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Dolarización, Euro

El dólar y el euro

Por Alfredo Valdivieso G.

El 1.º de enero de 2009, el euro festejó su décimo aniversario como moneda de los 15 países de la Unión Europea, con sus 320 millones de habitantes, mientras que, en el Ecuador, el dólar festejará su onomástica el próximo enero de 2010. Las dos monedas, no obstante sus problemas, han sido más beneficiosas que perjudiciales para estos países, ya que han dado estabilidad macroeconómica, mayores posibilidades de crecimiento, un mercado más amplio y seguro, mayor incremento de las inversiones, incremento de los depósitos bancarios, simplificación administrativa, eliminación de riesgos cambiarios, bajas de las tasas de interés, evitación de devaluaciones para hacer sus economías competitivas y, además, han permitido que se eliminen los costes de transacción en divisas, no obstante que han desplazado a las políticas monetarias propias.

Algunos trasnochados dicen que, con el uso de monedas foráneas, se ha provocado la pérdida de soberanía y de emisión monetaria, y que se ha perdido el orgullo de un símbolo nacional. Evidentemente, la emisión monetaria propia constituía el recurso de los gobiernos para abaratar o encarecer los productos de exportación/importación, que nada tenían que ver con la eficiencia de los costes de producción.

La principal crítica contra la adopción de estas monedas ha sido que ha encarecido el coste de vida, cosa que fue muy cierta, en especial en el caso ecuatoriano, porque, al convertir el sucre al dólar, se fijó un cambio de 25 mil, en vez de los 13 mil ó 14 mil en que se transaba en aquellos momentos.

Además se produjo el redondeo de los precios que llevó al país a convertirse en el más caro de América entre los años 2000 y 2001. En los años siguientes, la estabilidad del dólar y su depreciación frente a otras monedas consiguieron que se abaratasen los productos del país, lo que impulsó las exportaciones, que han llegado hasta los $16 000 millones en el año 2007, ayudadas, claro está, por el encarecimiento excesivo del precio del barril de petróleo y de los productos agrícolas.

En cambio, según el Banco Central Europeo, la inflación de la zona euro fue apenas del 2,1% entre 1999 y 2007, muy por debajo del 3% registrado entre 1990 y 1998 y del 7,6% en la década de los ochenta. Sin embargo, la percepción del consumidor ha sido de encarecimiento del coste de vida.

Lo negativo del euro ha sido su sobreprecio frente al dólar que pasó de un mínimo de $ 0,823 en octubre de 2000 a un máximo del $ 1,60 por euro en abril de 2008. En estos días se sitúa en $ 1,38 por euro. Este encarecimiento ha perjudicado las exportaciones de toda la zona euro hacia países terceros, coadyuvada por la depreciación del dólar. Así, el caso español registra un déficit por cuenta corriente acumulado de 89,749 billones de euros hasta 2007, no obstante que el 70% de sus exportaciones se dirige a los países de la zona. Esta corriente de exportaciones hacia sus socios europeos ha amortiguado en algo su saldo negativo.

Hora GMT: 04/Febrero/2009 – 05:10

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