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Orlando Pérez

¿Crisis?

Orlando Pérez

Sospecho que hay varias crisis y poco debatidas en esta coyuntura y que la tan anunciada crisis económica es la de menos, aunque suene perverso. ¿Crisis económica con las playas y los centros comerciales llenos? ¿Sabemos con exactitud cuántas empresas quebraron y cuántas se abrieron y, sobre todo, si los balances indican un empobrecimiento de los empresarios, banqueros, importadores y exportadores?

Tras el informe anual del presidente, me parece, se revelan otras crisis.

De verdad y crónica es la crisis política, que es evidente en la oposición al Gobierno, por la expresión de algunos actores sociales, políticos y periodísticos. No se entiende cómo un Presidente al que le ‘caen’ todos los días, critican todo, incluso lo insultan y hasta ridiculizan, puede mantener niveles tan altos de popularidad y de credibilidad. Eso se llama ceguera. Escucho decir, hasta con tintes racistas y clasistas, que el pueblo es ignorante y por eso, como borrego, sigue al ahora líder. El mundo no empezó con Rafael Correa ni se acabará con él, pero para unos muy connotados analistas sí. Es más, quisieran que la crisis económica sea la peor para crucificarlo, que el invierno llegue y nos golpee con saña para que no gane la próxima elección.

“¿Por qué los investigadores no nos han dicho qué ha pasado en estos dos años aquí?”

Otra crisis es la de la academia y del pensamiento. ¿Por qué los investigadores no nos han dicho qué ha pasado en estos dos años o cómo es que llegamos a esta coyuntura con una nueva Constitución y con una derecha por el suelo? Presiento que los investigadores hacen política. Unos pocos, para no pelearse con el poder, lo elogian. Otros más critican, como si el Apocalipsis nos habitara. ¿Los pensadores nacionales no se han planteado las preguntas de fondo para encontrar respuestas nuevas? Y los ávidos de respuestas seguimos esperando luz en una perspectiva histórica, por fuera y por encima del Presidente, para no insistir y caer en los lugares comunes de los medios y de los supuestos analistas.

Una crisis más: la de la izquierda. Los representantes de la llamada izquierda auténtica, ¿esperan que la Revolución Ciudadana sea roja, albanesa, cubana, china, troskista, guevarista? Si no es como ellos dicen, todo es neoliberal. Y claro, en el interior del Movimiento País también hay crisis cuando se deja de lado la autocrítica colectiva y abierta y se estimula el elogio como garantía de ubicación en el poder. O cuando se privilegia el aparato electoral frente al debate de los contenidos del proyecto y de la misma Revolución Ciudadana.

Añadiría otra crisis: la de la representación. Una buena parte de la ciudadanía delega en sus representantes toda la tarea política y espera que la Patria la hagan ellos, mientras en la cotidianidad violan las leyes, corrompen los trámites y generan expectativas ideales sin ‘mojarse el poncho’. Por tanto, elegir resulta un acto irresponsable y perverso para que ‘se joda el otro’. Y si seguimos así, en las próximas elecciones pasará algo parecido y muchos representantes elegidos no van a sentir el peso de la responsabilidad ni de la delegación política, mucho menos la de la participación cotidiana, como su contraparte y su fiscalización plena.

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