Economías de la Inteligencia

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Hay que avanzar aún más

El Gobierno anunció una serie de medidas de política económica conducentes a fomentar la reactivación económica, en un ambiente todavía latente de crisis económica internacional, y aumentar la presión fiscal.
Con relación al primer aspecto, las medidas encaminadas a controlar los desequilibrios de balanza de pagos como el incremento del Impuesto a la Salida de Divisas son acertadas para evitar que capitales golondrinas entren y salgan del país causando inestabilidad, sobre todo al sistema financiero. Vale la pena recordar que gran parte de las causas de las recurrentes crisis financieras de la década de los 90, como la asiática, se debieron al descontrol y libre movilidad de los flujos financieros que causaron desajustes en las cuentas corrientes de los países. Además, es necesario limitar la tendencia desmedida que tiene el país a importar. Sin duda, el ISD va a encarecer las importaciones pero, principalmente, de productos suntuarios y los que vienen a competir con la industria nacional.

“El incremento del Impuesto a la
Salida de Divisas evita los capitales golondrinas…”

La repatriación del ahorro nacional, tanto público como privado, es indispensable para que estos recursos dinamicen la economía interna a través del crédito y no estén financiando a las economías extranjeras. A junio de este año los activos externos netos del sistema financiero y la reserva internacional llegaron a 7.932 millones de dólares.
Con relación al segundo aspecto, las reformas tributarias planteadas están encauzadas hacia el aumento de la presión fiscal del sector público en aras de tener un Estado con mayor capacidad recaudatoria para instrumentar una política de gastos más amplia, que permita disminuir la dependencia de los ingresos provenientes de la explotación de los recursos naturales. De esta manera, se podría disponer de un Estado más fuerte, y que pueda asumir un papel más efectivo de redistribución y alentar el Buen Vivir de todos los habitantes del país. El Ecuador ocupa uno de los puestos más bajos en toda América Latina, en el año 2008 alcanzó un valor de su presión fiscal de 12,9%, lejos de la media latinoamericana (18,6%, según la CEPAL).
Se evidencia en la reforma propuesta un mayor peso a las recaudaciones por impuestos directos, como el impuesto a la renta que permite un sistema mucho más progresivo. Aquí se plantea incluir dentro de la renta global los ingresos recibidos por concepto de dividendos (ganancias) y el anticipo mínimo del impuesto a la renta para las empresas, procurando con este último minimizar la evasión tributaria. Otra parte de las medidas planteadas busca dar incentivos al sector productivo y estimular la demanda interna de los hogares.
Hay que avanzar aún más en acciones de política económica, entre ellas mayor firmeza en la regulación a la banca privada para que cumpla su rol en el desarrollo del país de canalizar el ahorro a la inversión y no restrinja el crédito como ha sucedido durante el primer semestre de este año. Y en la política tributaria todavía quedan retos pendientes como un mayor énfasis en la aplicación progresiva de impuestos directos -más redistributivos- que impuestos indirectos, una mejor focalización del gasto tributario en términos de equidad y una mayor lucha contra la evasión.

r lucha contra la evasión.

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Ecuador plantea recompra de deuda en ‘default’ con descuento del 70%

Ecuador propuso oficialmente hoy a los acreedores afectados por la moratoria de su deuda externa la recompra de bonos con un 70% de descuento en su valor nominal, y confió en el éxito de la iniciativa dada la actual crisis del mercado internacional.

La propuesta está orientada a los tenedores de los bonos Global con vencimiento en 2012 y 2030 -por $3 210 millones-, y prevé que por cada dólar invertido reciban alrededor de $0,30 centavos, explicó la ministra de Finanzas María Elsa Viteri en conferencia de prensa.

“Esto quiere decir que del precio facial (total), corresponde a Ecuador hacer una propuesta de 29,5%”, más 0,5%, lo que, según admitió, implica reconocer hasta un 30% del valor de compra de cada título.

Ecuador planteó la recompra de deuda casi cuatro meses después de declarar la moratoria para los bonos Global 2012 y 2030 -que representan un tercio del total del pasivo público-, alegando irregularidades en su renegociación en 2000.

En febrero la deuda ecuatoriana se ubicó en $10 062 millones, equivalente a un 19,7% de Producto Interno Bruto (PIB).

“Hay que entender que en estos momentos en que la crisis internacional afectó los mercados de los bonos de los países emergentes, Ecuador hace una propuesta que considera justa y soberana”, indicó Viteri.

Ecuador invitó a los tenedores de los bonos para presentar “en una subasta Holandesa modificada (modified Dutch auction) ofertas para cambiar estos títulos por efectivo”.

Los bonos 2012 suman $510 millones y los 2030 $2 700 millones.

El plan de recompra fue presentado hoy de manera simultánea en Londres, Nueva York y Luxemburgo. Los acreedores podrán aceptar la invitación a la subasta hasta el 15 de mayo próximo, aunque Quito podría prorrogar el plazo.

En caso de ser aceptadas las ofertas, el país “puede anunciar el precio de compra en o alrededor del 26 de mayo de 2009, a menos que dicha fecha sea prorrogada”, explicó la ministra.

Viteri confió en el éxito de la propuesta calificándola como justa, y en que a través de la misma su país pueda resolver el problema de la deuda que considera ilegítima.

El domingo el presidente Rafael Correa, que busca su reelección en los comicios generales del domingo próximo, había anticipado la intención de su Gobierno de recomprar la deuda en moratoria pero “con un gran descuento”.

“Se trata de una solución global y definitiva de ese atentado al país, de ese atentado a los más pobres que fue la deuda externa y particularmente la renegociación de 2000″, dijo Correa.

Según el mandatario, ese año el país -sacudido por la quiebra de su sistema financiero- favoreció a los acreedores con un sobreprecio en los papeles.

“Esa es la fuente más grande de ilegitimidad de la deuda, la sobrevaloración”, indicó. (AFP)

Hora GMT: 20/Abril/2009 – 14:34

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Importadores directos…

Amanda Pinto
Periodista
““Ningún camino fácil lleva a un sitio que merezca la pena”. El petróleo ha sido el camino fácil para creer que nuestra balanza comercial es favorable al país. La explotación petrolera nos ha bastado para relegar la agricultura, la transformación de las materias primas y el turismo. Este camino fácil ha creado importadores directos, antes que empresarios.

La venta de artículos importados se convirtió en una especie de orgullo nacional y en un amuleto de muchos comercios. “Somos importadores directos”, ha sido la mejor carta de presentación. En lugar de dar un valor agregado a los productos que la generosa naturaleza nos proporciona existe un culto a importarlo casi todo: desde frutas y artículos elementales, hasta lo que en realidad no tenemos: tecnología.

Sólo como ejemplo en octubre de 2008 la balanza comercial no petrolera fue negativa para el país. Importamos 1.938,59 millones de dólares, mientras que las exportaciones, no petroleras, representaron a penas 543,30 millones de dólares. Por tanto hubo un déficit de 1.395,29 millones. Es decir sin petróleo, o con un bajo precio del mismo, quedamos desguarnecidos.

Artículos de papelería, y un sin fin de utensilios del hogar; champús, jabones, cosméticos, plásticos, papel higiénico, cerámica, y cientos de artículos de uso cotidiano están hechos en Colombia o Perú. Los mariscos enlatados vienen de Chile, Argentina o España, como si Ecuador no tuviera mar. Las frutas nos llegan de California, de Chile, de Perú y de España.

Una vez revisado el origen de los productos, surge la pregunta ¿y es que algo se fabrica en Ecuador? Sí. Pero poco.

Queda la sensación de que Ecuador no es lo que se dice: un país rico y privilegiado por su clima y ubicación geográfica, en donde se puede producir de todo. Se puede. Sí. Pero no se hace. Tantas frutas, materia prima, sin valor agregado, traída del primer mundo, como Estados Unidos, habla de un Ecuador desértico en donde no se produce nada.

Importar hasta productos agrícolas es muy preocupante. Nos hemos convertido en una sociedad principalmente consumidora.

Estamos inundados de ropa china cara, muy cara, porque es desechable, y que además, se vende sin factura, pero que ha logrado frenar y arruinar la incipiente industria textil nacional.

Un país que compra más de lo que vende, que vive más del consumo que de la producción, que no transforma los productos primarios, está condenando su futuro.

El aumento de los aranceles a la importación logra reducir la invasión de artículos extranjeros. Sin embargo, esta medida está afectando principalmente al habitante medio, porque antes no se ha multiplicado la producción interna. Se han encarecido muchos productos, que en Ecuador no se hacen, con lo cual se traslada la crisis a la clase media, no al que cobra 3 mil o 7 mil dólares cada mes.

No basta frenar la importación, ni sólo promulgar y elogiar la pequeña producción nacional. Hay que remozar la pequeña y mediana industrias. Urge motivar, diversificar y multiplicar la producción nacional.

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‘Moneda regional sí cambiaría al dólar’

Diario El Universo

QUITO. El sector florícola, que dentro de la región tiene competencia, es uno de los que temen afectación por la crisis.

Ayer,  el presidente Rafael Correa durante el programa televisivo ‘Ecuador Decide’,  no descartó esta alternativa, aunque reiteró que por ahora se mantendrá la dolarización.

“Ir a una moneda regional como Europa (con el euro) por supuesto que es una solución a mediano y largo plazo”, señaló Correa, quien, sin embargo, reiteró que su Gobierno es el que más ha hecho para sostener la dolarización.

El dólar está en una etapa de apreciación, es decir, de incremento de su valor, frente al euro y otras monedas de la región. Mientras el 15 de julio del 2008 un dólar equivalía a 0,62 euros, al 20 de marzo del 2009 un dólar valía  0,73 euros.

Es decir, que en menos de 10 meses, la moneda que rige la economía ecuatoriana se ha incrementado en 17,7% frente al euro. Esto a decir de Marcos López, experto económico, se debe a que a partir de la crisis, pese a que la economía de EE.UU. ha sido una de las más afectadas, aún los papeles del Tesoro Nacional son considerados los más seguros, en este sentido la crisis ha disparado la demanda por dólares.

El dólar también se va fortaleciendo con respecto a las monedas regionales, sobre todo, porque en los últimos meses  países como Colombia, Argentina, Brasil y México han tomado medidas devaluatorias. Colombia,  segundo socio comercial de Ecuador, ha devaluado su moneda en 35,9% en los últimos 8 meses, al pasar de 1.253,51 pesos por dólar (en julio del 2008), a 2.383,15 pesos por un dólar (en marzo).

¿Pero qué significa para una economía dolarizada como la de Ecuador la apreciación de la moneda, en momentos en que hay crisis financiera y que el objetivo principal es mejorar las exportaciones? ¿Qué impacto tiene en su competitividad?

De acuerdo con los expertos, existen varios efectos. Por un lado frente a economías como la colombiana, Ecuador pierde competitividad.

López lo explica de manera pedagógica: “Si Colombia nos vendía en julio pasado un par de zapatos, valían 17.000 pesos, por lo que se vendían en el Ecuador a $ 10; ahora siguen costando los mismos 17.000 pesos, pero en Ecuador lo pueden vender en  $ 8.

En cambio, si la situación fuera al revés y lo que se buscara fuera vender un producto ecuatoriano, en Colombia costaría más, pues se necesitan más pesos para comprar los productos en dólares.

Para Jaime Carrera la dolarización “tiene la ventaja y a la vez desventaja de desnudar la falta de competitividad del sector productivo de un país”. El modelo rígido le obliga al exportador a ser competitivo, no a base de las devaluaciones monetarias, sino a través de mejoras tecnológicas y productivas.

Para Sebastián Borja, presidente de la Cámara de Industriales de Pichincha, si bien en la coyuntura actual los países de la región devalúan sus monedas y el país pierde competitividad, hay que recordar que hace algunos meses el dólar se devaluaba y por lo tanto las otras monedas se revalorizaban, con lo que Ecuador ganaba en competitividad.

La posibilidad de devaluar sus monedas de la que han echado mano otros países hace que los productos sean baratos: “ellos reciben más moneda nacional por los productos que exportan”. Sin embargo, lo interesante de las devaluaciones que han practicado ciertos países es que mantienen bajo control la inflación y manejan altas tasas de productividad y crecimiento, opinó Carrera.

El secreto, según el experto, es que tienen un modelo de apertura a los mercados y han atraído inversión extranjera.

Otro de los efectos de la devaluación regional es que Ecuador y sus consumidores se sienten tentados a adquirir esos productos más baratos, aunque el Gobierno aplicó restricciones para  nivelar la balanza.

Ayer,  el presidente Rafael Correa reiteró durante el programa televisivo ‘Ecuador Decide’  que no se abandonará la dolarización. “Hemos sido el Gobierno que más ha hecho para sostenerla”, dijo. Pero no descartó cambiar el dólar si se fija una moneda regional. “Ir a una moneda regional como Europa por supuesto que es una solución a mediano y largo plazo”.

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Bismarck + Fannie y Freddie

Gabriela Calderón

En 1889, el canciller alemán Otto von Bismarck creó el primer sistema de reparto para la jubilación de los alemanes. Más de medio siglo después, en 1938, Franklin D. Roosevelt creó Fannie Mae como parte de su New Deal. Fannie Mae debía proveer a los bancos locales dinero del gobierno federal para financiar préstamos hipotecarios aumentando de esta manera la cantidad de propietarios de vivienda y la cantidad de viviendas al alcance de las clases populares. Aunque Fannie Mae fue privatizada por Lyndon Johnson y luego forzada a competir con Freddie Mac, ambas mantuvieron el patrocinio del Estado: estaban exentas de pagar impuestos, no eran supervisadas como otras entidades financieras que participaban en el mercado hipotecario y tenían el respaldo implícito del gobierno federal si sus inversiones fracasaban.

Con Fannie y Freddie, los políticos se hacían populares consiguiendo que aumenten los créditos para vivienda con tasas más bajas y los banqueros tenían un negocio redondo ya que podían arriesgarse realizando inversiones que tenían el respaldo implícito del Estado. Según Gerald O’Driscoll –ex vicepresidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas– ambas entidades “se habían vuelto ejemplos clásicos del ‘capitalismo de compadrazgo’”.

En el 2009 Ecuador ha continuado a la cabeza de la innovación en lo que respecta a políticas disparatadas y ha creado un híbrido entre el sistema de jubilación de Bismarck y Fannie y Freddie: se llama Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Este sistema utilizará los fondos del sistema de reparto para invertir en, entre otras cosas, cartera hipotecaria de la banca privada. No importa que el sistema de Bismarck esté mal concebido, como lo dije la semana pasada, ni que Fannie y Freddie fueran uno de los principales promotores de la burbuja hipotecaria que al reventar generó la actual crisis.

Las inversiones del IESS hasta hoy eran realizadas por su Consejo Directivo –que representaba a los trabajadores, empleadores y Gobierno–; ahora pasarán a ser realizadas por el directorio del nuevo banco, cuyos miembros son elegidos directa o indirectamente por el Presidente.

Toda operación realizada por este “Banco de la Presidencia”, no requiere autorización alguna para efectuar las operaciones de inversión “necesarias para su operación” (la necesidad supongo que la determinará, a su antojo, el directorio seleccionado por el Presidente).

Además, la Ley de Creación del Banco del IESS dice en el artículo 3 que el Gobierno va a invertir en operaciones de redescuento de cartera hipotecaria de las instituciones financieras (privadas o públicas), “evitando riesgo moral”. Yo me pregunto, ¿cómo se evita que los banqueros inviertan sin cuidado cuando hay la garantía implícita de que si toman malas decisiones el Gobierno, con la plata de los afiliados al IESS, asumirá las pérdidas?

En nuestro país el compadrazgo entre los banqueros y el Gobierno, el abuso en el uso de fondos públicos y del IESS, más el riesgo moral debido a garantías implícitas o explícitas por parte del Estado a agentes privados han sido problemas clásicos. El Banco del IESS es más de lo mismo, al cuadrado.

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Caída de la reserva

¿Podremos resistir hasta que la agenda política se cumpla, mientras la crisis deteriora velozmente las cifras?

Los últimos informes dan cuenta que la reserva monetaria internacional ha caído USD1 160 millones en cerca de 75 días, es decir a un promedio diario de 15,4 millones. Bajó de 4 473 millones a 3 313. A ese ritmo, el país se vería avocado en pocos meses a una crisis sin precedentes.

Por ello se vuelve indispensable corregir el rumbo y tratar de frenar esta caída antes que sea demasiado tarde. Pero, lastimosamente, se sigue insistiendo en medidas que agravan el problema. Las arcas del IESS han quedado exhaustas y, en forma totalmente contraproducente, se busca que el sector privado entregue mensualmente al ente administrador de la seguridad social el fondo de reserva, cuando hasta ahora el pago de este rubro ha sido anual. Con ello se descapitaliza en más de 60 millones mensuales al sector productivo que ya está enfrentando problemas de liquidez. El Fisco busca dinero sin medir las consecuencias que acarreará a otros sectores de la economía. Posteriormente, tratará de encontrar la manera de transferir esos montos nuevamente al sector público.

Son medidas equivocadas porque no enfrentan el problema en su dimensión. Simplemente, con la caída de los precios del crudo ya no existen recursos para mantener el ritmo de gasto que se venía sosteniendo. Y no es que los recursos sean pocos. De hecho, aún con los actuales precios del crudo el país recibe bastante más de lo que percibía hasta hace pocos años.

Si no se corrige esta profunda distorsión acabaremos por observar que la caja fiscal enfrenta problemas de pago. Se retrasará la cancelación de salarios, el pago a los contratistas del Estado, no llegarán los aportes a la seguridad social, provocando una cadena de retrasos que empezará a alimentar el malestar.

Quizá se está apostando a que la crisis pasará rápido, pero las noticias del exterior señalan que no se avizora recuperación de la economía mundial antes de 2010.

De continuar con el mismo manejo, la economía no resistirá. Ya existen indicios que las cosas se tornan difíciles: bajas en ventas, dificultad en acceso al crédito, lo cual puede empujar a que se cree un problema en la cadena de pagos. Como expresión de esta crisis, ya aparecen las primeras luces rojas que dan cuenta que se ha contraído el empleo.

¿Cuánto más debemos esperar para reaccionar y buscar soluciones ? ¿Podremos resistir hasta que la agenda política se cumpla, mientras la crisis deteriora velozmente todos los indicadores?

Quizás como nunca hoy enfrentamos uno de los más grandes desafíos que exige que las autoridades actúen con sensatez antes que el sistema colapse. ¿Tenemos estadistas como para confiar que actuarán en forma correcta para superar este delicado momento?

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El Presidente tiene el total control del endeudamiento

Redacción Negocios
El nuevo ente está conformado por el Presidente, la Ministra de Finanzas y el Secretario de la Senplades.

El Ejecutivo controla totalmente el acceso y la contratación de nueva deuda. Un comité conformado por cercanos colaboradores del presidente Rafael Correa autoriza el trámite de los nuevos préstamos.

Solo con la decisión de esa comisión, denominada Comité de Deuda, se pudieron iniciar los trámites para obtener créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Latinoamericano de Reservas (Flar), la Corporación Andina de Fomento (CAF) e incluso la colocación de bonos en el mercado interno.

Según el artículo 289 de la Constitución, la contratación de deuda pública será autorizada por un Comité de Deuda. Los recursos que lleguen permitirán cubrir el déficit fiscal de este año.

Para determinar su funcionamiento y la composición, el Legislativo debe tramitar la ley que regule la comisión. Pero aún no se presenta la propuesta.

Pero el Comité funciona, indicó una fuente del Ministerio de Finanzas. Se ha reunido en varias ocasiones y dio luz verde para la contratación de deuda interna y con los multilaterales.

El ministro de Política Económica, Diego Borja, confirmó que el Comité aprobó la contratación de los nuevos créditos.

Según el artículo 290, la deuda se utilizará solo para programas y proyectos de inversión en infraestructura o que tengan capacidad financiera de pago.

Pero la ministra de Finanzas, Elsa Viteri, señaló en diciembre pasado que una parte de los recursos obtenidos de la colocación interna de bonos se utilizó para pagar deuda externa. El argumento fue que ese pago también se considera gastos de inversión.

El trabajo de la Comisión se respalda en la Ley para la Recuperación de los Recursos Petroleros y Racionalización de los Procesos de Endeudamiento, aprobada por la Asamblea Constituyente el 2 de abril de 2008.

El constitucionalista Antonio Rodríguez explicó que se debía establecer la vigencia de la Ley en una transitoria constitucional. Pero el ex asambleísta Germánico Pinto dijo que la Ley está vigente.

La Ley indica que la Comisión esta conformada por el Presidente, el ministro de Finanzas y el titular de Senplades. Además, de un representante de la entidad que solicite el crédito.

Así, la emisión de bonos internos por USD 1 500 millones fue aprobada por el presidente Rafael Correa, el titular de la Senplades René Ramírez y la ministra María Elsa Viteri.

Los funcionarios son de absoluta confianza de Correa. Viteri está en el Gobierno desde 2007, cuando llegó como subsecretaria. Ramírez, quien es titular de la Senplades, era, desde el inicio de la Administración, subsecretario de esa entidad.

Para el analista Ramiro Galarza esto permite identificar a quienes autorizan el endeudamiento.

Los cuestionamientos van por el lado de la autorización, pues la Ley indica que no es necesario el dictamen del Banco Central. La nueva normativa prevé que solo como paso previo al primer desembolso, el Ministerio de Finanzas remitirá a la Procuraduría el informe legal de la contratación.

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‘Hay que planificar la reducción del gasto’

Alfredo Arízaga, ex ministro de Economía, dice que el Gobierno debe emprender una reducción del gasto programado, hay que identificar el gasto de menor impacto en las condiciones de vida.

Redacción Negocios

Antes de restringir las importaciones, el Gobierno previó un déficit de balanza de pagos por USD 2 169 millones. ¿Cuál es el impacto de ese déficit en la economía?

Si ese fuera el déficit y si el Gobierno logra reducirlo con las medidas adoptadas habría un equilibrio, no se perderían reservas internacionales y el país podría respirar tranquilo. Pero la realidad es que el déficit de la balanza comercial es de USD 6 000 millones en el año. Si el precio del crudo no rebota, tendría que compensarse con remesas o ingreso de capitales por USD 4 000 millones. Pero será muy difícil que ingresen capitales. Lo más probable es que haya un congelamiento de créditos al Ecuador y, por desconfianza y nerviosismo, más bien una salida de capitales. Por lo tanto estamos hablando de un déficit de balanza de pagos superior al que dice el Gobierno.

¿Cómo se transmite ese desequilibrio de balanza de pagos a la economía nacional?
¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?
Su trayectoria. Alfredo Arízaga fue ministro de Economía y Finanzas y editor del área económica de la Revista Quántum. Su punto de vista. El Gobierno debe emprender una reducción del gasto programado, hay que identificar el gasto de menor impacto en las condiciones de vida.

En una economía dolarizada, eso significa un retiro de liquidez del sistema, lo cual se reflejaría en menores depósitos y en una menor liquidez de las empresas. Habría menor capacidad de compra, atrasos en los pagos. Por ejemplo, crecería el número de cheques protestados.

Otros países han devaluado sus monedas para protegerse de la crisis, pero la dolarización en Ecuador es una camisa de fuerza…

Si la economía no estuviese dolarizada, la sola expectativa causada por esta crisis habría causado una fuga de capitales y compra de dólares en el mercado interno. El Gobierno estaría luchando para controlar el tipo de cambio y las tasas de interés estarían en el 200 ó 300% como en el pasado.

¿Qué tan rápido puede profundizarse la crisis económica en el país?

Eso dependerá de qué decida hacer el Gobierno con el gasto público y cómo se comporte el precio del petróleo. Si el crudo WTI se mantiene en unos USD 40 y el Gobierno modera el gasto suntuario de manera importante –no hablo de que reduzca los recursos en educación o salud-, el país enfrentaría una recesión moderada. Y posiblemente será un año con mayor desempleo, mayor inflación por las barreras arancelarias, pero soportable.

¿Cuáles son esos gastos suntuarios?

Tenemos 40 ministerios, cuando hace dos años había menos de 20. Tenemos aparatos de seguridad sorprendentes para cada funcionario público, incrementos desmedidos en la masa salarial del sector público por cuestiones electorales. Existe una elevada compra de bienes y servicios por parte del Estado, como consecuencia del mayor número de entidades estatales, que demandan oficinas, personal, computadoras, luz, vehículos, etc.

¿A cuánto asciende ese gasto?

El Gobierno ha administrado cerca de USD 30 000 millones de ingresos extraordinarios durante dos años. Pero la represa Coca Codo Sinclair no ha avanzado nada, la refinería en Manabí no existe, hay una obra vial que no justifica el nivel de gasto. ¿Dónde está la diferencia? Se ha esfumado.

El Presidente explicó que a los ingresos petroleros hay que restar los costos para determinar cuánto mismo quedó en la caja…

El gasto del sector público no financiero, sin las amortizaciones de deuda, superó los USD 20 000 millones en 2008. Y ahí no está todo el gasto de Petroecuador, ni están explícitos los subsidios a los combustibles ni el gasto de las entidades financieras públicas. El verdadero gasto público supera los USD 25 000 millones, que es más del 50% de la economía nacional, lo cual es insostenible. ¿Y dónde está la obra? Ese gasto se fue por la cañería.

Ahora, si los ingresos fiscales caen automáticamente por el menor precio del petróleo, ¿por qué se pide una reducción del gasto público?

Porque hay dos formas de reducir el gasto. Una es hacerlo de manera programada, identificando el gasto de menor impacto en las condiciones de vida de la población para ahí hacer el recorte. Eso debiera ocurrir si en el país existiera planificación económica, pero paradójicamente no hay planificación, en un Gobierno que dice tener la mejor planificación del mundo.

¿Y si no se planifica la reducción del gasto?

Esa reducción será desordenada y llegará un momento en que no tendrá recursos para pagar salarios a maestros ni a empleados de la Salud, Polícia, FF.AA. No tendrá ni para sostener los programas sociales. Y ahí habrá una profunda crisis, no solo económica, sino social y política.

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La lógica y la política económica

Por Editorial Diario El Comercio

La política económica anticrisis pareciera estar centrada en blindarnos contra el drenaje monetario que significa depender de una moneda no devaluable, sin percibir los efectos de la poca capacidad industrial en el mercado nacional; por eso suben los aranceles y crean conflictos comerciales con los países vecinos afectando importantes mercados compradores de nuestros productos como es el caso de Chile.

Desde otro ángulo, la dependencia monetaria y una balanza comercial que se ha precipitado gravemente -aun antes de la crisis- producirán efectos sociales de difícil administración.

Con estos antecedentes, el Ecuador puede ingresar a una situación marcada por el desempleo y la inflación. En el primer caso, por ejemplo, esta semana el Gobierno anunció una drástica reducción del rol de Petroecuador, que es una suerte de jurisprudencia laboral para el sector privado que, frente a la crisis, puede reaccionar de manera similar. En este campo, hay que observar lo que sucede en España, un país muy vinculado con nosotros. El año 2008 ese país cierra con más de 3 millones de desempleados y se prevé en 2009 un mayor hundimiento que afectará a los nuestros, inmersos en el sector inmobiliario que linda con el colapso.

En el otro caso en el Ecuador, al cerrar el abastecimiento del mercado importador, la inflación, el contrabando y la falsificación de productos serán un hecho mecánico sin que se avizore -por parte del Gobierno- una medida de carácter estructural. Los pronunciamientos oficiales pautan hacia la reducción de la inversión pública -exactamente lo contrario de los vecinos-, pero no se habla de la disminución de la publicidad oficial en una fácil campaña electoral. Un despilfarro cuando manejan la sartén por el mango.

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¿De dónde viene la Deuda de Ecuador?

Iolanda Fresnillo
Diagonal

El origen de la deuda externa ecuatoriana, como en gran parte del Tercer Mundo, poco tiene que ver con el desarrollo del país y mucho con los intereses de los países más ricos.

El ciclo de sobreendeudamiento se inicia en Ecuador, como en buena parte de los países del Sur, durante la década de los ‘70. En este caso, de la mano del inicio de la explotación petrolera en el Oriente ecuatoriano. En 1972 llega al poder en Ecuador el General Guillermo Rodríguez Lara, aupado por un golpe militar y con intención de promover un modelo relativamente autocentrado de desarrollo económico. El plan se debía financiar principalmente gracias a los ingresos de la naciente industria petrolera, dirigida desde el inicio fundamentalmente a la exportación del crudo. En 1976 un nuevo golpe de estado promovido por las Fuerzas Armadas derrocó a Rodríguez Lara e instauró un gobierno de las tres ramas del Ejército.

El nuevo Gobierno, conocido como ‘El Triunvirato’, que gobernó hasta 1979, utilizó los ingresos petroleros para incrementar el endeudamiento externo, para financiar los gastos públicos cada vez más elevados y el déficit de la balanza comercial. En un año la deuda se incrementó exponencialmente. Los acreedores internacionales veían a Ecuador como un atractivo sujeto de crédito y su petróleo, cuyo precio se había ido incrementando durante la década de los ‘70, como garantía de pago de los créditos otorgados. En este contexto, en 1978, se modificó la Constitución ecuatoriana, eliminando el control parlamentario de la política de endeudamiento del país y dejando con ello vía libre a todo tipo de prácticas de corrupción y clientelismo.

Durante la década de los ‘70 la deuda ecuatoriana pasa de 260 millones en 1971 a 5.850 millones de dólares en 1981. Este incremento de la deuda, acumulada en su mayoría durante gobiernos de corte no democrático, responde en buena medida a la contratación de préstamos para la construcción de infraestructuras que tenían que permitir la explotación petrolera, pero que con los años aprovecharían empresas como la Texaco y otras compañías extranjeras del sector de los hidrocarburos.

En 1983, ante la dificultad del sector privado de hacer frente a los compromisos con la banca internacional, el presidente Hurtado ordenó el inicio el proceso conocido como ‘sucretización’. Éste consistió en la asunción por parte del Estado de la deuda del sector privado con los acreedores internacionales, ante el riesgo anunciado por el Banco Central de Ecuador de un colapso en el sector productivo y la desestabilización económica. Se decidió entonces que el Estado asumiría la deuda con los acreedores y que los deudores retornarían lo prestado al Estado al cambio de dólar de 1983, sin intereses y con un período de amortización mayor del original. En 1985, cuando se debía empezar a pagar la deuda al Estado, el presidente León Febres- Cordero amplió el plazo de devolución cuatro años más, manteniendo la misma paridad con el dólar de 1983. La deuda externa pública pasa de poco más de 3.500 millones de dólares en 1980 a 6.700 en 1984, casi duplicando su valor, convirtiendo en públicas pérdidas que correspondían al sector privado. Según la propia Comisión de Investigación de la Deuda Externa (CEIDEX), el proceso de sucretización estuvo además plagado de “desorden, abusos y descontrol”. Buena parte de la deuda que Ecuador debe hacer frente hoy en día tiene su origen en el proceso de sucretización.

El proceso de nacionalización de deudas privadas por parte del Estado no sirvió para mejorar la economía, y durante el gobierno de Sixto Durán-Ballén (1992-1996) se realizó un canje de deuda pública (incluida la deuda externa privada sucretizada) por bonos Brady. La emisión de bonos Brady tenía como objetivo asegurar el pago de la deuda externa a los bancos privados, especialmente a los estadounidenses, de manera que con la adquisición de nueva deuda “se resolvía el problema de los bancos y se aplazaba el de los países deudores (…) Los bonos Brady constituyen algo menos de la mitad de la deuda pública ecuatoriana”. El proceso estaba tutorizado en todo momento por el FMI e iba acompañada del compromiso del país deudor de aplicar un plan de ajuste estructural. Lo único que se consiguió fue aplazar el estallido de la crisis brevemente, a cambio de duros ajustes sociales.

CRISIS ECONÓMICA Y DOLARIZACIÓN

El ministro coordinador de la política económica de Ecuador, Diego Borja, ha manifestado a este periódico que el país está en “alerta amarilla” debido a la crisis financiera internacional. Según Borja, el país está preparado para hacer frente a la crisis, aunque indicó: “La situación es muy grave, es una crisis mundial que el Ecuador no provocó y que nos golpea fuertemente”. No obstante, Borja indicó que “es una crisis que se encuentra a un país con herramientas fuertes para enfrentarla. Una reserva monetaria internacional de 6.500 millones de dólares con previsión a crisis, una fortaleza en la inversión pública e inversión social enorme, si bien el Gobierno prepara un paquete de medidas entre las que están la restricción de determinadas importaciones”.

Paralelamente, los medios de comunicación ecuatorianos, todos ellos en manos de sectores económicos vinculados a la derecha política y opositora del país, indican permanentemente que el gobierno de Rafael Correa prepara la desdolarización. Tanto Borja como el presidente Rafael Correa han señalado que el esquema de la dolarización se mantendrá y a pesar de que critican fuertemente esta medida que se adoptó en el gobierno de Mahuad en el año 2000, en la actualidad no es posible desdolarizar el país hasta que no esté puesta en marcha una moneda común latinoamericana (sucre), en el marco de la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional a la medida del proceso de integración latinoamericana.

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