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César Paz y Miño

Darwin y la Biomedicina (2)

CÉSAR PAZ Y MIÑO

A 200 años del nacimiento de Charles Darwin y 150 de su Teoría de la Evolución, es importante recordar sus legados. El científico fundamentó y consolidó su Teoría de la Evolución durante los 5 años que duró su viaje de estudios alrededor del mundo, a bordo del Beagle.

Para los naturalistas de la época, las especies eran estables en el tiempo, teoría en gran medida dominada por explicaciones no científicas y por la fe. Al ordenar sus anotaciones naturalistas, Darwin replanteó el fijismo de las especies reemplazándolo por una teoría de las trasmutaciones. Aseguraba que las variaciones favorables adquiridas por las especies se conservaban, mientras las desfavorables desaparecían. En 1859, ya como una teoría consolidada, fue publicado su libro sobre el origen de las especies por selección natural. La teoría fue rápidamente cuestionada por su oposición a los argumentos teológicos, aunque Darwin se mantuvo alejado de la discusión teología-evolución. En su libro El Origen del Hombre, posicionó su teoría de que el aparecimiento del ser humano se debe a causas estrictamente naturales.

“La Teoría de la Evolución se ha ido consolidando con el aporte de muchas ciencias…”

La Teoría de la Evolución, en siglo y medio de vigencia, ha invadido todas las esferas y se ha ido consolidando con el aporte de muchas ciencias. Oponerse a la evolución es oponerse a la esencia misma de las ciencias. La Genética es la que más ha aportado últimamente. Los estudios sobre la homología de genes en las diferentes especies, la conservación de genes de especies antepasadas, las comparaciones a nivel molecular de genes, el rastreo genético de individuos y especies, el entendimiento de las mutaciones y su papel en la selección natural, determinan que la Teoría de la Evolución tenga sustento experimental e irrefutable.

Frente a la relación con el medio, las especies en miles de años, van seleccionando los genes que le son más favorables y así mismo, los cambios genéticos son el sustrato de la organización compleja y el aparecimiento de nuevas formas de vida. La evolución, en suma, es producto de la variación del ADN y la fijación de estas variaciones.

La tolerancia a la lactosa es un buen ejemplo de evolución: Los mamíferos dejan de consumir leche muy temprano para pasar a la alimentación común. Los seres humanos son tolerantes a la lactosa hasta los 5 años y un 30% de adultos se tornan intolerantes a la lactosa. ¿Por qué es beneficioso ser tolerante a la leche? Al inicio del sedentarismo, la mejor forma de sobrevivir era almacenando alimentos, y entre los primordiales, los derivados lácticos. Quien los consumía y era intolerante a la lactosa, tenía menos oportunidad de sobrevivir. Los genes de tolerancia entonces fueron manteniéndose en las poblaciones y por selección natural haciéndose frecuentes. En 7 mil años, según cálculos genéticos, nos hicimos tolerantes a la leche como ningún otro mamífero adulto. Esta interpretación del origen de una enfermedad por fuerzas selectivas y genéticas, determina el surgimiento de la Medicina Darwiniana que es el tema del Seminario que en días pasados se desarrolló en la UDLA.

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