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Economía Ecuatoriana

Crisis, reacción y “modelo”

Ya nos hemos referido a los momentos que definen el tiempo límite de la sociopolítica local. En el uno (1972) está el desplazamiento del rol estructurador de la economía nacional y local que tenía la agroexportación desde el siglo XIX, hasta que el petróleo reestructuró la lógica y la dinámica del rol determinante que tenía el capital comercial y bancario de Guayaquil. Paralelo a esto, el populismo (de todo tipo) minó las bases del liberalismo social que habían sido referentes del pensar y accionar económico, político y cultural de los diferentes sectores sociales de Guayaquil.

La infiltración populista (1950-1990) en la sociopolítica local, acentuó el deterioro del liberalismo social guayaquileño. Al instalarse esas ideas y práctica política, la clase media, sectores democráticos y élites sociales devinieron mediocres y banales. Sobre esa crisis local (de 1980-1992) se instaló el control truculento, chabacano y cleptómano del PRE. Le fue fácil al prófugo de Panamá y aliados controlar y dominar Guayaquil. Al acelerar la descomposición, este proceso generó la crisis de los 90 que desembocó en la búsqueda de un camino para recuperar el espacio sociourbano y político, e iniciar el proceso de reconstrucción: “regeneración urbana” (debería llamarse: proceso de recuperación espacial y de reconstrucción socioeconómica, política y cultural, incluso cívica, de Guayaquil y su historia).

Desde ese momento, independientemente del partido y líder que lo comenzó, se inicia la práctica y la reacción necesaria para sobrevivir y recuperar la ciudad para los ciudadanos. Así surgió y creció “prácticamente” el modelo de desarrollo local. El momento era grave y la crisis profunda, y todos los sectores sociales reaccionaron para que ese proceso de recuperación y reconstrucción sea posible. Por eso, la teoría y señalamiento de las características de ese modelo serán posteriores. No se dan en los parámetros ni espacios académicos, sino en el ámbito práctico del ejercicio de los objetivos y la acción política reactiva, ante una crisis y descomposición espantosa que pudo destruir la ciudad.

Esto supone que la caracterización del accionar del gobierno local como modelo exitoso de desarrollo local sea más práctica que teórica y académica. Esto no significa que tal modelo no exista. Existe, pero no como ejercicio cognoscitivo, sino como un proceso que anuda, sucesiva y simultáneamente, reacciones-acciones para recuperar la ciudad para la ciudadanía. Se configura como proceso de recuperación, reconstrucción, desarrollo y proyección socioeconómica, espacial y cultural. Por esto es indispensable el ejercicio teórico que señale cada uno de esos momentos históricos que crearon y tejieron lo que hoy llamamos el modelo exitoso de desarrollo del gobierno municipal de Guayaquil que la ciudadanía valora y que otras ciudades y municipios admiran e imitan. Sobre estos aspectos, procesos y efectos volveremos en otro momento para caracterizarlos adecuadamente.

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