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Walter Spurrier Baquerizo

El arte de lo posible

Una definición común de política entre los politólogos es el arte de lo posible; a los diplomáticos les gusta decir que las relaciones entre países responden a intereses, no a afectos. Ambos conceptos apuntan a lo mismo: hay que actuar en función de conveniencias y no por razones ideológicas o afectivas.

El Presidente ha dado razones ideológicas para la moratoria de la deuda externa. Pudiese tratarse solo del discurso: los políticos no siempre –y con frecuencia no deben– revelan los verdaderos motivos de sus actos. Pero de ser cierto, sería tremendamente preocupante: querría decir que el Gobierno tomó una decisión sin antes haber medido las consecuencias que traería al país.

El no pago de la deuda no es por sí sola una decisión errada. Bajo condiciones propicias pudiese ser el camino más apropiado para reducir una deuda. El Presidente había anunciado la contratación de un bufete bostoniano para que le recomiende la estrategia jurídica a seguir, lo que en principio se perfilaba como un plan adecuado: los abogados recomendaban qué juicio plantear para impugnar la legalidad de la deuda, y se pediría dentro del juicio la suspensión del servicio de la deuda.

Pero no se esperó, se declaró la moratoria antes de tener lista la estrategia jurídica.

Para una economía dolarizada, el flujo de dólares a la economía es vital, ya que el Banco Central carece de las herramientas para generar medio circulante. La moratoria le significa al Ecuador un inmediato ahorro de $ 400 millones al año en pagos por concepto de intereses sobre los bonos: no hay que amortizar sino en 2012.

Este es un monto minúsculo: solo en el mes de octubre el país ha incurrido en un déficit de más de $ 500 millones en su balanza comercial.

La moratoria significará una menor disponibilidad de crédito externo para el comercio exterior privado; menor flujo de crédito de los organismos multilaterales (se han solicitado $ 1.500 millones al BID); dificulta que las empresas mineras obtengan financiamiento para sus proyectos que pondrían al Ecuador en el mapa minero del mundo. Hay por lo menos tres ambiciosos proyectos listos para iniciarse que requieren de grandes créditos: Ivanhoe (arenas bituminosas), Corriente (cobre), Aurelian (oro).

La crisis internacional nos golpea por tres frentes: la caída del precio del petróleo, que afecta los ingresos fiscales; la caída de la actividad económica en los países desarrollados, que afecta todas las nuevas exportaciones incluyendo remesas; y la fortaleza del dólar, que nos hace perder competitividad.

El Gobierno ha expresado su esperanza que al menos lo del precio del petróleo y el dólar sean fenómenos pasajeros, y es posible que tenga razón. En cuyo caso, lo importante sería tener financiamiento hasta pasar el bache. Ya de suyo en estos últimos días el dólar ha vuelto a caer en relación con el euro, y la OPEP anuncia un nuevo recorte de la producción de petróleo.
Pero la moratoria contribuye a cerrarnos esas puertas. Con ella, la crisis amenaza golpearnos más duramente.

¿Qué hace pensar que habrá un acuerdo expedito y satisfactorio con los tenedores de bonos?

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