Economías de la Inteligencia

Empresa, Estrategia, Finanzas, Entrepreneurship, Innovación, Tecnología, Ciencia y Política

El Consejo de Estabilidad será el eje del nuevo orden

ALEJANDRO BOLAÑOS - Madrid – 05/04/2009

Una recesión global tiene un enorme poder de destrucción, como atestiguan las crecientes listas de paro y el aumento de la pobreza. Y también tiene la facultad de desatascar decisiones largamente aplazadas por el persuasivo método de colocar la economía al borde del precipicio. En la segunda cumbre mundial contra la crisis, celebrada esta semana en Londres, ha forzado la revalida de los países emergentes en el poder multilateral, la resurrección del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el diseño de un nuevo orden financiero.

La institución redactará las normas del nuevo sistema financiero

Revisará el efecto del actual sistema de calificaciones crediticias

La propuesta de cambiar las normas internacionales que rigen las finanzas, nacida del particular protagonismo del descalabro de la banca en esta crisis, es la más ambiciosa y también la que genera más escepticismo.

En el corazón de este nuevo sistema, donde la autorregulación imperante en los últimos años cedería terreno al control público, el G-20 ha colocado al Consejo de Estabilidad Financiera, aprovechando la estructura y el nombre del foro nacido hace diez años para reunir de forma ocasional a ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de varios países avanzados.

“Los líderes quieren dejar claro que habrá diferencia entre el pasado y el futuro”, explicó el presidente del Consejo de Estabilidad, Mario Draghi, unas horas después de que se desvelara el comunicado final de la cumbre. “Vigilaremos los mercados, haremos recomendaciones sobre su funcionamiento y comprobaremos cómo se aplican las nuevas medidas”, añadió Draghi, que también es gobernador del banco central italiano. Pero aclaró que el Consejo de Estabilidad no funcionará como “nuevo regulador mundial”, cometido que se empeñó en darle el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Las funciones encomendadas al Consejo de Estabilidad están a medio camino entre la regulación y la supervisión, una fórmula heredada de su naturaleza original, una mesa que reunía a ambos lados de la actuación pública sobre el sector financiero. Para reforzar esta misión, el Consejo, además de abrir la puerta a los países emergentes -rendija que España aprovechó para meter la cabeza en la institución hace apenas un mes-, ha incorporado a otras instituciones de supervisión, más allá de los bancos centrales: estarán las agencias internacionales de mercados de valores, contabilidad y seguros.

El antiguo Foro de Estabilidad Financiera ganó protagonismo en esta crisis por los informes en los que alertaba del enorme riesgo concentrado en mercados sin regular, como el de las pólizas que garantizan el valor de los títulos de deuda en caso de impago, o de los peligros del crecimiento explosivo de los derivados financieros. Su transformación ha sido meteórica. Y la lista de encargos del G-20, apabullante.

El nuevo Consejo ha publicado ya una guía de cómo transformar el sistema de retribuciones de los ejecutivos, en el que aboga por reforzar la independencia de los Consejos de Administración para negociar estos contratos, se plantea alargar el plazo de los objetivos para fijar las compensaciones y se exige transparencia total sobre las remuneraciones.

Ahora, los supervisores (en este caso los bancos centrales) tendrán que tomar en cuenta si se cumplen estas recomendaciones al vigilar la gestión de riesgos de las entidades financieras. Y, en caso contrario, tendrán la potestad de plantear a la entidad que eleve las reservas de capital para hacer frente a las consecuencias de decisiones arriesgadas. El Consejo comprobará si los supervisores aplican este nuevo esquema a partir de 2010.

El Consejo también evaluará como funcionan las propuestas que ultima el Banco Internacional de Pagos, a través del comité de Basilea II, para evitar que un colapso en los mercados de crédito y títulos de deuda, como el que ha ocurrido ahora, deje secos de capital a los bancos y de liquidez al sistema financiero. El comité publicará, a principios de 2010, normas para elevar los requerimientos legales de capital mínimo (ahora el 4% de los activos), establecer qué títulos (básicamente acciones ordinarias) pueden considerarse capital de máxima calidad y extender las provisiones anticíclicas para crear colchones de liquidez cuando el crédito crece. Y revisará el efecto del actual sistema de calificaciones, monopolizado por tres agencias privadas de EE UU, en la multiplicación del riesgo excesivo.

La creación de colegios que reúnan a los supervisores de los países en los que operan las principales entidades financieras internacionales (ya se han constituido 28) también entre en ámbito del Consejo de Estabilidad. Y, junto al FMI, determinará los criterios para discriminar las entidades con un peso determinante en los sistemas financieros de cada país. Esa definición es la que permitirá a reguladores y supervisores nacionales incluir en su radio de acción a todo tipo de entidades, incluidos los fondos especulativos.

Draghi indicó que se ampliará el equipo técnico del organismo, que por ahora comparte sede con el Banco Internacional de Pagos en Basilea (Suiza) y se duplicará su presupuesto. Si los reguladores y supervisores nacionales aplican con prontitud sus recomendaciones, algo a lo que los países ricos y emergentes se comprometieron el pasado jueves, el Consejo de Estabilidad quedará como el símbolo del orden financiero alumbrado en Londres.

Pero no hay que esperar que las nuevas reglas entren en juego antes de finales de 2010. Si para entonces la presión de la crisis afloja y no se mantienen los compromisos, se recordaría como un brillante ejemplo de la máxima de El Gatopardo, la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “Algo tiene que cambiar para que todo siga igual”.

“Por la magnitud del reto que afrontamos y de las medidas que hemos adoptado, Londres será parte de la Historia”, proclamó el presidente de EE UU, Barack Obama, al cierre de la cumbre, recibiendo una insólita salva de aplausos de los periodistas al final del acto, otra demostración más del poder de seducción del lider estadounidense.

Unas horas antes, mientras los líderes negociaban algún párrafo del comunicado final, el cantante y activista Bob Geldof se sinceraba a la BBC: “Llevo veinte años viniendo a cumbres como ésta, mendigando que me entrevisten para hablar de la mitad de la población mundial, que viven en la pobreza y no están representados aquí”, dijo en tono monocorde. Cuando la presentadora le preguntó si había percibido avances, saltó el histrión que Geldof lleva dentro: “Es de una lentitud desesperante… ¡Y muy aburrido!”, exclamó mientras estrujaba un vaso de plástico.

Archivado bajo:Economía Mundial

¿Fin del capitalismo?

Wladimir Sierra F

wsierra@telegrafo.com.ec

La llamada de atención de Max Weber en cuanto a que las Ciencias Sociales son saberes retrospectivos, esto es, que su función principal está enfocada a la reconstrucción del pasado y no a la predicción del futuro, tuvo el sentido de criticar al auge que, en las universidades alemanas de principios del siglo XX, tenía la teoría de la revolución marxista.

Visto en esa perspectiva histórica, sus famosas conferencias “La ciencia como profesión” y “La política como profesión”, son valiosas e intrépidas tomas de posición política en defensa del proyecto burgués amenazado; claro, formuladas bajo una pretendida objetividad científico-discursiva.

Esa tesis, que en aquella época no caló en la subjetividad intelectual alemana, por la efervescencia revolucionaria que vivía Europa, resurgió y se instauró -a nivel mundial- en los años posteriores a la caída del muro de Berlín, por la debacle del utopismo convertido en historicidad. Hubo un largo periodo en el que no solo, pero sobre todo, en la academia era de mal gusto pensar teóricamente las posibilidades sociales del futuro.

Los desórdenes económicos alrededor del planeta no parecen encontrar fin como tampoco explicaciones acertadas entre los economistas de profesión.

“Es probable que ésta no sea, como muchos añoramos, la última gran crisis del capitalismo…”

Primero fue el estallido de la esfera especulativa del capital financiero internacional, después la quiebra de importantes sectores industriales y ahora el desmoronamiento de la esfera del trabajo asalariado. Nos espera la llegada inminente de la crisis en su rostro más concreto y fatal: pobreza, miseria, hambre y muerte.

Estas circunstancias extremas, propias de un capitalismo que ha implantado su racionalidad en todos los intersticios reproductivos del planeta, han hecho pensar, a no pocos, que finalmente las contradicciones del sistema han llegado a tal punto que su transformación radical es una necesidad imperiosa, si se quiere precautelar el proyecto humanizador moderno.

Es probable que ésta no sea, como muchos añoramos, la última gran crisis del capitalismo, sino apenas otro pico de sus perversos ciclos. Momento que nos arroje, en el mejor de los casos, a un renovado keynesianismo del siglo XXI, y que otra vez asistamos, incrédulos, a su impresionante capacidad regenerativa.

Sea lo que fuere, el momento es propicio, como nunca antes, para volver a situar y repensar el pensamiento crítico socialista. Por eso, se vuelve imperante retomar todo el legado reflexivo del marxismo para repasar, desde las exigencias contemporáneas, al socialismo como el proyecto más serio de crítica al capitalismo.

Recordemos que en esa misma tradición teórica pensar el devenir social es ya empezar a construirlo. Ese pensar debe inaugurarse en la crítica económica y social a las atrocidades concretas de esta última crisis de la economía mundial, que deteriora sin piedad la vida humana (en esta última crisis de la economía mundial) y no en las elucubraciones econométricas de los especialistas en macroeconomía.

Las ciencias sociales, a despecho de Weber, tendrán que volver a proyectar su mirada hacia las exigencias emancipatorias futuras de las sociedades.

Archivado bajo:Economía Mundial

El G-20 acuerda “la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945″

Londres. (Agencias).- El G-20 llegó a un acuerdo para superar la crisis económica global, anunció el primer ministro británico, Gordon Brown, al término de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada en la capital británica.

“Este es el día en que el mundo se unió para luchar conjuntamente contra la recesión global, no con palabras, sino con un plan de recuperación global y de reforma, con una agenda clara para su aplicación”, dijo Brown en una intervención ante la prensa.

El acuerdo se alcanzó tras duras negociaciones entre quienes daban prioridad a la regulación del sistema financiero internacional y los que abogaban por estímulos fiscales para impulsar la economía.

El primer ministro británico aseguró que el G-20 lanza un mensaje claro de que “en esta era global nuestra prosperidad es indivisible” y de que “son necesarias soluciones globales a los problemas globales” generados por la crisis del sistema económico.

Brown dijo que “el consenso de Washington está superado” y que ha llegado “un nuevo consenso”, en el que el comercio mundial debe convertirse “en un motor del crecimiento”.

“Las decisiones de hoy no resolverán inmediatamente la crisis”, reconoció el mandatario británico, pero “hemos puesto en marcha el proceso para su solución”.

Pactan el fin del secreto bancario
Los jefes de Estado y de Gobierno acordaron una reforma del sistema financiero global, incluidos los hedge funds, una mayor regulación de las agencias de calificación de riesgo y el establecimiento de un sistema internacional contable más claro.

“El secreto bancario es una cosa del pasado”, subrayó Brown, quien añadió que es necesario “limpiar los bancos” para restablecer las líneas crediticias a empresas y ciudadanos, y que también habrá nuevas reglas sobre los bonos de los directivos bancarios.

Habrá asimismo un enfoque común para hacer frente a los “activos tóxicos” en manos de las entidades financieras y un paquete de ayuda de 50.000 millones de dólares destinados a los países pobres.

1 billón de dólares para FMI, BM y Foro de Estabilidad Financiera
Entre las medidas concretas, el G-20 comprometió 1 billón de dólares (743.000 millones de euros al cambio actual) para los organismos financieros multilaterales con el objetivo de ayudar a los países con problemas, como los del este de Europa.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) triplicará sus recursos y recibirá 500.000 millones de dólares adicionales a los 250.000 millones ya comprometidos para este organismo, y habrá otros fondos para el Banco Mundial (BM) y el Foro de Estabilidad Financiera.

El Foro se rebautiza como “Financial Stability Board” (Consejo de Estabilidad Financiera) y colaborará con el Fondo para garantizar la cooperación transfronteriza y establecer un mecanismo de alerta temprana de eventuales episodios de inestabilidad financiera.

El G-20 acordó destinar 250.000 millones de dólares para tratar de relanzar el comercio mundial y las exportaciones, en lugar de los 100.000 millones que se habían planteado en un principio.

Esta multimillonaria partida será financiada, explicó el primer ministro británico, por la Unión Europea (UE), con 100.000 millones de dólares, Japón, con otros 100.000 millones, y China, con 40.000 millones, además de otros países que no nombró.

Un esfuerzo fiscal que reportará 5 billones de dólares hasta 2010
Brown afirmó además hoy que “el esfuerzo fiscal sin precedentes” que están llevando a cabo los países del G-20 aportará a la economía mundial 5 billones de dólares adicionales hasta finales de 2010.

En la misma rueda de prensa, el primer ministro británico subrayó este dato, sobre el que en el comunicado final se señala que ayudará a salvar o crear millones de puestos de trabajo en todo el mundo y a aumentar la producción mundial un 4%.

“Estamos llevando a cabo una expansión fiscal sin precedentes y concertada, que salvará o creará millones de puestos de trabajo que de otra manera se hubieran destruido”, señala el comunicado. Ese esfuerzo, se añade, “ascenderá a finales del año que viene a 5 billones de dólares, aumentará la producción hasta un 4% y acelerará la transición hacia una economía ecológica”.

“Estamos comprometidos a poner en marcha la escala de esfuerzo fiscal sostenido necesario para restablecer el crecimiento”, dice la nota final del G-20, en la que no se hace referencia a la aprobación de paquetes de estímulo fiscal adicionales a los ya aprobados.

Lucha férrea contra el proteccionismo y los paraísos fiscales
Los líderes políticos del G-20, grupo que representa al 85% de la economía mundial y a dos tercios de la población mundial, acordaron además medidas concretas contra el proteccionismo y decidieron establecer sanciones contra los paraísos fiscales.

La reforma más produnda del sistema financiero desde 1945
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que la cumbre del G-20 de Londres ha acordado “la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945″. En rueda de prensa al final de la cumbre, Sarkozy destacó la decisión de publicar una lista de paraísos fiscales y aseguró que la “época del secreto bancario ha llegado a su fin”.

Sarkozy citó una serie de reformas de normas contables, límites para la remuneración de directivos, de supervisión de los mercados, y dijo que “hemos ido más allá de lo que jamás podríamos haber imaginado”. El presidente francés anunció que la lista de 25 paraísos fiscales sería publicada en las próximas horas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, organización que en los últimos años se ha dedicado a su investigación.

Se prevén sanciones para aquellos países que no acepten las normas de transparencia, medidas que serán acordadas en reuniones posteriores por los ministros de Finanzas, dijo el presidente francés. Reconoció que se había producido un debate “muy franco” sobre este asunto, aunque “todo el mundo era partidario de poner fin a los paraísos fiscales” y que hasta los últimos minutos de la cumbre se debatía todavía la redacción del comunicado.

Sarkozy se declaró “realmente feliz” con los resultados de la cumbre, destacando que por primera vez países tan dispares como China, Arabia Saudí, India y Francia, entre otros, se habían puesto de acuerdo sobre normas tan específicas.

El presidente francés anunció que habrá una nueva cumbre del G-20 en septiembre en Nueva York, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU.

Optimismo generalizado
En la misma línea, la canciller alemana, Angela Merkel, afirmó que el acuerdo logrado por el G-20 constituye “una victoria para la cooperación global”. En rueda de prensa al final de la reunión, Merkel destacó que el G-20 logró un “buen compromiso”, si bien también admitió que el consenso se obtuvo tras “duras negociaciones”.

Fue más allá el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Afirmó que la cumbre ha sido “histórica por el alcance de los desafíos y la magnitud de nuestra respuesta”.

Fue también optimista el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que mostró su satisfacción por el acuerdo y estimó que la cumbre hará que la recesión “toque fondo” en el segundo semestre del año.

Archivado bajo:Economía Mundial

Nuevas reglas en finanzas

Hace 76 años, en junio de 1933, se celebró en Londres la Conferencia Económica y Monetaria Mundial en la que se reunieron 66 países para poner fin al desorden monetario y las guerras comerciales en curso y tratar de extraer las lecciones de la Gran Depresión. Cuando terminó, los negociadores admitieron que había sido un fracaso.

El 2 de abril de 2009, los líderes mundiales se dirigirán de nuevo a Londres para encontrar una solución a una crisis financiera y económica tan desastrosa como la de 1929. No podemos permitir que la historia se repita. Si prevalece la inacción colectiva, corremos el riesgo de volver a las desgracias políticas y económicas de los años treinta que allanaron el camino para un conflicto mundial devastador.

Por supuesto, debemos responder al debilitamiento de la economía y a la inestabilidad financiera prácticamente en un estado de emergencia. Por eso los paquetes de estímulos y los planes de rescate financiero se adoptaron concomitantemente por primera vez en Europa, Estados Unidos y algunos grandes países asiáticos.

En la reunión de ministros de finanzas del G-20, celebrada el 14 de marzo, todos nuestros países hicieron enormes esfuerzos para reparar su maquinaria económica lo más rápido posible. Las políticas que se escogieron son diferentes, pero todos los estados son partidarios de las soluciones que les parecen más adecuadas. Todas son audaces y realistas en cuanto a las tareas que nos esperan. Al igual que sus socios, Francia ha adoptado medidas significativas de estímulo, mediante un plan que anunció el presidente Nicolas Sarkozy en diciembre pasado, así como con inversiones públicas y pagos anticipados de la deuda del Gobierno.

Si también tomamos en cuenta el fortalecimiento de los servicios sociales y las políticas legales que se emprendió el mes pasado, los estímulos de Francia en 2009 suman más del 2% de su PIB y los recursos comprometidos a futuro igualan los de Estados Unidos. Además, el impacto de los estabilizadores automáticos -que permiten a los gobiernos movilizar más o menos recursos fiscales dependiendo de las condiciones económicas- es más fuerte en Europa occidental que en la mayoría de los países anglosajones. Sin embargo, la situación macroeconómica de Estados Unidos parece ser peor que la de Europa en términos de consumo, banca, empleo y mercados inmobiliarios.

Pero como han repetido tanto Sarkozy como el presidente estadounidense Barack Obama, debemos ir más lejos. Los estímulos económicos solo serán eficaces si se restablece la confianza y esta solo se puede restablecer si se replantea totalmente el sistema financiero. Obviamente necesitamos ir a la raíz del problema, lo que exige que redefinamos los principios básicos del sistema. Sería contraproducente concentrarse en tratar los síntomas y darse cuenta después de que los presupuestos sin precedentes para las políticas estructurales no son económicamente eficientes ni políticamente aceptables.

*Ministra de Finanzas de Francia. Project Syndicate.

Archivado bajo:Economía Mundial

La última oportunidad del FMI

A. BOLAÑOS

“El sistema financiero ha mostrado una resistencia admirable, incluso a las recientes dificultades en el mercado de las hipotecas subprime”. Ésta fue una de las conclusiones de los expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras efectuar en EE UU el control que una vez al año hacen a la economía de cada país. Se publicó en agosto de 2007, cuando las tensiones financieras ya afloraban. Y, a la vista del descalabro posterior, podía haber quedado como el epitafio de un ente moribundo. Sin embargo, la virulencia de la crisis ha resucitado la idea de un supervisor internacional. De la necesidad, virtud, es ahora el lema del Fondo.

No había mejor indicador de la galopante pérdida de influencia del FMI que su menguante papel como prestamista internacional (en 2007 apenas llegó a 15.000 millones de euros, el nivel más bajo en un cuarto de siglo). La misma medida da fe ahora de su renovado activismo: desde septiembre, el Fondo ha concedido 50.000 millones en créditos. Un vuelco que ha dado alas a la sempiterna reclamación del Fondo de más recursos. Que la inyección de dinero al FMI estará en el acuerdo final de Londres es una apuesta segura.

“Debemos actuar para que el FMI vaya en ayuda de los países emergentes”, urgió el primer ministro de Japón, Taro Aso, que el viernes no dudó en señalar: “Europa y China pueden hacer más”. La exigencia japonesa viene avalada por su gesto de prestar 75.000 millones al Fondo.

El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, se ha propuesto como objetivo duplicar los recursos disponibles para préstamos, de 185.000 a 370.000 millones. La UE ya ha anunciado que estudia una iniciativa similar a la japonesa, lo que sumaría otros 75.000 millones. Y el viceprimer ministro chino, Wang Qishan, recogió el guante. “Contribuiremos dentro de nuestras posibilidades”, dijo el viernes.

China, como Alemania o Japón, son potencias exportadoras, con un buen colchón de divisas y mucho interés en estabilizar la demanda internacional. Pero el gigante asiático quiere ver progresos en la reforma del Fondo. Y eso son palabras mayores.

“La reforma es muy compleja. Yo ya me conformaría con el aumento de recursos”, afirma Joaquín Muns, ex director ejecutivo del FMI y catedrático en la Universidad de Barcelona.

“Habría que redefinir la institución misma, bajo un funcionamiento democrático de alcance global. Habría que dotarle de competencias para intervenir en todos los espacios de la economía. Y debería tener capacidad para intervenir ante situaciones de riesgo sistémico mundial”. El camino que describe Carlos Gómez, profesor de economía en la Universidad de Alicante, se antoja largo y laberíntico.

Los emergentes aspiran a un cambio radical en el reparto de poder del Fondo. EE UU retiene aún un 17% de los votos, lo que le proporciona una minoría de bloqueo para las decisiones más importantes. China roza el 4%, fruto de una sucesión de costosos microajustes; India, con el 2,3%, apenas supera a Holanda.

Pero la débil representación de los países en desarrollo es mucho más palmaria en el comité ejecutivo, en el que la mitad de los directores son elegidos por los países ricos. O en la elección del número uno del Fondo, siempre europeo. “El gran obstáculo es Europa, tiene 8 de los 24 puestos del comité, está sobrerrepresentada. Ni en eso ni en la elección abierta del director gerente hay un avance real, la resistencia europea es numantina”, asegura Muns.

“El Fondo siempre aparece como el malo de la película, pero son los países miembros, a través de sus directores ejecutivos, los que fijan las exigencias”, añade el catedrático para explicar el doble rasero de la institución, rígida con los países pobres y condescendiente con los avanzados, otra clave de por qué no detectó la crisis a tiempo. “El gigantesco fracaso que han supuesto sus políticas de ajuste estructural en varios países obligaría por sí solo a un replanteamiento del Fondo”, opina Gómez.

El protagonismo del FMI en la cumbre de Londres no acaba aquí. Los gobiernos tendrán que valorar la alternativa de una emisión especial de derechos especiales de giro, los activos de reserva del Fondo. Una emisión de derechos especiales de giro sería equivalente a una creación artificial de dinero en el ámbito internacional. Se distribuiría en función de las cuotas de cada país y permitiría a los países en desarrollo acceder a préstamos muy baratos: podrían intercambiar los derechos de giro por divisas fuertes (dólar, euro) a un tipo muy bajo, alrededor del 0,5%.

Pero su uso reactivaría el debate sobre el uso de una divisa

Archivado bajo:Economía Mundial

EE.UU. dice no a China sobre moneda única

 

Washington. DPA

El  secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, se mostró ayer abierto a la posibilidad de aumentar el peso de las reservas de divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

En cambio, insistió en que el dólar seguirá siendo “la divisa dominante” en el mundo.

Geithner respondió así a la propuesta del Gobernador del Banco Popular de China. Este  propuso un “incremento gradual” de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI para salvaguardar el sistema de las fluctuaciones producidas durante las  crisis económicas.

Geithner sostuvo que Estados Unidos está abierto a aumentar el DEG. La cotización del dólar respondió cayendo un 0,7% respecto al euro, pero se recuperó después de que el funcionario aclarara 30 minutos más tarde en la misma conferencia:  “Creo que el dólar sigue siendo la moneda de reserva dominante en el mundo. Y creo que seguirá siéndolo por un largo periodo”.

Geithner agregó que Estados Unidos hará todo lo necesario para fortalecer la confianza en los mercados financieros y la economía, lo cual apuntalará el dólar. También descartó una “unión monetaria global”.

Archivado bajo:Dolarización, Economía Mundial

Obama defendió el dólar ante propuesta de nueva moneda de reserva

07:30 | El presidente estadounidense dijo en conferencia de prensa en la Casa Blanca que “el dólar es extraordinariamente fuerte en este momento” y aunque Estados Unidos atraviese un periodo malo, disfruta de “una gran confianza” de parte de los inversores. Así dio por tierra con el llamado de China a adoptar una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar al dólar, estabilizar el clima monetario mundial y proteger sus gigantescas reservas cambiarias.

Washington, AFP

El presidente estadounidense Barack Obama defendió el martes el uso del dólar como moneda de reserva internacional, rechazando la propuesta china de crear una nueva unidad.

Obama dijo en conferencia de prensa en la Casa Blanca que “ el dólar es extraordinariamente fuerte en este momento ” y aunque Estados Unidos atraviese un periodo malo, disfruta de “ una gran confianza ” de parte de los inversores.

Así dio por tierra con el llamado de China el martes a adoptar una nueva moneda de reserva internacional para reemplazar al dólar, estabilizar el clima monetario mundial y proteger sus gigantescas reservas cambiarias.

El gobernador del Banco del Pueblo de China (central) , Zhu Xiaochuan, anunció que quiere reemplazar al dólar, designado como moneda de reserva tras la Segunda Guerra Mundial, con un estándar diferente bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) .

China, el principal tenedor de bonos del Tesoro estadounidense con 739.600 millones de dólares en enero, según cifras estadounidenses, ha expresado este mes su inquietud por su inversión en momentos en que la principal economía mundial se enfrenta a una profunda recesión.

“El estallido de la crisis y su contagio a todo el mundo reflejó las vulnerabilidades inherentes y los riesgos sistémicos en el sistema monetario internacional existente ” , escribió Zhu en un ensayo publicado el lunes en la página del banco en internet.

Los comentarios de Zhu tienen lugar antes de la cumbre del G20 el 2 de abril en Londres, donde líderes mundiales y organizaciones internacionales, incluido el FMI, discutirán la reforma del sistema financiero mundial.

Zhu sugirió que los Derechos Especiales de Emisión del FMI, o SDR, podrían servir como moneda de reserva ya que no serían influidos fácilmente por las políticas de países individuales.

Rusia también ha propuesto que la cumbre cree una moneda supranacional de reserva. El FMI creó los SDR como un activo de reserva internacional en 1969, pero sólo son usados por gobiernos e instituciones internacionales.

“La reforma debe ser guiada por una gran visión y comenzar con medidas específicas ” , escribió Zhu. “ Debe ser un proceso gradual que rinda resultados ganadores para todos ” , añadió.

No obstante, es improbable que la propuesta de China conduzca a algo concreto porque los SDR no son un sistema monetario apoyado por un gobierno, indicó el economista independiente Andy Xie, basado en Shanghai.

Xie dijo que la propuesta es probablemente una protesta contra el plan de Washington para comprar un billón de dólares de su propia deuda, que diluye el valor de las reservas en dólares de China y despierta el temor a la inflación.

“Es una situación triste: China es el banquero de Estados Unidos. Estados Unidos le debe tanto a China, pero no le teme a China ” , dijo. “ China está de rehén de Estados Unidos. No es al revés ” , estimó.

Como la principal moneda de reserva mundial, el dólar estadounidense representa la mayor parte de las reservas en divisas de los gobiernos extranjeros y es utilizado para fijar los precios internacionales del petróleo, el oro y otras monedas.

Como emisor de la moneda de reserva, Estados Unidos paga menos por productos y pide prestado con más facilidad.

El dólar estadounidense reemplazó a la libra esterlina como la primer moneda de reserva tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Gran Bretaña luchaba con el costo de pelear dos guerras mundiales.

China posee reservas cambiarias por 1,95 billones de dólares, las mayores del mundo, lo cual le torna extremadamente vulnerable a las oscilaciones en el valor de la moneda.

Archivado bajo:Dolarización, Economía Mundial

Obama: “Se empiezan a ver buenas señales de progreso en la economía”

Obama hablaba así al comienzo de una rueda de prensa televisada en horario de máxima audiencia, la segunda que concede en sus dos meses de mandato, y en la que pretende comunicar al público directamente su mensaje económico.

En una declaración antes de responder a las preguntas de los medios, el mandatario aseguró que EE.UU. se recuperará de esta crisis. “Va a hacer falta tiempo y paciencia” pero “cuando trabajamos juntos es cuando tenemos éxito”, afirmó.

El gobernante pasó revista a las medidas económicas que ha propuesto desde su llegada a la Casa Blanca, el pasado 20 de enero, entre ellas un plan de estímulo económico de 787.000 millones de dólares y un presupuesto de 3,6 billones de dólares.

El presupuesto ha recibido duras críticas de la oposición republicana e incluso de algunos demócratas moderados, en especial después de que el brazo auditor del Congreso el pasado viernes denunciara que esa propuesta aumentará el déficit fiscal a 1,845 billones de dólares este año y a más de nueve billones en una década.

A este respecto, el presidente estadounidense defendió su propuesta presupuestaria y aseguró que “la mejor manera de reducir el déficit es con un presupuesto que nos lleve al crecimiento económico”, como a su juicio haría su proyecto. Según dijo, “este presupuesto es inseparable de la recuperación económica”.

El presidente estadounidense ha prometido reducir a la mitad el déficit presupuestario, que se calculaba en 1,2 billones de dólares en enero, en el plazo de cuatro años.

Obama considera que el presupuesto permitirá “invertir en energías renovables, crear nuevos empleos, nuevos negocios y depender menos del petróleo extranjero”.

“El presupuesto que he enviado al Congreso sustentará la recuperación de nuestra economía sobre cimientos más sólidos, de manera que no tengamos que enfrentarnos a otra crisis como ésta en diez o 20 años”, sostuvo.

La propuesta presupuestaria de la Casa Blanca pone el hincapié en el fomento de la educación y una reforma del sistema sanitario, reformas que, en su opinión, permitirán “sentar las bases de una prosperidad segura y duradera”.

“Al fin y al cabo, la mejor manera de recortar el déficit a largo plazo no es manteniendo las mismas políticas de siempre, de deuda masiva y poca prosperidad. Es con un presupuesto que nos permita pasar de la era del gasto y los préstamos, a la era de los ahorros y la inversión”.

A preguntas de los periodistas, Obama justificó la necesidad de la Reserva Federal y el Tesoro de contar con más autoridad para intervenir a otras empresas financieras.

Según dijo, las autoridades pueden ahora mismo asumir la gestión de un banco, pero no de una empresa aseguradora como AIG, lo que ha dado como resultado situaciones “sin control”, como el pago de bonificaciones millonarias a los directivos de esta firma.

“Tenemos que poder asumir el control de cualquier entidad susceptible de poner en peligro la estabilidad del sistema financiero”, concluyó Obama.

Afganistán requiere una estrategia “coordinada y efectiva”
Barak Obama consideró que la misión en Afganistán requiere una estrategia “coordinada y efectiva”, según dijo al término de su reunión con el primer ministro australiano, Kevin Rudd.

Los dos mandatarios se entrevistaron en la Casa Blanca para discutir sobre la crisis económica mundial, que se tratará en la próxima Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) que se celebrará el próximo 2 de abril en Londres, su posición ante Afganistán y el cambio climático.

Obama señaló que Estados Unidos está inmerso en un proceso de revisión en su estrategia en Afganistán que “todavía no está acabada y será consultada entre ambos Gobiernos”.

El mandatario estadounidense considera que la amenaza de Al Qaeda está todavía presente, y subrayó que para EE.UU. es importante “permanecer al ataque (contra las organizaciones terroristas) y desmantelarlas donde puedan estar”.

Por su parte, Rudd señaló que es importante recordar por qué Australia participa en la misión de Afganistán.

“Estamos allí para no olvidar aquellos que perdieron su vida el 11 de septiembre (de 2001); no olvidarnos nunca de aquellos que fueron asesinados en ataques terroristas desde entonces; nunca olvidarnos de que muchos de los responsables fueron entrenados y recibieron apoyo de Afganistán”, dijo el primer ministro.

Por ello, agregó, “nuestra misión permanece para asegurar que ese país no sea un paraíso seguro para los terroristas en el futuro”. Australia tiene un contingente de 1.100 soldados en Afganistán. La semana pasada dos militares fallecieron, lo que elevó a diez el total de bajas de las tropas australianas registradas en la misión de Afganistán desde 2002.

A falta de que se presente la nueva estrategia oficial, Estados Unidos ya ha aprobado el envío de 17.000 soldados adicionales este año, en apoyo a los 33.000 ya presentes allí, para enfrentar el resurgimiento de los talibanes en años recientes en el país afgano.

Archivado bajo:Economía Mundial

China propuso reemplazar al dólar

El Banco Central de China expresó hoy su apoyo a los intentos de crear una divisa de reserva internacional que sustituya a la actual dependencia del dólar en el sistema internacional de pagos. En un discurso colgado en la página web del Banco Popular de China, el gobernador de la entidad, Zhou Xiaochuan, se pronunció por una reforma “gradual” del sistema de reservas internacionales bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional (FMI). La crisis financiera mundial demuestra la necesidad de una “reforma creativa del actual sistema monetario internacional encaminada a crear una divisa de reserva internacional”, dijo Zhou. Según el gobernador del banco central chino, el objetivo de cualquier reforma debe ser “la creación de una divisa de reserva internacional que no esté relacionada con países individuales y que pueda mantenerse estable a largo plazo”. El directivo bancario chino formuló sus opiniones cuando falta una semana para que los líderes de las 20 economías más grandes y las principales emergentes, el G20, se reúnan en una cumbre en Londres para discutir soluciones a la actual crisis financiera mundial. Se prevé que uno de los principales temas que se debatirán en la cumbre del G20, los días 1 y 2 de abril, sea una reforma del FMI para dotar a este organismo internacional de mayores facultades para salir al rescate de las economías en crisis.

PEKIN (Reuters) – El responsable del banco central chino propuso el lunes una amplia reforma del sistema monetario global, en la que el dólar eventualmente podría ser reemplazado como principal moneda de reserva por los Derechos Especiales de Giro (DEG).

El DEG es un activo internacional de reserva creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1969, que tiene potencial de actuar como una moneda de reserva supranacional, dijo el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, en comentarios publicados el lunes en la web del organismo, www.pbc.gov.cn.

“El papel del DEG no entró en juego totalmente debido a las limitaciones sobre su asignación y el alcance de sus usos. Sin embargo, sirve como la luz al final del túnel para la reforma del sistema monetario internacional”, dijo Zhou, quien igualmente no se refirió en forma directa al dólar.

Pero su discurso, difundido en inglés y en chino, detalla la insatisfacción de Pekín con la supremacía de la moneda estadounidense, que según Zhou ha llevado a crisis financieras internacionales cada vez más frecuentes desde el colapso del sistema de Bretton Woods, de tipos de cambio fijos pero ajustables, en 1971.

“El precio es cada vez más alto, no sólo para los usuarios sino también para los emisores de las monedas de reserva. Si bien las crisis no necesariamente son un resultado buscado por las autoridades de emisión, son un resultado inevitable de las fallas institucionales”, dijo Zhou.

“La meta deseable para reformar el sistema financiero internacional, por lo tanto, es crear una moneda de reserva internacional que esté desconectada de las naciones y pueda seguir siendo estable a largo plazo, eliminando así las deficiencias inherentes causadas por el uso de monedas nacionales basadas en el crédito”, añadió.

(reporte de Alan Wheatley)

Archivado bajo:Dolarización, Economía Asiática, Economía Mundial

El FMI revisa a la baja el crecimiento de la economía mundial: se contraerá por primera vez en más de 60 años

El Economista.es

Como ya avisó hace tres días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento de la economía mundial que podría sufrir una contracción de entre medio punto y un punto porcentual en 2009, lo que supone la primera contracción de la actividad global en 60 años y se sitúa muy por debajo del pronóstico de crecimiento del 0,5% publicado el pasado mes de enero.

Asimismo, la institución dirigida por Domique Strauss-Kahn augura que una recuperación “gradual” de la economía mundial a partir de 2010, para cuando prevé un crecimiento de la actividad de entre el 1,5% y el 2,5%, frente al crecimiento del 3% previsto en enero.

El Fondo señala que las previsones de la “modesta” recuperación en 2010 están condicionadas a la adopción de medidas oportunas encaminadas a la estabilización de las condiciones financieras, la puesta en marcha de adecuados estímulos fiscales, la estabilización del mercado de la vivienda en EEUU y los efectos amortiguadores derivados del abaratamiento del petróleo y de otras materias primas.

Sin embargo, el FMI advierte de que “en el caso de mayores retrasos en la puesta en práctica de estas medidas para la estabilización de las condiciones financieras, la recesión será más profunda y más prolongada”.
Europa se contraerá un 3,2% y EEUU, un 2,6%

Por otro lado, la institución internacional prevé que la economía de la zona euro sufrirá en 2009 una contracción del 3,2%, frente al 2% previsto en enero, y augura un crecimiento de apenas el 0,1% en 2010, la mitad del previsto anteriormente.

Asimismo, el FMI ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para EEUU, ya que ahora estima un decrecimiento del 2,6% este año, un punto más que en la anterior previsión, mientras que la recuperación económica de EEUU apenas alcanzará el 0,2% en 2010, frente al 1,6% previsto en enero.

No obstante, los más sombríos augurios del FMI corresponden a Japón, que podría contraerse un 5,8% este año y un 0,2% en 2010, frente a las estimaciones anteriores que apuntaban a un descenso del PIB del 2,6% en 2009 y un crecimiento del 0,6% en 2010.

De este modo, la institución internacional considera que las economías emergentes sufrirán una “profunda recesión” en 2009 ya que estima que sus economías caerán entre un 3,5% y un 3% en 2009, mientras que el próximo año no registrarán crecimiento o será apenas del 0,5%.

“Las economías del G-7 experimentarán en su conjunto la más acusada contracción económica desde la posguerra y los pronósticos de recuperación se sitúan a mediados de 2010″, vaticina el FMI, que apuesta por un crecimiento de entre el 1,5% y el 2,5% para las economías emergentes en 2009, mientras que en 2010 podrían llegar a crecer entre el 3,5% y el 4,5%.
Problemas en el sector financiero

La mala salud del sector financiero suscita siempre las mismas preocupaciones: “Las interacciones negativas entre los sectores real y financiero se han intensificado (…). Las condiciones del crédito se mantienen gravemente deterioradas y la incertidumbre que pesa sobre los balances de los bancos sigue siendo elevada, comprometiendo un retorno de la confianza de los mercados”, constató este dirigente.

El Fondo estima que el poder político debería reaccionar aún más vigorosamente de lo que lo ha hecho.

“Las respuestas nacionales a la crisis mundial están en sus comienzos. Se siguen necesitando medidas para restablecer la estabilidad financiera”, afirmó la institución multilateral.
Críticas al G20

El FMI insiste en decir que, en el seno del G20, su objetivo de consagrar el equivalente a 2% del PIB a planes de reactivación no ha sido alcanzado.

Se prevé que este punto deberá ser objeto de fuerte debate en la cumbre del G20 en Londres el 2 de abril.

Numerosos dirigentes europeos rechazaron el jueves los llamados del FMI a acentuar el esfuerzo de la reactivación presupuestaria, y el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, estimó que la Unión Europea había “hecho lo necesario”, mientras que varios ministros subrayaron el papel protector del modelo social europeo.

Pero el FMI criticó este análisis. “Es verdad que Europa tiene estabilizadores automáticos (gastos de protección social, que aumentan con la crisis) más importantes, pero éste no es un buen argumento. Los europeos han hecho menos de lo que creemos necesario”, dijo el funcionario.

Según él, “no todos los países europeos podrían hacer más, pues algunos de ellos tienen menos medios presupuestarios que otros, pero “algunos países de Europa debieran hacer más, para contribuir a una demanda sostenida en 2010″.

Archivado bajo:Economía Mundial