Economías de la Inteligencia

Empresa, Estrategia, Finanzas, Entrepreneurship, Innovación, Tecnología, Ciencia y Política

Déficits gemelos

Por Walter Spurrier Baquerizo

Evaluemos la magnitud de la crisis económica que enfrenta el Gobierno. Se caracteriza por el deterioro tanto del frente interno, el fiscal, como del externo, la balanza de pagos. ¿En cuánto?

Al 30 de septiembre la medida más amplia del tamaño del Estado arrojó un superávit de 11.444 millones de dólares para los 12 meses anteriores; pero en 2008 hubo un déficit de 259 millones de dólares: quitar el cuarto trimestre de 2007 y añadir el cuarto de 2008 significó un giro negativo de 1.700 millones de dólares.

Esto apunta a que si el petróleo no se recupera, y el Gobierno no hiciese nada, en el 2008 habría un deterioro de cerca de 7 mil millones de dólares: en lugar de un superávit de 970 millones de dólares, un déficit de 6 mil millones de dólares.

Ahora, el sector externo. En los 12 meses a septiembre 30, acumulamos un excedente de balanza comercial de 2.875 millones de dólares. En los 12 meses a febrero 28 acumulamos un déficit de 651 millones de dólares. O sea en cinco meses hubo un deterioro de 3.500 millones de dólares. Si todo sigue igual, habría un deterioro de 8.500 millones de dólares en 12 meses: de un superávit de 2.900 millones de dólares a un déficit de 6.600 millones de dólares.

En ambos casos, de un superávit generoso, a un déficit de por lo menos 6 mil millones de dólares, el 12% del tamaño de la economía. Pavoroso.

Hace 10 años esta situación hubiese resultado en una masiva devaluación, seguida de inflación, y todos los que viven de un salario hubieran entrado en un estado de angustia permanente. Pero la dolarización nos blinda de esta situación.

Hoy, mientras el Gobierno tiene colchones a los cuales recurrir para mantener el gasto, por ejemplo, los fondos del IESS que antes estaban en una cuenta corriente del Banco Central y este mantenía depositados en bancos del exterior, la mayor parte de nosotros no sentimos un impacto importante.

Pero de ese dinero que inyecta el Gobierno a la economía, una parte se va afuera a pagar por las importaciones. Por lo que se reduce el dinero en la economía. Con ello van reduciéndose los depósitos, ante lo cual la banca tiene que dejar de prestar y más bien recoger dinero, para poder atender cualquier retiro. Se seca el crédito, y con ello las compras; y si las empresas venden menos, producen menos y despiden empleados.

Este fenómeno se comienza a dar. De los últimos cuatro meses, en tres han caído los depósitos. En Guayaquil hace un año el desempleo era 8%, hoy 14%.

Estrategias hay para atender la crisis. En cuanto a lo fiscal, punto final a la obra pública. ¿Pero bastará?

En lo externo, se han restringido las importaciones, y si es necesario, se dictarán aún más restricciones. El aumento de los aranceles también genera más ingresos fiscales.

Endeudarse es también una estrategia válida, si es que cuando se termine la crisis y suba el petróleo, el Gobierno pague la deuda, antes de aumentar nuevamente el gasto público.

El Gobierno logró posponer los efectos más fuertes de la crisis hasta después de las elecciones. Ahora quizás contemplará medidas de ajuste que prueben no ser populares.

 

Fuente: Diario El Universo. Publicación autorizada por el autor.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Balance de dolarización

Walter Spurrier

El presidente Correa critica la dolarización. Ciertamente, tiene desventajas.
Pero también ventajas. El tema está en la palestra; cabe hacer una evaluación.

A nivel micro, la dolarización es ampliamente positiva. Pregúntenle a cualquier asalariado si prefiere ganar en dólares o volver al sucre. La dolarización es más popular que Rafael Correa.

El motivo, en jerga economicista, es que “se reducen los costos de transacción”.

Estamos en el área del dólar, con o sin dolarización. El precio internacional de los productos básicos que importamos, como hierro o trigo, es en dólares. Igual los bienes de consumo duradero que compramos, incluso automóviles japoneses y ropa china.

El ciudadano puede ahorrar para diferir su consumo, o endeudarse hoy para comprar carro o casa y pagar después, sin temor a que su dinero se pulverice (en el primer caso), o que su deuda se vuelva imposible de pagar (en el segundo) por efectos de una devaluación.

Igual para las empresas. El comerciante se beneficia porque su compra del exterior y la venta local son en la misma moneda, eliminando el riesgo devaluatorio.

La industria que produce para el mercado local, se podría creer, preferiría que se pudiese devaluar para compensar una pérdida de competitividad. Pero no; la experiencia es que los beneficios de una devaluación se desvanecen muy rápidamente vía inflación.

Los industriales prefieren la dolarización, porque importan a crédito mucha materia prima e insumos y venderían a plazos en moneda nacional. El riesgo devaluatorio es muy costoso.

A nivel macroeconómico, el balance de la dolarización no es tan abiertamente positivo.

Se argumentó cuando se dolarizó que el gobierno tendría que ponerse la camisa de fuerza, porque no puede recurrir a crédito del Banco Central para gastar desmedidamente.

Error. La dolarización es una camisa de fuerza de una sola manga.
En un país donde los gobiernos abusan de la política monetaria, también abusa de las políticas fiscal y laboral. Contra eso, la dolarización no defiende. Este gobierno ha subido muy fuertemente el gasto público y al inicio de la crisis dicta un alza de salario mínimo de 9%, a la vez que ha tornado más rígido al régimen laboral. Esto agrava la crisis.

También se dijo que bajarían las tasas de interés. Baja, sin duda, al no haber riesgo cambiario. Pero sube por el riesgo país: el peligro de desestabilización por la política fiscal y laboral.

La dolarización no blinda la economía.

El argumento del gobierno, que sin dolarización podría manejar mejor la situación porque tendría política monetaria, tampoco es tan cierto.

Cuando la ciudadanía desconfía del manejo económico, ahorra en moneda extranjera. Eso es imposible de evitar, por más que se penalice la tenencia de dólares. Si gran parte del medio circulante es en dólares, la política monetaria solo puede actuar sobre una parte del medio circulante.

Eso fue lo que experimentó Mahuad. Ante la imposibilidad de estabilizar el sucre, dolarizó. Quizá fue cortarse un brazo. Pero estaba gangrenado.

Lo hecho, hecho está. Mejor haría el gobierno, en lugar de lamentarse, aceptar la dolarización, aprovechar sus virtualidades y tomar precauciones ante las debilidades que crea.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Oro oculto

Por Walter Spurrier BaquerizoHe confesado en entrevistas de televisión no tener idea de cuál sería la estrategia de negociación del Ecuador con los tenedores de bonos.
Ecuador se declaró en moratoria de los globales 2012 y 2030 (no de los 2015 que emitió el entonces ministro de Finanzas, Diego Borja); se anuncia que en abril 20 hará una propuesta a los bonistas.

En solo dos meses, de noviembre 30 a enero 31, las reservas monetarias (de lo cual no todo es plata del sector público) cayeron en 1.740 millones de dólares, de los cuales 73 millones del IESS. A ese paso, las reservas caerían a cero en pocos meses.

La caída de la reserva originó el rumor de que el país había comprado bonos. Pero no era comprensible comprar bonos justo cuando se declaraba la moratoria de los mismos. A la fecha solo hay 3.375 millones en reservas.
Los acreedores no van a canjear un bono por otro de menor valor. Para una propuesta, el Gobierno necesita dinero. ¿Qué podrá ofrecer? A lo mejor recomprar los bonos a la cuarta parte del valor nominal, una quinta del 75%. El presidente Correa asevera que tiene de dónde sacar para hacer una propuesta. ¿Pero dónde?

De pronto, The Times de Londres en su edición de abril 1 destaca que en las estadísticas del Fondo Monetario consta que las tenencias de oro del Banco Central pasan de 845 mil onzas en diciembre a 1,76 millones de onzas en enero.

Recurro a los datos de la reserva que publica el Banco Central. Ahí los datos están solo en dólares, no onzas, y las tenencias de oro del Central no muestran mayor cambio: de 688 millones de dólares en noviembre a 777 millones en enero. El gerente general encargado del Banco Central desmiente la compra, que el Central no ha comprado oro en quince años, y acusa que con esa información “se pretende generar inestabilidad en la economía”.

O sea, The Times de Londres se suma a este Diario y al resto de la prensa nacional independiente para conspirar contra el país.

Todo lo contrario: la información de The Times es una buena noticia: la situación no es tan grave como parecía. Si la compra de oro que anota el Fondo Monetario es cierta, no se gastó el dinero del IESS sino que se lo utilizó para comprar oro, pero no se lo contabilizó en las reservas.

Si contabilizamos el aumento del oro físico, las reservas de noviembre 30 a enero 31 no habrían caído en 1.740 millones sino en 749 (lo del IESS), una diferencia de 1 mil millones.

Hasta que no haya una explicación coherente, nada me quita que alguien, Banco Central, IESS o Gobierno, compró oro.

Con esos mil millones, el Estado puede decirle a los tenedores de los 2030: “por sus 2.500 millones de dólares que considero ilegítimos, les pago la cuarta parte; la toman o la dejan”. Para eso se necesitan 640 millones. Para lo que falta de amortizar de los 2012, quedan los 360 millones restantes.

El oro oculto sería el as en la manga de la recompra de los bonos.

Fuente: Diario El Universo. Publicación autorizada por el autor.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

El Futuro del Dólar

Por Walter Spurrier Baquerizo  

La fluctuación del dólar remece a la economía mundial. La severidad de esta crisis no tiene precedentes en la posguerra, cuando los vencedores del 45 delinearon el nuevo orden internacional; los perdedores se sumaron.

Con la globalización la industria de los países desarrollados se reubicó en el Asia. China, a diferencia de Japón en los cincuenta, impidió que su superávit comercial aprecie su moneda, lo cual hubiera beneficiado a sus consumidores, reduciéndose el superávit. Para evitar la monetización del excedente, lo invirtió en bonos del Gobierno de los EE.UU. 

En la última década China le ha vendido a EE.UU. con crédito de largo plazo y sin amortización gradual, bienes de consumo por un millón de millones de dólares. Washington y Pekín comparten la responsabilidad por este desequilibrio.

Ante la crisis financiera el presidente Obama recurre a las recetas de Keynes y busca apuntalar la demanda interna, impidiendo que la economía entre en deflación (una perniciosa caída de precios) y se deslice a la depresión. El Federal Reserve emite y compra bonos al Tesoro para que invierta; la economía se inunda de billete verde.

Cuando EE.UU. salga de la crisis habrá el peligro de una fuerte inflación, por el exceso de circulante, con lo cual se depreciaría el dólar. Cuando China y otros acreedores cobren, lo harán en moneda devaluada. Habrían vendido a plazos a una tasa de interés negativa.

Pekín está preocupado. El Presidente del Banco Central de China resucita el planteamiento de Keynes, que se cree una moneda multilateral, cotizada en función del precio de las 10 materias primas más importantes, que desplace al dólar. China considera que los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI pueden ser tal moneda. 

Se trata de una propuesta de partida, pero no resuelve todos los problemas. No es una moneda física respaldada por la economía del país que la emite. Las economías fuertes seguirán imponiendo sus monedas.

Lo que quiere Pekín es un sistema de pagos en que todos los países tengan similares derechos, diferenciados solo por su importancia económica: hoy  EE.UU. domina más allá de su poderío económico. Es lo que el presidente Correa quiere con la moneda regional.

Una moneda regional solo será posible cuando las economías sudamericanas se integren. Brasil es un líder renuente. La integración requiere que Brasil compre en la región y no lo hace. No puede haber integración cuando la economía más grande tiene un enorme superávit comercial, que utiliza para comprar bienes de fuera de la región.

La declaración del presidente Correa, que se reemplazará al dólar con una moneda regional, sonó a muchos que es un proceso en marcha. Pero equivale a decir que no hay perspectivas de desdolarización en un horizonte previsible.

Archivado bajo:Dolarización, Walter Spurrier Baquerizo

Alfaros y Patacones

Walter Spurrier

Los rumores son insistentes de que el Gobierno sacará una nueva moneda, que según una versión se denominaría alfaro, con el dólar al tipo de cambio 1×1: bimonetarismo.

Pero si es convertibilidad, o sea que cada alfaro tendría un dólar de contraparte, la medida no daría liquidez: tendría que ser una moneda de libre emisión de acuerdo a necesidades fiscales.

¿A qué cambio aceptarían los establecimientos comerciales esta moneda nueva? Un economista extranjero, al escuchar la versión, indicó que haría más sentido que fuese 1,5 del alfaro por dólar, para evitar un colapso de la nueva moneda.

¿Qué se ganaría con el bimonetarismo? El Estado podría emitir, pagar sus cuentas y licuar su altísimo presupuesto vía inflación y devaluación.

El extraordinario crecimiento del rol de pagos del Gobierno es una de las causas del problema fiscal. En 2006 era de 2.600 millones de dólares; este año será de 4.500 millones de dólares, un incremento de casi 2 mil millones de dólares en tres años, ¡20% anual de crecimiento, en dólares!

El ministro Borja ha desmentido que se pretenda emitir una nueva moneda. El desmentido no quiere decir nada, porque aun si fuera cierto, tendría que desmentir: las medidas cambiarias no pueden anticiparse, por riesgo que pierdan su efecto. Pero estimo que entrar en bimonetarismo en circunstancias de difícil situación económica conlleva más riesgos que beneficios; más allá que haya estudiado la posibilidad de hacerlo, no creo que el Gobierno introduzca una nueva moneda.

Se requeriría una ley para instaurar el bimonetarismo. En cuyo caso, ¿no se corre el peligro que quienes tengan dólares, los escondan?

¿El empleado público aceptaría que le paguen en una moneda distinta al dólar, que va a depreciarse en los comercios?

Adicionalmente, es improbable que el Gobierno diseñe los billetes, ponga un pedido de impresión de papel moneda a una de las casas mundialmente conocidas para ese fin; pague; tramite la importación, desaduanice, traslade los billetes a la casa de la moneda en las afueras de Quito para ponerle las firmas, todo sin que nadie se entere o le haya sacado una foto de celular a los nuevos billetes o a uno de los documentos.

Más probable, aunque al respecto nadie ha dicho nada, es que el Gobierno recurra a un endeudamiento forzoso. Que diga a los empleados públicos: no me quiero atrasar con los sueldos, pero no tengo plata: les voy a pagar la mitad en cheque, y la otra en pagarés. Se imprimirían pagarés que parezcan billetes, y se dispondría que los almacenes los reciban a la par. Igual a los proveedores del Estado.

En Argentina, bajo la convertibilidad, tanto el Gobierno federal como las provincias recurrieron a este mecanismo para crear liquidez, y el nombre que todos recuerdan es el del pagaré de la Patagonia: el patacón.

A los contratistas del Estado se les pagaría con bonos; los importadores tendrían que depositar los dólares en el Central, y el Gobierno se demoraría en hacer la transferencia. A los exportadores también se les obligaría a que parte del valor de sus ventas la reciban en pagarés.

Esto, más probable que el bimonetarismo.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Reformas en Ecuador

Walter Spurrier

Hace un mes EL UNIVERSO trajo varias entregas del informe Wood Mackenzie sobre Petroecuador. Tengo la expectativa que a diferencia de sus predecesores, este informe no quede en letra muerta.

El presidente Correa cree en una economía en que el Estado se reserva las
principales actividades económicas, siendo la petrolera la más estratégica.
El contexto es que los intentos de privatizar de los últimos 25 años fracasaron porque un gran segmento de la población preferiría una economía mixta, de Estado y empresa privada.

Que el Estado se reserve el sector petrolero no es viable sin que haya una drástica reestructuración en Petroecuador. No conozco el informe Wood Mackenzie más allá de los reportes de prensa, pero probablemente en detalle, dice lo obvio: un exceso de personal administrativo, sumamente bien remunerado y que no rinde cuentas.

Petroecuador es un gran hoyo negro, que consume mucho y agrega poco valor al crudo que administra. El presupuesto de gasto operativo para este año es de 2 mil millones de dólares, con 5.949 empleados, casi dos mil más de los que dejó Gustavo Noboa en enero de 2003.

En estos seis años en que se aumentaron dos mil empleados, la producción de Petroproducción ha caído 32 mil barriles diarios (pero la producción de combustibles sí subió).

Como este Gobierno, a diferencia de sus antecesores, se propone mantener y fortalecer la empresa estatal, le ha destinado gran cantidad de fondos para que invierta. En este propósito se ha visto favorecido por el alto precio del petróleo. La gran inversión ha permitido detener la caída en la producción, pero a un costo elevado y sin asegurar una mejor explotación de los yacimientos.

Lo que se ha logrado es hacer más pozos en los mismos campos en declinación, en lugar de aplicar tecnología más moderna para logar extraer una proporción mayor del crudo que contienen los yacimientos.

Petroecuador solicitó un presupuesto de inversión, no solo en producción sino también en transporte, refinación y comercialización, de dos mil millones de dólares para 2009. El estudio de Wood Mackenzie sugiere una inversión de seis mil millones de dólares anuales hasta 2012 para convertir a Petroecuador en una verdadera empresa petrolera.

Pero con la caída de los precios del petróleo, esto no es posible. En lugar de triplicar el presupuesto de inversión a seis mil millones de dólares como sugiere la consultora, se lo reduce a la mitad: mil millones de dólares.

Con mil millones de dólares Petroproducción deberá devolver algunas de las plataformas de perforación, y no podrá mantener la producción.

Unido a esto se encuentra la gran conflictividad en las relaciones con las petroleras extranjeras. Bajo el gobierno anterior se declaró caducado al contrato con Occidental, y se habla de coactiva para los activos de Repsol y Perenco. Para superar el conflicto con Repsol ha tenido que venir el canciller español. Con lo cual no ha habido ni habrá inversión privada, y este año caerá la producción petrolera.

A todas luces, la reestructuración no podrá hacerse según el cronograma por falta de dinero. Pero el Presidente debe perseverar en llevar adelante las reformas de menor costo, y sobre todo convertir a la empresa petrolera de botín de intereses creados en servidora de los intereses nacionales.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Nuestros socios sudamericanos

Walter Spurrier

Ante el colapso de las exportaciones y la imposibilidad de devaluar, el Gobierno restringió las importaciones. Doblemente afectados están los países sudamericanos con los que tenemos acuerdos comerciales: además de las restricciones, les suspendimos las preferencias.

Esta medida contrasta con el discurso oficial. Rechazamos un TLC con Estados Unidos, ponemos obstáculos al TLC con la Unión Europea y coqueteamos con el ALBA chavista. El Presidente es el más decidido promotor de Unasur, la creación de un banco de desarrollo y un fondo monetario regional, y la adopción de una moneda común. ¿Cómo se entiende?

Es el contraste de la teoría y la práctica.

La mayor integración de América Latina es importante porque en la economía globalizada Latinoamérica se especializa en materias primas, productos de escaso valor agregado (banano, camarón) y maquila (México y Centroamérica). La excepción más notable es la exportación de aviones por parte de Brasil.

En cambio, con protección moderada, el comercio entre nosotros es de productos industrializados, con mayor valor agregado, lo que se considera un paso previo a lograr un nivel de productividad que nos permita lanzarnos al mercado mundial.

El problema es que los acuerdos entre latinoamericanos han favorecido a los más fuertes. El Arancel Externo Común del Grupo Andino fue negociado entre Colombia y Venezuela, y privilegia a la industria básica metálica, química y petroquímica. A Bolivia se la eximió de adoptarlo, Perú nunca lo aceptó, y Ecuador, que carece de esa industria, lo adoptó. Desde 1994 subsidiamos a la industria básica de Colombia y Venezuela, hasta que el presidente Correa abandonó esa práctica.

Dentro de Sudamérica estamos entre los menos competitivos. Al caer las barreras comerciales, las empresas multinacionales y las regionales tendieron a cerrar sus filiales en el país y abastecerlo desde plantas en los países con los que hay acuerdos comerciales. Son pocas las empresas ecuatorianas que han incursionado con éxito exportando a los países vecinos.

El resultado es que tenemos un ingente déficit comercial con todos los países sudamericanos de mayor desarrollo que el nuestro, excepto con Perú y Chile, porque les exportamos petróleo.

Ante eso, si no se suspendían las preferencias a los vecinos, la meta de restringir las importaciones de bienes de consumo y preservar las escasas divisas para bienes terminados, no se lograba.

Las cuotas de importación, sin embargo, ocasionan un enorme problema del cual el Gobierno no parece tener plena conciencia: la clase media ha adoptado hábitos de higiene de países desarrollados, y esos productos ahora son importados y se los restringe en el 30%. Vamos hacia la escasez y racionamiento de pasta de dientes, papel higiénico, toallas sanitarias, desodorantes, hojas y espumas de afeitar. Como en los países socialistas, surgirá un mercado negro de productos higiénicos.

Más allá de este problema coyuntural está la necesidad de que el Ecuador adopte una economía política conducente al desarrollo industrial, si queremos cosechar ventajas de una integración regional y reducir la dependencia en el petróleo y otros bienes primarios. Sobre este tema, en el primer periodo de Rafael Correa ha habido mucho ruido y pocas nueces. El Presidente economista nos queda debiendo.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Patrimonio

Más probable es que una nueva reforma tributaria proponga gravar a los dividendos y no al patrimonio.

Por Walter Spurrier Baquerizo

La política tributaria se basa en dos tipos de impuestos: directos e indirectos. Entre los primeros, a la renta y patrimonio. Los segundos, a las ventas y consumos especiales.

Los expertos discrepan sobre cuáles deben pesar más. Quienes buscan crecimiento económico prefieren los indirectos: mientras menor el impuesto a la renta, mayor el incentivo de una empresa para preferir radicarse en un país en lugar de otro. El paquete de incentivos tributarios fue importante, por ejemplo, para que Intel ponga su fábrica en Costa Rica.

La posibilidad de ganar más y dejar patrimonio a los hijos estimula el emprendimiento y esfuerzo. En todo caso, quien más gana, más consume, y paga más impuestos. Quien ahorra en lugar de consumir sale premiado pagando menos impuestos.

Los que privilegian la igualdad social prefieren gravar la renta, el patrimonio, la herencia. Sostienen que quienes más ganan deben pagar proporcionalmente más, que haya una escala progresiva para el impuesto a la renta. Que es injusto que unos hereden patrimonio y otros no. Los ricos invierten parte de lo que ganan mientras que los pobres se gastan todo y terminan pagando proporcionalmente más impuestos que los ricos.

La diferencia entre una y otra posición no se la explica exclusivamente por la dicotomía liberal-socialista. Ciertamente los socialistas quisieran un impuesto tan progresivo que no permita acumular capital. Pero en cuanto a los liberales, son sólo los de “derecha” los que piensan que el impuesto a la renta debería abolirse.

Los de “izquierda”, donde hay que incluir a los socialdemócratas, están de acuerdo con el impuesto a la renta progresivo.

Rafael Correa y su equipo son socialistas. Con Carlos Marx Carrasco a la cabeza impulsaron cambios legales para tornar más progresivo el impuesto a la renta –la escala llega rápidamente al 35%-, incrementaron el impuesto a la herencia y ahora requieren la declaración patrimonial para hacer seguimiento si alguien aumenta patrimonio más de lo que justifica su renta, así como ocultar bienes (los aretes de la abuela, el Kingman, etc.) el momento de pagar impuesto a la herencia.

Este socialismo está atrás del gran empeño del economista Carrasco para reducir la evasión en este impuesto, tarea en la que ha demostrado gran eficiencia y éxito. El Director del SRI sostiene que la declaración patrimonial que deberemos hacer electrónicamente en mayo y solo para el patrimonio al primero de enero de 2009 no se transformará en impuesto al patrimonio. En entrevista con este Diario indicó que preferiría un impuesto a los dividendos. Lo que hace sentido: para un socialista, nada más aberrante que la renta del capital puro, sin concurso de trabajo. ¿Habrá una nueva reforma tributaria este año.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Sin crédito para vivienda

Walter Spurrier

Las inmobiliarias están en crisis. Se rompió la cadena crediticia. Sus clientes potenciales no consiguen préstamos hipotecarios para adquirir las viviendas que ellas construyen.

Las viviendas se construyeron con crédito de la banca a las constructoras y están próximas a entregarse. Como los clientes no las pueden comprar, las constructoras se quedan con viviendas en que han invertido fuertemente; no pueden recuperar el dinero para pagar a los bancos. No cabe que inicien nuevas construcciones, por lo que paralizan obras y despiden obreros.

¿Por qué no presta la banca?

- Primero, porque la crisis financiera internacional afecta su liquidez y la de la economía. En diciembre hubo una pequeña reducción de depósitos. Como hay déficit de balanza de pagos (pagamos al exterior más de lo que recibimos) producto de la caída de las exportaciones, salen dólares de la economía. Los depositantes sacarán dinero de sus cuentas para pagar y depositarán menos.

Ante una potencial reducción de depósitos, los bancos aseguran su liquidez. Que no sea que no puedan devolver depósitos porque todo el dinero está prestado.

- No hay prestamista de última instancia: quien le preste los dólares, de necesitarlos. Peor aún, se ha creado un fondo de liquidez al cual aportan los bancos, pero que maneja el Ejecutivo; los bancos no confían en que les prestará, de necesitarlo. Razón para ser más líquidos que antes de que se aprobara la ley. Ese es el segundo motivo.

- Tercero, la dolarización. Esta permitió el desarrollo inmobiliario de los últimos años. Como todos ganamos en moneda dura, podemos endeudarnos a largo plazo.

En los años noventa, si queríamos adquirir vivienda con una hipoteca, debíamos entregar hasta el 60% del valor como entrada, y el resto nos lo prestaban a 30% o más. Eso ponía la compra de vivienda fuera del alcance de la clase media.

La insistencia del Gobierno de que la dolarización es nociva y equivale a una mutilación torna probable el abandono de la dolarización durante el nuevo gobierno de Rafael Correa. Que un deudor en dólares pase a ganar en sucres deteriora la cartera; también si los préstamos en dólares se sucretizan.
Esta postura del Gobierno lleva a la banca a abandonar los hipotecarios así como al comercio a acortar los plazos.

Una esperanza para solucionar esta situación es el IESS. Su presidente, Ramiro González, indica que en el 2009 tiene previsto incrementar su cartera de créditos hipotecarios de 24 millones de dólares, hoy, a 200 millones de dólares a fines del año, y la compra de cartera hipotecaria de la banca: de 14 millones a 250 millones de dólares.

Para lograr sus objetivos, el IESS debe cambiar sus procedimientos de manera radical e inmediata.

Hoy exige al constructor que entregue la vivienda sin garantía del IESS que va a hacer el pago, o que lo hará dentro de un plazo razonable, condiciones que tornan la operación inviable.

A la banca le exigía que para redescontar cartera, la banca mantenga el riesgo pero que le entregue al IESS las garantías.

Son razones administrativas las que impiden que el IESS se integre a la actividad que permite a los ecuatorianos adquirir vivienda.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo

Protección comercial

Walter Spurrier

El Comexi dictó medidas destinadas a restringir las importaciones de consumo. El presidente del organismo, Diego Borja, las declara necesarias para preservar la dolarización.

Bajo dolarización, la situación referente a las importaciones es distinta que con moneda propia. Si tuviéramos el sucre, la crisis internacional, la caída del precio del petróleo, de las exportaciones privadas y las remesas hubieran causado una pronunciada devaluación y nuestro poder de compra reducido.
 Con ese empobrecimiento (ganaríamos en sucres, pero casi todo tiene componente en dólares) las importaciones hubieran caído. La dolarización nos ha protegido de ese empobrecimiento.

Lo cual no quiere decir que la dolarización sea milagrosa y que nos proteja de la crisis. La crisis se manifiesta de distinta manera. Como la misma moneda circula internamente y se utiliza para importar, se reducen los medios de pago: habrá menos dólares. Las importaciones bajarán porque no hay dinero para comprar. La dolarización se puede mantener en crisis si aguantamos esta gran iliquidez.

Un país cuyas ventas se desploman debe captar capitales para compensar la caída de las ventas. Pero el Ecuador se ha peleado con el FMI, el principal prestamista de balanza de pagos; con el mercado financiero internacional, declarando la moratoria, y hasta con el Banco de Desarrollo del Brasil, que financia las obras de sus empresas; el clima es hostil a los capitales privados, nacionales o extranjeros.

En esas circunstancias caerá el medio circulante; será el menor poder adquisitivo lo que reduzca el desequilibrio comercial. El financiamiento de la balanza de pagos vendrá por los fondos que tenía el país depositados en la reserva monetaria: lo que ahorraron Lucio y Palacio que no se ha gastado (este gobierno no ahorra), y el dinero del IESS que estaba sin invertir, y que ahora se lo presta al Gobierno.

Las medidas tomadas no eran necesarias para frenar las importaciones. Su razón de ser son más bien otras:

- Como las monedas latinoamericanas se devaluaron abruptamente con la crisis, y todos los países pierden mercados, sus productos entran más baratos al Ecuador, beneficiando al consumidor, pero afectando al productor. Bajo el supuesto de que el dólar fuerte será un fenómeno pasajero, la protección se justifica por unos cuantos meses hasta que vuelva a debilitarse, para que la producción nacional no sufra por la crisis. Pero si el dólar mantiene la fortaleza adquirida, la producción nacional deberá ajustarse a esas realidades: no cabe que estas medidas se mantengan más allá de unos cuantos meses.

- Ya que no se podrá importar como antes por el menor poder de compra, se busca incidir en que las importaciones sean de insumos y no productos finales, porque el procesamiento de los consumos es necesario para conservar puestos industriales y para que haya dinero para comprar productos que las autoridades consideran esenciales, y no lujos.

El problema de fondo es que el Gobierno elevó el nivel de consumo del país, como si el precio del petróleo fuese permanentemente alto. Hoy entramos en crisis con el mismo precio de petróleo que tuvimos con Gutiérrez, cuando vivimos en estabilidad económica.

Archivado bajo:Walter Spurrier Baquerizo