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Walter Spurrier Baquerizo

¿Entraremos en moratoria?

Por Walter Spurrier, El Universo

“El gobierno ecuatoriano no pagará la deuda externa por ilegítima, corrupta e ilegal”, declaró, tajantemente, el presidente Rafael Correa el jueves pasado, en el acto de recepción oficial del informe de la Comisión de Auditoría que declara ilegítimos segmentos de la deuda.

Previamente, el 15, el Ecuador se había acogido al periodo de gracia de un mes y no pagó un dividendo de 30,6 millones de dólares de los bonos 2012, causando el derrumbe de su cotización.

El mes de gracia se vence el 15 de diciembre, y la pregunta es si pagará o no el Ecuador.

Si bien la declaración citada parece clara en el sentido del no, el criterio que prevalece en círculos financieros internacionales es que sí.

Hay declaraciones de integrantes de la comisión, así como de autoridades, que hacen pensar que el Ecuador lo que planteará a los acreedores es una restructuración. En otras palabras, el reemplazo de esos bonos con nuevos, proceso que conllevaría a que los tenedores actuales acepten una pérdida. La “ilegitimidad” se licuará con mejores condiciones para Ecuador.

Mientras los tenedores de bonos pagan con una reducción del valor nominal de los bonos, los funcionarios ecuatorianos que endeudaron al país y reestructuraron deudas pagarán con las sanciones que se pedirá en las cortes de justicia.

Algo tenía que hacer el Presidente: repetidamente ha indicado que de no haber plata, no pagará la deuda y seguirá gastando. Hoy, parece inevitable que el Gobierno reducirá su gasto, y si no fuera de alguna manera a afectar a los acreedores, se expone a que lo acusen de incumplir con su palabra.

Pero el camino a la reestructuración es escabroso, y el Presidente lo sabe.

En primer lugar, porque el Ecuador tiene el dinero para pagar; si no paga es por impugnar los procesos de endeudamiento y restructuración, posición que no tendrá buena acogida por parte de los acreedores.

Un factor agravante es que los tenedores de los bonos han contraído operaciones derivadas para protegerse de una moratoria. Parte del exceso de rendimiento que obtienen por comprar los papeles con descuento se lo pasan a terceros a cambio que estos asuman la responsabilidad en caso de una moratoria.

Esto quiere decir que a los tenedores de los bonos que han contratado estos seguros (CDS) les conviene la moratoria: si el Ecuador no paga para forzar una renegociación, los bonistas asegurados entregarán sus bonos al asegurador y le pedirán que les entregue su plata, al valor nominal de los bonos, con los que harían un gran negocio.

Los golpeados y llamados a ir a la mesa de renegociación, serían las instituciones financieras que extendieron esos seguros. Quienes más han lucrado de esta actividad aseguradora de moratoria, y por lo tanto quienes serían los más golpeados con una moratoria ecuatoriana, serían los bancos venezolanos. Se estima que tienen 400 millones de dólares en CDS.

O sea, si el Ecuador no paga y llama a los acreedores a renegociar, quien se sentará al otro lado de la mesa será Hugo Chávez.

Peliagudo problema en manos del Presidente. Deberá ponderar fríamente el camino a seguir.

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