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Mauricio Pozo

Cierren el grifo

Mauricio Pozo

Imaginémonos una manguera conectada a un grifo de agua abierto de forma constante y permanente. Si tapamos con el dedo una parte de la boca de la manguera, el agua empezará a acumularse y a presionar hasta que terminará expulsándose por algún orificio. Esta ilustración es la que ejemplifica una supuesta suspensión o prohibición de importaciones. El “orificio” de algunos productos puede ser el contrabando, pues no hay mejor noticia para un contrabandista que cuando prohíben la importación de licores, chocolates, perfumes, electrónicos o electrodomésticos. Un efecto similar ocurre cuando se elevan excesivamente aranceles.

Si le preocupa al Gobierno la reducción de ingresos en dólares por la baja del precio del petróleo y de otros productos de exportación, por la reducción de las remesas y por sus propios errores al no pagar una parte de la deuda comercial, lo que cierra las puertas de financiamiento desde el exterior, pues debe atacar el problema por la raíz, no por la consecuencia. Muchas veces se ha explicado que cuando se producen excesos de liquidez provenientes de un gasto público desbocado, la economía se ajusta básicamente por tres vías: presión inflacionaria, fuga de capitales y presión en la balanza de pagos; esto es, crecimiento excesivo de importaciones. Mientras el Gobierno no entienda que con desorden fiscal no va a resolver el problema de la balanza de pagos, el supuesto remedio va a ser peor que la propia enfermedad.

Prohibir la importación de licores, por ejemplo, no solo favorece a contrabandistas, sino que además produce múltiples impactos para el empleo y la producción. ¿Qué va a pasar con restaurantes, comercios, licorerías? Se calcula que no menos de 150 mil personas de forma directa se perjudicarían por esta decisión y muchas más de forma indirecta. Se cerrarían comercios, restaurantes y muchos ecuatorianos perderían sus empleos. La responsabilidad del consumo de licor, por cierto, es de cada persona, no del Estado. Personeros del Gobierno dicen que es equivocado bajar el gasto en estos momentos en que otros países, por la crisis, más bien lo incrementan. No, señores, están otra vez equivocados en economía. El uso de recursos ahorrados se utiliza para inyectarlos, pero sin alterar los indicadores de estabilidad económica. El Ecuador ya tiene un exceso absoluto de gasto público y debe primero regular la liquidez de la economía para, de esa manera, ir regulando el problema de la balanza comercial. No hay cómo usar excedentes fiscales porque ya se gastaron todo una vez incluidos los excedentes dentro del Presupuesto. No solo por importaciones salen dólares, sino también por la propia fuga de capitales. Con esa decisión van a afectar la producción aún más. La economía crece y se sostiene más por el sector privado que por el gasto del Gobierno. Esto está probado hasta la saciedad. Por Dios, escuchen alguna vez.

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