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José Samaniego Ponce

Más inflación en el mundo

Por José Samaniego Ponce
Tomado de Diario Expreso

“Explosión de la inflación” es el título del tema central de la revista Newsweek (que circula con HOY), cuyo subtítulo define en pocas palabras la transformación estructural que está viviendo el mundo en la actual coyuntura: “De una etapa de alto crecimiento y precios bajos, ahora vamos hacia lo opuesto, bajo crecimiento y precios altos”. En efecto, estamos dejando atrás una época en la que el mundo crecía en promedio en el 5% anual y tenía una inflación no superior al 4%, hacia una realidad exactamente opuesta. El FMI espera un crecimiento no mayor al 3,5% promedio en este año y una inflación creciente que se acelera y se generaliza.

Según un informe de Morgan Stanley, citado por Newsweek, cerca de 50 de los 190 países en el mundo tienen ahora una inflación de dos dígitos y casi el 50% de la población mundial ya está sintiendo los efectos de este fenómeno en el poder adquisitivo de sus ingresos.

Rusia, India, Ucrania, Iraq, Pakistán, Sudáfrica, Nigeria, Indonesia, Kenia, etc., registran inflaciones superiores al 10% y, en algunos casos, se aproximan al 30% anual. En América Latina, Venezuela, Argentina, Bolivia, Paraguay, Costa Rica y Nicaragua han registrado tasas de inflación superiores al 10% (liderados por Venezuela con el 30%). El Ecuador es el sexto país de América Latina con más alta inflación y un índice muy próximo al 10%.

Este fenómeno, a diferencia de lo ocurrido en la década de los setenta, tiene dos particularidades. La primera, el que se origina ya no en las naciones desarrolladas, sino en los países emergentes (China, India, Brasil, Rusia, etc.) cuyo crecimiento ha disparado la demanda mundial, que ha desbordado a la capacidad de producción generando presiones sobre los precios. La segunda es que se produce no solo en un grupo particular de bienes (energía y alimentos) como en décadas anteriores, sino sobre un conjunto muy amplio de materias primas, materiales básicos y productos agrícolas, además de los combustibles y los alimentos. El nuevo escenario inflacionario ha significado a nivel microeconómico un rediseño de los productos, métodos de producción y gustos del consumidor. La industria automotriz y del transporte tiene que repensar totalmente su negocio con la presencia de precios de la energía altos. Las cadenas de restaurantes están cambiando sus cartas y rediseñando sus productos para ofrecer comida más barata a sus clientes; y lo mismo están haciendo empresas del caucho, de distribución a gran escala, de venta de productos masivos, etc. Por ahora, este nuevo escenario mundial ha incentivado los mecanismos de defensa de los consumidores, pero aún no se sienten los efectos en el sector productivo y a nivel social, es decir, en la ampliación de las desigualdades en el ingreso de la población, la difusión de la pobreza y el incremento del desempleo. En el futuro cercano aparecerá un escenario social mucho más complejo, con la multiplicación de las protestas sociales y la generalización de la inestabilidad institucional. Combatir la inflación con todos los medios es la mejor herencia que se puede dejar a las futuras generaciones.

E-mail: samaniego@hoy.com.ec

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