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La UE planta cara al cambio climático con un ambicioso plan

Las medidas permitirán cumplir con los compromisos de recortar las emisiones de dióxido de carbono, mejorar la eficiencia energética y que el 20% de la energía sea renovable

La Unión Europea ha aprobado este viernes por la mañana un ambicioso conjunto de medidas para combatir el cambio climático, según ha anunciado un funcionario de la Comisión. Tras un año de intensas negociaciones y después de que anoche todo apuntara a que los Veintisiete iban a cerrar el acuerdo, la UE se coloca a la cabeza de la lucha contra el calentamiento global.

La contaminacion afecta a millones de personas en nuestro planeta. Según el Blacksmith Institute, una asociación que lucha para solventar los problemas provocados por la contaminación, ha elaborado una lista con los diez lugares más contaminados del mundo. -   

    Las medidas permitirán a la Unión cumplir antes de 2020 con sus compromisos de recortar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 20%, mejorar la eficiencia energética en otro 20% y que el 20% de la energía que consume proceda de fuentes renovables. Además, la UE también mantiene su compromiso de que el 10% de los carburantes utilizados en el transporte sean renovables para 2020. Después de la cumbre de dos días de los líderes europeos en Bruselas, el siguiente paso es que el Parlamento Europeo apruebe las medidas para que el denominado plan 20/20/20 se convierta en ley. El acuerdo coincide el mismo día en el que se clausura de la Cumbre del Clima de Poznan (Polonia).

    Subasta de emisiones

    Las medidas para lograr la reducción de emisiones establecen que las industrias empezarán a pagar por los derechos de emisión que hasta ahora recibían gratis. Los ingresos de las subastas de permisos irán a parar a las arcas nacionales y se establece un mecanismo de solidaridad para destinar parte de ese dinero a los países más pobres de la Unión, lo que beneficiará a los países del Este.

    Los sectores más contaminantes, cubiertos por el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), tendrán que recortar sus emisiones en un 21% con respecto a 2005. El resto de sectores, como el transporte y la vivienda, en un 10%. Para evitar que los sectores muy contaminantes, más perjudicados por la subasta de derecho de emisión, se lleven sus fábricas fuera de la UE, se prevé conceder un 100% de los derechos de emisión gratis a aquellos que sobrepasen unos umbrales concretos.

    Respecto a los países fuera del sistema ETS, se asigna a cada país un objetivo de reducción en función del PIB. De este modo, los más ricos tendrán que reducir sus gases de efecto invernadero hasta un 20%. Y los más pobres, podrán aumentarlos hasta el 20%.

    “Acuerdo histórico”

    El presidente francés y de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, ha subrayado el carácter “histórico” de la decisión del Consejo Europeo. “No hay un continente en el mundo que se haya dotado de reglas tan estrictas”, ha afirmado Sarkozy en la conferencia de prensa final de la cumbre de la Unión Europea. Sarkozy ha asegurado que los compromisos “son los mismos” salvo que se han adoptado algunas medidas de flexibilidad en favor de países del centro y el Este de Europa muy dependientes del carbón y que podrían sufrir consecuencias económicas negativas.

    Mientras en Poznan, el ex vicepresidente de EE UU Al Gore ha asegurado este viernes que el nuevo presidente electo de su país, Barak Obama, al que definió como la gran esperanza en la lucha contra el cambio climático, impulsará un acuerdo para lograr la reducción de emisiones en todo el mundo. “Yes, we can”, ha pronunciado el premio Nobel de la Paz y premio Príncipe de Asturias haciendo suyo el lema de Obama.

    Crítica al esfuerzo de reducciones

    Las organizaciones ecologistas y de desarrollo han criticado a través de un comunicado difundido por Intermón Oxfam que el acuerdo es totalmente inconsistente con el objetivo claro de la Unión Europea de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Desde la Red Europea de Acción contra el Clima, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Intermón Oxfam y WWF aseguran que los líderes europeos se han comprometido de forma ambigua a alcanzar el objetivo de reducción de las emisiones del 30% en el 2020, objetivo por el que apostaban rotundamente hace un año, según afirma el comunicado.

    Estas organizaciones critican que el plan permita que hasta dos tercios del esfuerzo de reducción de emisiones se realice mediante la compra de créditos de carbono de proyectos fuera de la Unión Europea. Además, los ecologistas no ven positivo que no se hayan aceptado sanciones, tales como multas, para obligar a los estados a cumplir con sus objetivos nacionales, lo que creen que puede llevar a que los gobiernos no actúen en consecuencia o se tomen a la ligera su posible inacción. Por esto, las organizaciones piden al Parlamento Europeo que apoye un esfuerzo europeo de reducción de emisiones efectivo cuando vote la propuesta legislativa sobre el denominado Reparto de Esfuerzos la próxima semana.

     

       

     

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    Ofensiva europea contra el cambio climático

     

    Los líderes europeos acordaron ayer un amplio paquete de medidas contra el cambio climático, que sitúan a la Unión a la vanguardia mundial de la lucha medioambiental, según reconocieron los responsables de Naciones Unidas. El Consejo Europeo, reunido ayer y anteayer en Bruselas, aprobó los objetivos en materia de energía y clima y de manera particular el de reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero. Los líderes alcanzaron un consenso tras hacer importantes concesiones a los sectores industriales y a los antiguos países comunistas, con más dependencia del carbón y más necesitados de innovación.

    Sarkozy: “Ningún otro continente se ha fijado reglas tan vinculantes”

    La mayor oposición ha venido de los países del Este que ingresaron en 2004

    Sin ocultar su euforia, Nicolas Sarkozy, presidente francés y de la Unión hasta fin de año, calificó el acuerdo de “histórico” y aseguró: “Ningún continente se ha otorgado a sí mismo las reglas vinculantes que hemos adoptado de forma unánime”. Contagiado por este entusiasmo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, hizo un llamamiento a los socios en la globalización animándoles a compartir la lucha contra los gases de efecto invernadero. “Sí, vosotros podéis hacer lo que nosotros estamos haciendo”, dijo Barroso, en un mensaje claramente dirigido a EE UU.

    El acuerdo de la UE mereció el reconocimiento del máximo responsable de Naciones Unidas sobre el clima, Yvo de Boer, que saludó “la valentía y la determinación” de la UE y auguró que el acuerdo “contribuirá a propulsar el mundo hacia un acuerdo fuerte, ambicioso que podrá ser ratificado en Copenhague en 2009″.

    Aunque Sarkozy alardeó de que el pacto fue “más fácil de lo previsto”, los líderes de los Veintisiete se enzarzaron en una de las discusiones “más tensas”, que ha registrado el Consejo, según uno de sus participantes. La cuestión de fondo era cómo hacer compatible que los compromisos que tuvieran que asumir las grandes industrias contaminantes no perdieran competitividad respecto a las factorías de otros países sometidas a legislaciones menos estrictas o carentes de ellas.

    El debate se centraba en las directivas que entrarán en vigor a partir de 2013, y que afectan a los sectores más contaminantes (electricidad, acero, cemento, papel vidrio, química de base y refinerías) que representan un tercio de las emisiones contaminantes. A partir de 2013, estas industrias deberían pagar una parte de sus emisiones. Con los fondos obtenidos los Estados deberían apoyar el fomento de tecnologías verdes y ayudar a los países de la ampliación muy dependientes del carbón o petróleo y a los países en desarrollo. El comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, dijo: “En lugar, por ejemplo, de tener 50.000 millones de euros como habíamos calculado, tendremos sólo 40.000 millones anuales para nuestras buenas causas”.

    Tras las discusiones, los objetivos de la Comisión se han diluido y dilatado en el tiempo sustancialmente. El pago de los derechos de emisión (actualmente unos 15 euros por tonelada) sólo afectarán al 30% de las emisiones en 2013; al 70% en 2020 y al 100% en 2027, lo que supone retrasar siete años la propuesta de la Comisión. Las presiones de Italia y sobre todo Alemania, cuya industria pesa más que la de Francia y Reino Unido juntas, ha sido determinantes. La canciller alemana, Ángela Merkel, negó que se hubieran rebajado los objetivos y calificó el acuerdo de un “éxito”.

    Para el caso de las industrias expuestas a la deslocalización, no se han enumerado los sectores más afectados que quedarían protegidos como querían los industriales alemanes, pero sí los criterios que se emplearán para su selección. El aspecto determinante serán las empresas o sectores en que el peso relativo de las exportaciones supere el 10% en relación con su volumen de negocio. Para las instalaciones de los sectores con un riesgo significativo de deslocalización las emisiones serán gratuitas en un 100%, “hasta el valor de referencia de la mejor tecnología aplicable”. Es decir, se concederán emisiones libres siempre que se apliquen tecnologías avanzadas.

    Otro frente de conflicto liderado al principio por Polonia, pero cuya resistencia mayor ha sido la ofrecida por Hungría, ha sido la reclamación de los nueve antiguos países de la Europa del Este incorporados a la UE en 2004, que solicitaban una parte mayor de los fondos obtenidos con la subasta de derechos de las emisiones.

    Al principio estos países, junto con Grecia, España y Portugal obtenían el 10% de lo recaudado por el pago de emisiones. Ahora conseguirán otro 2% más, siendo los mayores beneficiarios Rumania y Polonia.

    El conjunto de estas concesiones ha inquietado a los grupos medioambientales. Elise Ford, responsable de Oxfam en Bruselas, ha precisado que “el paquete de cambio climático propuesto inicialmente por la Comisión proponía leyes muy severas”. Pero en su opinión “los líderes han cedido a los grupos de presión empresariales, dejando a millones de pobres en situación de peligro”.

    El acuerdo del Consejo deberá ser ratificado la semana próxima por el Parlamento Europeo.

     

     

     

     

    El precio del pacto medioambiental

    - Pago por emisiones.

    A partir de 2013 las industrias más contaminantes (electricidad, acero, vidrio, química…) deberán contribuir económicamente por una parte de sus emisiones.

    - Plazos de los derechos de emisión. El pago de 15 euros por tonelada sólo afectará al 30% de las emisiones en 2013. Pasará al 70% en 2020 y llegará al 100% en 2027, siete años más tarde de lo previsto por la Comisión.

    - Deslocalización. Para las instalaciones de los sectores con riesgo de deslocalización fuera de la UE, las emisiones serán gratuitas si se aplica la mejor tecnología disponible.

    - Reparto de fondos. Los fondos obtenidos servirán para apoyar las tecnologías verdes y ayudar a los países dependientes del carbón.

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