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Walter Spurrier Baquerizo

Protección comercial

Walter Spurrier

El Comexi dictó medidas destinadas a restringir las importaciones de consumo. El presidente del organismo, Diego Borja, las declara necesarias para preservar la dolarización.

Bajo dolarización, la situación referente a las importaciones es distinta que con moneda propia. Si tuviéramos el sucre, la crisis internacional, la caída del precio del petróleo, de las exportaciones privadas y las remesas hubieran causado una pronunciada devaluación y nuestro poder de compra reducido.
 Con ese empobrecimiento (ganaríamos en sucres, pero casi todo tiene componente en dólares) las importaciones hubieran caído. La dolarización nos ha protegido de ese empobrecimiento.

Lo cual no quiere decir que la dolarización sea milagrosa y que nos proteja de la crisis. La crisis se manifiesta de distinta manera. Como la misma moneda circula internamente y se utiliza para importar, se reducen los medios de pago: habrá menos dólares. Las importaciones bajarán porque no hay dinero para comprar. La dolarización se puede mantener en crisis si aguantamos esta gran iliquidez.

Un país cuyas ventas se desploman debe captar capitales para compensar la caída de las ventas. Pero el Ecuador se ha peleado con el FMI, el principal prestamista de balanza de pagos; con el mercado financiero internacional, declarando la moratoria, y hasta con el Banco de Desarrollo del Brasil, que financia las obras de sus empresas; el clima es hostil a los capitales privados, nacionales o extranjeros.

En esas circunstancias caerá el medio circulante; será el menor poder adquisitivo lo que reduzca el desequilibrio comercial. El financiamiento de la balanza de pagos vendrá por los fondos que tenía el país depositados en la reserva monetaria: lo que ahorraron Lucio y Palacio que no se ha gastado (este gobierno no ahorra), y el dinero del IESS que estaba sin invertir, y que ahora se lo presta al Gobierno.

Las medidas tomadas no eran necesarias para frenar las importaciones. Su razón de ser son más bien otras:

– Como las monedas latinoamericanas se devaluaron abruptamente con la crisis, y todos los países pierden mercados, sus productos entran más baratos al Ecuador, beneficiando al consumidor, pero afectando al productor. Bajo el supuesto de que el dólar fuerte será un fenómeno pasajero, la protección se justifica por unos cuantos meses hasta que vuelva a debilitarse, para que la producción nacional no sufra por la crisis. Pero si el dólar mantiene la fortaleza adquirida, la producción nacional deberá ajustarse a esas realidades: no cabe que estas medidas se mantengan más allá de unos cuantos meses.

– Ya que no se podrá importar como antes por el menor poder de compra, se busca incidir en que las importaciones sean de insumos y no productos finales, porque el procesamiento de los consumos es necesario para conservar puestos industriales y para que haya dinero para comprar productos que las autoridades consideran esenciales, y no lujos.

El problema de fondo es que el Gobierno elevó el nivel de consumo del país, como si el precio del petróleo fuese permanentemente alto. Hoy entramos en crisis con el mismo precio de petróleo que tuvimos con Gutiérrez, cuando vivimos en estabilidad económica.

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