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José Samaniego Ponce

Más sobre ‘creación destructiva’

José Samaniego Ponce

Si Shumpeter introdujo el concepto de la creación destructiva para describir el permanente proceso de la economía capitalista que, incentivada por la competencia, periódicamente destruye viejas técnicas de producción y crea nuevas que son más productivas, generan más empleo, riqueza y, por tanto, promueven el desarrollo económico, Hyman Minsky dio algunos pasos adicionales para estudiar cómo esta evolución se produce en las instituciones, en especial, las que operan en el sistema financiero. Minsky, un economista que nació en Chicago en 1919, obtuvo su doctorado en Harvard y enseñó en varias universidades; fue un profundo conocedor de la dinámica del funcionamiento del sistema financiero a través de su cátedra universitaria, pero especialmente porque fue director de un banco regional en esa ciudad. Con esos conocimientos fue desarrollando su “hipótesis de la inestabilidad financiera” en los años sesenta, que hoy está siendo releída y reinterpretada a la luz de la crisis financiera internacional. Alumno de
Shumpeter y calificado por sus colegas como poskeynesiano, murió en 1996; no obstante, a raíz de un artículo aparecido en The New Yorker (Febrero 4, 2008), titulado “El momento Minsky”, su teoría ha vuelto a la agenda académica actual.

Según Minsky, hay cinco momentos en este proceso de creación destructiva que se produce en el negocio financiero: desplazamiento, boom, euforia, realización de ganancias y pánico. El desplazamiento se refiere al cambio en las preferencias de inversión de los agentes por el aparecimiento de un nuevo producto financiero (la Internet, los hedge funds, las .com, etc.) o el cambio de la política económica, como el producido por Greenspan al mantener la tasa de interés excesivamente baja, lo cual generó un onda especulativa en los bienes raíces y con él un crecimiento del endeudamiento hipotecario. Este boom de los precios de los bienes inmuebles y la euforia que creó, alentó a más bancos e instituciones financieras, creando instrumentos como las titularizaciones, a extender el crédito de vivienda a clientes no calificados (los denominados subprimes). Cuando las condiciones de liquidez cambiaron (mediados de 2006), muchos agentes empezaron al deshacer sus posiciones y realizaron ganancias, pero los que no lo lograron empezaron a caer en pánico y se inició el colapso de la burbuja con la quiebra de instituciones y la serie de quiebras e intervenciones que le siguieron. Para minimizar estos ciclos de crédito, Minsky plantea reforzar la vigilancia, la supervisión gubernamental y fortalecer las instituciones financieras, creando incentivos para que reduzcan su creciente exposición al riesgo, desincentive las malas prácticas crediticias, mejore las normas de auditoría y control y no alimente las prácticas desestabilizadoras inmersas en su propia naturaleza. Lo que estamos viviendo, es precisamente el fin de un ciclo crediticio descrito por Minsky, que debería eliminar las viejas prácticas especulativas y crear un sistema financiero con claras reglas para la intermediación de recursos monetarios y un esquema muy estricto de supervisión.

samaniego@hoy.com.ec

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