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Economía Ecuatoriana

Moratoria

La moratoria de la deuda, por inédita, puede causar la retaliación de los acreedores como medida disuasiva.

Por Walter Spurrier Baquerizo

En su diálogo televisado con la prensa del martes 23, ante una pregunta nuestra, el Presidente de la República ratificó que la decisión de la moratoria fue por principio, y no por motivos prácticos. Para dejar más clara su posición incluso repitió la sentencia bíblica: “No sólo de pan vive el hombre”.

Se ufanó que por primera vez en la historia un país iba a la moratoria por motivos éticos.

El antecedente inmediato es la durísima reestructuración impuesta por el ex presidente Kirchner para la deuda argentina, la cual aún rechaza el 24% de los bonistas. Esto llevó al presidente Correa a sostener que la reestructuración anterior no fue adecuada.

Otro antecedente es el relativo al término “deuda odiosa”, que algunos de los impugnadores de la deuda ecuatoriana emplean.

A raíz de la ocupación de Iraq, el Gobierno de Washington planteó a los acreedores de Iraq, en particular París y Moscú, que, al haberse endeudado Bagdad en la compra de armamento que utilizó la dictadura de Saddam Hussein para reprimir, que acepten condonarla total o parcialmente, lo que consiguió. Pero no se trató de una moratoria unilateral, y los gobiernos ecuatorianos de los pasados 30 años tuvieron origen constitucional: el calificativo “odioso” no es aplicable.

Implícitamente el Presidente reconoció que en términos netos, la moratoria no constituye un alivio para la balanza de pagos.

Aun en el caso de que la moratoria se extienda a los globales 2015, lo que se ahorraría el país en un año son aproximadamente USD 400 millones por intereses; no hay vencimientos de capital hasta el 2012. En cambio, se pone en peligro –decimos- los USD 1 500 millones solicitados al BID.

La moratoria de la deuda se extendería a los otros segmentos de los bonos globales ya que la lógica de la ilegitimidad también se aplica a ellos. Los 2030 tienen el mismo origen de los 2012, y los 2015: se emitieron con el objetivo de comprar bonos 2012 y posponer la amortización.

El Presidente reiteró su criterio que por tener esos bonos un origen ilegítimo, era inmoral que ecuatorianos inviertan en ellos. Lo aseveró al indicársele que un importante organismo estatal de investigación, el Cenaim (acuacultura) había invertido su patrimonio en bonos globales, y ahora estaba en peligro de insolvencia.

Esta “moratoria ética”, justo por lo inédita, puede causar que los acreedores, que una década atrás no tomaron medidas de retaliación contra el Estado ecuatoriano, lo hagan esta vez.

Si el Ecuador tiene éxito en establecer el precedente que un Gobierno puede forzar la reestructuración en términos muy duros de una deuda que considera ilegítima, entonces otros países que deben más harían igual. Es posible que, en estas circunstancias los acreedores tomen medidas para evitar que se establezca este precedente que pudiera ser utilizado en otros casos.

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