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Gabriela Calderón

Un país de oportunidades

A mediados de los sesenta, un niño de 12 años que había emigrado de Huancavelica a Lima lavaba carros cuando, de repente, un cliente le dio la oportunidad de vender 20 camisetas. Hoy, casi 40 años después, ese niño –Aquilino Flores– es el líder de la empresa textilera más importante del Perú con ventas anuales de más de 100 millones de dólares.

En 1988, los hermanos Añaños comenzaron a preparar cola en su casa de Huamanga. Hoy, los Añaños son la transnacional más importante del Perú y llegan a más de ocho millones de consumidores en Perú, México, Venezuela, Ecuador, Centroamérica, Tailandia e Indonesia con ventas anuales de alrededor de 1.000 millones de dólares (el mercado peruano hasta hace poco era de solo 150 millones de dólares). Todo esto sucedió mientras que Perú sufrió la dictadura militar de Velasco Alvarado y el desastre del primer gobierno de Alan García.

En el libro Lecciones de los pobres (Independent Institute 2008) hay dos capítulos escritos por Daniel Córdova que cuentan la historia del éxito de los Añaños y los Flores, respectivamente. Córdova, decano de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, destaca que en ambos casos el éxito se debió a la constante curiosidad de los empresarios anteriormente mencionados acerca de lo que su mercado (sus clientes) demandaban.

Los Añaños vieron una oportunidad cuando el terrorismo de Sendero Luminoso rompió la cadena de distribución de las grandes compañías como Coca Cola y Pepsi. Con un capital propio de 8.000 dólares y otros 22.000 dólares prestados poniendo en garantía su casa, los Añaños comenzaron a producir bebidas gaseosas en su hogar. Fundaron Kola Real en Ayacucho en 1988 y 15 años después los Añaños disfrutaban de un lugar privilegiado en el mercado de bebidas latinoamericano con su marca Big Cola.

Aquilino Flores empezó vendiendo camisetas en concesión y terminó con Topy Top –una empresa de textiles integrada verticalmente que emplearía, para 2005, directa o indirectamente a más de 6.000 personas–. Topy Top exportaba 8,6 millones de dólares en 1999 y para 2005 esta cifra era de 85,3 millones de dólares.

Córdova indica que “Para negocios emergentes, como aquel de los Añaños [y el de los Flores], las reformas realizadas durante el primer periodo de Fujimori (1990-1995) fueron cruciales”. La pacificación de Sendero Luminoso permitió que Kola Real se expandiera por todo el territorio peruano. El crecimiento gradual pero sostenido del poder adquisitivo de la población permitió la recuperación del mercado para bebidas no alcohólicas. La reducción unilateral de aranceles y la eliminación de los controles cambiarios le permitió a los Añaños acceder a bienes de capital y consumibles a un costo menor y a los Flores les permitió importar productos chinos que luego venderían en sus tiendas Topy Top. Finalmente, la apertura de los mercados de capitales les permitió invertir libremente en el extranjero. Más libertad de movimiento de bienes y capitales (tanto entrantes como salientes) ayudó a ambos negocios.

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