Economías de la Inteligencia

Empresa, Estrategia, Finanzas, Entrepreneurship, Innovación, Tecnología, Ciencia y Política

El mundo prospera a pesar de las crisis

Como el resto del mundo, Ecuador no es ajeno a las crisis económicas en sus diferentes formas. Hace 15 años escribí Nuestros males crónicos, las crisis económicas en Ecuador, libro que analiza las crisis desde la primera en la Audiencia de Quito hasta la de 1982-1984. Si se hiciera una nueva edición, habría que agregar tres más.

En la citada obra, hay referencia a la crisis producida por el agotamiento de las minas de plata en la primera década del siglo XVII; la de los obrajes y la de la destrucción de bosques de quina (cascarilla) a fines del siglo XVIII. En el período poscolonial, las primeras crisis dentro de la Gran Colombia, ocurrieron por rivalidades entre líderes; en la primera década como República de Ecuador, debido a conflictos armados de Flores en la frontera con Colombia y luego con Rocafuerte. En esta última se paralizó el comercio exterior por algunos meses, al encontrarse Rocafuerte atrincherado en Puná.

En los cuarenta, la epidemia de fiebre amarilla y la circulación de monedas falsas; en los cincuenta, el conflicto con Perú; revoluciones en todas las décadas, algunas de ellas devastadoras, terminando en guerras civiles, etc.

En el siglo XX, se mantuvo el mismo ritmo, En cada década, Ecuador vivió una o más crisis, comenzando con la casi quiebra del Banco Comercial y Agrícola en 1901, seguida de más revoluciones; Primera Guerra Mundial, epidemias del cacao, etc.

El siglo XXI arrancó con la crisis bancaria iniciada en 1999 y en el 2009, nos encontramos en otra. Los ecuatorianos son expertos en crisis, quizá por ello, a pesar de los duros golpes que la economía ha recibido, ha habido progreso, pero no al ritmo de otras naciones de la región.

Pertenezco a la era cuando no existían: semáforo, aire acondicionado, televisión, carretera de cuatro vías, computadora, centro comercial, plástico, ropa de marca, resonancia magnética, tomografía, etc.

Era la era donde la clase media apenas representaba 2% del total de la población y los ricos se morían de enfermedades que actualmente hasta los pobres se salvan; personas con cáncer se morían en corto tiempo, por no existir el diagnóstico temprano, ni medicación. Lo mismo se puede afirmar de pacientes con enfermedades cardiovasculares. Pero, si las crisis hubieran sido en menor número, el nivel de vida fuese superior al actual.

En América Latina, los países con menos crisis, son los que tienen el ingreso por habitante más elevado y mayor porcentaje de clase media. Estados Unidos también ha tenido crisis, pero en número menor y la mayoría de ellas han estado vinculadas a exceso de optimismo de inversionistas y elevada especulación. En ese país, los estados no se pelean entre sí década tras década, como ocurre en América Latina entre países vecinos. Las economías de esos países tienen mayor capacidad de recuperación. Entre los del Primer Mundo, solo Japón, tuvo su década perdida antes de regresar a las tasas históricas de crecimiento.

A pesar de las crisis en todo el mundo, el consumo, privilegio de los ricos hasta las primeras décadas del siglo XX, se ha popularizado, con la explosión de la clase media que ha aumentado a niveles sin precedentes en los últimos cincuenta años, más de mil millones de personas se integraron a la economía.

En la mitad del siglo XX, no se producían más de 10 millones de automóviles, actualmente la cantidad es 8 veces mayor. Ha sido exponencial el consumo de materias primas además de la producción de numerosos bienes duraderos que actualmente forman parte del estilo de vida de la gente, cuando años atrás eran lujos.

Tan grande es la explosión del consumo, que el aumento de la demanda agregada está trayendo serios desequilibrios a la humanidad, por presiones de la clase media y será el tema de mi próximo artículo. El capital humano no se merma con las crisis, siempre está creciendo. El Milken Institute estima que el valor del capital humano global sobrepasa 1.000 billones de dólares y es 20 veces mayor que el costo de las pérdidas incurridas en la crisis actual.das en l

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Recesiones y darwinismo

Guillermo Arosemena

En el pasado he mencionado que uno de los beneficios del capitalismo es el mecanismo de auto-depuración de la economía expresado en diferentes formas, una de ellas, la destrucción creativa, otra, la recesión económica. Actualmente el mundo vive una etapa en que desaparecerán temporalmente todas las debilidades del capitalismo creadas desde la última severa recesión mundial (1981-1983). Los ecuatorianos no se pueden olvidar de esa crisis que obligó al cierre de otrora poderosas empresas.

El mundo económico es una especie de selva donde sobreviven los más capaces, no necesariamente los más grandes y poderosos, como se piensa, cuando se afirma que el “pez grande se come al pequeño”. En un mundo dinámico como el de las empresas, donde el cambio es la constante, solamente las que tienen capacidad de adaptación, son las que sobreviven en el tiempo. Este proceso evolutivo, observado por Charles Darwin en las especies, es muy parecido al del mundo empresarial.

Las compañías visionarias, creativas e inconformes, con gerencias que asumen riesgos calculados y están conscientes de sus limitaciones, son las que logran superar todo tipo de problemas; mientras que las amantes del status quo, aquellas que sueñan con los éxitos del pasado, su gerencia siempre encuentra razones para no cambiar y asume riesgos demasiado grandes, son las primeras en ser víctimas de sus propios errores o de la adversidad, por no estar preparadas para enfrentarla.

Que el tamaño no es garantía de sobrevivencia, ha quedado una vez más confirmado en la crisis global. Verdaderos íconos han desaparecido, están por desaparecer o se han fusionado con empresas más eficientes. Ejemplo es Lehman Brothers, con más de 150 años de vida, había logrado sobrevivir las dos guerras mundiales, la depresión de los treinta, numerosas recesiones y otros eventos traumáticos. Citigroup, la institución financiera más grande del mundo; Merrill Lynch, la empresa de corretaje, y la industria de automóvil de Estados Unidos, son otras muestras. En Europa, se encuentra el UBS, el banco más importante de Suiza; en Irlanda, el Anglo Irish Bank; en Francia, el Suez Group; en Suecia, la Scania, etc.

En los ranking anuales de las empresas más grandes del mundo, publicados por las revistas Business Week y Forbes, se observa cómo hay empresas que son eliminadas de las listas y otras que ingresan, y en años de severa recesión como el 2008 y 2009, las variaciones se agudizan. En la lista de las 2.000 corporaciones globales más importantes, más de 10 han desaparecido y seguramente este año, una cantidad superior seguirá el mismo camino.

La crisis iniciada el año pasado, ha evaporado 18 billones (doce ceros) de dólares del valor de mercado de las empresas globales, equivalente a 50% de su capitalización. Sus utilidades cayeron más de 600.000 millones de dólares y los resultados del 2009 serán peores porque cubrirán 12 meses, cuando en el 2008, ellas tuvieron 9 meses de buenos resultados. Algunas están descapitalizadas y tendrán que fusionarse y dar paso a la consolidación que siempre ocurre durante períodos de severas crisis. Pero no a todas las empresas les va muy mal, las preparadas tienen pérdidas mínimas y hay una que otra que mejoran resultados. Es por ello que entre el 2007 y 2008, multinacionales de 11 países más se incluyeron en el ranking, dando un total de 62 países. Años atrás, los países emergentes no tenían multinacionales.

En toda crisis hay oportunidades y lecciones que aprender. Lamentablemente el ser humano sufre de amnesia, lo que contribuye a repetir y repetir los errores del pasado. Esto sucede entre los políticos, empresarios y demás miembros de la sociedad. Más fuertes que el sentido común son la codicia, ego, deseo de grandeza y demás pecados capitales del que tiene poder.

Hay excelentes libros sobre el darwinismo económico y crisis económicas. En ellos se aprecia el patrón de errores que existen tanto en el sector privado como público. Acaba de publicarse El ascenso del dinero, de Niall Ferguson, profesor de Harvard.

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Inferioridad histórica

Guillermo Arosemena Arosemena

No siempre las colonias permanecen subordinadas a los imperios, después de independizarse. Macedonia tuvo su época de gloria después de derrotar a los persas, los más poderosos de la época. Siglos posteriores, otras colonias sobrepasaron en grandeza a quien los habían subyugado, incluyendo Holanda que dejó atrás a España. América del Norte y del Sur tuvieron destinos diferentes. En la primera, concretamente las colonias inglesas, a partir del siglo XVIII, sus habitantes actuaron como del Primer Mundo, se dedicaron a producir, investigar, crear riqueza e institucionalidad.

Cuando se independizaron, las trece ex colonias se unieron y crearon el primer mercado común del mundo. El comportamiento de las colonias españolas fue todo lo contrario, los virreinatos actuaron individualmente y entre ellos hubo conflictos y rivalidades.

Al independizarse, el militarismo arraigado en los dirigentes ocasionó guerras fronterizas entre las nuevas repúblicas. Mientras en Estados Unidos nacían los primeros inventores, las universidades producían publicaciones y la élite proponía leyes revolucionarias y nuevas formas de organizarse para competir eficientemente, en la antigua América Española, la élite mantuvo el mismo sistema jurídico, comercial y fiscal español, los más atrasados de Europa.

Para fines del siglo XVIII, los estadounidenses lograron superar el ingreso por habitante de la América española; fue el comienzo de la separación entre las rentas, brecha que aumentó hasta llegar a la actual diferencia de aproximadamente 800%. Mientras la economía estadounidense creció a 0,50% anual entre 1750 y 1850 y a 0,75% entre 1850 y 1900, las latinoamericanas crecieron a 0,10% en el primer tramo y 0,25% en el segundo.

Para las primeras décadas del siglo XIX, Estados Unidos se consideró tan fuerte que el presidente Monroe salió en defensa de los latinoamericanos para advertir a España y cualquier potencia europea, que cualquier ataque contra América Latina sería considerado uno contra Estados Unidos. La doctrina Monroe (1823) fue la primera acción de tutelaje de ese país. Desde esa fecha, muy poco han hecho los latinoamericanos para demostrar autosuficiencia. Más bien, ha existido la estrategia de aprovechar la inferioridad para obtener ventajas, como ser beneficiarios de la Cláusula de Nación más favorecida.

Desde hace décadas, se reclama a Estados Unidos por no poner atención a América Latina; hubo esta cantaleta durante la administración de Bush y ahora se exige a Obama mirar a nuestra región. Ese país, ni ninguno del Primer Mundo cuando eran pobres, culparon a otros, de no preocuparse por su bienestar. Los asiáticos fueron colonias hasta mediados del siglo XX y ellos no están culpando a Inglaterra, Francia, y a otros que los gobernaron, que no les prestan atención. Ni se quejan de Estados Unidos. Los asiáticos que han superado la pobreza lo han logrado por iniciativa propia, no mostrando un estado de inferioridad, que es evidenciado en Latinoamérica.

En Ecuador, la actitud de inferioridad es más marcada. Últimamente se lee en los medios de comunicación que los productos de exportación ecuatorianos han perdido competitividad por no poder devaluar la moneda, como se hacía con el sucre. Cómo puede ser posible este comentario, insinuar que la devaluación es buena para las exportaciones.

En el mercado internacional se compite a través de mejoras en productividad y esta existe, cuando hay excelencia en gerencia y favorable entorno empresarial. Toyota no desplazó a General Motors devaluando el yen, ni Hyundai con un won más barato. Lo hicieron mejorando la calidad de la gerencia.

La economía ecuatoriana no crece por mérito propio, se debe a factores externos, como el auge petrolero entre el 2004 y mitad de 2008. La enorme cantidad de dinero que ingresó al Estado no fue por su gestión, fue por la prosperidad de otros países que consumieron más petróleo. La tan mentada soberanía se la obtiene siendo económicamente fuerte y para ser respetados, hay que tener economía sólida y eficiente.

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Escasez y satisfacción de necesidades

Guillermo Arosemena Arosemena

Desde el inicio de nuestra civilización, las necesidades del ser humano han sido ilimitadas, por su propia naturaleza; el permanente aumento poblacional y el deseo de las personas de vivir mejor, causan mayor consumo. Frente al imparable incremento de la demanda de bienes y servicios, los recursos naturales fueron considerados limitados, por lo que estudiosos en diferentes siglos dieron teorías relativas al futuro lúgubre de la humanidad.

Este supuesto desequilibrio provocó actitudes fatalistas durante milenios, la gente pensaba que no era posible derrotar a la naturaleza, y se apoyaban en la Biblia que se refiere a epidemias, hambrunas, diluvio y demás eventos cataclísmicos. De acuerdo con las teorías prevalecientes hasta entrado el siglo XVIII, la humanidad estaba condenada a vivir en atraso y pobreza; y por la insalubridad y falta de nutrición, a través de los siglos, el promedio de vida se mantuvo en 40 años.

Uno de los primeros recursos condenados a desaparecer fue la madera. Durante miles de años, había sido la única fuente de energía y por la tala de árboles, los bosques estaban en proceso de desaparecer; al finalizar la Edad Media, quedaban muy pocos en Europa. Fue indispensable encontrar nuevas fuentes energéticas y los primeros en lograrlo fueron Holanda, donde nació la energía eólica e Inglaterra que comenzó a usar el carbón mineral. Sin este, no hubiera nacido la industrialización a gran escala, tomando en cuenta que la madera no genera suficiente energía calórica para hacer funcionar la maquinaria.

Algo similar sucedió con la depredación de los árboles de quina en Ecuador y demás países que producían la milagrosa droga para combatir el paludismo, desde el siglo XVII. El agotamiento de ellos obligó a Eugenio Espejo a denunciar el hecho y solicitar la prohibición de cortar la corteza que se exportaba a Europa. Con el nacimiento de la industria farmacéutica en países capitalistas, se encontró la cura al paludismo y los árboles de quina dejaron de ser explotados. El guano fue reemplazado por los fertilizantes y la orchilla (colorante natural) exportada por Ecuador y otros países en el siglo XIX, por colorantes químicos. Gradualmente, las cosas hechas por la naturaleza fueron reemplazadas por las hechas por el hombre.

Los países que encontraron la respuesta a la escasez fueron esencialmente capitalistas. Este sistema económico satisfizo las crecientes necesidades, los últimos 300 años confirman que no hay ningún otro que responda mejor a la demanda del ser humano.

El capitalismo redujo las distancias, disminuyó los costos de los fletes, permitió la movilización de millones de toneladas de carga y viajeros, encontró remedio para enfermedades que se pensaban incurables, inventó nuevas carreras profesionales, proporcionó maquinarias, equipos y herramientas para hacer el trabajo menos agotador, creó la industria de entretenimiento y la hotelería moderna, mejoró la seguridad de la gente, etc.

Dos ejemplos evidencian cómo el capitalismo respondió eficientemente a la demanda. En la construcción del Canal de Panamá murieron 30.000 personas, la mayoría de ellos por una enfermedad que se desconocía. Los franceses abandonaron el proyecto al concluir que no podían vencer a la naturaleza. Cuando los estadounidenses se hicieron cargo, se propusieron encontrar la solución y enviaron al médico W. Gorgas para investigar. Él descubrió que los trabajadores morían por la malaria producida por el mosquito y recomendó el método para acabarla, que incluía entre otras medidas, fumigar y administrar quinina a los trabajadores. Así se pudo terminar e inaugurar el canal en 1914. En el 2006, el contenedor celebró 50 años de su invención. Este es uno de los grandes inventos capitalistas, por haber reducido dramáticamente el costo de los fletes. Los avances que hemos visto serán insignificantes en próximas décadas, al terminar el siglo XXI, la empresa privada basada en la libertad económica, terminará de controlar a la naturaleza, no lo hará el socialismo.

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Pensando en grande

Hay países con sociedades de grandes aspiraciones al estilo “destino manifiesto” de los estadounidenses. Hay otras que se contentan con poco, sus gobernantes permanentemente miran para atrás en lugar de adelante y necesitan de la pobreza para actuar de redentores. La diferencia entre visión y miopía es la diferencia entre prosperidad y atraso.

En Ecuador hay obsesión patológica para oponerse al crecimiento de las empresas. Mientras en otros países es normal y se apoya a la fusión de compañías, aquí se la ignora y se la mira como recurso de salvataje. Nuestros ¨pulpos empresariales¨ son minúsculos en el mercado internacional, incluso en América Latina, donde anualmente hay fusiones superiores a 100.000 millones de dólares.

Los países que lideran son Brasil, México, Chile, Colombia y Perú. Vale do Río Doce, después de ser una empresa estatal, fue privatizada y se fusionó con otras compañías mineras, logrando convertirse en una de las cinco más grandes del mundo. Itaú y Unibanco, también se fusionaron y convirtieron en una de las diez instituciones financieras más importantes del planeta.

Cemex de México es un caso similar, así como el resto de las multinacionales latinoamericanas. Los bancos españoles Santander y Bilbao, pequeños hace dos décadas, actualmente están entre los grandes. Por las fusiones, la razón social del segundo es Bilbao, Vizcaya, Argentaria.

La finalidad de toda empresa pequeña es hacerse grande y poderosa, no permanecer pequeña toda la vida; esto se obtiene creciendo en ventas y fusiones; solo así se aumenta el empleo, recaudaciones de impuestos y consumidores. Microsoft comenzó con cinco empleados, actualmente tiene más de 30.000; lo mismo sucedió con Google, Telmex y toda empresa exitosa, como es Nestlé de Suiza con operaciones en más de 180 países.

El no pensar en grande también se observa en la producción exportable; seguimos creyendo que la vocación de Ecuador es la agricultura y que es la clase de bienes que preferiblemente se debe empujar. En la última edición de América Economía, hay un artículo titulado “Colombia quiere liderar en 8 sectores claves”; en él se lee que las industrias gráfica, textiles, confecciones, diseño y moda; autopartes, cosméticos y artículos de aseo; turismo médico y energía eléctrica, se potenciarán a “clase mundial”.

Este término significa estar en una especie de club al que pertenecen las corporaciones más eficientes del mundo. Colombia piensa en grande cuando sin minimizar la importancia del café, banano, carbón y otros bienes primarios, se impone metas ambiciosas en sectores de mayor valor agregado. El artículo también menciona que “Los nuevos sectores se suman a las iniciativas de servicios de tercerización a distancia, software y servicios de Tecnologías de la Información (TI), que ya definieron su estrategia de negocios”. En Ecuador, se satanizó la tercerización, sin enterarse los opositores de que gracias a ella, India exporta más de 30.000 millones de dólares anuales.

Si se pudiera establecer un lema nacional en Ecuador, debería ser “queremos ser los mejores”. La falta de ambición positiva se observa en actividades y actos de la sociedad ecuatoriana. Se da, cuando: empleados con sueldo básico, no muestran interés en trabajar sobretiempo; profesionales o empresarios establecen metas fáciles de superar; estudiantes con medios económicos abandonan los estudios universitarios y los graduados piensan que después de obtener el título, no es indispensable seguir estudiando, etc.

Peter Senge, autor de la Quinta Disciplina y uno de los grandes consultores gerenciales, afirma que los países necesitan personas y organizaciones que permanentemente busquen mejorar sus condiciones, expandiendo continuamente la capacidad para crear su futuro. El porvenir no lo hace un tercero, es uno mismo que forja el futuro. Así surgieron las grandes potencias de la humanidad y lo seguirán haciendo. La Revolución Agrícola hace 10.000 años y posteriores transformaciones económicas, resultaron de pensar en grande.

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Visión de la economía ecuatoriana en el 2008 y años posteriores

Visión de la economía ecuatoriana en el 2008 y años posteriores
Guillermo Arosemena Arosemena

Me ha sido solicitado hablar sobre la economía ecuatoriana en el 2008, pero no quiero limitarme a proporcionar exclusivamente cifras proyectadas, ni centrarme en un solo año. Para mi es más importante darles una visión estratégica de nuestra economía, mencionar las incertidumbres sobre lo que se avizora, las grandes debilidades estructurales de nuestra economía y cómo ellas pueden afectar al 2008 y años posteriores, también mencionar posibles soluciones.

Siendo el presente el resultado de lo que se ha hecho o dejado de hacer en el pasado, hay que entender por qué la economía ecuatoriana creció 2% anual entre 1960 y el 2000 y aproximadamente 4.5% anual, entre el 2001 y 2007. Más que llenarlos de proyecciones, que si mencionaré, intentaré mostrarles lo que otros países han hecho y hacen para salir del subdesarrollo. Comentaré desde mi perspectiva, basada en la forma de analizar los problemas nacionales, siempre comparándolos con el desempeño de otros países. Si no nos
comparamos con otros, no es posible conocer si andamos bien o mal.
He seguido detenidamente los sucesos económicos mundiales durante 40 años de vida profesional, por la oportunidad que tuve de haber terminado la educación secundaria en el exterior y continuado con la enseñanza universitaria en centros de gran prestigio internacional, además de haber viajado extensamente durante dos décadas por cuatro continentes. Me ha apasionado la lectura de las noticias económicas de todo el planeta y he seguido muy de cerca el despegue
de las naciones asiáticas, así como de los países bálticos, Irlanda, España, Australia, Nueva Zelanda, etc. Al mismo tiempo, he sido testigo del estancamiento de nuestra región, que por causas inexplicables, no alcanza a encontrar el camino correcto para que el pueblo tenga un futuro promisorio. Al analizar los problemas nacionales, siempre lo hago con visión global, no local.

En América Latina y particularmente en Ecuador, hemos intentado diferentes modelos de desarrollo y en ninguno hemos tenido éxito rotundo, nuestro progreso ha sido relativo, hemos mejorado el nivel de vida, pero a un ritmo muy inferior a los demás países. En lo positivo, hace 40 años, las casas de cemento, refrigeradoras, cocinas, aires acondicionados y automóviles eran lujos que solamente podía tener un reducido grupo de ecuatorianos. Con el pasar de las décadas, un mayor número de ecuatorianos tuvieron acceso a esos bienes, y
desde la dolarización, el plazo de los créditos es tan amplio que para una secretaria ejecutiva es posible adquirir un automóvil y comprar casa.

Lamentablemente, el progreso no ha sido suficiente, el desempleo y subempleo se mantienen elevados, todavía no es posible que tengan trabajo todos los jóvenes con edad de trabajar, la población sin casa propia es significativa, gran parte de la población no tiene acceso a dignos servicios de salud y es mínimo el porcentaje de personas con títulos universitarios.

¿Por qué no ha crecido la economía ecuatoriana a tasas capaces de absorber anualmente a toda la población con edad de trabajar? ¿Por que no ha sido posible crear suficientes unidades productivas?¿Por nuestras empresas son pequeñas, incluso para los estándares de nuestra región. En el ranking anual de las 500 empresas más grandes de América Latina, publicado por América Economía, Ecuador aporta 4, dos de ellas petroleras, Petroecuador y una extranjera. Estas pobres cifras, contrastan con Chile que tiene 63, es decir más de 15 veces, con una población ligeramente superior a la nuestra. ¿Por qué históricamente no hemos sido país competitivo? Hay que tener presente que el estado de salud de la economía es el resultado de salud de las empresas.

Cuando las últimas están en auge, la economía también florece. ¿Por qué entonces, la salud de las empresas ecuatorianas no ha sido óptima en el transcurso de la historia? No hay una respuesta a todos los interrogantes mencionados, son algunas y cubren desde las malas políticas estatales hasta la actitud de la sociedad, especialmente la de políticos, empresarios y demás estamentos.

Ecuador no ha sabido aprovechar las corrientes de pensamiento científico y económico del Primer Mundo, ni los beneficios de las revoluciones tecnológicas. Salvo casos excepcionales, hemos imitado lo malo, incluyendo la aplicación de teorías económicas. En el siglo XX, surgieron nuevas de estas últimas, unas no aportaron al mejoramiento del nivel de vida de los países, como sucedió con las teorías de los economistas desarrollistas entre la década de los treinta y
cincuenta, liderados por Nurske, Furtado, Hirschman y Prebish. Este último, fue uno de los ideólogos de la teoría de la dependencia, asumió que los latinoamericanos tenían un complejo de inferioridad y eran incapaces de controlar el destino de sus naciones. En opinión del historiador David Landes, “Al promover la mórbida propensión de echar la culpa a otros de los errores de uno mismo, ellos promueven la impotencia económica.” Los asiáticos probaron que era un mito lo sostenido por Prebish de la escuela desarrollista, que si es posible
salir de la pobreza y lograr la prosperidad.

En las últimas cuatro décadas, la ciencia económica ha tenido un notable progreso. Los grandes pensadores y doctrinarios económicos, han generado innumerables nuevas teorías que van más allá de sostener que sin ahorro, ni inversión no se puede salir de la pobreza. Desde 1960, no menos de 500 libros han sido escritos sobre temas de las determinantes para lograr el crecimiento económico. Así hemos pasado de la ventaja comparativa de Ricardo a la competitiva de Porter; de la economía de equilibrio y estática de Walras a la de
desequilibrio y dinámica de Schumpeter, del aporte exógeno de la tecnología de Solow al aporte endógeno de Romer; del ahorro e inversión de los economistas clásicos a la integración de la economía con otras ciencias, como Veblin con el consumo conspicuo, Keynes con la propensión a consumir, Lucas con la expectativas racionales y Schiller con la economía del comportamiento; de la ley de los retornos decrecientes de Marshall a la de retornos crecientes de Romer, del crecimiento extensivo de Malthus, donde los límites de la producción son definidos por la cantidad de tierra al crecimiento intensivo de Abramovitz, donde el incremento es ilimitado por el aumento de la productividad. En resumen, hemos pasado de los factores tradicionales de producción, donde la tierra y el capital físico eran indispensables para hacer crecer el nivel de vida, a los vigentes, donde la innovación y conocimiento son las bases del progreso humano. Nos hemos demorado cien años en reconocerlo, considerando que a
fines del siglo XIX, el gran economista, Alfred Marshall afirmó: “El conocimiento es nuestro motor de producción más poderoso”.

Por no haber puesto atención al nuevo pensamiento económico, que también incluye la doctrina de la economía institucional, ni maximizado los beneficios de las revoluciones tecnológicas, nos encontramos como estamos. La aplicación de nuevas teorías económicas que incorporan otras fuerzas económicas determinantes en el crecimiento de la economía, innovaciones en maquinarias, equipos y formas de trabajar, ayudaron a los países a incrementar los porcentajes de crecimiento del PIB en el transcurso de los últimos 200 años.

Antes del siglo XIX, crecer a más de 1% anual, era tarea imposible; para la primera mitad de los mil ochocientos, a 2%. Entre 1900 y 1950, las tasas aumentaron a 4% y 5%, y para las últimas décadas del siglo XX, llegaron hasta 10%. En los primeros años del siglo XXI, el porcentaje ha superado 11% anual.

Cuando los crecimientos eran marginales, no había mayor diferencia en la renta entre naciones, pero a medida que el conocimiento e innovación fueron aprovechados por unas y no por otras, se abrió la brecha en el nivel de vida entre países. La fórmula del 70, permite determinar el número de años que toma duplicar la renta por persona. Una economía que crece a 10% anual, como China, duplica el ingreso por habitante en 7 años, mientras que la que crece a 3%, como Ecuador, le toma más de 20 años. Estados Unidos se convirtió en el
país con la mayor economía del mundo y desplazó a la poderosa Inglaterra en las primeras décadas del siglo XX, por haber crecido a 1% más en el largo plazo, entre 1850 y 1920. Las fabulosas tasas de crecimiento de la economía de China, que son hasta 3.5 veces superiores a las de Estados Unidos, convertirían a la primera como la más grande del mundo para el 2020, si se mantienen las diferencias en las tasas de crecimiento.

Desde hace algunos años, es posible salir de la pobreza en menos de una generación, lo demostró Irlanda, en 1980 junto con Portugal y España, eran los países más pobres de Europa Occidental, su ingreso por habitante era comparable con el de varias naciones latinoamericanas, actualmente tiene una renta superior a la de Alemania. En la carrera por lograr el mayor crecimiento de
la economía, Ecuador se encuentra en mundo paralelo, vemos los avances que se logran en otros países, pero no podemos contagiarnos; hemos visto pasar el tren del progreso desde el siglo XIX y todavía no podemos estar en él. ¿Cómo lo vamos a hacer, cuando en todos los rankings de evaluación de países, nos encontramos muy mal ubicados? En los índices de globalización, libertad económica, competitividad, hacer negocios, gobernabilidad y una decena más, nos encontramos entre el penúltimo y último quintil de los países peor ranqueados.

¿Qué podemos hacer para mejorar notablemente la tasa de crecimiento de la economía ecuatoriana y lograr sostenerlo en el tiempo? En Europa, Asia y África, los gobiernos han optado por un sistema de libre mercado con reglas claras establecidas por el Estado, pero erróneamente, en ciertos países de América Latina, se afirma que la intervención del Estado es la respuesta para salir de la pobreza, en Ecuador, queremos reeditar lo que sucedió en los años sesenta del siglo pasado. En estos tiempos, frecuentemente se escucha y lee
del libertinaje neoliberal; pero si observamos la participación del Estado en la economía, sigue siendo elevada en todos los continentes, exceptuando las antiguas repúblicas soviéticas, los países de Europa oriental que formaban parte del bloque soviético y China, único país donde la reducción de la participación de Estado en la economía ha disminuido dramáticamente a 30% del 98% que tenía cuando Deng Xiao Ping subió al poder al finalizar la década del setenta. En Ecuador, si se suma el presupuesto del gobierno central, el de las empresas estatales y gobiernos seccionales, fácilmente representan 40% del PIB, cuando
hace 40 años, el porcentaje era significativamente inferior. ¿Qué ha sucedido en los países que optaron por reducir el tamaño y participación del Estado? Estonia, Lituania, Checoslovaquia, Nueva Zelanda, Australia, Irlanda etc. Son ejemplos de progreso humano. Por lo que sorprende que todavía existan gobernantes con ideologías que repudian la apertura de la economía como inconveniente para los
países, cuando existen abrumadores hechos históricos que prueban lo contrario.

Desde la Edad Media, las naciones que lograron la supremacía económica, lo hicieron a través del comercio exterior e inversión extranjera: Las ciudades estados italianas entre los siglos XIII y XV, Holanda entre el XVI y XVII, Inglaterra en el XVIII y XIX, Estados Unidos en el XIX y XX, Japón, países asiáticos, Irlanda y España en el mismo siglo, las antiguas repúblicas soviéticas desde la última década del siglo pasado y en el XXI, China, India, Vietnam, Bostwana, etc. Los resultados positivos son fáciles de evaluar. En 1980, China
exportaba 20,000 millones de dólares, equivalente a 8 veces nuestras
exportaciones, en el 2006, la diferencia se incrementó a 95 veces.
En el mundo actual, ya no es posible ignorar el entorno internacional, las economías de los grandes y pequeños países, son influenciadas por lo que ocurre en la economía mundial. Hace medio siglo, el comercio exterior internacional representaba 10% del PIB mundial, actualmente sobrepasa el 30% y seguirá creciendo porque el primero aumenta a tasas superiores a 50% del segundo. Se han creado nuevos canales de mercadeo internacional, uno de ellos es la Internet que ha mejorado notablemente las comunicaciones permitiendo agilitar las transacciones e información relativa a apertura de cartas de crédito, instrucciones de embarques, etc. Hace 40 años, me gradué de universidad e ingresé a trabajar en una empresa exportadora. En aquella época las grandes firmas exportadoras e importadoras reemplazaron el cable para
enviar y recibir mensaje por el telex, costoso equipo; las demás tuvieron que seguir utilizándolo. El telex fue un gran avance en materia de comunicaciones, funcionaba como una máquina de escribir para enviar y recibir mensajes, pero no tenía el número de aplicaciones que la internet. Este maravilloso invento también sirve para vender, ya no es necesario viajar al exterior para cerrar contratos. Las tarifas arancelarias promedio mundial sobrepasaban el 30%,
actualmente están en 10% aproximadamente. Los acuerdos comerciales eran muy limitados, en el año en curso, hay países, como Chile, que tienen más de 25 tratados comerciales.
En este entorno dinámico mundial de progreso humano, por el avance científico y tecnológico, Ecuador no ha querido beneficiarse de los cambios, como no lo hizo en siglos anteriores, e ingresa al 2008, con gran incertidumbre política, económica y social. Tenemos un nuevo gobierno que está convencido de que el socialismo es la respuesta a los males ecuatorianos e hizo responsable de la pobreza ecuatoriana al neoliberalismo salvaje identificado con el Consenso de
Washington que fueron reglas que los Estados debían seguir.

Quiero mencionar cada una de ellas para que ustedes juzguen si merecieron satanizarse: 1) disciplina presupuestaria;2)cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras);3) reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; 4) liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés;5)búsqueda y antenimiento de tipos de cambio competitivos;6) liberalización comercial; 7) apertura a la entrada de inversiones extranjeras
directas;8) privatizaciones; 9) desregulaciones y 10) garantía de los derechos de propiedad. El Consenso de Washington se cumplió parcialmente en nuestro país, no hemos privatizado nada, salvo la recolección de la basura, nuestra economía no es abierta, la inversión extranjera ha sido mínima. Nosotros lo que hemos tenido es un injerto de ideas terratenientes-mercantilistas, cuyos proponentes, son grupos de presión que incluyen empresarios, transportistas, burocracia dorada, etc. Ellos han estado alrededor del poder y lucrado del Estado.

La libertad económica está muy lejos de Ecuador y no puede ser considerada negativa para el ser humano, si hubiera existido, estaríamos ubicados entre los primeros puestos en el Índice de Libertad Económica, publicado hace aproximadamente dos décadas.

Curiosamente, para quienes cuestionan este modelo, las naciones más prósperas están en los primeros lugares. Si hubiera sido cierto, el tamaño del sector público en la economía hubiera descendido cada año, cuando ha sido lo contrario, como lo he mencionado anteriormente.

Con los antecedentes expuestos, veamos cuáles son las incertidumbres con que ingresa la economía al 2008. Quizás el de mayor incógnita tiene que ver con las leyes que promulgará la Asamblea, se desconoce el grado de impacto que tendrá sobre las actividades productivas de la mediana y gran empresa. Hay lineamientos que son muy claros, el gobierno actual considera que el desarrollo debe ser nacionalista, es decir hacer crecer la economía a través de la industrialización del país y no abriendo la economía. Basta leer el décimo primer objetivo del Plan de Desarrollo 2007-2011: Establecer un sistema económico “La preponderancia otorgada por el modelo de crecimiento “hacia fuera” al sector externo, que debía guiar el crecimiento económico, ha postergado la necesidad de equilibrar el desarrollo humano en todo el territorio nacional… La apertura propugnada por el Consenso de Washington, en los mercados de capitales y de bienes de los países de menor desarrollo, fue un medio para re-abrir sus economías a las empresas del mundo desarrollado… Así, dicho Consenso
sirvió, básicamente, para reafirmar la estructura de la distribución internacional del trabajo, de forma que en los países subdesarrollados se siga produciendo bienes de escaso valor agregado, con mano de obra barata, para exportarlos a bajos precios a los países desarrollados”.

Al leer este objetivo, recordé lo que se estudiaba en universidad en los primeros años de los sesenta, cuando los economistas desarrollistas escribían que los países pobres siempre estarían destinados a producir materias primas, era la infame teoría de la Dependencia a la que me referí en párrafos anteriores. La realidad actual es muy diferente, el 80% de las exportaciones promedios de los países emergentes son exportaciones de bienes terminados y en algunos países, de elevado contenido de componentes tecnológicos. En un artículo de mi autoría en diario Expreso contradigo a SEMPLADES en este tema:

“Durante los últimos 20 años, las exportaciones de bienes industriales han aumentado notablemente en las naciones emergentes. Hay un estudio del 2001 del Banco Mundial que prueba que el 80% de las exportaciones de las naciones subdesarrolladas son industriales. La CEPAL hizo otro estudio en el 2005. Los ejemplos de sustituir exportaciones de bienes primarios por industrializados
abundan: Durante el gobierno de Figueres, multinacionales establecidas en Costa Rica, comenzaron a exportar bienes con contenido tecnológico, actualmente representan 50% del total. Brasil exporta aviones y Chile, módulos informáticos”.

El mundo económico de los años sesenta no es el mismo del actual, la
globalización destruyó barreras para el intercambio de bienes y capital. Hace medio siglo, no existían multinacionales de países pobres, en el 2007, se las encuentra en todos los continentes. De las 2,000 corporaciones más grandes del mundo, cuyo ranking es publicado anualmente por la revista Forbes, más de 600, aproximadamente 1/3 son de Asia, África y América Latina. La mayoría de estas empresas exportan producto terminado como Cemex de México, la
segunda corporación cementera más grande del mundo o Arcelor-Mittal de India, la acería más grande en nuestro planeta. Centroamérica exporta más de 10,000 millones anuales en confección de ropa. Siendo tan abrumadoras las evidencias de que los países del Tercer Mundo no son explotados por el Primero, es inexplicable que se afirmen hechos inexistentes en un documento tan importante como el Plan de Desarrollo. Como lo mencioné al inicio de mi intervención,
durante los últimos 5 siglos, las naciones se hicieron ricas a través de la apertura de la economía y las que persistieron en permanecer cerradas, solamente promovieron la pobreza. La economía en Vietnam estuvo cerrada hasta 1999, el pueblo padecía de hambruna, el ingreso por habitante no llegaba a 200 dólares anuales. Sus gobernantes tenían algunos años siguiendo el milagro económico chino y se preguntaron, si ese país fue el referente de ellos por décadas, ¿por
qué no imitarlos? Usaron los mecanismos de la economía de mercado y no han parado de crecer. La economía tiene 7 años consecutivos de crecimiento a tasas muy superiores a las nuestras, en algunos años hasta 250% más. Ecuador todavía no ha logrado mantener el crecimiento sostenido tanto tiempo. En ese período la renta por habitante se ha triplicado a 750 dólares y la nuestra apenas
aumentó 25%. Si las tendencias siguen como están, en 25 años, Vietnam tendría un ingreso superior al de Ecuador. La segunda incertidumbre es el futuro de las exportaciones ecuatorianas. Hace
pocos días, la Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos, aprobó el TLC con Perú y altos dirigentes del Congreso de ese país de descendencia latinoamericana, están cabildeando para que se apruebe el de Colombia, Panamá y Costa Rica. El Gobierno no tiene preocupación alguna, sostiene que solucionará el problema con el subsidio que dará a los exportadores perjudicados. Así de fácil. Los exportadores no tienen interés alguno en recibir subsidio del Estado, ellos conocen muy bien que el TLC va más allá de un intercambio de bienes. Incluso por el lado del intercambio, habrá problemas
cuando Perú o Colombia importen arroz de otros orígenes y otros comestibles que Ecuador tradicionalmente les ha exportado.
La tercera incertidumbre es la salud de la economía mundial. Desde hace un semestre el Banco Mundial, FMI, OECD y otras instituciones multilaterales vienen revisando hacia abajo la tasa de creamiento de las proyecciones económicas del mundo. Es muy difícil que no se presente una recesión en todos los continentes, con un barril de petróleo de 100 dólares. Si ella no ha sido afectada es porque durante los últimos 20 años, las nuevas tecnologías han podido incrementar la productividad del uso de los combustibles. Pero hay un límite y actualmente se está llegando, las nuevas tecnologías usadas en las
energías alternativas, todavía no se sienten los resultados positivos, tomará una década más. La cuarta incertidumbre es la situación del sector petrolero ecuatoriano, cuya producción se encuentra estancada y hay serias fricciones con las compañías petroleras, además de los juicios que tienen lugar en el exterior. Se desconoce cuál será el resultado de los mismos y si habrá inversión extranjera significativa
en el descubrimiento de nuevos pozos. El gobierno tiene destinadas importantes inversiones propias en el bloque quince y otros campos manejados por Petroecuador, pero es de todos conocido, que se requieren entre 3,000 y 5,000 millones de dólares para vigorizar la producción petrolera ecuatoriana. La quinta incertidumbre es lo que pueda suceder en un nuevo año político, durante el tiempo que funcione la Asamblea, la ratificación de la nueva constitución y sucesos posteriores. El crecimiento económico se logra con
estabilidad y tranquilidad y si se toma como referencia el ayer, podrían darse enfrentamientos, cierres de carreteras, etc.
La sexta incertidumbre es la actitud del inversionista nacional e internacional. Las encuestas realizadas por el Banco Central y Deloitte, muestran un empresariado con actitudes volátiles, hay meses que son pesimistas del futuro y otros, optimistas. Esta volatilidad en la forma de pensar, no es conveniente para los negocios que necesitan tranquilidad. En el caso de los inversionistas internacionales, ellos se fijan en el estado de derecho de los países, protección a la propiedad, transparencia de los poderes del Estado,etc. La séptima incertidumbre es la situación de la educación pública. El Presidente ha hecho bien en tomar la decisión de terminar con la forma en que se ha manejado la educación, pero quienes han estado en su conducción, no querrán
dejarlo fácilmente. En días pasados estuve con el Ministro de Educación quien comentó sobre los decretos para poner a la UNE y MPD en orden. Aproveché para preguntarle sobre la visión estratégica del nuevo régimen. Le mencioné que históricamente tenemos un atraso entre 30 y 50 años en iniciar nuevas carreras universitarias con relación al Primer Mundo, poniendo como ejemplos: Economía
e Ingeniería Comercial. De la primera, la facultad existía desde 1870 en otras naciones, en nuestro país la iniciamos en los años treinta; la segunda, desde inicio de los mil novecientos y la comenzamos en la década de los sesenta. En los últimos años se han creado nuevas carreras universitarias en el Primer Mundo, la mayoría profesiones técnicas; debemos comenzar a preparar a los niños ecuatorianos desde el jardín de infantes, habituándolos a las ciencias exactas y ayudándoles a desarrollar mente creativa para crear futuros
emprendedores. En el continente asiático, desde temprana edad escolar, es estimulada la imaginación de los niños. Además de las incertidumbres mencionadas y otras que no hay tiempo para
comentar, la economía ecuatoriana, ingresa al 2008, con debilidades
estructurales, a las que el gobierno necesita poner mayor atención. La primera es la dependencia de las exportaciones ecuatorianas en un limitado número de bienes. El 2007 cerrará con 4 productos representando más del 70% del total y lamentablemente todos ellos son bienes primarios. A diferencia de otros países emergentes, Ecuador no ha podido incrementar el porcentaje de bienes terminados, desde hace muchos años, fluctúa alrededor de 20%, cuando en otras naciones se encuentra en 80%, como lo he mencionado anteriormente.
Nuestro país requiere diversificar masivamente la canasta de productos
exportables, preferiblemente con valor agregado, así como diversificar los mercados. Actualmente somos muy vulnerables por la excesiva dependencia al mercado estadounidense, más de 50%.
La segunda debilidad es la baja productividad de la producción ecuatoriana, tanto agrícola como industrial; a pesar de no existir estadísticas en la productividad del comercio, minería y servicios, seguramente también debe ser baja. La economía ecuatoriana no es eficiente, razón por la cuál se encuentra en el percentil donde están los países menos competitivos, según el Índice de Competitividad; esto se debe a las malas políticas de nuestros gobiernos y mediocre gerencia ecuatoriana. Entre las variables usadas para medir la
competitividad, aproximadamente 55% son de responsabilidad del sector público y 45% del privado. La histórica relación antagónica entre el Estado y las empresas hace que no existan buenas condiciones para hacer negocios. En el indicador elaborado por el Banco Mundial Hacer Negocios, para determinar el clima de negocio por país, Ecuador se encuentra entre 30 y 40 puestos por debajo de Colombia y Perú, y 60 de Chile. En cuando al sector privado, no hay
interés generalizado por usar las tecnologías de comunicación e información y es mínimo el número de empresas que se maneja con buenas prácticas gerenciales.
La tercera debilidad, es el reducido tamaño de las empresas ecuatorianas. Las que consideramos grandes, son pequeñas para los estándares latinoamericanos. En Ecuador, la empresa fabricante de mayor venta de plásticos factura menos de 50 millones de dólares anuales, cifra 15 veces inferior a una empresa de Costa Rica del mismo sector.
La cuarta debilidad es el escaso interés por la investigación y desarrollo, tanto en el sector público como en el privado. En estos dos rubros, Ecuador apenas invierte una décima de uno por ciento del PIB, cuando otros países de similar desarrollo, destinan hasta 10 veces más. La falta de visión de ambos sectores, les impide darse cuenta de que el futuro no está en la producción y venta de los mismos productos, ni en la misma forma de hacer el trabajo, la riqueza se crea produciendo nuevos bienes y servicios a menor costo y mejor calidad.

La quinta debilidad, es el limitado conocimiento del ecuatoriano, especialmente en el campo científico y tecnológico. Vivimos en un siglo eminentemente técnico. Los expertos afirman que esta centuria es de la biología, así como en otros siglos, sobresalieron otras ciencias. En el campo de la molécula y genética, se están dando enormes cambios. La biotecnología aplicada a la agricultura, tiene un gran horizonte por delante. Un país como Ecuador, que es agrícola y gran parte de la población económicamente activa trabaja en esta actividad,
debería especializarse en la mencionada ciencia del siglo XXI, para producir semillas con mayor productividad y productos agrícolas con vida en percha más extensa.

La sexta debilidad es el pobre mercado de capitales en Ecuador. Ningún país ha podido salir de la pobreza sin este mercado, que incluye la actividad bursátil. No hay fuente más eficiente para levantar capitales y crear ahorro, que la obtenida a través de las bolsas de valores. El ahorro es básico para crear riqueza y elevar el nivel de vida. La capitalización de las bolsas de Guayaquil y Quito – forma de
medir el tamaño de la actividad bursátil – es insignificante comparada con la de Chile y demás países de similar población. Nuestra capitalización no sobrepasa 4,000 millones de dólares, cuando en otros países de la región es 50,000 y más millones.
La séptima debilidad son nuestros valores. En mi obra Análisis del Entorno, usada como texto, en el postgrado de la ESPAE, dedico un capítulo al tema cultural. Cuando Osvaldo Hurtado lanzó su libro, Las costumbres de los ecuatorianos, en Guayaquil, me pidió que lo presentara. En una parte de mi exposición, comenté que influyentes estudiosos de la conducta humana, como Sowell, Harrison, Snooks, Tawney, Landes y otros más, han investigado extensamente acerca de cómo la actitud al trabajo, comercio, estudios, forma de vivir, pensar y actuar, influyen en la economía y nivel de vida de las sociedades. En ninguna otra región, los valores culturales han tenido tanto impacto negativo en el desarrollo económico, como en América Latina y particularmente, Ecuador. Somos incapaces de llegar a consensos, no tenemos disciplina, el tiempo no cuenta, no nos interesa la curiosidad intelectual, ni nos fijamos en el detalle, no tenemos respeto por la autoridad, etc. La octava debilidad es la calidad de la gerencia ecuatoriana. Hay países que tienen en la administración de empresas, la principal ventaja competitiva, ninguna otra es tan importante. Buenas prácticas gerenciales tienen que ver con calidad, eficiencia, trabajo en equipo, en resumen, con el uso óptimo de los recursos. Con empresas débilmente estructuradas y pequeñas en tamaño, es
muy difícil poder ingresar a las ligas mayores en la economía mundial. Pero si es posible hacerlo. Lo lograron Cemex y Bimbo de México, Samsung de Corea del Sur, Amanco de Costa Rica, etc. Estoy escribiendo un libro que lo he titulado La gerencia, como ventaja competitiva y reúne mis últimas consultorías en empresas guayaquileñas. ¿Con el análisis realizado qué podemos esperar en el 2008 y años posteriores? Con todos los adelantos de la ciencia y tecnología, traducidos en complejos modelos econométricos y sofisticados módulos informáticos, todavía no es posible pronosticar el futuro, incluyendo el clima y crecimiento económico. Hace
pocas semanas, los economistas estadounidenses esperaban que el crecimiento del PIB del último trimestre sería algo más de 1.5% y terminó siendo un porcentaje 40% superior.

Si es difícil calcular el comportamiento de las economías en países donde el mercado es muy próximo a la perfección, en el nuestro, donde el mercado es imperfecto, se trabaja con información asimétrica y la constante es la inestabilidad política y la falta de consensos, la tarea de obtener un estimado, es titánica. A pesar de ello, el Banco Central y Ministerio de Economía deben cumplir con sus responsabilidades y establecer cifras. Entre ellos dos, se estima que la economía crecerá entre 3.5% y 4.25%.

Los porcentajes proyectados por las autoridades del sector público,
confirmarían que el comportamiento de nuestra economía seguirá mediocre, como en el pasado. Ningún gobierno de los últimos años, ha tenido tantos recursos como el actual, para impulsar el despegue sostenido.

Solamente el bloque 15 es fuente de más de mil millones de dólares. Si dinero no falta, ¿qué es lo que se requiere para tener niveles sostenidos entre el 6% y 8% anual? Se resumen en todo lo que he mencionado anteriormente.

Hay inmensa expectativa de lo que producirá la Asamblea, el pueblo está convencido de que en poco tiempo tendrá trabajo y dejará de ser pobre. Cuando leo periódicos y publicaciones de 1906, también la gente pensó que la Constitución de Alfaro sería el elixir para eliminar todos los males ecuatorianos.

Lamentablemente no fue así, la pobre diversificación de las exportaciones y muy elevada dependencia al cacao, contribuyeron a que una década más tarde, se desplomara la economía ecuatoriana.

La batalla de las ideas se mantiene en Ecuador, el pueblo escogió el socialismo para aumentar el nivel de vida. Esperemos que no sea un nuevo experimento. A mis 62 años de vida y después de haber vivido en dos continentes, visitado 45 países y leído extensamente sobre el desarrollo económico mundial, estoy convencido de que el mercado es el mejor sistema de asignación de recursos, el que produce con los niveles más altos de eficiencia y el que contribuye al mayor crecimiento del nivel de vida, pero no es perfecto, comete errores y se necesita del Estado para corregirlos. No necesitamos reinventar el país, lo que debemos hacer es eliminar lo malo.

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El ciclo socialista-capitalista

ANÁLISIS
El ciclo socialista-capitalista
Guillermo Arosemena Arosemena

Por la crisis económica mundial, Karl Marx se ha puesto de moda. La prensa afirma que las casas editoriales alemanas no se dan abasto para satisfacer la demanda de su obra El Capital; periódicos y revistas hablan sobré él. Partidos de izquierda de América Latina y grupos intelectuales, afirman que el capitalismo ha sido herido mortalmente.

En los años 30, el mundo vivía la misma euforia anticapitalista al igual que décadas anteriores, fines del siglo XIX, cuando Estados Unidos tuvo una depresión tan severa como la de los 30. En esos años ya existía el socialismo organizado inglés, la Sociedad Fabiana, fundadora del partido Laboral, dirigida por socialistas. En los 60, se sostenía que el socialismo era la respuesta a la pobreza.

La foto del Che Guevara recorrió el mundo. Amigos que hace cuarenta años eran rojos, comenzaron a ganar dinero y olvidaron el pensamiento de Marx, hoy forman parte de los defensores de la libre empresa. Históricamente está comprobado que el socialismo aparece en cada macro crisis para luego desvanecerse.

Quienes no entienden el sistema capitalista, desconocen que las crisis económicas sirven para eliminar lo malo y quedarse con lo bueno del sistema. Sirven para revigorizarlo y seguir fortaleciendo la economía. Este rejuvenecimiento ha permitido que a pesar de 18 severas recesiones y depresiones desde los mil ochocientos, los países capitalistas y el mundo en general, hayan aumentado el nivel de vida considerablemente.

Lo que interesa a la humanidad es el incremento de la prosperidad en el largo plazo, los embates temporales no tienen importancia en una perspectiva larga. La curva de crecimiento de la prosperidad tiene 200 años, frenada transitoriamente por períodos económicos atípicos que van disminuyendo en número, con el transcurso de los siglos. Hasta 1800, había más períodos recesivos que de prosperidad, actualmente es lo contrario.

Sin el capitalismo, el nivel de prosperidad sería similar al de la Antigüedad. En los últimos dos siglos, la población mundial creció de 1.000 a casi 7.000 millones de habitantes. Si Malthus estuviera vivo, no se explicaría un incremento de 700%; en su época, el capitalismo recién se iniciaba y se desconocía el poder de la productividad, emprendimiento y avance tecnológico.

¿Cómo negar que el progreso humano se debe al capitalismo? Lo vemos en el avance de las comunicaciones, informática, medicina, entretenimiento, seguridad, etc. La prensa guayaquileña comenta que se instalarán computadoras en los automóviles de la Policía Nacional para identificar más rápido a los sospechosos. Este es un invento capitalista que tiene cerca de dos décadas. Mis colegas columnistas que critican el libre mercado, se expresan muy bien de los beneficios de Internet. ¿Cómo explicar esta contradicción, si es una creación capitalista?

En cada siglo, desde el XIX, ha disminuido el número de países pobres; al terminar el actual, se estima que no menos de 20 dejarán el Tercer Mundo, estos serán aquellos cuyos gobernantes confíen en el mercado y apoyen la libertad económica. A pesar de las severas críticas al mal llamado período neoliberal, entre 1980 y 2007, el mundo vivió una prosperidad muy superior a las anteriores.

En ese lapso, el ingreso promedio por habitante aumentó de 4.200 a 6.200 dólares y la reducción de pobreza superó 350 millones de personas. El índice de desigualdad (gini) mundial que se encontraba en 0,56 en 1980, disminuyó a 0,53 en 2003 (más reciente), el más bajo en los últimos 50 años (http://publishing.eur.nl/ir/repub/asset/12975/ItsaBig_2007.pdf).Se estima que para fines del presente siglo, el ingreso promedio por habitante global y a dólares actuales, superará 15.000.

Con el aumento del nivel de vida mundial habrá menos crisis y por consiguiente menos socialismo, tomando en cuenta que el incremento del bienestar económico debilita el colectivismo; esto se aprecia en China, Vietnam y algunos países africanos, donde el emprendimiento individual ha reemplazado el cooperativismo.

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¿Desacoplamiento económico?

Guillermo Arosemena Arosemena

A partir de los años 50 nació la teoría de la dependencia, salida de la mente de economistas desarrollistas; sostenía que los países del Tercer Mundo estaban condenados a ser pobres al tener que ser eternos proveedores del Primer Mundo en bienes primarios. En La riqueza y pobreza de las naciones, su autor David Landes indica que esa teoría implicó aceptar un estado de inferioridad y se convirtió en la exportación más exitosa de América Latina. Las décadas posteriores probaron que estaba totalmente equivocada.

Los países pobres sí podían exportar bienes industrializados y salir de la pobreza. A partir de 2002, los nuevos economistas desarrollistas comenzaron a escribir sobre la teoría de desacoplamiento económico que sostiene que los países emergentes, incluyendo China, no necesitan del Primer Mundo para prosperar. En resumen, si la economía de Estados Unidos entraba en crisis, la de ellos no sería afectada. Seguramente el presidente Correa conoce de esa teoría y por ello, semanas atrás manifestó que lo que sucedía en Estados Unidos, no afectaría la economía ecuatoriana.

La teoría tiene peso, durante los últimos veinte años, centenares de millones de personas han salido de la pobreza e integrado a la economía. En el mismo período, ha aumentado el consumo interno en los países emergentes y el comercio entre ellos ha crecido espectacularmente. Conocido como comercio Sur-Sur, ha aumentado de 20% a 36% del total de las exportaciones mundiales entre 1970 y 2006 y en valores de 577 a 1.700 millardos entre 1995 y 2005. Las exportaciones de manufacturas del mercado Sur-Sur representan 70% del total y al Primer Mundo, más de 42%. Estos porcentajes son positivos por evidenciar la confianza que un país emergente tiene en los bienes manufacturados en otro país emergente, así como en los otros países avanzados.

Cuando por primera vez China expuso sus bienes manufacturados en la Feria de Durán, no hubo ventas por ser de mala calidad. Entre los bienes exportables se encuentran maquinaria y equipos eléctricos 22%, computadoras y otras máquinas y accesorios mecánicos, 11%. La participación de exportaciones de un país en vías de desarrollo a otro, también ha subido de 40% a 46% en el mismo período. Es decir que casi la mitad de las exportaciones del Tercer Mundo es Sur-Sur. El 80% de este mercado es dominado por asiáticos. Pero el extraordinario progreso logrado es insuficiente para pretender desvincularse de los ciclos económicos del Primer Mundo, especialmente, si la etapa del ciclo corresponde a una severa recesión.

Hace tres meses, el Ministro de Economía de Rusia, en declaraciones a la agencia de noticias Bloomberg, afirmaba que con 600.000 millones de dólares de reservas internacionales, el país no se vería afectado por la crisis mundial al tener suficientes recursos para dos años. Actualmente Rusia ha utilizado 150.000 millones de dólares para defender su moneda, que se ha devaluado más de 20%. Este país tiene serios problemas, los primeros brotes de malestar social ya se han presentado. Brasil es un caso parecido, el FMI tuvo que prestarle 30.000 millones de dólares para estabilizar su moneda, lo mismo ocurre con México y Corea del Sur. En China hay seria preocupación de que el crecimiento del Producto Interno Bruto aumente a menos de 7% anual, considerado el piso para evitar el crecimiento de la pobreza.

Estados Unidos tiene 25% del PIB mundial, lidera en inversión extranjera, tanto directa como cartera, aporta considerablemente al turismo internacional y está entre los países que más importa. Contrario a lo que piensan quienes están en contra del “Imperio”, ese país continúa siendo poderoso y su economía colosalmente grande. El 30% de las cien empresas más grandes del mundo son estadounidenses y en algunos sectores tienen el control mundial como en tecnología de información, farmacéutica, defensa, biotecnología, equipos médicos, etc.

Es difícil lograr el desacoplamiento en países indisciplinados con gobernantes que privilegian el presente y no el futuro.

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Las 10 incógnitas económicas del 2009

Guillermo Arosemena Arosemena

Nadie duda que el 2009 será de recesión económica. Lo que se cuestiona es la magnitud de ella, unos son pesimistas al extremo de sostener que se repetirá lo ocurrido entre 1930 y 1937; otros, consideran que la economía mundial comenzará a reactivarse a partir del primer trimestre del 2010. Hay gran diferencia entre lo que sucederá el próximo año y los treinta. En el primero, se estima que el desempleo en Estados Unidos llegará al 9% y en los segundos, alcanzó 25%.

Si en los años treinta los gobiernos del mundo no hubieran retirado liquidez del mercado, ni incrementado los aranceles, la historia se hubiera reescrito. Adicionalmente en aquellos años no existían el seguro de depósito, seguro social y otras leyes más anticrisis.

La segunda incógnita es el nivel de precio de los bienes primarios, incluyendo el petróleo. En este rubro también existen opiniones extremas. Hay expertos que sostienen que el precio del WTI disminuirá a 25 dólares y otros que regresará a 70 dólares. Los precios de los bienes agrícolas y minerales están estrechamente relacionados al comportamiento de la economía.

Los estimados del crecimiento de PIB para el 2009 son muy malos. América Latina crecería entre 1,4% y 1,9%; en Europa, la mayoría de los países tendrían crecimiento negativo y la situación de Estados Unidos y Japón no sería diferente. La esperanza se encuentra en China e India cuyas economías se están desacelerando, pero tendrán crecimientos superiores a 5%. El precio del petróleo no puede estar mucho tiempo por debajo del costo de nuevas producciones, lo que hace pensar que quizá se ha llegado al fondo.

La tercera incógnita es el monto de las exportaciones y el saldo de la balanza comercial no petrolera. No hay duda de que estas cuentas serán duramente afectadas y es preocupante porque la dolarización puede existir siempre que exista flujo de dólares. Si hubiéramos tenido una canasta diversificada de productos, el impacto no sería dramático, pero dos de nuestros bienes estrellas, flores y camarones, además de ser bienes primarios sujetos a gran volatilidad de precios, no son indispensables para el ser humano, como sí son trigo y arroz.

La cuarta incógnita son las remesas. ¿Hasta qué nivel disminuirán? Nuevamente depende de la magnitud de la recesión. Nuestros migrantes trabajan mayoritariamente en actividades que han sido duramente golpeadas y están siendo despedidos; lo seguirán siendo durante los próximos meses. El aporte de ellos, a través de las remesas, ha sido significativo para vigorizar la economía ecuatoriana, ayudando a algunos sectores que no sintieron la crisis del 2007. Las empresas que venden electrodomésticos tuvieron excelentes ventas el 2007 y parte del 2008.

La quinta incógnita es la inversión extranjera; en épocas de crisis, los dineros regresan a sus países de origen. De hecho América Latina ya lo está experimentando con las inversiones en cartera. Los índices bursátiles han caído estrepitosamente. En Ecuador la situación es más dramática, por las políticas del actual Gobierno.

La sexta incógnita es el turismo. Cuando no hay dinero en las familias, hay que recortar gastos innecesarios. Cada 1% de desempleo a nivel mundial, representa millones de personas que dejarán de hacer turismo. La profundidad de la caída dependerá del comportamiento de la economía mundial. La séptima y octava incógnitas son el costo del crédito externo y la disponibilidad de financiamiento internacional.

Por la crisis mundial y políticas del Gobierno ecuatoriano, el primero aumentará y la segunda disminuirá, pero se desconocen los niveles, dependerán del riesgo país. La novena y décima tienen que ver con aspectos internos en Ecuador: manejo del presupuesto del Estado y el rol del sector privado en la economía.

Si el actual Gobierno continúa gastando como si no hubiera un mañana y sigue con actitudes hostiles a la empresa privada, es difícil predecir la magnitud del impacto. En tiempos extraordinarios se requieren actitudes extraordinarias. Estas todavía no se ven en Ecuador.

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Merecer respeto

Diario Expreso, Guillermo Arosemena

En la semana que terminó, los presidentes de América Latina se reunieron en Brasil. De este cónclave salieron acusaciones al Primer Mundo responsabilizándolo de la crisis mundial, y le exigieron respeto a Estados Unidos. Este discurso tiene décadas, por no decir más de medio siglo y seguirá dándose, si los gobernantes de latinoamérica, no abandonan la demagogia. Los asiáticos dejaron atrás a esta región, enterraron las actitudes mesiánicas de los gobernantes y la trillada cantaleta de atacar al “Imperio”, por sus propios errores. La mayoría de esas naciones se ha ganado el respeto por las acciones tomadas, ha probado ser visionarias, capaces, innovadoras y creadoras de bienestar para las mayorías.

América Latina está llena de Estados fallidos; hay excepciones y entre ellas se encuentra Brasil, que por primera vez actúa como país del Primer Mundo. La región mencionada es insignificante en la economía mundial. Cada siglo transcurrido, decrece económicamente en comparación con otras zonas. Para muestra se tiene la pérdida de participación de mercado de las exportaciones. Hasta fines del siglo XIX, aportaba con más de 10%, actualmente se encuentra alrededor de 5%. En término de exportaciones por habitante hay un abismo con las de Asia. En investigación y desarrollo, tan importante para mejorar el nivel de vida, las diferencias son enormes. Las naciones asiáticas se dedicaron a producir bienes de alta tecnología para el consumo interno y mercado internacional. Como tienen gobiernos responsables, han mantenido políticas económicas sanas, lo que seguramente les permita enfrentar con éxito la crisis mundial. Sus reservas monetarias internacionales son fabulosas, bastante superiores a las de Brasil o México.

América Latina es la región cuyos gobernantes ofrecen hacer esto y aquello, pero es muy poco lo que ellos concretan, los recursos no son usados productivamente y no se reconoce que el sector privado debe ser el motor del desarrollo. Afortunadamente, Brasil finalmente ha entendido que si quiere estar entre los grandes y hacer honor al haber sido incluido en el llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China), debe comportarse como tal y enterrar las actitudes demagógicas. El haber asumido la defensa de Odebrecht demuestra madurez. Como bien señaló Lula en entrevista con Bloomberg, cuando él era candidato, siendo representante de los trabajadores, tenía que defender sus intereses, pero como presidente, debe defender a todos los brasileños, incluyendo empresarios.

Defender a Odebrecht no significa que la apoyará, si en el juicio se confirma que ha cometido incorrecciones e incumplido con las normas técnicas. Él defiende que se cumplan las normas y leyes internacionales.

Esta actitud es la misma de los países europeos, en más de una ocasión, Presidentes de países socialistas como Francia han salido a defender a las empresas; el caso más reciente es Dannon.

El Primer Mundo no es responsable exclusivamente de la crisis mundial, más bien, el auge económico mundial que terminó en el 2007, ayudó a América Latina a alcanzar precios históricos en los productos primarios exportables y generar enormes cantidades de divisas que muchos países aprovecharon eficientemente y otros no.

Lamentablemente, Ecuador se encuentra incluido en el segundo grupo. Era ilógico pensar que la prosperidad sería eterna, que el petróleo se vendería siempre a 150 o más dólares y el cobre a más de 4 dólares la libra. Los mandatarios que hicieron las acusaciones en la nombrada cumbre, no deben preocuparse de quién es el culpable de la crisis, ellos deben explicar por qué no generaron riqueza para sus pueblos durante uno de los períodos de mayor prosperidad en la historia de la economía mundial.

Chávez recibió más de 500.000 millones de dólares y su pueblo sigue siendo pobre.

El respeto no se hereda, ni surge espontáneamente, hay que merecerlo. América Latina debe dejar de hacerse la víctima y demostrar que sí puede salir de la pobreza y tener prosperidad. Lamentablemente no se logrará con el socialismo el siglo XXI.

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