Tribunal Electoral, quien debe velar desde afuera por la calidad y ecuanimidad del proceso, haga análisis públicos de cómo él cree que la oposición no logrará nada en las elecciones. ¿Por qué no dar, entonces, un programa al Presidente de la Corte Suprema para que analice públicamente los principales juicios en marcha? Y peor, señala que el Gobierno ganará por su enorme y abusiva maquinaria publicitaria que está fuera de los preceptos legales. ¿Acaso me perdí la respuesta en la que indicaba cómo lo impedirá y sancionará? Montecristi es muy clara: No se pueden usar recursos públicos. Obligación suya es indicarnos qué pasará con las declaraciones del hermano del Presidente cuya aritmética de recolección de fondos y gasto decididamente no cuadra. ¿Cuándo?

Que nuestros impuestos vayan a pagar a autoridades y empleados públicos que no solo no renuncian para ser candidatos sino conservan sus sueldos (¿podrían ustedes dejar su negocio durante dos meses y alguien les giraría el cheque mensual de sueldos y ganancias?).

Que el Gobierno trabaje sin cifras de la crisis o en el secretismo de las cifras, porque es de economistas-contadores querer poner números, y es de economistas-economistas (los del Gobierno) enfrentar la crisis solo con discursos y buenos deseos. Que los ministros en reuniones públicas se enteren de elementos esenciales que no han analizado (¡me reservo el detalle de cosas absurdamente jocosas que suceden!). Que la crisis golpea la puerta y nadie está ahí para enfrentarla… ya prepararán a quién culpar.

Que el caso Chauvin termine siendo un vehículo publicitario para el Gobierno igual que el hombre del maletín en la Asamblea. Un show armado sin consecuencias reales.

Concuerdo con un (malcriado en el estilo) lector de Alianza PAIS que me señalaba que yo no entiendo porque tengo una visión diferente (y errada).

Quizás. Aunque sigo creyendo que la gente quiere libertad para trabajar, esforzarse y asumir su destino, seguridad, apoyo del Estado para infraestructura, educación y salud pero no convertirse en un cliente político, democracia y unión… la sabiduría de la gente superará ese engaño temporal de una falsa esperanza.

NOTA: Qué satisfacción que se haya liberado al Directorio del Banco Popular tan injustamente perseguido. A todos y muy especialmente a Salomón Gutt por todo lo que es y ha hecho.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: