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Jacobo Velasco Molina

¿Y el sector privado?

Por Juan Jacobo Velasco

La gente está pendiente de las acciones que tome o deje de tomar el Gobierno de Rafael Correa (RC) por su impacto en el futuro económico. Hasta el momento, la discusión ha girado en torno a los ingresos y gastos del sector público, a su capacidad real para responder a la crisis y las razones de fondo para las acciones -repudio de la deuda externa, por ejemplo- que está tomando para sobrevivir. Pero dicha importancia extrema tendría ese peso bajo el entendido de que el Estado es el principal actor económico, que todas las decisiones públicas tienen una incidencia similar en la economía y que el peso de la crisis será asumido por el sector público.

RC ha impuesto su visión de un país con un Estado fuerte. No solo en el discurso sino, sobre todo, en la práctica. Con la nueva Constitución, el Estado tiene más capacidad para volver público lo que de común entra en la esfera privada. Si a ello se suman las acciones que implementó para, en nombre de la justicia redistributiva, cambiar las reglas del juego, el inconsciente colectivo le concede al Estado de RC un poder casi total. Por eso, la mira está puesta en lo que haga o deje de hacer en la coyuntura que se avecina, la que, según todos los indicios, será tan o más complicada que la de 1999. Ergo, si bien es cierto el Estado es fuerte desde lo práctico y la imagen, va a tambalear con un caída de sus ingresos y la imposibilidad política de dar marcha atrás a los gastos creados en campaña. Es verdad que con RC el Estado ha alcanzado un nivel de relevancia económica sin precedentes, pero también de debilidad implícita: su tamaño debería tender a achicarse justo cuando sus ingresos por la vía petrolera se reducen en 80%. En esta coyuntura, el sector privado debiera ganar un peso relativamente mayor. Si bien va a ser afectado por la crisis, la caída de los ingresos por exportaciones privadas no es equivalente a la reducción de los ingresos públicos por la venta del crudo. Pero es justo esta reducción presupuestaria la que va a provocar que aumente la recaudación tributaria y arancelaria.

El problema es la soledad del sector privado ante el embate de la crisis. Debiera ser el ancla para sostener al país, porque su importancia relativa aumenta ante un Estado con menores ingresos. Pero este va a incrementar impuestos y aranceles, complicando la capacidad de respuesta privada. Si a ello se suma que el Estado, al no pagar la deuda, provoca que la tasa de interés para los préstamos internacionales privados y públicos sea de 55%, el panorama crediticio y estructural se prevé muy malo. ¿Cuánto? Dependerá del Estado y su validación del sector privado.

velascoj@hoy.com.ec

Hora GMT: 01/Enero/2009 – 05:04

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