//
estás leyendo...
Editorialistas de Ecuador

Banqueros asustados

Orlando Pérez

Los rumores son tan peligrosos como las noticias falsas. Y lo que ocurrió el viernes pasado buscaba un solo objetivo: desestabilizar, crear pánico, asustar, en vísperas de Navidad.

La democracia no solo es un proceso político-electoral y que se ejerce desde y con los partidos políticos. Los actores democráticos son quienes hacen la cotidianidad también desde la economía, cultura, deportes, entre otros sectores. Y ellos tienen influencia y peso en las decisiones cuando opinan y contribuyen al interés colectivo. No al suyo particular. Desde sus ámbitos generan acciones positivas y garantizan una convivencia armónica. Solo ahí, los partidos políticos, en su espacio, pueden proponer y crear leyes que afirmen esa convivencia.

Algunos sectores de poder (aquellos que siempre estuvieron en condiciones de poner condiciones) no se han dado cuenta que los rituales de negociación, imposición y legitimación ya no son los de antes. En muchas ocasiones ocurría lo siguiente: se anunciaba una medida, los sectores de poder hacían llamadas a Carondelet, sino recibían respuesta publicaban los famosos manifiestos o comunicados, inmediatamente el presidente de turno llamaba a un almuerzo o desayuno, escuchaba sus propuestas, negociaban y al otro día la medida anunciada era otra o simplemente no había medida. Así, para todo.

“Algunos sectores de poder siempre estuvieron en condiciones
de poner condiciones….”

O sea, se acostumbraron a no participar en elecciones sino a poner presidentes y ministros. No hacía falta ninguna campaña electoral, salvo aquella de aquel famoso banquero que puso tres millones de dólares y luego quiso solucionar su crisis económica con llamadas y chantajes. Esos actores poderosos tenían línea directa para cada decisión. Y por eso, muchos negocios, que ahora se revelan, como el de la deuda, pasaron inadvertidos.

Cuando hablamos de participación ciudadana y pensamos que la democracia se enriquece con este principio constitucional nos imaginamos que existe y se desarrolla precisamente para acabar con los grupos de presión, con aquellos que se sienten privilegiados por su condición económica y hasta por su familia y apellido. Esa participación también obliga a que las decisiones sean consultadas, divulgadas, debatidas, racionalizadas social y públicamente.

Así debe ser con todos los temas, pero de ahí a querer imponerse con prácticas bajas y perversas para no aceptar una ley (como la reforma tributaria, que es en realidad lo que más les duele) hay una violentación a la convivencia democrática, a la participación ciudadana como principio y eje de la democracia. Pero algo más: propalar rumores tan perversos, como para que la gente vaya corriendo a sacar la plata, como ocurrió el viernes pasado, solo cabe en una mente maléfica que solo actúa por presión de sus bolsillos y un afán de joder la democracia.

Por suerte, la nueva Constitución fue pensada más allá de los grupos de presión, aunque algunos se empeñen en afirmar que fue hecha para un presidente. Lo más democrático es que afronten la democracia en toda su plenitud, empezando por ganar las elecciones, haciendo de la política una práctica de servicio y del Estado un instrumento para el bien común.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: