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Economía Española

Crisis y altruismo norteamericano

JOAQUIM CLARA, La Vanguardia

‘Bank of America Corp.’ anunció el pasado jueves 11 de diciembre su intención de recortar entre 30.000 y 35.000 puestos de trabajo durante los próximos tres años. El argumento se basa en la situación de deterioro económico actual y su intención de absorber a la firma ‘Merill Lynch and Co.’

‘Bank of America’, firma originaria de Charlotte, North Carolina, ha especificado que aún no tiene el análisis completo para predecir un número exacto y que no lo sabrá hasta principios del 2009. Este banco está considerado como uno de los bancos más solventes de los EEUU y su decisión refleja la creciente regulación de empleos en los Estados Unidos, país que ha perdido medio millón de puestos de trabajo sólo en Noviembre según la ‘Employment and Training Administration Agency’. Este es el nivel más alto des de 1982 y los analistas predicen recortes más duros en el futuro. Este anuncio está repercutiendo en especial a la ciudad de Charlotte, también sede del banco ‘Wachovia’, que está siendo adsorbido por ‘Wells & Fargo’ lo que implícitamente significa futuros despidos.

Hace sólo tres meses esta ciudad era conocida como el Wall Street del Sur, hoy los empleados de banca van a trabajar sin saber con seguridad si tendrán un empleo al acabar el día. Otros grandes bancos, la mayoría de los cuales ha recibido ayudas gubernamentales, también están recortando sus plantillas. El más destacado es “Citigroup Inc.’, basado en Nueva York, de quien se espera que eche a 75000, un 20%, de sus trabajadores. ‘JP Morgan Chase & Co.’ prescindirá de un 10%, 7000 puestos de trabajo, además de 9200 puestos en el ‘Washington Mutual Inc.’, el banco que adquirió en Setiembre. ‘Goldman Sachs Group Inc.’ y ‘Morgan Stanley’ están reduciendo su personal en otro 10%.

Mientras, el Departamento de Trabajo del estado de Georgia ha anunciado que el número de personas pidiendo subsidios de paro ha subido en Noviembre un 55% respecto hace un año. En Georgia hay un total de 74480 de nuevos desempleados, la mayoría de los cuales está recurriendo al subsidio por primera vez. Según Mark Vitner, economista sénior de ‘Wachovia Economics Group’: “La tasa de desempleo ha subido a un 6.7% mientras que el producto interior bruto se ha hundido el último trimestre. Vamos a experimentar unos tres trimestres de caída, y la recuperación no va a ser muy fuerte, lo que significa que el paro continuará creciendo. Un máximo de un 9-10% es lo que estimamos”. Vitner añade que “esta recesión es mucho peor que la sufrida en 2001 y, desde luego, es la más profunda desde la Depresión”.

Por otra parte, el número de personas sin seguro médico y usando cupones de comida se ha disparado. Los cupones de comida son uno de los servicios sociales más extendidos y están destinados a cualquier ciudadano o residente en EEUU. De hecho, es el mayor programa para luchar contra el hambre en los Estados Unidos. Está dirigido por cada estado aunque los fondos son federales y para ser elegible basta con probar que la entrada mensual en su casa es menor de 2000 dólares. En este programa, Georgia tiene abiertos un total de 468.848 expedientes, un salto de un 19% respecto a hace un año. Cada caso se puede destinar bien a una persona o bien a una familia entera, con lo cual se hace difícil estimar el número exacto de personas recibiendo esta ayuda. Georgia refleja lo que ocurre en el resto de la nación. Según el Departamento de Agricultura, el número de familias dependiendo de los cupones para comida se ha incrementado a 31.6 millones, lo que no tiene precedentes en la historia del país. En un claro intento de hacer más con menos, desde la semana pasada es posible rellenar y aplicar para este programa de forma electrónica. Hasta hoy, Miércoles 17, se han recibido 1300 solicitudes que de aprobarse, proveerán comida a 2800 familias. Según Sharon Maddox, que dirige el sistema de ayuda para el ‘St. Vincent de Paul Society of North Georgia’, entidad que por ejemplo asiste a gente a rellenar las solicitudes, “nos encontramos vendedores de coches, carpinteros, trabajadores de fabricas y también de oficinas, es decir gente que les estaba yendo bastante bien. La mayoría no tienen un gran cojín económico y calculamos que en media les quedan ahorros para unos 6-9 meses”.

Respecto al seguro médico, según un estudio del ‘Georgia State University’, el número de personas con seguro está bajando dramáticamente. El informe indica que el porcentaje de personas de menos de 65 años sin seguro médico ha incrementado un 30%. Este dato se confirma por parte de la “Georgia Free Clinic Network” y hospitales en general. La primera es una red de clínicas que provee asistencia médica a gente sin seguro mientras que los segundos ya han informado de un pico en el número de personas entrando al hospital y directamente decir que necesitan ayuda pero no están asegurados. Además, muchos doctores avisan de que hay bastante gente pidiendo asistencia no por problemas físicos, sino por claros síntomas de depresión y ansiedad. Bill Custer, director del “Center for Health Services Research” en la “Georgia State University”, ha declarado que “esto está ocurriendo porque hay una gran cantidad de gente trabajando en PYMES. Las firmas pequeñas son las que tienen más probabilidades de tener que cerrar. Si sobreviven, no están en una situación de ofrecer beneficios cómo es un buen seguro”.

Casos Particulares
Lo que viene a continuación es una recopilación de casos particulares procedentes de los medios, sobretodo de periódicos y programas locales de radio. Los apellidos de esta gente se han omitido. Así para Christine, trabajadora en ‘Bank of America’ hasta hace aproximadamente un par de semanas, “el anuncio de echar a 30-35.000 trabajadores no es una sorpresa. Parece que todo el mundo se está olvidando de nosotros, los pequeños trabajadores. Los grandes ejecutivos se dan una buena vida mientras que gente como yo estamos encaminados a la lista del paro. Es muy triste”. Baime, diseñador de 44 años, acabará un proyecto de varias semanas por Navidad y para principios de año no tiene mucho trabajo. Según él, “no es como en 2001, cuando las cosas se pusieron peor y luego mejoraron. Conozco a bastante gente que está buscando trabajo, gente que acaba de ser despedida y gente que está muy asustada de perderlo”. Ronald, de 47, era conductor de autobús y fue despedido en Mayo. Desde entonces ha estado, al mismo tiempo, en tres trabajos a tiempo parcial sin tener un salario equivalente a un trabajo a tiempo completo. Trabaja en FedEx a media jornada. Peluquero con título, trabaja en la peluquería del cruce de Camp Creek Parkway y Campbellton Road. Los fines de semana hace de conductor de autobús para una iglesia. Con todo consigue unos 300 dólares a la semana.

Por su parte, Colon, de 46 años, trabajó durante 11 años en el ayuntamiento de Atlanta. El último día simplemente le dieron una carta de despido. El ayuntamiento tiene un déficit de 60 millones con lo que está planeando despedir a 600 funcionarios y recortar el número de horas de trabajo de los que conserven su trabajo. Peor aún para Colon, su prometida, que trabajaba en ventas telefónicas y que vive con él, fue despedida una semana antes. Llevan el alquiler con un mes de retraso y las facturas les desbordan. El mismo Colon dice que “las cosas están mal y fuimos a pedir cupones para comida. Las facturas entran muy rápido cuando el dinero se va”. Lee, 53, tiene diabetes y otros problemas de salud crónicos y recibe asistencia de la ‘Hands for Hope Clinic’ en Stockbridge. Volvió a Atlanta después de perder su trabajo de consultor en Detroit a principios de año. Lee declara que “mucha gente como yo necesitará de clínicas con servicio gratuito. Todo es el resultado de negocios derrumbándose”.

Tal vez el caso de Anthony es especial ya que trata de alguien joven y (sic) preparado. Anthony tiene un ‘bachelor’ de la Universidad de Georgia, un máster de la Universidad de Florida y un titulo en derecho de la Universidad de Virginia. Hace un año trabajaba a tiempo parcial por una gran firma legal en Atlanta mientras se preparaba para el examen de ‘barrister’. La empresa donde trabajaba le ofreció un puesto con un salario anual de partida de 145000 dólares. Cinco días antes de empezar, la firma se hizo atrás en su oferta. Desde entonces ha ido a ferias de trabajo, buscado a través de internet, enviado cvs y contactado todas las empresas que ha podido. Hasta hoy nada. Para Anthony, “el mercado de trabajo en el país, pero especialmente en Atlanta es muy difícil ahora mismo. Si no tienes una oferta de algún sitio donde hayas trabajado o te conozcan, raramente te van a contratar” y añade que “siempre he creído que si trabajas duro se te compensará, sobretodo de forma económica. Encima, me presentaba siempre voluntario en asociaciones para asistir a gente sin medios o a sin techo. Nunca pensé que algún día sería yo quien necesitara de estos servicios”.

¿Carácter Norteamericano?
Si bien es cierto que todo lo descrito hasta ahora afecta a una minoría en aumento de la población de los EEUU, en Atlanta no se nota una especial situación de tensión o inestabilidad. Tal vez la mejor imagen de todo esto es el anuncio de Georgia Power, la compañía que subministra flujo eléctrico a la ciudad. Esta da la opción de donar dinero cuando se paga la factura mensual a través de un proyecto llamado “Share”, conjunto con el Ejército de Salvación, entidad donde van a parar todas las donaciones. El anuncio simplemente sitúa a uno como un ciudadano cualquiera. Dice “que te paseas por tu zona residencial y todo parece normal pero es probable que tus vecinos no puedan pagar el alquiler, o las facturas o incluso es posible que ni puedan pagar la comida. Ellos no te dirán nada y no querrán que nadie, especialmente sus vecinos, se metan en sus asuntos. A través del programa share puedes donar dinero y ayudar a tus conciudadanos cuando, tú que puedes, pagues la factura eléctrica”. De forma similar actúa la cadena de supermercados ‘Kroger’ que junto con ‘Publix’ son las mayores de Atlanta. En el momento de pagar la compra se te da la opción de añadir un dólar al total. Este dólar, según explica “Kroger” en el anuncio radiofónico y también en los panfletos que se pueden encontrar en los supermercados, es donado directamente a ONG’s trabajando en Atlanta.

Por otra parte, grupos de voluntarios se están desplegando por las calles para contabilizar el numero de sin techo en la ciudad. Este es un programa del ‘State Department of Community Affairs’ y además de intentar establecer un número, también se intentará saber el tiempo que una persona pasa en esta situación y el número de hijos y otros miembros de la familia que se encuentran en el mismo estado junto a intentar establecer información demográfica. Los voluntarios se encontrarán en lugares donde los sin techo acuden en busca de ayuda o donde estos se congregan.

Respecto a todo esto decidí preguntar a Ram. Ram es originario de India, llego a los EEUU para cursar estudios universitarios y ahora es profesor en la ‘Goizueta Business School’ de la Universidad de Emory. Lo conocí yendo a correr en el complejo deportivo de dicha universidad y junto con un grupo bastante heterogéneo de gente y como buenos deportistas amateurs, el jueves o viernes, al terminar nos vamos a tomar unas cervezas. La opinión de Ram es que hasta hace poco si tenias un crédito, hipoteca o planes de pensiones te podías encontrar en apuros pero el empeoramiento actual, con despidos masivos, se venía a venir de hace tiempo. Culpa la mala política económica del gobierno y también las decisiones desacertadas de los bancos como dar créditos fáciles sabiendo de antemano que no había garantías de pago. Pero también apunta que esta es una parte del ciclo económico actual y se esperaba desde hace algunos años. También apuntó, aunque un poco de refilón, que el estado está pidiendo consejo a expertos tanto del sector privado como el académico.

El pasado sábado estaba en el TacoMac, una cadena de bares de deportes, en el área de Decatur. No había mucha gente y conseguí que me pusieran una pantalla de la barra con el Barcelona-Madrid. Allí conocí a Larry, quien después de trabajar durante casi toda su vida en el sector de la banca, cerca de los 40 lo dejó y abrió una pequeña cadena de gimnasios. Según éste, “los EEUU es un país que mantiene un flujo económico para crear capital y el capital se traduce en confort social y personal. En este país la gente gasta casi todo el dinero que tiene, lo que hace posible crear otros negocios. Este no es un país de ahorro. Lo que está ocurriendo ahora es que las fuentes de este flujo se están cortando”. Añade que “desde fuera parece que este país es el de la avaricia, pero en realidad es un país donde existe una gran solidaridad. Tuvimos una gran lección con la Depresión y la gente se ayuda en momentos de necesidad, sobre todo a través de colectivos. Nosotros creemos en el modelo social, económico y político que tenemos y no vamos a dejar que se hunda, si por esto tenemos que acoger otros ciudadanos, de la forma que sea, lo haremos”. Un buen ejemplo de esto es Cheryl, quien hasta ahora colaboraba recaudando fondos para ‘The Leukemia & Lymphoma Society’. Este tipo de colaboración está destinado tal vez a pocos y desconozco si existe en la península. Consiste en que uno se compromete a recaudar por ejemplo, 3000 dólares en dos meses. En caso de no conseguirlos el dinero que falte viene de tu propio bolsillo. Ahora mismo Cheryl está buscando asociaciones parecidas trabajando con personas faltas de artículos de primera necesidad. Antes de que la crisis se acentuara, otro tipo de recaudación de fondos bastante popular era organizar una fiesta. La entrada vale 20-30 dólares, lo recaudado se da a alguna asociación y el evento en si va acosta del organizador.

En verano tuve la ocasión de asistir a algunas destinadas al cáncer de mama y, la verdad, me alegré en todos los sentidos ya que eso era algo a lo ‘American Pie’ pero a lo grande. La organizadora envió mas tarde un email de agradecimiento junto con el recibo del dinero dado a la ‘American Breast Cancer Association’ y la verdad…casi respondo diciendo que quien se lo tenía que agradecer era yo. Por cierto, hablando con Larry en el TacoMac, discutimos un poco de fútbol europeo. La verdad es que aquí a casi ningún norteamericano le importa el fútbol y aunque le intenté explicar que lo que veía era el clásico y la tradición futbolística en Europa, su argumento no cambió, para Larry “esto del soccer es muy light, la verdad me parece un deporte de señoritas…”.

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