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Pablo Lucio Paredes

Pablo Lucio Paredes

No entiendo la expresión del Gobierno “la crisis no se debe a las políticas propias, sino solo a la mala suerte”. Esto es tan latinoamericano, nunca somos culpables de nada, siempre endosamos la responsabilidad a otros: mala suerte es la caída del petróleo, pero olvidamos decir que fue una gran suerte su inesperada subida (cuyos ingresos utilizamos irresponsablemente).

Son las malas políticas las que pueden convertir  la crisis en un desastre. Y las consecuencias son visibles: la caja del Gobierno ha disminuido en 1.500 millones de dólares en dos meses y más de 300 millones semanales en diciembre, en enero se acaba la caja y hay que pedir auxilio al IESS. Suprema irresponsabilidad no haber ahorrado.

No entiendo que despreciemos el principio bíblico de las vacas gordas y las flacas: ser prudentes en la primera para no sufrir en exceso en la segunda. Se ha dicho que esta es una falacia absurda cuando se es pobre, con un ejemplo “contundente”: un pobre que de pronto tiene un ingreso extraordinario lo utiliza en comprarse una casita con un adicional de deuda, y si el año siguiente se queda sin empleo o sin ingresos y pierde la casa no es que tomó una mala decisión sino que tuvo mala suerte. Discúlpenme, esto no es así: el pobre nunca va a comprar una casita ni endeudarse si sabe que el ingreso excepcional puede durarle muy poco tiempo y que cualquier baja (inevitable) del ingreso le llevará a perder la casa. Cualquier decisión que tome será con prudencia y eso no es lo que ha hecho la revolución ciudadana (¡la prudencia es demasiado neoliberal!).

Es un absurdo creer que si la crisis nos caía dentro de dos años, estaríamos mejor preparados porque ya tendríamos terminadas un poco más de carreteras y una central hidroeléctrica. Todo lo contrario: en dos años estaríamos aún más acostumbrados a vivir del alto precio del petróleo y la caída hubiera sido aún peor… si el precio del crudo tenía que caer es mejor ahora que aún no estamos tan adictos.

Es absurdo vilipendiar contra los fondos de estabilización creados luego de la dolarización pretendiendo que solo servían para precautelar el pago de la deuda externa. Suponiendo que eso fuera cierto (no lo es), el Gobierno tuvo tres oportunidades (legales y constitucionales) en Montecristi de crear otras reglas y otros fondos, y siempre lo evitó.

No entiendo cómo se pretende que solo este Gobierno ha resucitado la planificación, cuando en Montecristi yo propuse que tengamos un sistema de planificación que realmente nos permita mirar más allá del Gobierno de turno, pero la mayoría se inclinó por un mecanismo que nos impedirá tener políticas de largo plazo (es obvio que la planificación estratégica y de visiones es indispensable para la acción estatal).

…Se pretende culpar a algunos de los rumores que han circulado. Seamos claros: el peor fermento para los rumores son las políticas económicas erradas.

Nota: En medio de las dificultades, para todos mis mejores deseos en el 2009. Que tengamos la sabiduría de caminar y escoger con sentido.

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