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Gonzalo Chiriboga Cháves

Neoimperialismo

Por Gonzalo Chiriboga Chaves

La baja constante del precio del crudo en el mercado mundial y las declaraciones recientes, rendidas ante el FBI, por parte de algunos personajes íntimamente ligados al Gobierno de Venezuela, deben tener muy preocupado al presidente Hugo Chávez. Su vocación imperialista está siempre patente en sus acciones internacionales.

La prensa internacional da cuenta de que sumas sustanciales de dinero procedentes del Gobierno de Venezuela, vienen siendo regadas en la región. Por supuesto, qué duda cabe de que tanta generosidad no reporta beneficio alguno al pueblo venezolano que, a pesar de que su país ha recibido el mayor vendaval de dólares de su historia, de ninguna manera ha resuelto sus graves problemas de pobreza.

Quien sí se beneficia por ahora, es la figura de Chávez, un megalómano también convencido de ser un enviado divino. Como hombre astuto, sabe sobre lo sucedido con otros líderes que en su momento han abusado hasta el extremo del poder. Esto le obligará a procurar eternizar su presencia hasta límites insospechados. Una vez fuera, será perseguido y muy probablemente condenado por lo miles de enemigos que ha aplastado en su camino. Es la espiral inevitable en la que se han visto envueltos decenas de líderes autoritarios, que en el curso de los tiempos han terminado derrotados. El proceso seguido contra el presunto empresario venezolano Antonini que al aterrizar en Buenos Aires, portaba un maletín con $800 mil en efectivo, ha demostrado que iban destinados a la campaña electoral de la peronista Cristina de Kirchner. Pero por si fuese poco, en el mismo avión se llevaba una suma de efectivo bastante mayor todavía y para el mismo propósito. ¿Qué hacía una nave de la compañía estatal venezolana PDVSA, transportando efectivo a un país ajeno, en plena lid electoral? Y qué decir de la transacción celebrada entre Chávez y su compadre Daniel Ortega de Nicaragua para vender el 60% del petróleo que consume esa nación centroamericana, a través de dos empresas de nombres sospechosos: Albanisa y Albacaruna; a un precio bastante menor al corriente y cuando la mitad del precio del crudo, ha de pagarse de manera magnánima a 25 años. Vaya negocio para el pueblo venezolano…

Además, en el mismo proceso mencionado, otro de los implicados, Kauffman, quien se declaró culpable, ha declarado que Chávez ha dispuesto la suma de $100 millones para ayudar a su otro compadre, Evo Morales; y, que el embajador “llanero” en Bolivia, recorre este último país, repartiendo cheques entre los alcaldes afectos a Morales.

En El Salvador, se ha creado otra compañía siamesa, conocida como Alba Petróleos, que recibe de Venezuela el crudo y diésel a precios favorables y los revende con un margen suculento de ganancia. Se dice que así se fondea la ampulosa campaña del FMLN.

Por lo dicho, creer en la autenticidad de la mano generosa de Chávez es una absoluta ingenuidad. Él está buscando protegerse. Sabe bien que se encuentra ya envuelto en un ovillo de imposible solución.

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