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Walter Spurrier Baquerizo

Milton y Maynard

Por Walter Spurrier, Diario El Comercio

Hay vientos de fronda en la ortodoxia económica. Desde los setenta prima el criterio de permitir que los mercados se desenvuelvan con el mínimo de regulación.

En las últimas dos décadas la economía mundial conoció el retorno de la globalización y un período de crecimiento sin precedentes. Los mercados financieros tuvieron un colosal desarrollo con novísimos instrumentos, los derivados, que las autoridades monetarias optaron por no regular.

Todo corroboraba la propuesta de Milton Friedman y la escuela de Chicago, de retorno al capitalismo clásico.

Hoy, ese mundo colapsa. Las ganancias de papel se desmoronan. Las autoridades del Primer Mundo entran al salvataje de bancos de inversión: el encadenamiento de estos bancos con el resto del sistema financiero y productivo amenaza un derrumbe económico.

La intervención de las autoridades en la banca recuerda lo que sucedió hace 80 años.

También colapsó el sistema financiero, y en aquel entonces no había seguro de depósitos; los ahorristas se quedaron en la calle. Se asentó una gran depresión mundial. Cada país se encerró, tocó fin a una era de globalización. Hasta entonces, los países ni siquiera requerían visas de los extranjeros.

Un ilustre economista británico de la Universidad de Cambridge, John Maynard Keynes (Maynard, para sus amigos) venía argumentando que el Estado debía intervenir para moderar los ciclos del capitalismo, dado a enormes bonanzas seguidas de drásticas contracciones.

La salida de la crisis pasaba por el crecimiento del gasto público, sostuvo, y debía imprimirse todo el billete necesario para ello. Como la depresión venía acompañada de deflación, no había que temer que tanta nueva moneda causase inflación.

El electorado de los Estados Unidos censuró a los republicanos que dominaban la política nacional y eligió presidente a Franklin Roosevelt, que se posesionó en 1932, hizo suyas las tesis de John Maynar Keynes y Estados Unidos salió de la depre  sión. Para unos, se validaron las tesis de Keynes; coincidencia, según otros.

El keynesianismo se convirtió en ortodoxia y reinó 40 años. Pero en los setenta la economía mundial se estancó mientras sufría de alta inflación.

La propuesta de Milton Friedman de liberar los mercados fue ganando terreno y retorna con fuerza al poder con Ronald Reagan y Margaret Thatcher. La liberación de los mercados estuvo tras las grandes innovaciones de las últimas décadas.

La economía no es una ciencia exacta. A lo mejor lo que se requiere es alternancia de períodos de libertad de mercado y de proactividad estatal.

Hoy, John Maynard Keynes  recupera prestancia académica y Milton Friedman y sus teorías de liberalismo económico deberá resignarse a un papel secundario, hasta que el ciclo vuelva a dar la vuelta.

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