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Luis Jácome

Lucha contra la inflación

Por Luis Jácome, Diario Hoy

Hace pocos días tuvo lugar la conferencia que todos los años organiza el Federal Reserve de Kansas para discutir los problemas que enfrentan los bancos centrales del mundo. Como no ocurría hace varios años, en esta ocasión la inflación ha vuelto a ser un problema de preocupación.

Aprovechando este encuentro se ha planteado la necesidad de coordinar políticas entre países a fin de hacer menos costoso el esfuerzo antiinflacionario. Pero, ¿es posible un esfuerzo mancomunado de los bancos centrales para combatir la inflación en estos momentos?

El Fed de Kansas organiza esta conferencia desde 1978 en Jackson Hole, Wyoming, y convoca a banqueros centrales y ministros de finanzas de las economías más grandes del planeta y de las economías emergentes, así como a académicos y representantes de instituciones multilaterales. En este año, la conferencia despertó un interés particular, puesto que existe un problema común en todo el mundo: la inflación, que está generando costos sociales altos, especialmente en países emergentes y en desarrollo. Ha quedado atrás el debate acerca de si hay algún rol para los bancos centrales en combatir la inflación bajo el criterio de que se trata de un problema de origen externo a los países y de naturaleza temporal -debido al aumento del precio del petróleo y de ciertos alimentos. Por el contrario, frente a la evidencia de que la duración de los aumentos de estos precios es por ahora incierta y que su efecto se está trasladando al resto de bienes y servicios, muchos bancos centrales, sobre todo en países en desarrollo, han aumentado sus tasas de interés para disminuir la demanda de bienes y servicios y con ello el impacto en la inflación.

En esta perspectiva, se ha sugerido una coordinación internacional en la lucha contra la inflación. En política monetaria, se busca que los bancos centrales, sobre todo aquellos de los países más grandes, se sumen a un esfuerzo concertado de subir las tasas de interés. De esta manera, la necesidad de elevar el costo del dinero sería menor en cada país, pues el impacto agregado de esta política sobre la demanda de energía y alimentos sería más alto a nivel global, con lo que la inflación importada disminuiría.

Sin embargo, aunque el propósito es bueno, no parece muy probable que se materialice. Dos importantes actores ponen por delante sus propias agendas. La economía más grande del planeta, la de los Estados Unidos, está más preocupada de la crisis financiera y de la baja actividad económica que de la inflación, por lo que no está dispuesta a subir sus tasas de interés en el corto plazo. Por otro lado, China está más interesada en mantener el dinamismo de sus exportaciones que en contener la inflación, aunque esta ya alcanzó los dos dígitos.

*Universidad de Georgetown

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