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Moneda Centroamericana, Moneda MERCOSUR, SUCRE

La moneda es un vinculo social, no un bien

By Juan-Claude Delaunay, economista, profesor de la Universidad de Marne-la-Vallée

http://www.humanite.fr/2008-12-09_Tribune-libre_La-monnaie-est-un-rapport-social-non-un-bien

Lo mismo que es necesario afirmar alto y fuerte, porque es verdad, que el capitalismo y sus agentes perdieron la legitimidad arrogante que tenían hasta hace poco, también me parece excesivo dejar de creer que este sistema habría entrado en fase de inminente desaparición. Ahora bien el concepto de moneda común mundial forma parte de esta ideología verbalmente triunfal sin basarse pues en un análisis correcto de los vínculos capitalistas. Pero ¿qué es antes de nada una moneda común y cómo distinguirla de una moneda única ?

Consideremos un conjunto de países que forman una zona monetaria. Estos países están dotados de una moneda única si se utiliza la misma moneda en todas partes y si se administra de manera centralizada. Una moneda única es necesariamente una moneda común, pero es otra cosa en la medida en que no concede ya ningún papel a las monedas nacionales. Consideremos ahora la misma zona. Ésta está dotada de una moneda común si por una parte existen las monedas nacionales, administradas de manera autónoma unas de otras y garantizando funciones internas en cada país (compras, ahorro, inversiones), y si, por otra parte, existe una moneda común, administrada de manera centralizada y destinada a la liquidación de los déficits exteriores. Creemos que algo así podría suceder a nivel mundial. Por una parte, habría las monedas nacionales (el dólar, el euro, el yuan, etc). Por otra parte, habría la moneda común mundial, administrada centralmente por un FMI democrático y destinado a saldar las cuentas de los países deficitarios.

La moneda común mundial (MCM) actualmente defendida por los comunistas contempla tres objetivos principales. 1. La moneda mundial debería ser considerada a partir de ahora como un bien colectivo. La MCM satisfaría esta exigencia. 2. El uso de esta moneda común acabaría con la supremacía del dólar. 3. Daría lugar a negociaciones favorables a los países solicitantes de moneda para su propio desarrollo.

Examinemos estos objetivos.

I – ¿La moneda como bien colectivo mundial ? Sí, pero la moneda no es un bien, es un vínculo social. El agua, el aire, el clima, los océanos, por ejemplo, son “bienes” tendiendo a ser considerados hoy como bienes colectivos. Existen físicamente, independientemente de los vínculos capitalistas. Los efectos desastrosos inducidos sobre ellos por estos vínculos resultan evidentes. Es entonces posible desde ahora tener en consideración una lucha repetida y de masas para su gestión socializada, incluso en el marco de vínculos capitalistas. Pero la moneda es la expresión directa de los vínculos sociales. Ponerse el objetivo de un MCM supone pues que los Estados más poderosos ceden a una institución mundial, a la que habrían previamente aceptado su democratización en profundidad, la diligencia de crear esta moneda y de velar por su uso democrático. Esta propuesta me parece, por el momento, una utopía.

II – Sí pero ¿“la verdadera contradicción” no es el dólar cuya soberanía es necesario destruir ? En mi opinión, la MCM no está en condiciones de garantizar ese paso. En efecto, tendría por objetivo permitir a los países deficitarios regular sus déficit con el exterior. Pero no estamos hoy en la misma situación que en 1944, cuando Keynes lanzaba la idea del Bancor. La MCM imaginada por Keynes tenía por objeto ayudar a los pobres a financiar su déficit para beneficio de todos (fin de la política restrictiva, reductora de la renta mundial). Ahora bien hoy, los ricos (los Estados Unidos) son aparentemente pobres (gran déficit) mientras que los pobres (países emergentes) son aparentemente ricos (grandes reservas de dólares). Este proyecto de la MCM tendría por primera finalidad financiar el déficit del país más rico del mundo. ¿No es incoherente ?

III – El “sistema dólar” es una gran noria de la explotación mundial del trabajo asalariado, empezando por el trabajo de los países emergentes. El final de esta biología particular – cuyo dólar como moneda mundial es la sangre actualmente – no se hará de manera monetaria, con la ayuda de una MCM. Y ponerle fin supone que los países en cuestión utilizan para la satisfacción de las necesidades de sus propias poblaciones el trabajo que se ven obligados a exportar hoy. Dos otros aspectos deben ser tenidos en cuenta. El primero es la formación creíble de monedas comunes, pero en zonas económicas dotadas de una cierta homogeneidad, como se tiende a hacer a partir de ahora en Asia y América Latina. El segundo, más sensible al ideal de los comunistas, sería la transferencia negociada pero generosa de conocimientos técnicos, tecnologías y servicios hacia los países emergentes o hacia aquellos que no llegan a emerger. Todo eso nos parece más serio y más sólido que vagos rumores de pretensión revolucionaria sobre la moneda común mundial.

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