//
estás leyendo...
César Robalino Gonzaga

El proyecto de nueva constitución y la economía I


César Robalino Gonzaga

La Asamblea Nacional Constituyente ha aprobado el proyecto de nueva constitución que fue el único objetivo para el cual fue convocada. En este proceso los asambleístas, que en su mayoría se alinean con el pensamiento gubernamental, han aprobado en lo que se denomina la parte dogmática de la misma, derechos adicionales de todo tipo. Los derechos políticos tradicionales han sido mantenidos. El derecho a la vida, (a excepción del artículo 45 que abre el camino al aborto), a la seguridad, a la libre expresión, a la libertad de asociación, el rechazo a la tortura, a la guerra y a la extrema pobreza y un llamado a la paz doméstica e internacional, son temas generales que en forma teórica y ambigua se defenderán. Pero hay que conectar las varias partes del proyecto de constitución para realmente percibir las intenciones de limitar los derechos y libertades individuales hacia el futuro.

Hay modificaciones radicalmente importantes que tienen que ver con los derechos económicos y financieros de los individuos y de la colectividad. Es muy claro que los asambleístas que hicieron mayoría y el Gobierno Nacional se han puesto de acuerdo para desmantelar y debilitar una serie de instituciones y mecanismos que caracterizan a una economía social de mercado. Pero además se crean o se reconocen en forma explícita, o implícita, una serie de derechos.

Toda esta declaración está ligada al “buen vivir”, a lo equitativo, a la solidaridad, a la cooperación, a la justicia social, a la igualdad no sólo política, sino económica, a la distribución igualitaria de los beneficios del desarrollo, etc. Según el nuevo proyecto de constitución el Estado debe ocuparse de los ciudadanos desde el nacimiento hasta la muerte. Todos deberían ser iguales. Todos en definitiva deben tener casi el mismo nivel de ingreso y estándar de vida.

Todos los ciudadanos se presume que son igual de inteligentes. Todos tienen iguales talentos, experiencias, preparación, méritos y productividad. Por ello el Estado tiene que intervenir directamente para corregir las desigualdades que la filosofía y práctica liberal y las instituciones del mercado han creado. El Estado lo es todo, los individuos no interesan. Interesa lo colectivo, no el ciudadano. Es el Estado el creador de riqueza, no el ciudadano, El Estado es todo, el ciudadano es nada. Esto ya parece un Estado totalitario.

La idea de que el Ecuador es suficientemente rico y que no se requiere crear más riquezas, sino distribuir la ya existente, es parte esencial del proyecto de constitución que va al referéndum.

Al Estado y al poder público se le dan facultades muy amplias para crear a través de leyes secundarias que serán aprobadas por la Asamblea Nacional futura o el congresillo, un esquema económico incompatible con la naturaleza de los ecuatorianos. Instituciones como la propiedad privada de los medios de producción están en peligro de ser intensamente debilitadas y serán reemplazadas por la propiedad estatal, pública, comunitaria, asociativa, etc. Instituciones que afectan a la estructura económica, que han fracasado históricamente en otros países, pero que los nuevos dirigentes políticos del Ecuador quieren ensayar, sin percatarse de que van a destruir el futuro ecuatoriano. No se dan cuenta de lo que pasa en el mundo.

Instituciones como los precios serán reemplazados lentamente por decisiones desde el Estado para determinar “qué, cómo y para quién producir”. Los controles de precios y su determinación por parte del Estado, así como el debilitamiento de una serie de instituciones serán los mecanismos futuros para alejarse de la denominada “larga noche neoliberal”.

Este esquema fracasará, pero el experimento tomará varios años de sacrificio, de estancamiento de la economía, de mayor pobreza, hasta que la población se dé cuenta de que los nuevos políticos actuales han obligado al pueblo ecuatoriano a escoger una vía equivocada. Se está estimulando la lucha de clases y el odio social de los que tienen poco contra los que tienen “mucho”.

La historia no perdonará al Gobierno actual, ni a los asambleístas que aprobaron un proyecto de constitución que representa todo lo contrario a lo que requiere el país; esto es, crear oportunidades para el mejoramiento individual y familiar, para el crecimiento económico, para crear trabajo, para aumentar el estándar de vida, una sociedad con menor rigidez en la estructura social y mayores oportunidades para el ascenso social, todo ello dentro de un marco de seguridad y de democracia, no de arbitrariedad y autoritarismo, no de concentración del poder sin los contrapesos naturales que el poder requiere. La concentración del poder lleva a la corrupción de todo tipo y a la pérdida de las libertades del individuo.

Por todas estas y otras razones no estamos de acuerdo con el proyecto mencionado y votaremos No en el referéndum que se avecina.

colaboradores@granasa.com.ec

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: