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Mauricio Pozo

¿Resucitará el sucre?

No sé si llamar vergüenza ajena a lo que siento como ecuatoriano por la decisión del Gobierno al no pagar los intereses de la deuda externa amparada en los bonos Global. ¿Creerán en el exterior que los ecuatorianos somos todos iguales en cuanto a no honrar nuestros compromisos? Que no piensen que todos somos así, pues estimo que la mayoría de compatriotas responde por sus obligaciones y cumple con sus deudas. Que hemos pedido plata prestada y nos hemos gastado infructuosamente o los beneficios que se buscaban no llegaron es otro tema. Puede haber endeudamiento excesivo, inconveniente o hasta desvío de recursos. Pero de eso a no pagar hay una gran diferencia. ¿Qué les parecería que pidamos un préstamo a un banco para construir nuestra casa y luego de hacer la casa se daña la tubería y le decimos al banco que la deuda es ilegítima y por lo tanto que no vamos a pagar?

Todos los comentarios internacionales en cuanto a esta decisión de moratoria de la deuda ecuatoriana y todos los analistas, revistas especializadas, periódicos, etc., expresan la lamentable decisión ecuatoriana de no pagar, no porque no tiene la plata sino porque no quiere. Más aún, el Ecuador utiliza para “argumentar” el no pago un documento, también comentando internacionalmente, que es un agregado de calificativos y adjetivos, sin una base técnica mínima y absolutamente político y sesgado, elaborado por personas, todas ellas, ideológicamente contrarias al pago de la deuda. Es decir, se basan en una auditoría que es todo menos una auditoría.

Si se observa esta decisión aislada es un error de fondo, pero si se le ve en conjunto con otras decisiones aparece como un plan estructurado que le permite al “gobierno” salir de la dolarización echándole la culpa al entorno internacional, a los banqueros, a los “pelucones” que tienen la plata en el exterior, al precio del petróleo, al capitalismo salvaje, pero nada a sus propios errores. ¿Cómo se puede entender que en plena crisis internacional, que de por sí restringe los capitales, se decida una moratoria que cierra las pocas puertas que le quedaban al Ecuador para obtener financiamiento externo? ¿Quién entiende que con exportaciones a la baja, remesas decrecientes, precios del petróleo menores a los $30 el barril, se imponga un impuesto a la salida de capitales que termina siendo un impuesto a la entrada de capitales? Nadie entra al cine si sabe que no le van a dejar salir. Si iniciamos una crisis creerán que por el impuesto a los depósitos en el exterior la gente va a dejar de sacar su plata? ¿Ingenuidad o acto deliberado? Todas las acciones van en la dirección de reducir la liquidez en dólares.

¿No será mejor que nos sinceremos y digan que lo que buscan es acabar con la dolarización? El año 2009 puede ser peor que 1999, año de muy ingrata recordación.

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