Economías de la Inteligencia

Empresa, Estrategia, Finanzas, Entrepreneurship, Innovación, Tecnología, Ciencia y Política

Arquitectura

Por Jorge Gallardo Zavala, El Comercio
La crisis de los mercados va a originar cambios profundos en la arquitectura financiera internacional para corregir las fallas que se han presentado. Una de ellas hace relación a la forma de administrar el riesgo por parte de las instituciones financieras.

Las normas adoptadas por Basilea determinan que las instituciones financieras deben tener un capital determinado para cubrir los activos de riesgo. Esta norma se hizo universal, y las autoridades de control emitieron regulaciones en ese sentido.

En una segunda etapa, se aceptó otra norma sustentada en modelos matemáticos elaborados por las propias instituciones para valorar el riesgo. Sin embargo, estos sofisticados modelos partieron de una premisa equivocada al asumir que los riesgos se distribuyen de manera aleatoria; es decir, no tienen una pauta determinada a seguir  y por  lo tanto no existe una relación secuencial entre un hecho y otro.

Esta grave falla conceptual llevó a los bancos a asumir riesgos elevados que cuando fueron reconocidos, los mercados ya habían entrado en serios  problemas de coberturas.

Este tema será incorporado en las próximas deliberaciones para diseñar un sistema mundial de evaluación y cobertura de riesgos que garantice la solvencia de los bancos. Otra de las fallas observadas en esta crisis es la deficiente supervisión y regulación bancaria en los países desarrollados. Esta situación se debió a la falta de transparencia que trae consigo en muchos casos la innovación financiera.

En la nueva arquitectura se tendrá que contemplar la necesidad de que previo a la emisión de nuevos instrumentos financieros estos cuenten con la aprobación del organismo de control, que deberá determinar la forma de su mercadeo, calificación de riesgo y registro contable para que los partícipes de mercado tengan real conocimiento de cómo están estructurados.

Finalmente, las autoridades financieras mundiales deberán reconocer que la llamada autodisciplina y corrección de los mercados falló de largo, por lo cual se requiere de la intervención del Estado para ampliar los controles y las regulaciones para no dejar sectores sin la debida y oportuna  supervisión. Tal es el caso de los fondos de cobertura y de los seguros contra insolvencia que no tienen ningún control y que están en el epicentro de la crisis.

Si algo positivo va a dejar la crisis es la aparición de un nuevo orden financiero internacional en donde el Estado tendrá mayor participación para su adecuado funcionamiento, y las autoridades de control mayor coordinación entre ellas para evitar la internacionalización de las crisis.

La administración y control de los riesgos financieros, la laxitud en la supervisión y regulación financiera, y la falta de transparencia en el  funcionamiento de los mercados son temas que serán abordados cuando se discuta el diseño del nuevo orden financiero internacional.

Archivado bajo:Jorge Gallardo Zavala

Índices de Mercado

Por Jorge Gallardo Zavala, Diario El Comercio

Uno de los índices de mercado que a diario publican los medios y analizan los expertos es el Dow Jones, indicador que oficialmente comenzó a utilizarse en el año1896. Este indicador o índice mide el comportamiento diario de la Bolsa de Nueva York y está compuesto por 30 acciones consideradas de primera calidad que se transan activamente en ese mercado. En otros países se utilizan índices similares que miden de manera diaria el comportamiento de sus respectivos mercados de valores. Por lo general, una alza de los índices bursátiles es sinónimo de que la economía goza de buena salud, y una baja sostenida y brusca es señal de problemas. Cuando los índices caen los inversionistas en el agregado ven su patrimonio disminuir. Cuando estos inversionistas son instituciones que administran fondos de pensiones privados, u otros mecanismos de retiros, una baja de los índices determina que el valor de los ahorros decrece o hasta desaparece. A su vez, las variaciones de los índices del mercado de valores se reflejan de manera directa en la economía real debido a que las compañías registran mayores o menores ingresos y ganancias. Otro índice de mercado que ha venido utilizándose diariamente y que nació después de la crisis de la deuda de la década de los ochenta, es el EMBI que fue desarrollado por la firma JP Morgan Chase y mide el movimiento de los precios y rendimientos de los títulos emitidos en moneda extranjera por los llamados países emergentes. Este índice se lo expresa como el margen de rendimiento sobre la rentabilidad de un bono emitido por el Tesoro de los Estados Unidos y está expresado en puntos básicos. Cada 100 puntos básicos equivale a 1% anual en la tasa de rendimiento. Su movimiento está influenciado por la percepción que tienen los inversionistas de la situación económica, financiera, política y social de un país. Un alza del EMBI significa una baja de los precios de los bonos y una alza de la tasa de rendimiento. Lo que significa que tanto los sectores públicos como privados, si decidieran salir a los mercados de deuda en el exterior, tendrían que ofrecer o pagar mayores tasas de interés. Así mismo, los bancos corresponsales que abren líneas de crédito a la banca local, aumentan sus tasas ante la subida del índice EMBI. Como producto de la crisis financiera mundial, el EMBI de los principales países latinoamericanos, incluido el Ecuador, ha aumentado. Esto significa que los inversionistas están percibiendo un mayor riesgo en la región por lo cual están liquidando sus posiciones y traspasándolas a papeles más seguros. Estas no son buenas noticias por el lado de los costos financieros y para la estabilidad, pero a su vez es una oportunidad que se abre para que los gobiernos compren sus papeles de deuda a grandes descuentos.

Archivado bajo:Jorge Gallardo Zavala