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Guillermo Arosemena A.

Visión de la economía ecuatoriana en el 2008 y años posteriores

Visión de la economía ecuatoriana en el 2008 y años posteriores
Guillermo Arosemena Arosemena

Me ha sido solicitado hablar sobre la economía ecuatoriana en el 2008, pero no quiero limitarme a proporcionar exclusivamente cifras proyectadas, ni centrarme en un solo año. Para mi es más importante darles una visión estratégica de nuestra economía, mencionar las incertidumbres sobre lo que se avizora, las grandes debilidades estructurales de nuestra economía y cómo ellas pueden afectar al 2008 y años posteriores, también mencionar posibles soluciones.

Siendo el presente el resultado de lo que se ha hecho o dejado de hacer en el pasado, hay que entender por qué la economía ecuatoriana creció 2% anual entre 1960 y el 2000 y aproximadamente 4.5% anual, entre el 2001 y 2007. Más que llenarlos de proyecciones, que si mencionaré, intentaré mostrarles lo que otros países han hecho y hacen para salir del subdesarrollo. Comentaré desde mi perspectiva, basada en la forma de analizar los problemas nacionales, siempre comparándolos con el desempeño de otros países. Si no nos
comparamos con otros, no es posible conocer si andamos bien o mal.
He seguido detenidamente los sucesos económicos mundiales durante 40 años de vida profesional, por la oportunidad que tuve de haber terminado la educación secundaria en el exterior y continuado con la enseñanza universitaria en centros de gran prestigio internacional, además de haber viajado extensamente durante dos décadas por cuatro continentes. Me ha apasionado la lectura de las noticias económicas de todo el planeta y he seguido muy de cerca el despegue
de las naciones asiáticas, así como de los países bálticos, Irlanda, España, Australia, Nueva Zelanda, etc. Al mismo tiempo, he sido testigo del estancamiento de nuestra región, que por causas inexplicables, no alcanza a encontrar el camino correcto para que el pueblo tenga un futuro promisorio. Al analizar los problemas nacionales, siempre lo hago con visión global, no local.

En América Latina y particularmente en Ecuador, hemos intentado diferentes modelos de desarrollo y en ninguno hemos tenido éxito rotundo, nuestro progreso ha sido relativo, hemos mejorado el nivel de vida, pero a un ritmo muy inferior a los demás países. En lo positivo, hace 40 años, las casas de cemento, refrigeradoras, cocinas, aires acondicionados y automóviles eran lujos que solamente podía tener un reducido grupo de ecuatorianos. Con el pasar de las décadas, un mayor número de ecuatorianos tuvieron acceso a esos bienes, y
desde la dolarización, el plazo de los créditos es tan amplio que para una secretaria ejecutiva es posible adquirir un automóvil y comprar casa.

Lamentablemente, el progreso no ha sido suficiente, el desempleo y subempleo se mantienen elevados, todavía no es posible que tengan trabajo todos los jóvenes con edad de trabajar, la población sin casa propia es significativa, gran parte de la población no tiene acceso a dignos servicios de salud y es mínimo el porcentaje de personas con títulos universitarios.

¿Por qué no ha crecido la economía ecuatoriana a tasas capaces de absorber anualmente a toda la población con edad de trabajar? ¿Por que no ha sido posible crear suficientes unidades productivas?¿Por nuestras empresas son pequeñas, incluso para los estándares de nuestra región. En el ranking anual de las 500 empresas más grandes de América Latina, publicado por América Economía, Ecuador aporta 4, dos de ellas petroleras, Petroecuador y una extranjera. Estas pobres cifras, contrastan con Chile que tiene 63, es decir más de 15 veces, con una población ligeramente superior a la nuestra. ¿Por qué históricamente no hemos sido país competitivo? Hay que tener presente que el estado de salud de la economía es el resultado de salud de las empresas.

Cuando las últimas están en auge, la economía también florece. ¿Por qué entonces, la salud de las empresas ecuatorianas no ha sido óptima en el transcurso de la historia? No hay una respuesta a todos los interrogantes mencionados, son algunas y cubren desde las malas políticas estatales hasta la actitud de la sociedad, especialmente la de políticos, empresarios y demás estamentos.

Ecuador no ha sabido aprovechar las corrientes de pensamiento científico y económico del Primer Mundo, ni los beneficios de las revoluciones tecnológicas. Salvo casos excepcionales, hemos imitado lo malo, incluyendo la aplicación de teorías económicas. En el siglo XX, surgieron nuevas de estas últimas, unas no aportaron al mejoramiento del nivel de vida de los países, como sucedió con las teorías de los economistas desarrollistas entre la década de los treinta y
cincuenta, liderados por Nurske, Furtado, Hirschman y Prebish. Este último, fue uno de los ideólogos de la teoría de la dependencia, asumió que los latinoamericanos tenían un complejo de inferioridad y eran incapaces de controlar el destino de sus naciones. En opinión del historiador David Landes, “Al promover la mórbida propensión de echar la culpa a otros de los errores de uno mismo, ellos promueven la impotencia económica.” Los asiáticos probaron que era un mito lo sostenido por Prebish de la escuela desarrollista, que si es posible
salir de la pobreza y lograr la prosperidad.

En las últimas cuatro décadas, la ciencia económica ha tenido un notable progreso. Los grandes pensadores y doctrinarios económicos, han generado innumerables nuevas teorías que van más allá de sostener que sin ahorro, ni inversión no se puede salir de la pobreza. Desde 1960, no menos de 500 libros han sido escritos sobre temas de las determinantes para lograr el crecimiento económico. Así hemos pasado de la ventaja comparativa de Ricardo a la competitiva de Porter; de la economía de equilibrio y estática de Walras a la de
desequilibrio y dinámica de Schumpeter, del aporte exógeno de la tecnología de Solow al aporte endógeno de Romer; del ahorro e inversión de los economistas clásicos a la integración de la economía con otras ciencias, como Veblin con el consumo conspicuo, Keynes con la propensión a consumir, Lucas con la expectativas racionales y Schiller con la economía del comportamiento; de la ley de los retornos decrecientes de Marshall a la de retornos crecientes de Romer, del crecimiento extensivo de Malthus, donde los límites de la producción son definidos por la cantidad de tierra al crecimiento intensivo de Abramovitz, donde el incremento es ilimitado por el aumento de la productividad. En resumen, hemos pasado de los factores tradicionales de producción, donde la tierra y el capital físico eran indispensables para hacer crecer el nivel de vida, a los vigentes, donde la innovación y conocimiento son las bases del progreso humano. Nos hemos demorado cien años en reconocerlo, considerando que a
fines del siglo XIX, el gran economista, Alfred Marshall afirmó: “El conocimiento es nuestro motor de producción más poderoso”.

Por no haber puesto atención al nuevo pensamiento económico, que también incluye la doctrina de la economía institucional, ni maximizado los beneficios de las revoluciones tecnológicas, nos encontramos como estamos. La aplicación de nuevas teorías económicas que incorporan otras fuerzas económicas determinantes en el crecimiento de la economía, innovaciones en maquinarias, equipos y formas de trabajar, ayudaron a los países a incrementar los porcentajes de crecimiento del PIB en el transcurso de los últimos 200 años.

Antes del siglo XIX, crecer a más de 1% anual, era tarea imposible; para la primera mitad de los mil ochocientos, a 2%. Entre 1900 y 1950, las tasas aumentaron a 4% y 5%, y para las últimas décadas del siglo XX, llegaron hasta 10%. En los primeros años del siglo XXI, el porcentaje ha superado 11% anual.

Cuando los crecimientos eran marginales, no había mayor diferencia en la renta entre naciones, pero a medida que el conocimiento e innovación fueron aprovechados por unas y no por otras, se abrió la brecha en el nivel de vida entre países. La fórmula del 70, permite determinar el número de años que toma duplicar la renta por persona. Una economía que crece a 10% anual, como China, duplica el ingreso por habitante en 7 años, mientras que la que crece a 3%, como Ecuador, le toma más de 20 años. Estados Unidos se convirtió en el
país con la mayor economía del mundo y desplazó a la poderosa Inglaterra en las primeras décadas del siglo XX, por haber crecido a 1% más en el largo plazo, entre 1850 y 1920. Las fabulosas tasas de crecimiento de la economía de China, que son hasta 3.5 veces superiores a las de Estados Unidos, convertirían a la primera como la más grande del mundo para el 2020, si se mantienen las diferencias en las tasas de crecimiento.

Desde hace algunos años, es posible salir de la pobreza en menos de una generación, lo demostró Irlanda, en 1980 junto con Portugal y España, eran los países más pobres de Europa Occidental, su ingreso por habitante era comparable con el de varias naciones latinoamericanas, actualmente tiene una renta superior a la de Alemania. En la carrera por lograr el mayor crecimiento de
la economía, Ecuador se encuentra en mundo paralelo, vemos los avances que se logran en otros países, pero no podemos contagiarnos; hemos visto pasar el tren del progreso desde el siglo XIX y todavía no podemos estar en él. ¿Cómo lo vamos a hacer, cuando en todos los rankings de evaluación de países, nos encontramos muy mal ubicados? En los índices de globalización, libertad económica, competitividad, hacer negocios, gobernabilidad y una decena más, nos encontramos entre el penúltimo y último quintil de los países peor ranqueados.

¿Qué podemos hacer para mejorar notablemente la tasa de crecimiento de la economía ecuatoriana y lograr sostenerlo en el tiempo? En Europa, Asia y África, los gobiernos han optado por un sistema de libre mercado con reglas claras establecidas por el Estado, pero erróneamente, en ciertos países de América Latina, se afirma que la intervención del Estado es la respuesta para salir de la pobreza, en Ecuador, queremos reeditar lo que sucedió en los años sesenta del siglo pasado. En estos tiempos, frecuentemente se escucha y lee
del libertinaje neoliberal; pero si observamos la participación del Estado en la economía, sigue siendo elevada en todos los continentes, exceptuando las antiguas repúblicas soviéticas, los países de Europa oriental que formaban parte del bloque soviético y China, único país donde la reducción de la participación de Estado en la economía ha disminuido dramáticamente a 30% del 98% que tenía cuando Deng Xiao Ping subió al poder al finalizar la década del setenta. En Ecuador, si se suma el presupuesto del gobierno central, el de las empresas estatales y gobiernos seccionales, fácilmente representan 40% del PIB, cuando
hace 40 años, el porcentaje era significativamente inferior. ¿Qué ha sucedido en los países que optaron por reducir el tamaño y participación del Estado? Estonia, Lituania, Checoslovaquia, Nueva Zelanda, Australia, Irlanda etc. Son ejemplos de progreso humano. Por lo que sorprende que todavía existan gobernantes con ideologías que repudian la apertura de la economía como inconveniente para los
países, cuando existen abrumadores hechos históricos que prueban lo contrario.

Desde la Edad Media, las naciones que lograron la supremacía económica, lo hicieron a través del comercio exterior e inversión extranjera: Las ciudades estados italianas entre los siglos XIII y XV, Holanda entre el XVI y XVII, Inglaterra en el XVIII y XIX, Estados Unidos en el XIX y XX, Japón, países asiáticos, Irlanda y España en el mismo siglo, las antiguas repúblicas soviéticas desde la última década del siglo pasado y en el XXI, China, India, Vietnam, Bostwana, etc. Los resultados positivos son fáciles de evaluar. En 1980, China
exportaba 20,000 millones de dólares, equivalente a 8 veces nuestras
exportaciones, en el 2006, la diferencia se incrementó a 95 veces.
En el mundo actual, ya no es posible ignorar el entorno internacional, las economías de los grandes y pequeños países, son influenciadas por lo que ocurre en la economía mundial. Hace medio siglo, el comercio exterior internacional representaba 10% del PIB mundial, actualmente sobrepasa el 30% y seguirá creciendo porque el primero aumenta a tasas superiores a 50% del segundo. Se han creado nuevos canales de mercadeo internacional, uno de ellos es la Internet que ha mejorado notablemente las comunicaciones permitiendo agilitar las transacciones e información relativa a apertura de cartas de crédito, instrucciones de embarques, etc. Hace 40 años, me gradué de universidad e ingresé a trabajar en una empresa exportadora. En aquella época las grandes firmas exportadoras e importadoras reemplazaron el cable para
enviar y recibir mensaje por el telex, costoso equipo; las demás tuvieron que seguir utilizándolo. El telex fue un gran avance en materia de comunicaciones, funcionaba como una máquina de escribir para enviar y recibir mensajes, pero no tenía el número de aplicaciones que la internet. Este maravilloso invento también sirve para vender, ya no es necesario viajar al exterior para cerrar contratos. Las tarifas arancelarias promedio mundial sobrepasaban el 30%,
actualmente están en 10% aproximadamente. Los acuerdos comerciales eran muy limitados, en el año en curso, hay países, como Chile, que tienen más de 25 tratados comerciales.
En este entorno dinámico mundial de progreso humano, por el avance científico y tecnológico, Ecuador no ha querido beneficiarse de los cambios, como no lo hizo en siglos anteriores, e ingresa al 2008, con gran incertidumbre política, económica y social. Tenemos un nuevo gobierno que está convencido de que el socialismo es la respuesta a los males ecuatorianos e hizo responsable de la pobreza ecuatoriana al neoliberalismo salvaje identificado con el Consenso de
Washington que fueron reglas que los Estados debían seguir.

Quiero mencionar cada una de ellas para que ustedes juzguen si merecieron satanizarse: 1) disciplina presupuestaria;2)cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras);3) reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; 4) liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés;5)búsqueda y antenimiento de tipos de cambio competitivos;6) liberalización comercial; 7) apertura a la entrada de inversiones extranjeras
directas;8) privatizaciones; 9) desregulaciones y 10) garantía de los derechos de propiedad. El Consenso de Washington se cumplió parcialmente en nuestro país, no hemos privatizado nada, salvo la recolección de la basura, nuestra economía no es abierta, la inversión extranjera ha sido mínima. Nosotros lo que hemos tenido es un injerto de ideas terratenientes-mercantilistas, cuyos proponentes, son grupos de presión que incluyen empresarios, transportistas, burocracia dorada, etc. Ellos han estado alrededor del poder y lucrado del Estado.

La libertad económica está muy lejos de Ecuador y no puede ser considerada negativa para el ser humano, si hubiera existido, estaríamos ubicados entre los primeros puestos en el Índice de Libertad Económica, publicado hace aproximadamente dos décadas.

Curiosamente, para quienes cuestionan este modelo, las naciones más prósperas están en los primeros lugares. Si hubiera sido cierto, el tamaño del sector público en la economía hubiera descendido cada año, cuando ha sido lo contrario, como lo he mencionado anteriormente.

Con los antecedentes expuestos, veamos cuáles son las incertidumbres con que ingresa la economía al 2008. Quizás el de mayor incógnita tiene que ver con las leyes que promulgará la Asamblea, se desconoce el grado de impacto que tendrá sobre las actividades productivas de la mediana y gran empresa. Hay lineamientos que son muy claros, el gobierno actual considera que el desarrollo debe ser nacionalista, es decir hacer crecer la economía a través de la industrialización del país y no abriendo la economía. Basta leer el décimo primer objetivo del Plan de Desarrollo 2007-2011: Establecer un sistema económico “La preponderancia otorgada por el modelo de crecimiento “hacia fuera” al sector externo, que debía guiar el crecimiento económico, ha postergado la necesidad de equilibrar el desarrollo humano en todo el territorio nacional… La apertura propugnada por el Consenso de Washington, en los mercados de capitales y de bienes de los países de menor desarrollo, fue un medio para re-abrir sus economías a las empresas del mundo desarrollado… Así, dicho Consenso
sirvió, básicamente, para reafirmar la estructura de la distribución internacional del trabajo, de forma que en los países subdesarrollados se siga produciendo bienes de escaso valor agregado, con mano de obra barata, para exportarlos a bajos precios a los países desarrollados”.

Al leer este objetivo, recordé lo que se estudiaba en universidad en los primeros años de los sesenta, cuando los economistas desarrollistas escribían que los países pobres siempre estarían destinados a producir materias primas, era la infame teoría de la Dependencia a la que me referí en párrafos anteriores. La realidad actual es muy diferente, el 80% de las exportaciones promedios de los países emergentes son exportaciones de bienes terminados y en algunos países, de elevado contenido de componentes tecnológicos. En un artículo de mi autoría en diario Expreso contradigo a SEMPLADES en este tema:

“Durante los últimos 20 años, las exportaciones de bienes industriales han aumentado notablemente en las naciones emergentes. Hay un estudio del 2001 del Banco Mundial que prueba que el 80% de las exportaciones de las naciones subdesarrolladas son industriales. La CEPAL hizo otro estudio en el 2005. Los ejemplos de sustituir exportaciones de bienes primarios por industrializados
abundan: Durante el gobierno de Figueres, multinacionales establecidas en Costa Rica, comenzaron a exportar bienes con contenido tecnológico, actualmente representan 50% del total. Brasil exporta aviones y Chile, módulos informáticos”.

El mundo económico de los años sesenta no es el mismo del actual, la
globalización destruyó barreras para el intercambio de bienes y capital. Hace medio siglo, no existían multinacionales de países pobres, en el 2007, se las encuentra en todos los continentes. De las 2,000 corporaciones más grandes del mundo, cuyo ranking es publicado anualmente por la revista Forbes, más de 600, aproximadamente 1/3 son de Asia, África y América Latina. La mayoría de estas empresas exportan producto terminado como Cemex de México, la
segunda corporación cementera más grande del mundo o Arcelor-Mittal de India, la acería más grande en nuestro planeta. Centroamérica exporta más de 10,000 millones anuales en confección de ropa. Siendo tan abrumadoras las evidencias de que los países del Tercer Mundo no son explotados por el Primero, es inexplicable que se afirmen hechos inexistentes en un documento tan importante como el Plan de Desarrollo. Como lo mencioné al inicio de mi intervención,
durante los últimos 5 siglos, las naciones se hicieron ricas a través de la apertura de la economía y las que persistieron en permanecer cerradas, solamente promovieron la pobreza. La economía en Vietnam estuvo cerrada hasta 1999, el pueblo padecía de hambruna, el ingreso por habitante no llegaba a 200 dólares anuales. Sus gobernantes tenían algunos años siguiendo el milagro económico chino y se preguntaron, si ese país fue el referente de ellos por décadas, ¿por
qué no imitarlos? Usaron los mecanismos de la economía de mercado y no han parado de crecer. La economía tiene 7 años consecutivos de crecimiento a tasas muy superiores a las nuestras, en algunos años hasta 250% más. Ecuador todavía no ha logrado mantener el crecimiento sostenido tanto tiempo. En ese período la renta por habitante se ha triplicado a 750 dólares y la nuestra apenas
aumentó 25%. Si las tendencias siguen como están, en 25 años, Vietnam tendría un ingreso superior al de Ecuador. La segunda incertidumbre es el futuro de las exportaciones ecuatorianas. Hace
pocos días, la Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos, aprobó el TLC con Perú y altos dirigentes del Congreso de ese país de descendencia latinoamericana, están cabildeando para que se apruebe el de Colombia, Panamá y Costa Rica. El Gobierno no tiene preocupación alguna, sostiene que solucionará el problema con el subsidio que dará a los exportadores perjudicados. Así de fácil. Los exportadores no tienen interés alguno en recibir subsidio del Estado, ellos conocen muy bien que el TLC va más allá de un intercambio de bienes. Incluso por el lado del intercambio, habrá problemas
cuando Perú o Colombia importen arroz de otros orígenes y otros comestibles que Ecuador tradicionalmente les ha exportado.
La tercera incertidumbre es la salud de la economía mundial. Desde hace un semestre el Banco Mundial, FMI, OECD y otras instituciones multilaterales vienen revisando hacia abajo la tasa de creamiento de las proyecciones económicas del mundo. Es muy difícil que no se presente una recesión en todos los continentes, con un barril de petróleo de 100 dólares. Si ella no ha sido afectada es porque durante los últimos 20 años, las nuevas tecnologías han podido incrementar la productividad del uso de los combustibles. Pero hay un límite y actualmente se está llegando, las nuevas tecnologías usadas en las
energías alternativas, todavía no se sienten los resultados positivos, tomará una década más. La cuarta incertidumbre es la situación del sector petrolero ecuatoriano, cuya producción se encuentra estancada y hay serias fricciones con las compañías petroleras, además de los juicios que tienen lugar en el exterior. Se desconoce cuál será el resultado de los mismos y si habrá inversión extranjera significativa
en el descubrimiento de nuevos pozos. El gobierno tiene destinadas importantes inversiones propias en el bloque quince y otros campos manejados por Petroecuador, pero es de todos conocido, que se requieren entre 3,000 y 5,000 millones de dólares para vigorizar la producción petrolera ecuatoriana. La quinta incertidumbre es lo que pueda suceder en un nuevo año político, durante el tiempo que funcione la Asamblea, la ratificación de la nueva constitución y sucesos posteriores. El crecimiento económico se logra con
estabilidad y tranquilidad y si se toma como referencia el ayer, podrían darse enfrentamientos, cierres de carreteras, etc.
La sexta incertidumbre es la actitud del inversionista nacional e internacional. Las encuestas realizadas por el Banco Central y Deloitte, muestran un empresariado con actitudes volátiles, hay meses que son pesimistas del futuro y otros, optimistas. Esta volatilidad en la forma de pensar, no es conveniente para los negocios que necesitan tranquilidad. En el caso de los inversionistas internacionales, ellos se fijan en el estado de derecho de los países, protección a la propiedad, transparencia de los poderes del Estado,etc. La séptima incertidumbre es la situación de la educación pública. El Presidente ha hecho bien en tomar la decisión de terminar con la forma en que se ha manejado la educación, pero quienes han estado en su conducción, no querrán
dejarlo fácilmente. En días pasados estuve con el Ministro de Educación quien comentó sobre los decretos para poner a la UNE y MPD en orden. Aproveché para preguntarle sobre la visión estratégica del nuevo régimen. Le mencioné que históricamente tenemos un atraso entre 30 y 50 años en iniciar nuevas carreras universitarias con relación al Primer Mundo, poniendo como ejemplos: Economía
e Ingeniería Comercial. De la primera, la facultad existía desde 1870 en otras naciones, en nuestro país la iniciamos en los años treinta; la segunda, desde inicio de los mil novecientos y la comenzamos en la década de los sesenta. En los últimos años se han creado nuevas carreras universitarias en el Primer Mundo, la mayoría profesiones técnicas; debemos comenzar a preparar a los niños ecuatorianos desde el jardín de infantes, habituándolos a las ciencias exactas y ayudándoles a desarrollar mente creativa para crear futuros
emprendedores. En el continente asiático, desde temprana edad escolar, es estimulada la imaginación de los niños. Además de las incertidumbres mencionadas y otras que no hay tiempo para
comentar, la economía ecuatoriana, ingresa al 2008, con debilidades
estructurales, a las que el gobierno necesita poner mayor atención. La primera es la dependencia de las exportaciones ecuatorianas en un limitado número de bienes. El 2007 cerrará con 4 productos representando más del 70% del total y lamentablemente todos ellos son bienes primarios. A diferencia de otros países emergentes, Ecuador no ha podido incrementar el porcentaje de bienes terminados, desde hace muchos años, fluctúa alrededor de 20%, cuando en otras naciones se encuentra en 80%, como lo he mencionado anteriormente.
Nuestro país requiere diversificar masivamente la canasta de productos
exportables, preferiblemente con valor agregado, así como diversificar los mercados. Actualmente somos muy vulnerables por la excesiva dependencia al mercado estadounidense, más de 50%.
La segunda debilidad es la baja productividad de la producción ecuatoriana, tanto agrícola como industrial; a pesar de no existir estadísticas en la productividad del comercio, minería y servicios, seguramente también debe ser baja. La economía ecuatoriana no es eficiente, razón por la cuál se encuentra en el percentil donde están los países menos competitivos, según el Índice de Competitividad; esto se debe a las malas políticas de nuestros gobiernos y mediocre gerencia ecuatoriana. Entre las variables usadas para medir la
competitividad, aproximadamente 55% son de responsabilidad del sector público y 45% del privado. La histórica relación antagónica entre el Estado y las empresas hace que no existan buenas condiciones para hacer negocios. En el indicador elaborado por el Banco Mundial Hacer Negocios, para determinar el clima de negocio por país, Ecuador se encuentra entre 30 y 40 puestos por debajo de Colombia y Perú, y 60 de Chile. En cuando al sector privado, no hay
interés generalizado por usar las tecnologías de comunicación e información y es mínimo el número de empresas que se maneja con buenas prácticas gerenciales.
La tercera debilidad, es el reducido tamaño de las empresas ecuatorianas. Las que consideramos grandes, son pequeñas para los estándares latinoamericanos. En Ecuador, la empresa fabricante de mayor venta de plásticos factura menos de 50 millones de dólares anuales, cifra 15 veces inferior a una empresa de Costa Rica del mismo sector.
La cuarta debilidad es el escaso interés por la investigación y desarrollo, tanto en el sector público como en el privado. En estos dos rubros, Ecuador apenas invierte una décima de uno por ciento del PIB, cuando otros países de similar desarrollo, destinan hasta 10 veces más. La falta de visión de ambos sectores, les impide darse cuenta de que el futuro no está en la producción y venta de los mismos productos, ni en la misma forma de hacer el trabajo, la riqueza se crea produciendo nuevos bienes y servicios a menor costo y mejor calidad.

La quinta debilidad, es el limitado conocimiento del ecuatoriano, especialmente en el campo científico y tecnológico. Vivimos en un siglo eminentemente técnico. Los expertos afirman que esta centuria es de la biología, así como en otros siglos, sobresalieron otras ciencias. En el campo de la molécula y genética, se están dando enormes cambios. La biotecnología aplicada a la agricultura, tiene un gran horizonte por delante. Un país como Ecuador, que es agrícola y gran parte de la población económicamente activa trabaja en esta actividad,
debería especializarse en la mencionada ciencia del siglo XXI, para producir semillas con mayor productividad y productos agrícolas con vida en percha más extensa.

La sexta debilidad es el pobre mercado de capitales en Ecuador. Ningún país ha podido salir de la pobreza sin este mercado, que incluye la actividad bursátil. No hay fuente más eficiente para levantar capitales y crear ahorro, que la obtenida a través de las bolsas de valores. El ahorro es básico para crear riqueza y elevar el nivel de vida. La capitalización de las bolsas de Guayaquil y Quito – forma de
medir el tamaño de la actividad bursátil – es insignificante comparada con la de Chile y demás países de similar población. Nuestra capitalización no sobrepasa 4,000 millones de dólares, cuando en otros países de la región es 50,000 y más millones.
La séptima debilidad son nuestros valores. En mi obra Análisis del Entorno, usada como texto, en el postgrado de la ESPAE, dedico un capítulo al tema cultural. Cuando Osvaldo Hurtado lanzó su libro, Las costumbres de los ecuatorianos, en Guayaquil, me pidió que lo presentara. En una parte de mi exposición, comenté que influyentes estudiosos de la conducta humana, como Sowell, Harrison, Snooks, Tawney, Landes y otros más, han investigado extensamente acerca de cómo la actitud al trabajo, comercio, estudios, forma de vivir, pensar y actuar, influyen en la economía y nivel de vida de las sociedades. En ninguna otra región, los valores culturales han tenido tanto impacto negativo en el desarrollo económico, como en América Latina y particularmente, Ecuador. Somos incapaces de llegar a consensos, no tenemos disciplina, el tiempo no cuenta, no nos interesa la curiosidad intelectual, ni nos fijamos en el detalle, no tenemos respeto por la autoridad, etc. La octava debilidad es la calidad de la gerencia ecuatoriana. Hay países que tienen en la administración de empresas, la principal ventaja competitiva, ninguna otra es tan importante. Buenas prácticas gerenciales tienen que ver con calidad, eficiencia, trabajo en equipo, en resumen, con el uso óptimo de los recursos. Con empresas débilmente estructuradas y pequeñas en tamaño, es
muy difícil poder ingresar a las ligas mayores en la economía mundial. Pero si es posible hacerlo. Lo lograron Cemex y Bimbo de México, Samsung de Corea del Sur, Amanco de Costa Rica, etc. Estoy escribiendo un libro que lo he titulado La gerencia, como ventaja competitiva y reúne mis últimas consultorías en empresas guayaquileñas. ¿Con el análisis realizado qué podemos esperar en el 2008 y años posteriores? Con todos los adelantos de la ciencia y tecnología, traducidos en complejos modelos econométricos y sofisticados módulos informáticos, todavía no es posible pronosticar el futuro, incluyendo el clima y crecimiento económico. Hace
pocas semanas, los economistas estadounidenses esperaban que el crecimiento del PIB del último trimestre sería algo más de 1.5% y terminó siendo un porcentaje 40% superior.

Si es difícil calcular el comportamiento de las economías en países donde el mercado es muy próximo a la perfección, en el nuestro, donde el mercado es imperfecto, se trabaja con información asimétrica y la constante es la inestabilidad política y la falta de consensos, la tarea de obtener un estimado, es titánica. A pesar de ello, el Banco Central y Ministerio de Economía deben cumplir con sus responsabilidades y establecer cifras. Entre ellos dos, se estima que la economía crecerá entre 3.5% y 4.25%.

Los porcentajes proyectados por las autoridades del sector público,
confirmarían que el comportamiento de nuestra economía seguirá mediocre, como en el pasado. Ningún gobierno de los últimos años, ha tenido tantos recursos como el actual, para impulsar el despegue sostenido.

Solamente el bloque 15 es fuente de más de mil millones de dólares. Si dinero no falta, ¿qué es lo que se requiere para tener niveles sostenidos entre el 6% y 8% anual? Se resumen en todo lo que he mencionado anteriormente.

Hay inmensa expectativa de lo que producirá la Asamblea, el pueblo está convencido de que en poco tiempo tendrá trabajo y dejará de ser pobre. Cuando leo periódicos y publicaciones de 1906, también la gente pensó que la Constitución de Alfaro sería el elixir para eliminar todos los males ecuatorianos.

Lamentablemente no fue así, la pobre diversificación de las exportaciones y muy elevada dependencia al cacao, contribuyeron a que una década más tarde, se desplomara la economía ecuatoriana.

La batalla de las ideas se mantiene en Ecuador, el pueblo escogió el socialismo para aumentar el nivel de vida. Esperemos que no sea un nuevo experimento. A mis 62 años de vida y después de haber vivido en dos continentes, visitado 45 países y leído extensamente sobre el desarrollo económico mundial, estoy convencido de que el mercado es el mejor sistema de asignación de recursos, el que produce con los niveles más altos de eficiencia y el que contribuye al mayor crecimiento del nivel de vida, pero no es perfecto, comete errores y se necesita del Estado para corregirlos. No necesitamos reinventar el país, lo que debemos hacer es eliminar lo malo.

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