
“La banca obtuvo utilidades millonarias en el 2008, pero las almacenó en el extranjero”
País exportador de cacao-banano-o-petróleo e importador hasta de escobas, este modelo resulta amenazante en el marco de la crisis actual. Primeramente, porque importamos más que exportamos; lo cual no es nuevo, aunque sí lo es su impacto en una economía dolarizada. Según el estudio mencionado, en el 2008 las importaciones crecieron en todos los rubros, registrándose un saldo negativo acumulado de la balanza comercial de $1265 millones entre septiembre-noviembre/2008. Si a esta merma de dólares se suma su reducción por la baja de las remesas y del precio del petróleo, el “cierre de las fuentes de financiamiento” y las “tendencias a una apreciación del dólar”, no extraña la conclusión de que “el futuro de la dolarización está amenazado”. La otra cara de esta economía de comerciantes, es que tiene poca capacidad de generar empleo, lo que explica por qué las cifras de desempleo y subempleo del 2008 no mejoraron de modo sustancial (7.5% y 43.8%, respectivamente).
Un serio problema derivado de este modelo dependiente, es la ausencia de vocación nacional de la burguesía ecuatoriana. La banca, por ejemplo, obtuvo utilidades millonarias en el 2008, pero almacenó en los bancos extranjeros $4678,64 millones, a noviembre de ese año, cifra que representaba “alrededor del 24% de los activos totales del sistema financiero privado”, siendo un volumen mayor al de los últimos cinco años. Así, mientras el país necesitaba desesperadamente dólares, los banqueros los exportaban al exterior ¡fortaleciendo la economía del Norte!
Nada de esto constituye una novedad. Pero sí lo es el hecho de que este Gobierno tendría la oportunidad histórica de quebrar ese modelo de subdesarrollo. Como bien lo señala el estudio de ILDIS-FLACSO, la crisis actual evidencia la urgencia de “transformación de la estructura productiva… fomentando la diversificación de la actividad económica, apoyando a la industria manufacturera, agroindustria y servicios como el turismo”. De hecho, las medidas del Gobierno orientadas a “frenar las importaciones” de ciertos productos y promover el consumo nacional, podrían ir definiendo una “nueva política productiva, alentando determinadas líneas de producción nacional”, y quizá –digo yo- hasta promoviendo la constitución de nuevos sectores empresariales con vocación nacional que tanto necesita el país. Aun cuando fuese solo por esa posibilidad, hay que apostar por Correa en el 2009.
Archivado bajo:Erika Silva