Por Federico María Sanfelíu, Diario Hoy
En los países del Hemisferio Norte y también entre nosotros ha aparecido una nueva tribu urbana destinada a revolucionar los conceptos sobre la juventud. Nace con ciertos jóvenes a partir de 1988 y se la considera “la primera generación digital” de nuestro mundo. Educados en la bonanza económica, seguros de que conocimiento es poder, con dinero que pueden ganar desatascando a los que descubrimos Internet en la edad adulta, es la juventud que viene al mundo con todos los adelantos de la informática. Se inicia con las consolas y los juegos en red, domina el Internet y todas sus modalidades de comunicación y las utiliza a tope en grupo, viviendo en contacto. Está formada por “jóvenes que leen las noticias como si fuera periodistas ven las películas como auténticos críticos de cine y observan la publicidad como verdaderos publicistas”. Dos investigadores sociales, Jeroen Boschma e Inez Groen los presentan en un libro que hay que conocer: Generación Einstein, Gestión, Barcelona 2008.
Según esta publicación sus componentes “son más listos, más rápidos y más sociables” que todos los anteriores. “Esta generación es más sociable que ninguna otra, tiene unas enormes redes de amigos tanto online con offline y está acostumbrada a aprender y trabajar en grupo. Todo ha de hacerse en colaboración, porque entre todos es cuando logramos cambios de verdad”.
De comprobarse todo lo que se nos informa se siguen varias consecuencias inmediatas: Cuestionamiento de la autoridad. El acceso a múltiples fuentes de información ha desautorizado a los tradicionales monopolios del conocimiento sustentados por las autoridades en general: son una fuente de información entre muchas otras. Sólo respetan las pruebas. Prácticos y críticos. Conscientes de que hay más información de la que pueden asimilar, prestan atención a la que consideran relevante.
Además, la palabra pierde predicamento ante la imagen. Nuevas formas de socializar. La compu deja de ser una refinada máquina de escribir para convertirse en una herramienta de socialización: chats, mensajerías instantáneas, blogs, comunidades virtuales etc. Son tanto consumidores de información como emisores y fuentes de información en la red.
Como todo grupo social, altamente consciente de su valer, reivindica la felicidad, su felicidad. Habrá que escuchar sus propuestas. Esperan dejar huella, influir en la marcha del mundo y del saber, desde la política a la empresa. ¿Qué decir, de urgencia, sobre este nueva realidad? Que conozco a algunos miembros. Ahondar más, es prematuro. “Por sus frutos los conocerán”. Pero la ética, la justicia social, tendrá el juicio definitivo.
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