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Pablo Lucio Paredes

¿Quién entiende?

Pablo Lucio Paredes…

No entiendo. En Montecristi la mayoría defendió a capa y espada (con más espada que capa) el concepto (absurdo) que el Estado ecuatoriano solo podía entrar en arbitrajes en espacios latinoamericanos. Y con el mismo fervor (igualmente absurdo) la comisión de deuda ha vilipendiado que en los contratos de deuda externa hayamos cedido nuestra soberanía jurídica a instancias internacionales. Sin embargo (con razón) el Gobierno ha firmado nuevos contratos de inversión en que se somete a arbitrajes europeos. El Gobierno ha actuado con sensatez, pero ha dado la espalda a la Constitución (la de la mayoría) y a la comisión de deuda (santificada como Política de Estado al declararse la moratoria por ilegitimidad). No entiendo (tampoco entiendo que el Ministerio de Educación ya esté enseñando el problema de la deuda a base de ese informe sesgado).

Durante años, la izquierda defendió la cantaleta que la producción de Petroecuador había caído porque los neoliberales querían destruir la empresa. Argumento insensato porque la información siempre ha mostrado las disponibilidades financieras de la estatal petrolera que nunca fueron utilizadas, por su incapacidad para movilizarlas eficientemente. Hoy su producción ha caído o apenas se mantiene, a pesar de los enormes recursos puestos a su disposición y la desaparición de los dinosaurios neoliberales. Quizás es hora de cambiar el discurso y (sobre todo) el enfoque estratégico. No entiendo que sigamos empujando la misma línea petrolera fracasada.

La salida de la OPEP fue supuestamente una maniobra (otra vez) neoliberal para alejarnos de las potencias antiimperialistas (realmente fue una decisión sencilla, sin tanta sociología tercermundista). Hemos vuelto estratégicamente al redil, y el precio que pagamos es contundente: reducir nuestra producción en más de 300 millones de dólares (podemos no cumplir, pero entonces ¿qué hacemos ahí?). No entiendo una decisión tan ideológica, tan costosa y tan poco práctica.

Según la revolución ciudadana, los fondos de estabilización petrolera solo sirvieron para alimentar la voracidad de los tenedores de deuda con altos precios en el mercado. Arguyendo además que no eran necesarios frente a la sensatez del manejo fiscal del nuevo Gobierno.  Montecristi los eliminó y los rechazó como precepto constitucional, y sin embargo los precios de la deuda no cayeron, manteniendo viva la voracidad de esos dragones. Por suerte esos fondos existieron, por suerte el Gobierno anterior dejó en caja 1.300 millones, porque la revolución ciudadana en casi dos años de altísimos precios del crudo solo ahorró 500 millones adicionales. Por suerte, porque en apenas dos meses y medio de crisis, la caja fiscal ha perdido 1.200 millones de dólares. ¿Qué haríamos si la ortodoxia de esos fondos no hubiera existido en el pasado? ¿Qué haríamos con una caja ya desaparecida si no existían los ahorros anteriores? No entiendo, como no se entiende que la ortodoxia y la prudencia anterior han alimentado la caja del socialismo. Además se criticó tanto a la especulación, pero el mercado de deuda ecuatoriana es ahora su paraíso.

… ¿Solo yo no entiendo?

Nota: Que el milagro de Belén, nos inspire como ciudadanos y personas, para construir una mejor sociedad.

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