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Economía Ecuatoriana

‘Hay que planificar la reducción del gasto’

Alfredo Arízaga, ex ministro de Economía, dice que el Gobierno debe emprender una reducción del gasto programado, hay que identificar el gasto de menor impacto en las condiciones de vida.

Redacción Negocios

Antes de restringir las importaciones, el Gobierno previó un déficit de balanza de pagos por USD 2 169 millones. ¿Cuál es el impacto de ese déficit en la economía?

Si ese fuera el déficit y si el Gobierno logra reducirlo con las medidas adoptadas habría un equilibrio, no se perderían reservas internacionales y el país podría respirar tranquilo. Pero la realidad es que el déficit de la balanza comercial es de USD 6 000 millones en el año. Si el precio del crudo no rebota, tendría que compensarse con remesas o ingreso de capitales por USD 4 000 millones. Pero será muy difícil que ingresen capitales. Lo más probable es que haya un congelamiento de créditos al Ecuador y, por desconfianza y nerviosismo, más bien una salida de capitales. Por lo tanto estamos hablando de un déficit de balanza de pagos superior al que dice el Gobierno.

¿Cómo se transmite ese desequilibrio de balanza de pagos a la economía nacional?
¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?
Su trayectoria. Alfredo Arízaga fue ministro de Economía y Finanzas y editor del área económica de la Revista Quántum. Su punto de vista. El Gobierno debe emprender una reducción del gasto programado, hay que identificar el gasto de menor impacto en las condiciones de vida.

En una economía dolarizada, eso significa un retiro de liquidez del sistema, lo cual se reflejaría en menores depósitos y en una menor liquidez de las empresas. Habría menor capacidad de compra, atrasos en los pagos. Por ejemplo, crecería el número de cheques protestados.

Otros países han devaluado sus monedas para protegerse de la crisis, pero la dolarización en Ecuador es una camisa de fuerza…

Si la economía no estuviese dolarizada, la sola expectativa causada por esta crisis habría causado una fuga de capitales y compra de dólares en el mercado interno. El Gobierno estaría luchando para controlar el tipo de cambio y las tasas de interés estarían en el 200 ó 300% como en el pasado.

¿Qué tan rápido puede profundizarse la crisis económica en el país?

Eso dependerá de qué decida hacer el Gobierno con el gasto público y cómo se comporte el precio del petróleo. Si el crudo WTI se mantiene en unos USD 40 y el Gobierno modera el gasto suntuario de manera importante –no hablo de que reduzca los recursos en educación o salud-, el país enfrentaría una recesión moderada. Y posiblemente será un año con mayor desempleo, mayor inflación por las barreras arancelarias, pero soportable.

¿Cuáles son esos gastos suntuarios?

Tenemos 40 ministerios, cuando hace dos años había menos de 20. Tenemos aparatos de seguridad sorprendentes para cada funcionario público, incrementos desmedidos en la masa salarial del sector público por cuestiones electorales. Existe una elevada compra de bienes y servicios por parte del Estado, como consecuencia del mayor número de entidades estatales, que demandan oficinas, personal, computadoras, luz, vehículos, etc.

¿A cuánto asciende ese gasto?

El Gobierno ha administrado cerca de USD 30 000 millones de ingresos extraordinarios durante dos años. Pero la represa Coca Codo Sinclair no ha avanzado nada, la refinería en Manabí no existe, hay una obra vial que no justifica el nivel de gasto. ¿Dónde está la diferencia? Se ha esfumado.

El Presidente explicó que a los ingresos petroleros hay que restar los costos para determinar cuánto mismo quedó en la caja…

El gasto del sector público no financiero, sin las amortizaciones de deuda, superó los USD 20 000 millones en 2008. Y ahí no está todo el gasto de Petroecuador, ni están explícitos los subsidios a los combustibles ni el gasto de las entidades financieras públicas. El verdadero gasto público supera los USD 25 000 millones, que es más del 50% de la economía nacional, lo cual es insostenible. ¿Y dónde está la obra? Ese gasto se fue por la cañería.

Ahora, si los ingresos fiscales caen automáticamente por el menor precio del petróleo, ¿por qué se pide una reducción del gasto público?

Porque hay dos formas de reducir el gasto. Una es hacerlo de manera programada, identificando el gasto de menor impacto en las condiciones de vida de la población para ahí hacer el recorte. Eso debiera ocurrir si en el país existiera planificación económica, pero paradójicamente no hay planificación, en un Gobierno que dice tener la mejor planificación del mundo.

¿Y si no se planifica la reducción del gasto?

Esa reducción será desordenada y llegará un momento en que no tendrá recursos para pagar salarios a maestros ni a empleados de la Salud, Polícia, FF.AA. No tendrá ni para sostener los programas sociales. Y ahí habrá una profunda crisis, no solo económica, sino social y política.

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