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Economía Ecuatoriana

El Gobierno buscó aliados en el sector privado

Los paquetes de medidas anticrisis en vez de dar un alivio al aparato productivo y financiero generó rechazo.

Redacción Negocios

La palabra crisis se veía lejana para el primer Mandatario Rafael Correa hasta hace tres meses. Hoy se convirtió en un llamado de alerta, pues “se vienen tiempos duros y difíciles”.

La caída del precio del crudo a menos de USD 20, una balanza comercial negativa, remesas en descenso y restricción al crédito, al parecer, despertaron al Régimen.
En esencia
Más subsidios
El Régimen subsidió el precio de la harina de trigo, de la urea, fijó el precio de la leche, del pan y exoneró del IVA a los bienes e insumos agrícolas. Dio un subsidio agrícola, entre USD 80 y 240. Subsidió el consumo de energía eléctrica, etc.
Subida de salarios
Incrementó el salario básico unificado de USD 170 a USD 200, con lo cual por primera vez se registró un superávit en relación con la canasta vital.
Ferias ciudadanas
Se implementaron ferias directas entre el productor y el consumidor, para eliminar los costos de intermediación. La inflación anual a noviembre pasado se ubicó en 9,13%.
Medidas anticrisis
La factura que dejará el paquete de medidas anticrisis para el Fisco será de USD 60 millones, en el 2009. Esto según la primera estimación que realizó el SRI.

A finales de noviembre se definió el plan anticrisis para fortalecer al sistema financiero y empresarial, pero no tuvo mayor acogida. Los sectores público y privado demostraron su poca habilidad para consensuar.

El año terminó, por parte del Gobierno, con amenazas de encarcelamiento para quienes propaguen rumores falsos sobre una crisis financiera y, del lado privado, con exigencias de cambio en lo económico.

Junto con la sostenida reducción de las tasas de interés y los costos de servicios financieros, la Ley de Seguridad Financiera se abrió paso entre los miembros de la Comisión Legislativa, sin tomar en cuenta las recomendaciones de fondo de la banca.

La consigna de esta norma ha sido fortalecer la presencia del Estado en el manejo del sistema financiero y estar acorde con la nueva Carta Magna. Esta, a diferencia de la mayoría de países del mundo y en el marco de la crisis financiera mundial, prohíbe que el Estado participe de un salvataje bancario.

Sin embargo, la administración del Fondo de Liquidez, que servirá como prestamista de última instancia, tendrá mayoría estatal, lo cual fue ampliamente rechazado por Fernando Pozo, titular del Directorio de la Asociación de Bancos Privados (ABPE). Para la banca, en un escenario de pérdidas, quienes responderán por los recursos serán los banqueros y no el Gobierno.

Este argumento no tuvo eco en el presidente Correa, quien está convencido de que “a los banqueros se les acabó la fiesta”. Además, fueron responsables de los rumores de un feriado bancario que provocó una corrida de depósitos a vísperas de Navidad.

A través de esta legislación, el Régimen dará mayor protección al cliente, al pasar la garantía depositaria de USD 12 200 a USD 20 000, con el aporte de los banqueros.

César Robalino, director de la ABPE, cuestionó que exigir a la banca que entregue por adelantado su contribución de dos años a este Seguro repercutirá gravemente en el patrimonio y la liquidez del sistema. Hasta el 10 de diciembre, los depósitos alcanzaron los USD 15 144,3 millones.

Pero una de las principales críticas del Gobierno ha sido que las utilidades de la banca (USD 326,6 millones a noviembre) deben bajar y hacia esa dirección también apuntó la segunda reforma tributaria, con la cual se profundizó los enfrentamientos.

Bajo la lógica de evitar que salgan los capitales del país se aumentó el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) de 0,5% a 1%, lo cual será altamente inflacionario, pues se encarecen las importaciones, dijo María Gloria Alarcón, del Comité Empresarial.

Roberto Aspiazu, del mismo gremio, agregó que a través de siete rondas para reducir aranceles se logró que el beneficio para el sector sea de USD 160 millones, pero con este tributo se anuló toda esa ayuda.

Otro tema que causó controversia con los banqueros privados fue el nuevo impuesto sobre los activos externos, una medida que pretende que la banca traiga sus dineros del exterior para entregar créditos locales.

Una disposición más para lograr este último objetivo se dio a través de la reinversión de utilidades a cambio de la reducción de 10 puntos porcentuales del Impuesto a la Renta, siempre y cuando la banca direccione estos recursos al sector productivo.
Para el 2009
La época de precios altos de las materias primas no se repetirá, por lo que las empresas deberán buscar nuevas estrategias para abrirse mercado y generar ventas. El Gobierno no tendrá más salida que ajustar su presupuesto y priorizar las necesidades para mantenerse a flote.

Esto también ha sido rechazado por los baqueros, quienes insisten en que del total de cartera, a noviembre pasado, el 55,4% de los créditos se otorgó a la industria y a otros sectores productivos del país.

Frente a esta presión tributaria, de la mano del Banco Central llegó una medida temporal de alivio: el congelamiento de las tasas de interés por seis meses.

Aunque esto, para el sector productivo, no compensa la repercusiones que traerá la moratoria de la deuda externa, como, por ejemplo, la restricción del crédito externo.

Pero, además de la crisis financiera mundial, el Ecuador afrontó una tormenta interna: las inundaciones, aunque a diferencia de la situación actual, esta estuvo acompañada de ingentes ingresos petroleros.

El Régimen anunció seis medidas compensatorias para el sector productivo, que se extenderán hasta el 2009 con un costo anual de USD 256 millones.

Entre estas medidas que estaban dirigidas a frenar los precios y mantener a la inflación anual por debajo del 10%, se contempló el subsidio a la harina, a la urea, la prohibición de exportar arroz a Colombia, entre otras.

Sin embargo, para Jorge Calderón, de Centro de Investigaciones de la Universidad Espíritu Santo, el gasto estatal puede superar la cifra prevista inicialmente.
Según Calderón, el Gobierno no ganó nada controlando los precios, más bien desmotivó a los productores, pues no todos recibieron el apoyo. Para Walter Poveda, ministro de Agricultura, los subsidios ayudaron a los agricultores a cubrir los costos de producción y a la reactivación agropecuaria.
Esto ha venido acompañado de créditos de la banca pública, que se prevé se extiendan y hagan menos sombrío el 2009.

Punto de vista

Las medidas no alientan una reforma sostenida

El Gobierno siguió consolidando un modelo de inclusión económico y social. Aunque sus medidas dieron resultado a corto plazo, no incentivan la producción.

Silvana Vallejo
Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo
Durante el 2008 se puede observar que se sigue consolidando un modelo de desarrollo con enfoque de inclusión económica y social. Ha continuado fortaleciéndose el proceso de rendición de cuentas por parte del Gobierno, lo cual ha sido un factor de éxito para conseguir respaldo político y social en las diversas esferas y generar una institucionalidad más sólida a nivel público y privado.

El 2008 marca un hito, dado que se instauró el nuevo marco legal una vez que el referéndum aprobó la nueva Constitución. Este marco se enfocó en relevar los derechos ciudadanos y a poner énfasis en el desarrollo territorial como un nuevo modelo de inclusión económica y social, así como también a fortalecer la planificación estatal desde lo local, regional y nacional. Se ha iniciado ya con la formulación de las leyes que implementarán el marco constitucional vigente, lo cual dotará de la instrumentación del discurso político, esto será un desafío en el 2009. Ecuador es un país que no ha estado exento de las implicaciones que tienen los cambios en el entorno internacional.

La subida de precios de las materias primas y la crisis hipotecaria de los EE.UU. también afectaron la dinámica económica nacional. Como reacción a esto, el Gobierno tomó algunas medidas de política: reducción de aranceles de los insumos, diseño de mecanismos de incentivos tributarios, subsidios al trigo, incremento de aranceles a las exportaciones y fijación de precios. Todo esto dirigido a estabilizar los precios, sobre todo de los productos de la canasta básica.

Si bien estas medidas pueden dar resultados en el corto plazo, no olvidemos que este tipo de disposiciones no incentivan la reactivación y una reforma productiva sostenida. Toda vez que la crisis financiera continuará y la diversificación de mercados para nuestros productos es una necesidad, se requiere dar un empuje más agresivo hacia la búsqueda de eficiencia para bajar los costos, consolidar la asociatividad, y dotar de mayores y mejores tecnologías. En definitiva, hace falta crear herramientas innovadoras e incluyentes que logren cumplir con los objetivos propuestos.

Punto de vista

El Ecuador no ahorró suficiente para la crisis

El ritmo de crecimiento del gasto público ha sido alto. Y cuando se gasta mucho a veces eso se vuelve irreversible y es difícil dejar de gastar lo que se asumió.

Simón
Cueva
Vicerrector de la Universidad de las
Américas.
En ciertos aspectos, el Gobierno tomó medidas para afrontar la crisis y ha hecho esfuerzos para limitar prebendas de algunos burócratas. Sin embargo, el problema mayor es que el impacto de la crisis mundial es muy fuerte y probablemente dure bastante tiempo. Frente a ello, uno siente que las medidas anunciadas se quedan cortas.

Además, el resto de componentes de la política económica del Gobierno es contraproducente. Ha tenido ingresos muy buenos, en especial gracias a los altos precios del crudo y a la economía mundial, pero no ahorró. En cualquier familia, si tengo un excelente trabajo en algún momento, debería ahorrar para cuando me quede sin empleo, mis hijos se enfermen o venga alguna emergencia. En el Ecuador, este Gobierno necesita afrontar una crisis y no ahorró lo suficiente en comparación con otros países de Latinoamérica, que están mejor preparados.

El ritmo de crecimiento del gasto público es muy alto y cuando se gasta mucho, esto a veces se vuelve irreversible y es difícil dejar de gastar parte de lo que se asumió y prometió, como subsidios y alza de sueldos. Varias de las decisiones del Gobierno, incluyendo el ‘default’ de la deuda y la relación tirante con los multilaterales, han frenado su capacidad de financiamiento, ahora que necesita más liquidez por la baja de ingresos. Nos distanciamos con instituciones que nos podrían prestar plata, lo que nos pone en una posición más débil. En definitiva, la economía se guió mucho por el horizonte político, con mucho discurso que atrae votos, pero con políticas no siempre responsables desde el punto de vista técnico. Eso genera un clima de nerviosismo dentro y fuera del país y no ayuda a la inversión nacional o extranjera. El alza de precios que se afrontó a mediados de año se impulsó por la inflación importada, y se tomaron medidas más de corto plazo. Al mismo tiempo, el Gobierno tomó otras, como el fuerte gasto público o el aumento salarial, que generaron un efecto de mayor inflación. Por ahora, con la recesión, el tema inflacionario pasó a ser menos preocupante.

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