Economías de la Inteligencia

Empresa, Estrategia, Finanzas, Entrepreneurship, Innovación, Tecnología, Ciencia y Política

¿Qué y quién mueve el bienestar?

Pablo Lucio Paredes

No podemos engañarnos sobre las prioridades de lo que mueve la energía vital en una sociedad y es base del desarrollo: el emprendimiento. Emprender tiene dos aristas fundamentales: asumir riesgos y ser creativo.

Riesgos y creatividad es lo que divide fundamentalmente al asalariado del emprendedor, sin que uno u otro sea mejor, simplemente hacen aportes diferentes. El emprendedor explora lo que la sociedad no tiene, las oportunidades que no han sido advertidas y aprovechadas. Puede ser una idea revolucionaria como un nuevo uso de las computadoras (internet, hoja de cálculo o la red social de Facebook), o simplemente una nueva panadería en el barrio. En los dos casos se cumple la misma función: cubrir necesidades, gustos o demandas. Dar a los demás, porque les satisface, algo por lo que pagan directa o indirectamente (o pueden compartir de otras maneras). Ha hecho algo esencial que determina el desarrollo económico: ampliado la frontera de oportunidades entre las cuales pueden escoger los demás, fronteras que pueden ser totalmente “materialistas” (una discoteca) o “espirituales” (lanzar un nuevo libro). En cualquier caso ha puesto en riesgo su capital, su nombre o su tiempo en explorar estas nuevas vías. Se ha arriesgado porque por cada caso que vemos de éxito, hay decenas de fracasos olvidados… y por supuesto, cuando hay mecanismos estatales que protegen al emprendedor de los riesgos a costa de los demás (“privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”), se hace un enorme daño a la sociedad al eliminar el sentido esencial del emprendimiento que es disfrutar de los beneficios alcanzados y cargar con las pérdidas del fracaso (no es una decisión empresarial sino estatal, de la cual el empresario puede aprovecharse contradiciendo su esencia).

El asalariado es alguien que se une posteriormente a este proceso, y recibe una parte del valor agregado generado en la nueva actividad (contrariamente al marxismo, el emprendedor no quita algo al asalariado, sino que este es contratado para compartir parte de la nueva actividad en función de lo que aporta a su mantenimiento o desarrollo). El asalariado escoge (explícita o implícitamente) este rol por diversas razones: cultura, aversión al riesgo, situación personal, educación, familia, las oportunidades que la vida le ha abierto. Pero en definitiva es una decisión vinculada a la persona y no a su entorno social, porque emprendedores y empleados los hay en todos los grupos sociales y arrancando de todas las situaciones posibles. Simplemente ha escogido la manera cómo quiere enfrentar el proceso económico, el riesgo y la repartición en el tiempo de los ingresos que va a recibir. Ambos roles son importantes en la economía, pero cada uno es diferente y debe ser valorado de una manera diferente.

Y en este contexto no debemos equivocarnos: el Estado puede regular, ayudar a mejorar oportunidades (educación y salud), debe generar el entorno de seguridad, pero nunca podrá ser el motor de la sociedad, porque nunca alcanzará el estatus de creador de oportunidades vía creatividad y riesgo (porque nunca arriesga lo suyo sino lo de otros).

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

¿Fin del dólar mundial?

Pablo Lucio Paredes

La China encendió la chispa y algunos le han seguido: el dólar debe dejar de ser la moneda central del sistema monetario mundial y ser reemplazada por otra alternativa. Se plantea entre otras un retorno al patrón oro, una canasta basada en la cotización de las principales materias primas, la emisión de una moneda global (un Sistema de Derechos Especiales de Giro con emisiones periódicas y reguladas) o una canasta de monedas globales.

No puedo sino alegrarme modestamente. Aquí señalaba en un par de ocasiones en los últimos meses: “Nos estaremos equivocando si la reingeniería financiera mundial solo consiste en controlar los mercados financieros; la prioridad es imponer reglas estrictas a los gobiernos. Y una de ellas puede ser volver a un sistema monetario de patrón oro… desde 1971 vivimos un sistema sin ancla: los mismos dólares generan al mismo tiempo una doble (o múltiple) pirámide crediticia, sin ajustar el poder adquisitivo del país emisor cuando se tienen déficits importantes. Esto genera excesos monetarios, especulación, inflación de activos y luego catástrofe”.

¿Puede el dólar dejar de ser la moneda central? Su rol se debe ciertamente al peso de los Estados Unidos en la economía mundial y al hecho de que los ciudadanos del mundo libremente han aceptado su uso. Estos elementos de libertad deben ser aceptados y respetados. Pero hay un elemento adicional que ha fomentado al dólar: el abandono del patrón oro y el desarrollo del Gold Exchange Standard que le permitió ocupar el lugar del oro en las reservas de los países. Esta fue claramente una manipulación extramercado de los gobiernos, que impulsó su uso como eje monetario. Y eso no constituye una decisión libre de la gente sino una imposición externa. En consecuencia si se elimina este factor artificial superpuesto, el dólar sí puede ser abandonado como moneda central.

Pero al dar este paso, se debe pensar en tres elementos esenciales de cualquier nuevo sistema:

a) Deberá sustentarse en un principio básico: el país que tiene déficit externo, al transferir pagos al exterior debe necesariamente reducir su poder adquisitivo interno. Esto le coloca al patrón oro muy por delante de las demás propuestas como la más razonable.

b) La principal reforma del sistema bancario debe ser la de la obligación de mantener una estricta relación entre los plazos de las captaciones y de los préstamos (por ejemplo depósitos a la vista no pueden ser prestados, depósitos a 90 días deben ser prestados solo a ese plazo). De esta manera se elimina la multiplicación del dinero no basada en ahorro real, sino en creación monetaria artificial.

c) Hay que eliminar al máximo la discrecionalidad de los bancos centrales nacionales o mundiales, incluso bajo el supuesto de que estén limitados por reglas específicas (que inevitablemente se violan). Esto le quita atractivo a la idea de un banco mundial que emitiría cualquier tipo de moneda y nuevamente le pone al patrón oro en ventaja.

Si no vamos en esta dirección, cualquier reforma es solo un maquillaje y eso parece hacer el G-20…

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Tempestad y pilares

Pablo Lucio Paredes

Hay una interpretación errónea y ampliamente repetida: la dolarización se ha mantenido gracias a los altos precios del petróleo y las remesas. La interpretación correcta es en realidad: si hubiéramos tenido menos recursos financieros, igual la dolarización se hubiera mantenido, simplemente los niveles de gasto, producción y empleo hubieran sido menores. En consecuencia, usted se preguntará con razón: ¿por qué entonces la caída del petróleo y las remesas ponen en riesgo a la dolarización? Esto es un tema diferente, y la respuesta es: porque (por la indisciplina nacional acentuada en este Gobierno y en las leyes aprobadas en Montecristi) le acostumbramos al país a vivir con un nivel de gasto demasiado alto como si esos ingresos excepcionales fueran a durar eternamente, y el tener que volver a una realidad menos “regalona” tiene un impacto en el conjunto del sistema económico y social, y en consecuencia sobre los mecanismos como la dolarización. En resumen: la dolarización no requiere de tantos dólares para mantenerse, pero sí se ve afectada cuando hay excepcionalmente demasiados dólares y luego se vuelve a la normalidad más modesta.

Los dólares son simplemente los medios que se utilizan en un sistema dolarizado, los verdaderos pilares de la dolarización son mucho más importantes:

a) La disciplina y sensatez fiscal para no generar los ciclos que estamos viendo: se gasta mucho en épocas de vacas gordas y hay que contraer cuando la situación cambia.

b) Mercados laborales flexibles, no porque eso implica, como algunos creen, más despidos de la gente, sino porque permite adaptar la oferta a la demanda de mejor manera (para los que creen en rigidez laboral, vean como el desempleo ha aumentado en estos últimos meses).

c) Flexibilidad en el mercado financiero para que las tasas de interés permitan el equilibrio entre el ahorro y el crédito. Y si se pudiera tener una banca integrada al mundo, mejor (pero casi nadie lo apoya).

d) Tener puertas abiertas con el mundo para los flujos comerciales, financieros y crediticios.

e) Estar conscientes  de que la dolarización tiene un enorme componente social porque ya no se pueden hacer transferencias ocultas (vía inflación y devaluación) de los que menos tienen hacia los demás. Y un gran componente productivo: nos obliga a trabajar en productividad y no solo en ganancias financieras.

Obviamente, como en el Ecuador hemos debilitado esos pilares (o no los hemos fortalecido) la tormenta que representa la caída de los precios del petróleo, de las remesas y otros puede poner en riesgo a la dolarización y al mismo tiempo al conjunto de la estructura socioeconómica del país (… y si no estuvieron dolarizados, y hubiéramos igualmente incrementado nuestra indisciplina, también recibiríamos “un palazo”). Por eso, ante la tormenta (menos dólares) que ya nos golpea, tenemos tres posibilidades: o apuntalamos desde ahora los pilares, o lo hacemos después de las elecciones lo que puede ser (tal vez) demasiado tarde, o simplemente tratamos de pasar la tormenta con pilares muy, muy débiles … ahí solo funcionará el “sálvese quien pueda”. La suerte nos puede ayudar, pero no es la mejor consejera.

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Otra Jubilación es Posible

Pablo Lucio Paredes

Veinte años llevó una “pequeña batalla” para cambiar nuestro sistema de jubilación. Años aparentemente infructuosos: el sistema no ha variado y ya ni se mencionan alternativas (ejemplo, recientemente en el ‘Congresillo’).

Honradamente, esto no es porque las alternativas sean malas, sino porque ha caído sobre el país una inercia impresionante respecto del cambio. Pero mantengamos la pelea (mi último intento fue Montecristi) porque es absurdo tener un sistema tan malo (pésimo).

1) El sistema de pensiones debe tener dos vertientes. Por un lado, cobrar un porcentaje razonable de sus ingresos a los ciudadanos, invertir eficientemente y generar una pensión razonable. Por otro lado, un componente solidario que asegure una pensión mínima y digna a los que no la alcanzan.

2) Lo primero se logra con competencia, una gama de instituciones (incluido el IESS) entre las que el ciudadano puede escoger (reguladas y controladas por el Estado). Lo segundo, con aportes estatales. ¿Objeción? “Los privados se llevan la carne (rentabilidad) y le dejan al Estado el hueso (equidad)”. Objeción atractiva pero falsa. Lo que se logra es que los aseguradores privados estén sometidos al juicio de los clientes que los pueden abandonar, y la competencia mantenga sus ganancias en niveles razonables (mantener la competencia es rol del regulador), pero no se les puede pedir a los privados que “inventen” pensiones donde no hay dinero: la gente sin empleo o ingresos estables aporta poco, y si se le quiere dar una pensión digna (y así debe ser) los recursos deben venir del único que tiene poder coercitivo para recaudar fondos y cumplir esa función solidaria, el Estado.

3) El tener una cuenta personal en una institución que uno escoge cambia completamente las reglas del juego. El ahorrista tiene la sartén por el mango, mientras en un sistema como el nuestro, es el político (directivo o gobernante) el que manda. Lo hemos visto ahora: a) el Gobierno emite bonos para captar fondos del IESS (en una negociación política con las autoridades), que ojalá no sean eternamente refinanciados, b) el propio Gobierno impulsa una negociación del IESS con la banca para aumentar su exposición hipotecaria (riesgosa), c) el Banco del Afiliado será de inversiones y comercial a la vez (violando la Constitución… ¿a quién le importa?), con lo cual en un cierto tiempo será otro BNF o CFN quebrado.

4) ¿Los privados pueden hacer malas inversiones? Claro que sí. Pero pregúntese ¿qué es más riesgoso, todo el dinero concentrado y manejado por 3 o 4 personas en el IESS sin mucho incentivo positivo, o decisiones dispersas entre varias personas e instituciones con incentivos más razonables (aunque nada perfectos)? ¿Objeción? “La crisis mundial muestra que lo dicho es insensato, los privados se han equivocado con creces”. Claro pero ¿qué han hecho los inversionistas de fondos públicos? ¿Objeción? “Los inversionistas monopólicos estatales pueden invertir en lo mismo que los privados (bonos, acciones, proyectos, etcétera)”. Por supuesto, pero hay una diferencia abismal entre inversiones decididas políticamente, o hacerlas de manera profesional y competitiva… Hay un abismo entre decisiones libres, u obligatorias y guiadas…

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

¿Adónde va el mundo?

Pablo Lucio Paredes

No podemos solo mirar nuestro pequeño metro cuadrado. El mundo nos aprieta y ahora nos hace parte de su fiesta macabra. Se incrementan las malas noticias. Los expertos han planteado tres escenarios posibles. El mejor, y desgraciadamente más improbable, es en forma de V, una caída rápida y una recuperación similar, para el 2010 la crisis ya es solo un mal recuerdo… en esto creía nuestro Gobierno hasta hace poco (uno de los tantos errores en el manejo económico). El peor, y cuyo riesgo es creciente, es en forma de L: una caída seguida de un largo estancamiento que duraría varios años (muy grave). Y finalmente, el más probable, en U: caída, estancamiento y hacia el 2010 (¿inicio?, mediados, ¿fin?), la salida. ¿Por qué tanto escenario cada vez más pesimista? Porque reina la incertidumbre.

1) Aún no sabemos cuánto papel financiero de mala calidad circula por el mundo. En consecuencia no se puede saber la magnitud del “envenenamiento” del sistema financiero. Los bancos más afectados caen más, y los que parecían intocables ya tienen dificultades. Los bancos prestan menos, y caen fácilmente en una espiral destructiva.

2) Hernando de Soto aporta un concepto muy importante: estos papeles que circulan por el mundo, no tienen una estructura legal sólida, las garantías están mal identificadas y en consecuencia su valoración es muy difícil. Pero dice él, la economía de mercado se sustenta en que podamos transar fácilmente nuestros derechos de propiedad (el desarrollo de los mercados tiende justamente en esa dirección). Estos papeles están bloqueando el funcionamiento del mercado, y por eso la tarea esencial (más que los famosos salvatajes gubernamentales), es que se pueda poner orden en ese desorden jurídico-financiero para que el mercado fluya.

3) La incertidumbre lleva a empresas y hogares a frenar el gasto, para aumentar su nivel de ahorro y protegerse de malos momentos. Ahí entra en juego una gran “paradoja” de la economía: cuanto más la gente se cubre a nivel personal, más afecta al conjunto y más se termina afectando a sí misma. En condiciones normales es sano que unos ahorren para que otros puedan captar ese ahorro e invertir y producir. En momentos de duda, todos ahorran, el ahorro no tiene ya donde fluir, y la economía se ve impactada por la contracción del gasto.

4) El mundo ha perdido los referentes. Por la manipulación de las tasas de interés ya no hay indicador de riesgo. En consecuencia la economía ya no puede medir qué tipo de proyectos deben ser emprendidos y cuales no, o cuales deben ser abandonados. Y como desde que se abandono el patrón oro ya no hay tampoco referente ni monetario ni cambiario, caminamos sin rumbo.

5) Los planes gubernamentales se suman unos a otros sin lógica ni propia ni de conjunto. Y cada vez se orientan más, no a estimular la economía, sino a evitar los necesarios ajustes que deben darse entre ganadores y perdedores.
Cuanto más lastre quede, más lenta será la recuperación.

¿Podemos aislarnos de este mundo que cae en picada?

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Retórica, pajaritos y realidad

Pablo Lucio Paredes

El país necesita que pensamientos diversos se acerquen y puedan (cediendo unos, cediendo otros) construir una visión común que nos permita caminar juntos, sendero para nadie satisfactorio pero para todos aceptable. Por eso para la izquierda ecuatoriana reunida (algunos sin saber muy bien por qué) alrededor de la revolución ciudadana, ojalá el ejercicio del poder les haya alejado de una serie de pajaritos que tenían en la cabeza, discurso muy útil para ganar el poder pero poco sensato para manejarlo… claro, la derecha, los del centro, todos debemos ciertamente hacer el mismo ejercicio de alejar nuestros fantasmas mentales, manteniendo firmeza ideológica.

Algo de lo que se decía eran los males de la larga noche liberal (que ciertamente los tuvo) y hoy se repiten amplificados, porque no eran males sino realidades inevitables:

1) Los fondos de ahorro petroleros solo servían para engordar a los privilegiados, por eso Montecristi los eliminó. Pero los 2.000 millones acumulados anteriormente fueron muy útiles para sostener el gasto desde octubre.

¿No fue la ortodoxia útil?

2) Los límites en el gasto público son insensatos porque solo sirven para satisfacer la sed privatizadora, y Montecristi también los eliminó. Pero ahora nos damos cuenta de que los límites son siempre necesarios… salvo cuando hay excesos de dinero, y ese milagro dura poco.

3) No había dinero para educación y salud y los recortes en el gasto público eran inhumanos porque inhumanos eran los anteriores gobernantes. Pero la propia Ministra de Salud ha reconocido que el programa de inversiones se reduce a la mitad en 2009 por falta de fondos. Conclusión: cuando no hay plata no se puede gastar ni en tiempos de revolución ni de neoliberalismo.

4) El pago de la deuda impedía el desarrollo porque se privilegiaba a los acreedores. La realidad: en el 2008 el Gobierno ciudadano pagó, por deuda, 600 millones más de lo que recibió, dinero que hubiera sido muy útil en este momento de crisis. ¿Por qué se privilegió a los acreedores?

5) Las privatizadoras mataban a las empresas estatales… pero ahora las empresas públicas siguen igual de ineficientes y manipuladas. ¿Entonces?

6) Se quería inaugurar una nueva forma de política, pues hemos visto lo mismo de siempre. Peleas por los cargos, cuentas de campaña poco claras, uso de los recursos estatales para promoverse, nula fiscalización en el Congreso.

Quizás es el gran momento, luego de que la izquierda en el poder haya abandonado los pajaritos mentales y asumido un baño de realidad, de resolver juntos los reales problemas del país. ¿Cómo ir a la etapa postpetrolera? ¿Cómo evitar los ciclos tan dañinos, con reglas y fondos claros? ¿Cómo dar cobertura universal de salud, educación y seguridad social con participación pública y privada? ¿Cómo mantener el espíritu emprendedor, y ampliar la real propiedad, haciendo a la vez un esfuerzo profundo de equidad? ¿Cómo encontrar un rol claro para el Estado manteniendo el rol fundamental de los individuos y de las libertades? ¿Cómo ser realmente demócratas?… pero ¿tendrán la sabiduría de reconocer su demagogia y abrir diálogos?… ¿Yo dudo?, ¿usted duda?

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Los ciudadanos al poder

Pablo Lucio Paredes

“Revolución Ciudadana” es la gran frase (y farsa) de estos años. No hay nada de revolucionario en la acción política o económica, son viejas recetas puestas a la orden del día del poder del día. Y lo ciudadano es inexistente, a no ser que el gastar más en salud o educación, merezca ese calificativo (inversiones fundamentales pero que nada tienen de meritorio, al haber más dinero es obvio que esos sectores reciban más, lo contrario sería oprobioso).

¿Dónde están participando los ciudadanos? ¿En el Quinto Poder, manipulado y orientado, cuyo objetivo esencial es cortar la participación delegándola a un grupo caído del cielo? ¿En una visión caudillista que elimina toda forma de discrepancia y automáticamente convierte al disidente interno y externo en enemigo? ¿Cuando solo queda un espacio para la participación, y es la acción gubernamental que supuestamente representa las aspiraciones de todos y no puede ser cuestionada? ¿En un esquema estatista (allí está la Constitución) que encarga al poder resolver todos los problemas, con ciudadanos a los que se les pide cruzarse de brazos y esperar el paso de la maquinaria salvadora?

Necesitamos la real revolución ciudadana. En hechos concretos y reales. Por ejemplo, si reclamamos que es un abuso que se nos haya cobrado una tarifa aeroportuaria para financiar el futuro aeropuerto de Quito, exijamos que esos aportes sean considerados como una participación accionaria en esa futura infraestructura, y tengamos no solo obligaciones ocultas sino derechos explícitos. Por ejemplo, que nuestros aportes en impuestos para dar vida (y oxígeno resucitador) a empresas públicas de petróleos, telefonía y electricidad, nos conviertan en efectivos accionistas de las mismas, no solo para recibir utilidades sino para exigir calidad y transparencia. Por ejemplo, cuando a través de la sucretización de la deuda o el salvataje bancario se usó dinero nuestro para salvar a empresas privadas eso debió redundar en derechos a la propiedad (en Estados Unidos eso debería hoy suceder con la enorme inyección de dinero ciudadano a las empresas). De la misma manera, participación es escoger dónde colocar nuestros ahorros para jubilación (esto se cerró con brutalidad en Montecristi) porque ese es el primer derecho básico de la participación: escoger sin que alguien desde el poder lo haga por nosotros. Escoger si votamos o no en las elecciones, y no votar solo por el temor a la multa y la indispensable papeleta. Escoger cómo recibir educación, ampliando la gama efectiva de opciones a través de la entrega de bonos: desde lo fiscal y municipal hasta lo privado, pasando por profesores o familias que puedan asumir las actuales instituciones, o escuelas públicas y privadas que puedan asociarse potenciando virtudes, o ciudadanos que puedan destinar sus impuestos directamente a la promoción de la educación básica de la gente de menos recursos. Participar es una real descentralización hacia la gente.

Decidir, escoger y ser solidarios es ser ciudadanos.
Nota: El “hombre del maletín”, emblema (!) de la lucha contra la corrupción en este Gobierno salió libre. Era solo una farsa para desviar la atención en Montecristi. ¿Así terminará el caso Chauvin?

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Los círculos de la crisis

Pablo Lucio Paredes

Aunque la sabiduría de nuestro Gobierno está por encima de cualquier modesta opinión, aunque su enciclopédico conocimiento sobre la crisis sea profundo y ya tenga en su mente electrónica resueltos todos los problemas del país, quizás al resto de mortales nos sea útil revisar las diversas interrelaciones de la crisis que nos va poco a poco alcanzando.

1) El Gobierno pierde enormes recursos petroleros (no menos de 4.000 millones de dólares), lo que afecta a todos los que hubieran recibido esos fondos: contratistas, empleados, indirectamente otros trabajadores y empresarios.

2) El sector privado pierde fondos similares ya sea por baja de las exportaciones (flores por ejemplo), las remesas o menos préstamos. Son recursos que se evaporan directamente del bolsillo de la gente (remesas) o de los empresarios (exportaciones y crédito). Pero detrás hay una cadena de trabajadores y de otros empresarios que dejan de vender, tener sueldos y empleo, porque los primeros afectados dejan de gastar. Y el Gobierno recibe menos impuestos.

3) Al bajar la circulación monetaria en todo el sistema, el nivel de depósitos de la banca disminuye (por lo menos) en la misma proporción, lo que a su vez disminuye las posibilidades de crédito, que también se ve afectado por otras políticas gubernamentales (como el cuasi congelamiento de los intereses) y porque los deudores se vuelven potencialmente más riesgosos ante la crisis. Se merma pues la liquidez “primaria” en la economía, pero también la secundaria generada por el proceso de multiplicación bancaria depósitos-crédito.

4) El Gobierno trata de restaurar el nivel de liquidez recurriendo a endeudamiento pero encuentra muchas puertas cerradas o apenas entreabiertas por su pésima política frente al mundo financiero. Su principal fuente es el uso de las reservas de ahorro propias (se agotaron en diciembre) o de otros como el IESS. Pero la caída excesiva de las reservas (o el retiro de depósitos estatales del sistema financiero) genera un mayor ambiente de desconfianza y de incertidumbre, con efectos colaterales diversos incluyendo el temor de una desdolarización. Otra alternativa es la reducción del gasto público, pero cuanto más fuerte es, más se frena la economía, aumenta el desempleo y se captan menos impuestos. Lo mismo sucede con la inevitable reducción de importaciones. ¿Recurrir a un aumento de impuestos? No tiene sentido, porque lo único que se hace es transferir recursos entre un sector privado ya golpeado y el Estado, de ninguna manera se incrementa la cantidad de dólares en la economía que es el objetivo esencial.

¿Complicado? Evidentemente. ¿Inmanejable? Para nada, pero el tiempo apremia.

Nota: El Gobierno ha prometido toda la verdad en el caso Chauvin. Ojalá… pero me pregunto: ¿por qué esa investigación no se inició hace casi un año?, ¿por qué fueron callados todos los pedidos en Montecristi de evaluar las sospechas que ya existían alrededor del Ministerio de Gobierno?, ¿dónde está la comisión independiente que el Presidente ofreció en esa época?, ¿quién investigó las computadoras de Reyes aunque sean de origen sacrílego?, ¿por qué se esfumaron testigos como las chicas mexicanas?… ¿Hoy sí?

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Sigo sin Entender

Pablo Lucio Paredes

Que el Presidente esté en las calles de Cuba y Venezuela festejando y apoyando con entusiasmo revoluciones que son la antítesis del Ecuador soñado (y todo eso pagado con nuestro trabajo). ¿Cuántos ecuatorianos quieren que seamos como esos países de dictadores, caudillos, abusos, corrupción? ¿Es esto simplemente un acto privado realizado en público por el Presidente para satisfacer su necesidad vital de poder y aplausos?

¿Realmente cree en estas revoluciones fracasadas cuando hay tantos otros modelos de cómo lograr mejores resultados para la gente sin coartar las libertades y engañarla a diario? ¿Son actos publicitarios para seguir presente en la mente de los ciudadanos como un gran líder de talla internacional (aunque lo internacional se reduzca a cinco nuevos amigos del barrio)? De todo un poco.

Que el Presidente del Tribunal Electoral, quien debe velar desde afuera por la calidad y ecuanimidad del proceso, haga análisis públicos de cómo él cree que la oposición no logrará nada en las elecciones. ¿Por qué no dar, entonces, un programa al Presidente de la Corte Suprema para que analice públicamente los principales juicios en marcha? Y peor, señala que el Gobierno ganará por su enorme y abusiva maquinaria publicitaria que está fuera de los preceptos legales. ¿Acaso me perdí la respuesta en la que indicaba cómo lo impedirá y sancionará? Montecristi es muy clara: No se pueden usar recursos públicos. Obligación suya es indicarnos qué pasará con las declaraciones del hermano del Presidente cuya aritmética de recolección de fondos y gasto decididamente no cuadra. ¿Cuándo?

Que nuestros impuestos vayan a pagar a autoridades y empleados públicos que no solo no renuncian para ser candidatos sino conservan sus sueldos (¿podrían ustedes dejar su negocio durante dos meses y alguien les giraría el cheque mensual de sueldos y ganancias?).

Que el Gobierno trabaje sin cifras de la crisis o en el secretismo de las cifras, porque es de economistas-contadores querer poner números, y es de economistas-economistas (los del Gobierno) enfrentar la crisis solo con discursos y buenos deseos. Que los ministros en reuniones públicas se enteren de elementos esenciales que no han analizado (¡me reservo el detalle de cosas absurdamente jocosas que suceden!). Que la crisis golpea la puerta y nadie está ahí para enfrentarla… ya prepararán a quién culpar.

Que el caso Chauvin termine siendo un vehículo publicitario para el Gobierno igual que el hombre del maletín en la Asamblea. Un show armado sin consecuencias reales.

Concuerdo con un (malcriado en el estilo) lector de Alianza PAIS que me señalaba que yo no entiendo porque tengo una visión diferente (y errada).

Quizás. Aunque sigo creyendo que la gente quiere libertad para trabajar, esforzarse y asumir su destino, seguridad, apoyo del Estado para infraestructura, educación y salud pero no convertirse en un cliente político, democracia y unión… la sabiduría de la gente superará ese engaño temporal de una falsa esperanza.

NOTA: Qué satisfacción que se haya liberado al Directorio del Banco Popular tan injustamente perseguido. A todos y muy especialmente a Salomón Gutt por todo lo que es y ha hecho.

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes

Pablo Lucio Paredes

Pablo Lucio Paredes

…Así es, la bella isla del Caribe debe ser nuestra inspiración en dignidad, calidad de vida y espíritu revolucionario. De ahí provienen las nuevas verdades. Y no podía ser de otra manera, el famoso “buen vivir” pregonado en Montecristi y tan poco entendido es eso: poca ambición, poco desarrollo, cada uno haciendo lo mínimo para no destacarse en extremo (con excepción de los deportistas de economía privilegiada), todos esperando las órdenes superiores para actuar y una dignidad sometida a los vaivenes regalones de la Unión Soviética o Venezuela (o de los turistas en busca de sexo mal pagado).

Cuba es un ejemplo de esfuerzo colectivo en pro de la salud y la educación, lo que es importante y digno de imitación. Pero esto conlleva unas cuantas dudas, empezando por recordar que antes de la revolución Cuba ya tenía indicadores sobresalientes en estos campos frente a casi toda la región.
Otras dudas: ¿es tan buena la educación cubana como se dice? ¿Tiene sentido abrir los ojos a la gente, porque eso es la educación, para luego cerrarles cualquier oportunidad de progreso en la vida? Y lo más importante: para lograr esos meritorios resultados, Cuba ha movilizado casi todos los recursos sociales, con lo cual ha frenado el desarrollo en cualquier otro campo (incluso en campos tan básicos como las comunicaciones)… pero en el mundo hay muchos países que no solo tienen iguales o mejores resultados en educación y salud que Cuba, sino que al mismo tiempo han logrado mejorar notablemente la calidad de vida de sus ciudadanos. Quizás es mejor mirar hacia otros países que sí han logrado ser eficientes, dignos y a la vez solidarios.

Supuestamente es meritorio que la burguesía haya salido de Cuba. No sabemos si es un llamado político a que la oposición deje el Ecuador para que el Gobierno viva a sus anchas. O un llamado económico a que desaparezca el espíritu emprendedor y creativo de la burguesía, motor del desarrollo económico. Destacarse es un pecado capital.

Quizás se quiere imitar a Cuba en sus paradigmas mentales. Coartar la relación entre responsabilidad, esfuerzo (salvo en los pequeños espacios dejados a la iniciativa personal) y resultados en la vida. Desacreditar la importancia de la propiedad como motor de las relaciones entre personas, y de los precios como vehículo de intercambio. Plantear la política social, no como el resultado de un esfuerzo y éxito compartido, sino como una dádiva estatal. Propiciar el absolutismo individual como forma evolutiva de la política. Eliminar la libertad como sustento ético de la sociedad.

No hay mejor manera de juzgar a un país que por los pasos que guían a la gente hacia o desde ese territorio. ¿Cuánta gente quiere abandonar Cuba?
¿Cuánta gente quiere ir al paraíso? ¿Cuántos de sus más fervientes admiradores, lo son solo con miradas lejanas? Y ese juicio de la geografía errante es nefasto para Cuba. De esa bella isla que ahora es nuestro paradigma.

Archivado bajo:Pablo Lucio Paredes