//
estás leyendo...
Economía Mundial

Crecimiento

RAMON FOLCH
Es muy difícil subvertir los propios referentes. Es como darse la vuelta a uno mismo. Si partes de que el poder emana de Dios y lo ejerce el soberano, no puedes entender la democracia. Los estados Generales franceses no podían reformar el orden establecido, porque los cambios necesarios iban contra sus referentes. Por eso hubo una revolución.
Las revoluciones son eso: alteraciones de los referentes básicos. Suelen resultar dolorosas, porque acostumbran a acarrear transtornos asociados, además del gran trastorno que ya es tener que pensar de otra manera. Por eso los exegetas del orden establecido las rechazan por sistema, incapaces de imaginar que pueda haber una manera distinta de hacer las cosas. Es un clásico.
Los economistas y los analistas financieros han sido formados en la sacralización del crecimiento. Es su referente básico. Todas sus herramientas conceptuales funcionan mientras hay crecimiento y entran en crisis cuando este se para. Cualquier intento de poner en duda su pertinencia en un lugar y momento dados se ve descalificado de inmediato. Sin poder real divino no hay orden posible. ¿Qué pasaría si les propusiéramos imaginar un sistema económico basado en otras convenciones de partida? Seguramente podrían concebirlo, incluso tal vez les agradara, pero exigiría tantos cambios que enseguida abandonarían la idea. Seguramente no tendrían arrestos de asumirlo, por revolucionario. Otro clásico.
Dimensión

Si no lideras las revoluciones inevitables, las revoluciones te lideran a ti. Pasa casi siempre, y por eso las revoluciones tienen tantos efectos colaterales negativos. Si los teóricos de la economía no admiten que sus referentes básicos no responden a la matriz fenomenológica del siglo XXI, el nuevo orden inevitable se construirá de cualquier modo, de la mano de cuatro espontáneos probablemente poco competentes.
El referente de los padres es que el niño crezca y a tal objectivo destinan sus esfuerzos. Hasta que deviene adulto. ¿Qué sentido tendría, entonces, seguir creciendo cuantitativamente? Ya no se trata de cebarlo sin tregua, sino de hacerle experto en destrezas cualitativas. Toda la vida sigues creciendo, pero no en peso físico, sino en dimensión civil. Las grandes personas son las mejor formadas, no las más voluminosas. El sobrepeso, al contrario, mata.
Alcanzada una cierta dimensión, y en un marco de recursos limitados, seguir creciendo cuantitativamente resulta imposible, es una forma de piramidalidad encubierta. Hay que saber encontrar las dimensiones de la nueva economía. No puede estar basada en el crecimiento cuantitativo, porque no habría recursos bastantes, o suficiente energía, o manera humana de absorber las disfunciones que tanta intensidad de proceso generaría sobre el entorno. El incipiente cambio cli- mático en curso es un aviso. Interpretar correctamente los síntomas es la base de todo buen diagnóstico.
Necesitamos un nuevo orden económico. No podemos permitir que lo inventen aficionados, ni tampoco que se instaure de cualquier manera después que el viejo se hunda solito (ya empieza a resquebrajarse, no hay más que tener ojos en la cara y decencia en el corazón para percatarse de ello). También podemos mirar, displicentemente, para otro lado. Es lo que hicieron muchos eruditos del ancien régime… justo antes de sucumbir.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: