Economías de la Inteligencia

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Google golpea a Microsoft

Mucho se ha oído hablar acerca de la competencia que Google y Microsoft mantienen entre sí, pero, hasta ahora, ésta se reducía prácticamente a los negocios de publicidad online y a los programas de correo electrónico, con Gmail y Outlook, respectivamente.

Más del 90% de los ingresos de Google procede de la publicidad en Internet, mercado en el que goza de una amplia ventaja frente a sus competidores.

Mientras, el gigante de la informática Microsoft debe tres cuartas partes de su volumen de ingresos al software offline, con Windows y Office a la cabeza. Pero los planes de Google son ambiciosos y, ahora, planea reforzar su gama de programas para empresas, Google Apps, un conjunto de soluciones sencillas de ofimática y correo electrónico, que compite directamente con Office.

Google permitirá que los proveedores de soluciones tecnológicas (consultoras del sector) comiencen a ofrecer las soluciones de Google Apps a sus clientes. El paquete incluye, entre otras soluciones, procesador de texto, hoja de cálculo, calendario y correo electrónico.

La firma de Internet se adentra así en el mercado que más ingresos genera para Microsoft

Hasta ahora, el grupo estadounidense sólo contaba con acuerdos de distribución con contadas compañías y los frutos de estas alianzas son, hoy por hoy, reducidos. La primera de estas empresas fue Capgemini, en 2007.

Se calcula que sólo el 1% de los ingresos de Google procede de la versión de pago de Google Apps. En España, el número de clientes corporativos ronda los 300.

Sin los servicios de valor añadido y con la inclusión de anuncios publicitarios online, todas estas aplicaciones pueden también descargarse de forma gratuita desde Internet.

Por valor añadido se entiende, por ejemplo, la migración de infraestructuras (cambio del sistema anterior al de Google) y la personalización de los programas, con el logo y colores de la compañía o el calendario corporativo.

Capgemini fue la primera compañía de servicios en firmar un acuerdo con Google, en 2007

Diferencias
La principal diferencia de las soluciones para empresas de Google estriba en que no necesitan ser instaladas en un servidor u ordenador de la compañía, ya que se trabaja directamente online, con un soporte remoto. Así, se evitan problemas de mantenimiento y de actualización de las nuevas versiones.

Además, el pago se establece anualmente por número de usuarios. Capgemini cifra el ahorro que este sistema puede suponer en entre un 30% y 50% del coste total de propiedad de la infraestructura de correo electrónico de una empresa, a lo que hay que sumar el ahorro de espacio (no hacen falta servidores para esta tarea). “Una plataforma de e-mail convencional cuesta, en total, entre 160 y 175 euros al año por persona. Nosotros lo ofrecemos por 40 euros”, afirma Carlos Gracia, director de Google Enterprise en España y Portugal.

“Las empresas arrastran infraestructuras muy pesadas que pueden ser externalizadas”, asegura Gracia. “La tecnología evolucionará sin duda hacia este sistema basado en Internet. Es como si cada hogar tuviera su propio generador de electricidad, con los costes que eso conllevaría, cuando es posible pagar por lo que se consume y olvidarse de lo demás”, añade. De cumplirse la profecía del responsable de Google, el esquema establecido de que es necesario contar con un sistema operativo e instalar todos los programas en el ordenador podría desaparecer.

En estos momentos, Google cuenta con unos 12 socios distribuidores en España y Portugal, entre los que se encuentran consultoras tecnológicas de todos los tamaños. Para este año, se prevé incrementar esta cifra hasta los 16. Habrá que esperar unos años para evaluar el potencial de Google Apps para romper la creencia de que Office es necesario en todo PC.

Yahoo!
Por otra parte, el portal estadounidense de Internet Yahoo! ha nombrado como nueva consejera delegada a Carol Bartz, ex primera ejecutiva de la firma de software Autodesk, según informa el diario The Wall Street Journal. El anuncio podría hacerse en las próximas horas.

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Stiglitz defiende el software libre

¿Qué opina Joseph Stiglitz, venerado premio Nobel de Economía y preciso analista de las injusticias de la globalización y del software libre? “Este modelo [del software libre] está empezando a trabajar en otras áreas, como la propiedad intelectual. Es muy importante y muy exitoso”, respondió ayer, tras pronunciar una conferencia en la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía, en Sevilla. Y añadió: “Lo apoyo. Se está probando que genera mucha innovación. Cada vez que alguien tiene una idea, otro puede trabajar sobre ella”.

El software libre es aquel que ofrece a sus usuarios libertad para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar un programa. Los defensores de este tipo de licencias, cuyo ejemplo más conocido es el sistema operativo Linux, defienden cuatro libertades básicas: usar el programa (con cualquier propósito), estudiar su funcionamiento y adaptarlo a las necesidades, distribuir copias, mejorar el programa y compartir esos cambios, de modo que toda la comunidad se beneficie.

Esto es lo que Stiglitz, ex asesor del presidente Bill Clinton, definió ayer como “un sistema de arquitectura abierta, que responde a un movimiento alternativo, basado en un conocimiento cerrado”.

El fin del sueño americano Stiglitz, en su conferencia y en un encuentro previo con la prensa, arremetió contra el actual presidente de los EEUU, George W. Bush, y sentenció: “El sueño americano está muerto”. Según el economista, que recibió el Nobel en 2001, junto a George Akerlof y A. Michael Spence, por su análisis de los mercados imperfectos (él sostiene que todos lo son), la mayoría de la población de su país vive hoy peor que hace 30 años. “La globalización ha favorecido a Bill Gates, pero no a la mayoría”, remachó.

Su pronóstico es que la voz de los países en desarrollo y de las personas perjudicadas en los países desarrollados tendrá que oírse en un futuro y el modelo cambiará. Sostuvo que distribuir mejor la riqueza será la clave. El autor de Cómo hacer que funcione la globalización (Taurus) calificó los acuerdos comerciales en la Organización Mundial del Comercio de “hipócritas”. Considera que siempre benefician a los ricos. Pero, a pesar de estas críticas, destacó el lado bueno del sistema: “Ha permitido a 300 millones de chinos salir de la pobreza”.

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Cómo funcionan las redes

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Adiós a la privacidad en la Red

Por Paloma Llaneza, Diario El País

El lanzamiento del navegador de Google, Chrome, ha reabierto el debate de la privacidad en Internet en lo que parece una última vuelta de tuerca en la integración de servicios y recogida de datos de sus numerosos usuarios.

La información se almacena en un centro en EE UU en condiciones difusas

La presentación en sociedad del Chrome, competencia directa del Firefox (también apadrinado por Google a través de la Fundación Mozilla), vino acompañado a partes iguales de alabanzas en cuanto a las mejoras de uso y de críticas sobre su política de contenidos y de protección de datos. Mientras la primera, que otorgaba a Google derechos sobre los contenidos, fue retirada, la relativa a la protección de datos sigue remitiendo al usuario a su Centro de Privacidad, donde se establecen unas condiciones genéricas y poco claras de lo que Google o las empresas de su grupo hacen o pueden hacer con nuestros más que personales datos.

No importa si el usuario está abriendo una bitácora en Blogger, subiendo un vídeo a YouTube, usando un editor de textos en Google Docs, almacenando su historial médico en Google Health o instalando el Chrome, todos acaban en el puerto californiano que es este centro de privacidad que sólo reconoce la jurisdicción de Mountain View, Estados Unidos, y en donde no se sabe muy bien qué se hace con los datos.

El negocio de los datos es mucho más rentable de lo que un usuario poco informado pueda pensar. Un dato aislado no vale nada; los datos que un usuario genera al usar todos estos servicios no tienen precio. Su cruce permite saber qué busca, cuándo y desde dónde se conecta, con quién habla y de qué, dónde pasará las vacaciones o si va a asesinar a su cónyuge, como en el caso de Melanie McGuire, descubierta y condenada a cadena perpetua por haber tenido el desliz de buscar en Google “veneno indetectable”.

Cuantos más datos se cruzan más preciso es nuestro retrato digital. Por eso, la legislación española y comunitaria, que Google no aplica a sus usuarios españoles, prohíbe la cesión de datos entre empresas del mismo grupo sin consentimiento, obliga a las compañías a decir qué información tiene de sus usuarios y para qué la usa, cancelándola cuando ya no es necesaria. Todo ello para que el dueño de este retrato holográfico decida qué permite que se haga con sus datos y qué no.

Esta queja sobre la política de privacidad de Google no es nueva. Ya en julio de 2007, la ONG británica Privacy International elaboró una clasificación mundial y colocó a Google a la cabeza de las empresas poco respetuosas, a la que calificó de “hostil” con la privacidad. Identificó a Google como la menos respetuosa entre nombres tan conocidos como Amazon, Microsoft, eBay, Myspace o la BBC. Observó varias posibles infracciones, como la retención de datos de usuarios durante largos periodos de tiempo sin la posibilidad de cancelarlos o borrarlos, o la de no informar del uso que se da a los mismos. El informe mantenía que Google retiene no sólo datos de búsqueda de los últimos 24 meses o los de navegación cuando se utiliza la Google Toolbar (esa barra de búsqueda que se puede instalar en cualquier navegador), sino los facilitados por el propio usuario voluntariamente -al darse de alta en algún servicio- o involuntariamente -mediante loslogs (registros) de búsquedas que permiten identificar personalmente al usuario-. El informe le reprocha no cumplir la propia normativa estadounidense de privacidad.

Pero el juego con los datos privados en Internet no es exclusivo de Google. Pocos usuarios de Blogger, de los que cuelgan sus fotos en Flick o sus vídeos de YouTube o hablan con sus amigos a través de Facebook o Twitter, han leído las condiciones de uso de estos servicios. La mayor parte de ellas, que incluyen las de tratamientos de datos de carácter personal, están en inglés y sujetas a la legislación estadounidense. Las traducciones al castellano, como indican en Facebook, se ofrecen sólo a “título informativo”. Precisamente, la Information Commissioner’s Office de Reino Unido inició, antes del verano, una investigación a raíz de una queja de un usuario de Facebook que fue incapaz de borrar su información a pesar de haber cancelado su cuenta. Las quejas sobre Facebook también afirman que recoge información sensible sobre sus usuarios y la comparte con otros sin su permiso.

Protegerse y compartir información sólo con quien uno quiera es difícil pero no imposible. El International Working Group On Data Protection in Telecommunications ha publicado unas recomendaciones para que el usuario de redes sociales intente proteger su privacidad sin morir en el intento. Parafraseando el eslogan de Google: Don’t be fool, be informed (No seas tonto, infórmate).

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Google cumple diez años organizando la Internet

El buscador líder de Internet, que esta semana presentó su propio navegador Chrome, celebra mañana una década de creación.

Google cumple diez años organizando la InternetSergey Brin y Larry Page se conocieron en 1995 en la Universidad de Stanford, ubicada en Palo Alto (California, Estados Unidos), donde cursaban su doctorado en Informática.

Meses más tarde trabajaron juntos en un proyecto de biblioteca digital para dicha universidad. Page controlaba el diseño web, mientras que Brin dominaba el tratamiento de datos y las ciencias matemáticas. La unión de ambos les permitió iniciar estudios sobre algoritmos para la búsqueda de datos en Internet.

La filosofía que adoptaron desde un principio los dos jóvenes -poner orden al vasto mundo de Internet-  comenzó a fraguarse en 1996, cuando desarrollan el buscador BackRub, cuyos primeros usuarios fueron los alumnos y profesores de Stanford. Un año más tarde, BackRub se transformó en Google, llamado así por “googol”, término matemático que se utiliza para referirse al número representado por 1 y 100 ceros, con el que se pretendía sintetizar la principal misión de esta empresa: organizar la información disponible en la web.

En septiembre de 1998, Page y Brin registran el dominio Google.com cuando el sitio fue lanzado desde el garaje de una amiga de los fundadores, en una propiedad en Menlo Park, California.

Desde entonces, el líder buscador  en Internet no ha dejado de crecer expotencialmente, tanto en número de usuarios como en ganancias. El motor de búsqueda fue utilizado por el 60% de los 61.000 millones de buscadores en Internet en agosto en todo el mundo, según un estudio publicado por la agencia especializada en medición de hábitos del consumidor Comscore.

1 billón de páginas indexadas tiene el buscador más popular y efectivo de Internet

Los dos creadores de Google provienen de familias de científicos. Larry Page nació en 1972 y su padre, profesor de Ciencias Informáticas de la Universidad Estatal de Michigan, le inculcó desde niño su pasión por los ordenadores. Siguiendo los pasos de su progenitor, se graduó con honores como licenciado en Ingeniería Informática en Michigan y su capacidad era tal que llegó a fabricar una impresora de inyección programable a partir del juego infantil de construcción Lego. Por su parte, Sergey Brin, hijo de  matemáticos rusos, nació en Moscú en 1973, se licenció también con honores en Ciencias Matemáticas y en Ciencias Informáticas por la Universidad de Maryland. A él se le atribuye el eslogan de la empresa, “No ser malvado” (“Don’t be Evil”).

La revista “Forbes” calcula que el patrimonio de cada uno de los dos cofundadores ascendía en marzo a unos US$ 19 mil millones.

Sin embargo, lo primero que llama la atención en Page y Brin es lo mucho que se esfuerzan por mantener los pies en la tierra: ni yates de lujo, ni ostentosas fiestas u otros excesos típicos de millonarios.

Google se ha convertido en el buscador más popular de Internet, con más de un billón de páginas indexadas. Su eficacia ha llevado a que este portal haya sido galardonado este año con el prestigioso premio “Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades”, en España,  por haber puesto “de forma instantánea y selectiva al alcance de centenares de millones de personas el enorme caudal de información de Internet” y haber conseguido “en apenas una década, una gigantesca revolución cultural”, como se puede leer en las actas del jurado que le otorgó este galardón.

En este escrito, además, se añade que: “Google contribuye de manera decisiva al progreso de los pueblos, por encima de fronteras ideológicas, económicas, lingüísticas o raciales”.

No todo son alabanzas y, a lo largo de su historia, el portal ha sido duramente criticado por haber intentado monopolizar el acceso a la información y ha recibido múltiples denuncias, muchas de ellas formuladas por otros medios de comunicación, en el que acusaban a esta empresa de haber vulnerado los derechos de autor.

Polémico resultó el lanzamiento de su versión china en 2006. El portal recibió, entonces, acusaciones de haber excluido imágenes y noticias que podían incomodar al régimen chino.  La Unión Europea también le dio un toque de atención a esta empresa pidiéndole explicaciones por mantener en su posesión la información personal de sus usuarios durante un período de hasta dos años, algo que entraría en colisión con la normativa comunitaria de protección de datos.

Aunque el motor de búsqueda es el principal y más conocido producto de Google, la empresa ha diversificado sus intereses y alrededor de este portal ha surgido una gran cantidad de interesantes servicios.

Así, por ejemplo, ofrece gratuitamente un correo electrónico de gran capacidad como es “Gmail”, o  “Blogger”, una herramienta que nos permite crear nuestra bitácora digital.

También se puede saber el número de visitas que recibe una web accediendo a “Google Analytics”, buscar la localización geográfica de una calle en el “Google Maps”, o visionar espectaculares imágenes del planeta en “Google Earth”.  Pero sobre todo destaca su servicio de vídeos y, especialmente, después de haber adquirido “YouTube”, el portal que ha revolucionado el audiovisual en la red.

Siguiendo toda esta carrera de innovaciones, esta semana el gigante de Internet presentó su propio motor de búsqueda Chrome, diseñado para hacer frente a la nueva generación de aplicaciones web, dominada por gráficos y multimedia, con lo cual intenta un nuevo desafío a Internet Explorer de Microsoft y a Firefox.

Google Chrome se lanzó en 100 países y 40 idiomas y la empresa lo publicita como el buscador “más rápido, más estable y más sencillo” que los que actualmente existen.

El proyecto más ambicioso ahora es “Google Print”, una gran biblioteca digital que cuenta con más de 60 millones de títulos.

Agencias

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