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Editorialistas de Ecuador

La burbuja económica

Por Wellington Paredes, Expreso

No cabe duda que desde que la masa monetaria, bajo todas sus formas (dinero plástico, capital bancario, monetario y financiero), se separó del capital productivo, las economías entraron en delirio frenético, y atrapadas en la incertidumbre del mundo especulativo burbuja. Ya ningún economista, estudio e investigación, se atreve a decirnos cuál es la relación adecuada que debe existir entre los productos (bienes y servicios) de la economía real y la masa monetaria. Esta ya no se refiere a productos (industriales, agrícolas, etc.), sino a sí misma. Es el dinero girando fantásticamente sobre sí mismo. La masa monetaria solo se refiere a la circulación, ya no a la producción.

Esto es lo que ha creado una nueva economía, diferente y opuesta a la productiva. Esta es rentista y especulativa. Solo vive, se alimenta y se multiplica de crear y recrear exponencialmente, papel del papel, plástico del plástico. Estamos ante “otra economía”: la dineraria que no rinde cuentas, no es fiscalizada ni confrontada con la economía real. 

No es una economía de producción de bienes y servicios, sino de papel, plástico, ganancia fácil, especulación, audacia, maquiavelismo y estruche. Esto quiere decir que la palabra “producción” ha perdido su referencia sustancial: la creación de bienes, de mercancías materiales para satisfacer necesidades sociales, siendo reemplazada por el rentismo y la especulación que no nos remite a productos reales, tangibles, sino a objetos de papel y plástico.

Esto es lo que está detrás del caos financiero y bancario que hoy vive el mundo. Mundo burbuja, mundo ilusorio de dinero fantástico, de especuladores y tahúres que operan con reglas de casino, y no con las reglas transparentes y los principios de la economía real y de los empresarios honestos. 

Es la economía burbuja que según Paul Krugman, premio Nobel de Economía, en los ochenta, perdió más de 450 mil millones de dólares, en los Estados Unidos, y en el 97, en Tokio otros 2 billones de dólares. A esto que señala Krugman, agreguemos hoy los 700 mil millones de dólares que dio la Reserva Federal de EE.UU., y los 2 billones de Europa. Sumemos todas esas cifras y nos encontraremos en un mundo increíble de más de 5 billones de dólares que se pierden y destruyen, pero que se vuelven inmediatamente a crear para volverse otra vez a destruir.

No cabe duda que Marshall, Keynes, Adam Smith, Ricardo, o cualquier economista no tendría la clave para explicar esta insensatez del mundo dinerario burbuja que, con la especulación y la ganancia fácil, amenaza la economía real, cerca y destruye la riqueza que socialmente crean los pueblos. Es hora que los economistas aterricen y expliquen esto, como lo comenzó a hacer Sergio Bitar, en 1986. Este se atrevió a denunciar que sobre la economía real, se cernía la amenaza y el peligro de esta economía especulativa, rentista, de tahúres y de mafiosos, que destruyen todo el esfuerzo productivo de los empresarios y las sociedades honestas.

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