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China propuso reemplazar al dólar

El Banco Central de China expresó hoy su apoyo a los intentos de crear una divisa de reserva internacional que sustituya a la actual dependencia del dólar en el sistema internacional de pagos. En un discurso colgado en la página web del Banco Popular de China, el gobernador de la entidad, Zhou Xiaochuan, se pronunció por una reforma “gradual” del sistema de reservas internacionales bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional (FMI). La crisis financiera mundial demuestra la necesidad de una “reforma creativa del actual sistema monetario internacional encaminada a crear una divisa de reserva internacional”, dijo Zhou. Según el gobernador del banco central chino, el objetivo de cualquier reforma debe ser “la creación de una divisa de reserva internacional que no esté relacionada con países individuales y que pueda mantenerse estable a largo plazo”. El directivo bancario chino formuló sus opiniones cuando falta una semana para que los líderes de las 20 economías más grandes y las principales emergentes, el G20, se reúnan en una cumbre en Londres para discutir soluciones a la actual crisis financiera mundial. Se prevé que uno de los principales temas que se debatirán en la cumbre del G20, los días 1 y 2 de abril, sea una reforma del FMI para dotar a este organismo internacional de mayores facultades para salir al rescate de las economías en crisis.

PEKIN (Reuters) – El responsable del banco central chino propuso el lunes una amplia reforma del sistema monetario global, en la que el dólar eventualmente podría ser reemplazado como principal moneda de reserva por los Derechos Especiales de Giro (DEG).

El DEG es un activo internacional de reserva creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1969, que tiene potencial de actuar como una moneda de reserva supranacional, dijo el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, en comentarios publicados el lunes en la web del organismo, www.pbc.gov.cn.

“El papel del DEG no entró en juego totalmente debido a las limitaciones sobre su asignación y el alcance de sus usos. Sin embargo, sirve como la luz al final del túnel para la reforma del sistema monetario internacional”, dijo Zhou, quien igualmente no se refirió en forma directa al dólar.

Pero su discurso, difundido en inglés y en chino, detalla la insatisfacción de Pekín con la supremacía de la moneda estadounidense, que según Zhou ha llevado a crisis financieras internacionales cada vez más frecuentes desde el colapso del sistema de Bretton Woods, de tipos de cambio fijos pero ajustables, en 1971.

“El precio es cada vez más alto, no sólo para los usuarios sino también para los emisores de las monedas de reserva. Si bien las crisis no necesariamente son un resultado buscado por las autoridades de emisión, son un resultado inevitable de las fallas institucionales”, dijo Zhou.

“La meta deseable para reformar el sistema financiero internacional, por lo tanto, es crear una moneda de reserva internacional que esté desconectada de las naciones y pueda seguir siendo estable a largo plazo, eliminando así las deficiencias inherentes causadas por el uso de monedas nacionales basadas en el crédito”, añadió.

(reporte de Alan Wheatley)

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El dólar, el Khaleeji y el Sucre

PABLO GÁMEZ
11-02-2009
http://www.informarn.nl/americas/mercosur/act090211-sucre-khaleeji

¿Es tiempo para el Sucre y el Khaleeji? La crisis financiera internacional y el muy incierto futuro del dólar proyectan el nacimiento de nuevas monedas en el mundo árabe y sudamericano.

Hay un Leviatán que despertó del vientre del neoliberalismo y que se yergue con fuerza desde el estallido de la burbuja inmobiliaria. Hay una inyección de billones de dólares para adormecerlo y hay en la estela cerca de 600 mil empleos perdidos durante el mes de enero en la principal economía del planeta.

La administración de Barack Obama cuenta ahora con casi 830 millones de dólares para cebar la furia de la crisis económica en marcha. También cuenta con un plan para comprar activos líquidos de los bancos por valor de 500 mil millones de dólares.

Ni Obama, ni la Casa Blanca, ni ningún gurú se atreven a decir que el plan diseñado por la nueva administración de Estados Unidos tendrá resultado. Pero de las pocas verdades que se rescatan, una es segura: La burbuja del dólar está también por reventar.

El escenario no tiene nada de apoteósico, de considerarse y detenerse en el análisis que distintas personalidades del mundo de las finanzas están barajando.

Son cada vez más los analistas económicos que como Dean Backer, advierten que “la burbuja inmobiliaria fue la primera que estalló, pero no será la última en esta recesión mundial. Hoy deberíamos estar prestando más atención al inminente estallido de la burbuja del dólar”.

Backer advierte que “la moneda estadounidense está seriamente sobrevalorada desde finales de los 90, y eso ha causado un enorme déficit comercial, que alcanzó su máximo con casi el 6% del PIB nacional en 2006 (900.000 millones de dólares en la economía de hoy). Eso es insostenible. Al final, obligará al dólar a caer a un nivel en el que la balanza comercial esté prácticamente equilibrada”.

A estas alturas de la crisis financiera, es un hecho que la hegemonía financiera que Estados Unidos venía sustentando a partir del dólar fuerte de principios de los ochenta, sufrirá serias y profundas modificaciones.

Ante el abismo financiero que se ha abierto, los inversores están buscando la seguridad y la encuentran en los papeles emitidos por Estados Unidos.

De hecho se podría decir que no hay salida a la problemática financiera actual si no se logra la confianza en el sistema financiero norteamericano.

Pero también hay potencias emergentes involucradas en esta temática si pensamos que los países de Asia poseen el 53% de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, por citar solamente un ejemplo.

Es un proceso lógico: Si los inversores acuden al dólar en busca de seguridad, eso provoca que éste suba frente a la mayoría de las demás divisas. Su ascenso y las recesiones en la mayor parte del mundo harán que el déficit comercial vuelva a incrementarse.

Sin embargo, una vez que la situación financiera empiece a recobrar la normalidad -de llegar a suceder- los inversores estarán a disgusto con el escasísimo rendimiento de los activos en dólares.

Su éxodo hará que el dólar reanude la caída que había iniciado en 2002, pero esta vez su caída podría ser mucho más rápida. Otros países, sobre todo China, dependerán mucho menos del mercado estadounidense para sus exportaciones y estarán menos interesados en sostener el dólar. Lo mismo está sucediendo entre los árabes y los países sudamericanos.

Y es que tras la continuación del derrumbe de la burbuja inmobiliaria y la caída de la burbuja de la propiedad inmobiliaria para uso comercial, asistiremos al desmoronamiento del dólar.

El Khaleeji
Si depende de Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein, Qatar y los Emiratos Árabes, en 2010 nacerá el Khaleeji, una moneda única que como el Euro quiere sustituir a las monedas locales.

El ‘deadline’ es ambicioso. Incluso hace poco tiempo, los estados petroleros del mundo árabe apostaron por crear un consejo económico que debe desembocar en la creación de un banco central. Un tímido primer paso.

Pero los árabes tienen prisa. Salvo Kuwait, el resto de los países del área vienen realizando sus ajustes económicos con base en el dólar, algo que está arrastrando efectos muy negativos en las economías de estos países, debido al bajo valor de la moneda norteamericana.

El problema: Los países calculan sus ganancias petroleras en dólares, mientras que un volumen muy grande de sus exportaciones se produce en euros. Por el bajo valor del dólar, los árabes están enfrentando una inflación alta, casi del 10 por ciento.

Los árabes entienden de economía; su preocupación es real: Quieren darse prisa porque saben que el dólar está sometido a una enorme presión ante los millones que la administración de Barack Obama ha destinado para evitar el desplome de la moneda y de la economía norteamericana.

Pero los cálculos más optimistas señalan que la moneda árabe no podrá nacer hasta dentro de un lapso de cinco a diez años.

Los especialistas advierten que los países deberán atravesar dos largos procesos. Además del proceso político, el económico es que el más importa: Los estados del Golfo tienen enormes reservas en dólares. También tienen enormes inversiones en dólares. Esto tendrán que desmantelarlo, y es algo que deben hacer despacio.

Si los Estados cambian bruscamente sus reservas a euros, por ejemplo, influye de forma directa el valor del dólar. Es decir, los árabes tendrían en sus reservas un valor mucho menor al que tenían con anterioridad.

La Casa Blanca no desea ver en el mapa una moneda árabe unificada, porque minaría de forma directa la permanencia del dólar como moneda internacional.

El Sucre
Los gobiernos sudamericanos, como los árabes, también quieren reforzar sus posiciones frente a la ferocidad de la crisis económica, y para ello aceleran las posibilidades de lanzar el Sucre (Sistema Único de Compensación Regional).

“Desligarse del dólar no sólo proporciona independencia financiera sino que permite reducir el riesgo que actualmente supone tener recursos en la moneda estadounidense”, explica Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

“Porque la mayor parte de los dólares que circulan por el mundo no tienen sustento económico”, agrega Rafael Correa, presidente de Ecuador.

“El problema es que la burbuja financiera en torno al dólar estallará en cualquier momento, porque es producto de la maquina que tienen de hacer dólares”, estiman expertos sudamericanos.

A finales de noviembre de 2008, Alí Rodríguez, ministro de finanzas de Venezuela, adelantaba que un comité de expertos del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) preparaba un informe destinado a los jefes de Estado del grupo sobre la viabilidad de una moneda única sudamericana.
Las conclusiones de ese primer análisis serán estudiadas en el corto plazo por Honduras, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Dominicana y Ecuador. Solamente se está esperando una cumbre del ALBA y Petrocaribe para analizar el futuro del Sucre.

Alí Rodríguez señala que “el panorama es la creación de una moneda universal y un Banco Mundial, cuya finalidad es eliminar el uso como patrón de la moneda de un país para calcular el valor de las monedas del resto del mundo. Asumimos la necesidad de crear nuestra propia moneda que refleje las condiciones y que facilite el intercambio dentro de la región latinoamericana y caribeña”.

La moneda sudamericana se llamará Sucre y comenzará a operar de manera virtual, como símbolo de valor para el intercambio del ALBA.

Nuevos modelos
Pronosticar la depreciación de dólar es algo que no requiere de magia negra ni de bolas de cristal; advertir la desaparición del dólar como moneda hegemónica es algo más complejo y exige otro tipo de malabarismos.

En todo caso, que regiones como el mundo árabe y el Cono Sur latinoamericano estudien el nacimiento de monedas para sus bloques respectivos, es un escenario real y su aplicación es algo que se aproxima.
La crisis financiera está despejando nublados que históricamente prevalecían para impedir el impulso definitivo a la “regionalización monetaria”, tanto de árabes y sudamericanos.

El Sucre y el Khaleeji encuentran su inspiración en el Euro, la moneda comunitaria de la Unión Europea. Pero el Euro tuvo su génesis en la United Contable Europea, la cual definía las paridades de las monedas de los distintos países que integran el bloque del viejo continente. Desde la implementación del ECU en 1979 hasta que llegó el Euro en 1999, transcurrieron 20 años.

El proceso de gestación de dos décadas no puede resumirse en un semestre ni dejarse gobernar por el nervio de una crisis que arrasa con todo a su paso. Ha sido éste el pecado constante de la historia de nuestro continente: Tratar de implementar modelos que no le corresponden a su madurez ni momento históricos.

El sino de hoy, sin embargo, obliga a apuestas de cara a un futuro incierto, a partir de la herencia de pasados que no han hecho más que ser una suma de fracasos amontonados y de experimentos fallidos.

Pero cierto es algo: La depreciación del dólar una vez finalizada la crisis financiera originada por la burbuja inmobiliaria, es uno de los peores escenarios a los que se enfrentará la administración de Barack Obama, y su efecto será directo en las economías árabes y sudamericanas.

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La recesión se agudiza en Japón, que sufre ya la peor crisis desde la II Guerra Mundial

JOSE REINOSO – Pekín – 17/02/2009

apón atraviesa la peor crisis desde la II Guerra Mundial. Así lo aseguró ayer el ministro de Economía, Kaoru Yosano, al presentar los datos del producto interior bruto (PIB) de 2008. La mayor economía de Asia y segunda del mundo se contrajo un 3,3% en el cuarto trimestre respecto al tercero -cuando lo había hecho un 0,6%-. “La economía japonesa, que depende fuertemente de las exportaciones de automóviles, maquinaria y equipos tecnológicos, se ha visto literalmente vapuleada por la crisis global”, dijo Yosano. “Ésta es la peor crisis desde la guerra. No hay ninguna duda”, añadió.

Se trata del tercer trimestre seguido en que la actividad del archipiélago sufre un retroceso, por lo que la economía japonesa lleva en recesión desde el pasado marzo. Aunque, según algunos economistas, la recesión -que normalmente se define como contracción en dos trimestres seguidos- se remonta, usando otros parámetros, a noviembre de 2007.

Las cifras de despidos dan fe de la magnitud de la crisis. La compañía electrónica Pioneer anunció la semana pasada que va a eliminar 10.000 empleos, a rebufo de grupos como Sony y Nissan Motor, que van a reducir 8.000 y 20.000 puestos de trabajo, respectivamente. El paro alcanzó el 4,4% en diciembre.

Japón, como China, no se vio muy afectado por el desplome crediticio y del mercado inmobiliario estadounidense. Pero la fuerte dependencia de la demanda exterior, unida a la pereza del consumo interno, han provocado una desaceleración mayor que en otros países.

Las exportaciones cayeron un 13,9% en el último trimestre, respecto al anterior, mientras la inversión en empresas y fábricas descendió un 5,3%, debido a los programas de recorte de gastos. Recorte que también aplicaron las familias, cuyo consumo (más del 50% de la economía) bajó un 0,4%. La producción industrial disminuyó un 11,9%.

La apreciación del yen -un 18%, el año pasado- ha agravado la situación. Los productos japoneses se han encarecido en un momento en el que la crisis ha congelado el consumo en Estados Unidos, Europa o China.

El frenazo de las exportaciones perjudica sobremanera a una economía como la japonesa, que en la última década ha incrementado su dependencia de las exportaciones. Las ventas externas representan hoy el 16% de la economía, frente al 10% en 1999.

Y no parece que el escenario vaya a cambiar para Japón a corto plazo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que el PIB nipón se contraerá un 2,6% este año, frente al declive del 2% estimado para el conjunto de países más avanzados. Según Barclays, lo más que se puede esperar de 2009 es que el desplome toque fondo. Para que Japón se recupere, hará falta que las economías de EE UU y China despeguen primero, dice el banco.

El Gobierno del primer ministro Taso Aro se prepara para aprobar un nuevo paquete de estimulación de la economía, por más de 20 billones de yenes (170.800 millones de euros), centrado especialmente en proyectos de infraestructuras. Se sumaría a los anunciados en diciembre (23 billones de yenes) y octubre (26,9 billones).

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Japón sufre más que ninguna otra gran economía la recesión muncial

Tokio. La economía japonesa sufrió en el último trimestre del año 2008 la caída más abrupta de todas las economías desarrolladas, cuando su Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo a su mayor ritmo desde 1974.

La economía japonesa perdió gas entre octubre y diciembre por tercer trimestre consecutivo en términos reales, con un retroceso del 12,7% respecto al mismo periodo de 2007 y de un 3,3% respecto al trimestre anterior, sobre todo debido a una demanda externa especialmente baja.

Otras economías del grupo de los países ricos, como Estados Unidos, con un caída en los últimos tres meses del 1%, o la Eurozona, con una contracción del 1,5 por ciento, no se vieron tan expuestas en ese último trimestre del año.

Definitivamente, la recesión se ha consolidado en Japón, con un crecimiento negativo en todo 2008 del 0,8%, por primera vez en siete años, y con unas previsiones aún más negativas para 2009, cuando se prevé una caída del 2%.

Desplome de las exportaciones
La reducción de la demanda mundial y la apreciación del yen han tenido un efecto multiplicador negativo para Japón y han provocado que las exportaciones, responsables del 20% del PIB, caigan un 13,9% en el último trimestre de 2008.

La vertiginosa reducción de la demanda internacional, sobre todo de electrónica y automoción, hundió en tres puntos porcentuales el PIB de los tres últimos meses del pasado año. En el mismo período se retrajo la demanda interna, componente esencial del 55% del PIB japonés, lo que hizo que el indicador se dejara tres décimas.

La velocidad con la que la economía japonesa pierde fuelle ha alertado a los analistas, que ven cómo en los últimos meses de 2008 también se redujeron las inversiones de capital (5,3%), inmobiliarias (5,7%) y públicas (0,6%).

En este panorama, la producción industrial cayó en diciembre un 9,8% respecto al mes anterior, lo que se convierte en la mayor caída desde 1953, año en el que se comenzó a publicar el indicador.

La empresas niponas han sufrido como nunca antes la falta de apetito consumista de EE.UU. y Europa, a lo que se han empezado a sumar las economías emergentes, algo que no sucedía desde la crisis asiática de 1997 o la crisis mundial del petróleo de 1974.

El conjunto de pesimistas datos macroeconómicos ha llevado al titular nipón de Economía, Kaoru Yosano, a reconocer que Japón se enfrenta a la peor crisis económica desde la II Guerra Mundial, con una balanza comercial perdiendo su tradicional superávit.

Yosano, al igual que otros miembros del Gobierno, creen que la receta para la crisis pasa por iniciar cambios estructurales y estimular la economía con inversiones públicas y ayudas.

El Ejecutivo nipón ha intentado frenar el cariz que está tomando la crisis con dos ampliaciones presupuestarias antes de que termine el año fiscal 2008, en abril, para así suministrar liquidez a los consumidores y a las empresas con urgencia.

Asimismo, el Estado proveerá fondos por valor de tres billones de yenes (32.620 millones de dólares) para revertir las pérdidas de los grandes exportadores nipones, mientras que el Banco de Japón se encargará de comprar deuda de empresas y ayudar al sector financiero nipón.

El Gobierno del primer ministro Taro Aso, que vive sus días de más baja popularidad incluso dentro de sus filas, tiene previsto cerrar un presupuesto récord para el ejercicio 2009, para luego convocar elecciones generales.

El aumento del paro en un país donde el empleo conlleva por tradición un vínculo vitalicio y las medidas de recorte de gastos y empleo que han abordado las grandes multinacionales para contrarrestar la crisis han aumentado la desconfianza de los ciudadanos.

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China supera a Alemania y se convierte en la tercera economía mundial

Revisa al alza el crecimiento de su PIB de 2007, que aumentó del 11,9% al 13%

Pekín. (EFE).- China ha revisado al alza el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) del 2007, que aumentó del 11,9 por ciento al 13 por ciento, lo que la convierte en la tercera economía mundial, por detrás de Estados Unidos y Japón y por delante de Alemania.

Según los datos desvelados por el Buró Nacional de Estadísticas, el PIB chino alcanza los 3,76 billones de dólares (2,84 billones de euros), por encima de los 3,32 billones de dólares de Alemania. China ya revisó la cifra de crecimiento del PIB del 2007 el pasado abril, cuando lo aumentó del 11,4 por ciento al 11,9 por ciento.

Pero en esta ocasión, la cifra revisada indica el crecimiento más rápido del PIB chino desde 1993, cuando la economía se expandió un 13,5 por ciento.

A pesar del fuerte crecimiento en el 2007, las previsiones para el 2008 son mucho menos optimistas, ya que las expectativas de crecimiento se han visto recortadas por la desaceleración de la economía china durante el año y por el impacto de la crisis económica mundial en el país asiático.

La economía china mostró una clara tendencia a la baja en el 2008, con un crecimiento del 10,6 por ciento en el primer trimestre, del 10,4 por ciento en el segundo y del 9 por ciento en el tercero. En los nueve primeros meses del 2008, China creció un 9,9 por ciento, por debajo de dos dígitos por primera vez en cinco años.

A finales del pasado noviembre, el Banco Mundial (BM) revisó a la baja sus previsiones de crecimiento de China para el 2008, del 9,8 por ciento que fijó en junio al 7,5 por ciento.

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Una lección aprendida

La actual situación económica tiene similitudes con lo que ocurrió hace 20 años en Japón

Si desea ver el gráfico en PDF haga click en la imagen. SERGI Martrat
DIRECTOR DE ECONOMÍA INTERN. BANC SABADELL
Año nuevo, vida nueva, dice el refrán. En economía, desafortunadamente para los tiempos que corren, el cambio de año natural tiene pocas, sino nulas, implicaciones. De esta manera, este enero continuamos leyendo artículos que hablan de la recesión global y del riesgo de deflación.
Casi todas las economías desarrolladas entraron en recesión durante la segunda mitad del 2008 y es probable que continúen así durante un tiempo. En general, la explosión de varias burbujas inmobiliarias y la crisis financiera están en la raíz de la peor recesión económica mundial que se recuerda desde la segunda guerra mundial.
Por otra parte, la debilidad de la demanda y la caída de los precios de las materias primas han reducido drásticamente los riesgos inflacionistas. De hecho, varios son los economistas que aseguran que ahora nos encontramos ante el riesgo contrario, es decir, de deflación o caída generalizada y continuada de los precios. Sin ir más lejos, algunos miembros de la Reserva Federal estadounidense han reconocido esta posibilidad en fechas recientes.

LLEGADOS a este punto, parece evidente que la actual situación tiene varias similitudes con lo que ocurrió hace unos 20 años en la segunda economía del mundo: Japón. A mediados de los 80, el país experimentó una burbuja bursátil y de activos inmobiliarios. Se cuenta que el Palacio Imperial de Tokio llegó a valer lo mismo que todo el estado de California. La explosión de ambas burbujas causó la “década perdida”, nombre con que se conoce al prolongado estancamiento económico que abarcó prácticamente todos los 90. Las autoridades adoptaron las medidas que acostumbran a recomendarse: recortes de los tipos y diversos paquetes de estímulo fiscal. ¿Por qué no funcionaron estas recetas? Varias son las explicaciones.
En primer lugar, es cierto que los estímulos fiscales tuvieron cierto éxito en un inicio. Sin embargo, el deterioro de las cuentas públicas fue de tal magnitud que pronto comenzaron a aparecer voces defendiendo medidas de rigor fiscal. Así, el Gobierno decidió aumentar varios impuestos (IVA, IRPF) de forma precipitada, ante los primeros indicios de recuperación. Esta decisión, junto a la mala fortuna de un terrible terremoto en Kobe y la crisis asiática de 1997 causaron una nueva depresión.
En segundo lugar, la política monetaria tampoco fue muy efectiva porque los recortes de tipos se produjeron lentamente. En términos reales (que es lo que importa para la inversión), los tipos incluso aumentaron cuando la economía entró en deflación a mediados de los 90. El banco central no adoptó una política monetaria heterodoxa hasta el 2001, más de 10 años después de la explosión de la burbuja.
Una tercera crítica que se hace a las autoridades japonesas es la falta de colaboración entre el Gobierno y el banco central. La máxima autoridad monetaria se mostró reticente a colaborar con el Ministerio de Finanzas ya que temía que pudiera ser interpretado como una pérdida de independencia. Además, le inquietaba la idea de acumular deuda pública en su balance a unos tipos muy reducidos, por las pérdidas contables que ello podría provocarle cuando los tipos subieran.
Por último, cabe resaltar que en el ámbito microeconómico la banca apenas se reestructuró después de la explosión de las burbujas y permaneció infracapitalizada. Ello contribuyó a la parálisis del crédito y limitó la capacidad del banco central para impulsar la economía.
La respuesta de las autoridades a la situación actual está siendo distinta a la de Japón. Desde el inicio, diversos gobiernos han aprobado agresivos planes de estímulo fiscal y se han recortado intensa y rápidamente los tipos. En el ámbito microeconómico, se han realizado numerosas inyecciones de capital a los bancos para evitar una mayor caída del crédito. Además, se observa una estrecha colaboración entre los Tesoros y los bancos centrales, especialmente en EEUU, donde la Fed se ha mostrado dispuesta a adquirir deuda pública. En definitiva, la experiencia japonesa está sirviendo a las autoridades occidentales para evitar caer en los mismos errores.

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Japón aprueba otro paquete de ayudas de 38.500 millones

El Gobierno japonés aprobó ayer un nuevo paquete de ayudas de 4,79 billones de yenes (unos 38.500 millones de euros) que servirán para financiar las medidas proyectadas para evitar que se agrave la crisis económica. El Parlamento votará el paquete el próximo 5 de enero, pero la falta de apoyos del Gobierno podría plantear problemas en la aprobación.

La decisión de ayer servirá para financiar parte del plan económico anunciado en octubre por el primer ministro, Taro Aso, valorado en 217.000 millones de euros, y el paquete de medidas de 346.000 millones de euros revelado el viernes por el Gobierno.

Las autoridades han anunciado bajadas de impuestos para los propietarios de viviendas, préstamos a los pequeños negocios y ayudas para los parados. Además, el Banco Central anunció el viernes que bajaba los tipos al 0,1% para intentar insuflar dinamismo a una economía que ya está en recesión.

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Japón retrasa su recuperación a 2010 y rebaja los tipos al 0,1%

La economía japonesa, la segunda del mundo, tendrá un crecimiento cero en términos reales hasta marzo de 2010, aunque estará respaldada por pequeños paquetes de estímulo valorados en unos 588.827,81 millones de euros, según ha informado este jueves el Gobierno japonés al hacer públicas las proyecciones anuales. El Ejecutivo nipón ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento económico para el actual año fiscal, que finaliza en marzo, y establecido un retroceso del 0,8% frente al crecimiento del 1,3% anual previsto inicialmente. Además, el anuncio ha coincidido con la decisión del Banco Central de Japón (BOJ) de recortar los tipos de interés hasta el 0,1% desde el 0,30% para tratar de superar las turbulencias.

Detrás de este movimiento se esconde la doble presión sobre el banco central nipón del Gobierno, interesado en estimular la economía a toda costa, y del reciente recorte del precio del dinero en EEUU que dejó los tipos por debajo de los japoneses, algo inaudito. En este sentido, el BOJ vuelve prácticamente a la misma situación que se vivió después de la crisis de los 90, cuando mantuvo los tipos de interés en niveles cercanos a cero durante casi seis años, hasta julio de 2006, sin poder sacar al país de la depresión.

Según un informe de la Oficina del Gabinete, recogido por la agencia oficial Kyodo, para 2009 Japón prevé un crecimiento cero en cuanto al Producto Interior Bruto (PIB) en términos reales, el primero establecido por el Gobierno nipón durante los últimos siete años. El informe gubernamental recuerda que Japón ha entrado en recesión tras haber registrado una contracción económica durante los dos últimos trimestres, entre abril y septiembre, influida por la ralentización económica internacional y sus efectos negativos sobre la demanda global.

Durante el año fiscal 2007, que finalizó en marzo de 2008, la economía japonesa creció el 1,9%. Aunque para este año fiscal, el Gobierno nipón augura un retroceso del 1,3% en términos nominales de la economía, frente al 0,3% de caída prevista en julio. Sin embargo, para el ejercicio fiscal de 2009 Japón vaticina un crecimiento nominal de 0,1%. La Oficina del Gabinete prevé además que el Indice de Precios al Consumo (IPC) suba el 1,3% en 2008, pero que caiga un 0,4% el año que viene, debido a que los precios de las materias primas ya han empezado a reducirse.

Estímulos contra las “condiciones severas”

El Gobierno de Taro Aso se muestra pesimista, además, sobre el sector comercial, debido a la caída de las exportaciones, y vaticina una caída de las inversiones corporativas del 4,7% en 2008, la más acusada de los últimos seis años, y un retroceso del 4,2% de este indicador el año que viene. Sin embargo, Japón espera que el consumo privado se recupere durante el actual ejercicio fiscal y anticipa un aumento del 0,2% para marzo de 2009, y un ascenso del 0,4% el año siguiente.

La economía japonesa ya sufrió un retroceso en los trimestres comprendidos entre abril y junio y julio y septiembre. Para el primer ministro japonés, Aso, la economía nipona ha sufrido “condiciones severas”; Aso se ha comprometido a implementar lo antes posible paquetes de estímulo incluidos en un presupuesto extra para proteger a la población y que formarán parte del presupuesto general del próximo año.

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